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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2005

La guerra contra Irak
No fue por petrleo sino por Israel

Stephen J. Sniegoski

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


El argumento ms popular de los crticos de la guerra de Irak fue que Estados Unidos se lanz a la guerra por el petrleo es decir que la guerra no tuvo nada que ver con el combate contra el terrorismo. Escribiendo en el Christian Science Monitor antes de la guerra, Brendan O'Neill inform que para muchos en el movimiento contra la guerra, de que el plan de los asociados de Bush de invadir el Golfo para agarrar con sus manos grasientas an ms petrleo se ha convertido en un artculo de fe, una verdad indiscutible repetida como un mantra. [1] Entre esos creyentes se encuentra el preeminente crtico izquierdista de la guerra, Noam Chomsky: Por cierto fueron los recursos energticos de Irak. No cabe la menor duda. Irak es uno de los principales productores de petrleo del mundo. Tiene las segundas reservas por su tamao y est en el corazn mismo de la regin productora de petrleo del Golfo, que los servicios de informacin de EE.UU. predicen va a representar dos tercios de los recursos del mundo en los aos por venir. [2]

Eso contradice lo que considero como la razn fundamental para la guerra: que la guerra fue dirigida por los neoconservadores y librada en funcin de los intereses de Israel, por lo menos como los partidarios del Likud interpretan los intereses de Israel. Todo est bien documentado, aunque los neoconservadores implican que los intereses de Israel coinciden con los de Estados Unidos. Pero como sealo en mi artculo sobre el tema y este hecho tambin es de conocimiento pblico la idea original para la guerra fue concebida en Israel. Adems, la guerra logr el objetivo esperado por los partidarios del Likud: la desestabilizacin de Medio Oriente.

La teora neoconservadora/israel no deja de tener adherentes, pero una serie de factores explica la mayor popularidad de la idea de guerra-por-petrleo entre los crticos de la guerra. Para los crticos desde la Izquierda, la idea se ajusta a su nocin del capitalismo rapaz. Probablemente sea ms importante que su nfasis en los motivos econmicos para las compaas petroleras coloc la guerra en un marco simple, de buenos y malos. El argumento petrleo bien ensayado, observa ONeill: intenta convertir la guerra en un problema simple del bien contra el mal, con los codiciosos imperialistas del petrleo de un lado y civiles indefensos del otro. [3]

En otras palabras, la idea de que la guerra fue entablada para beneficiar a las compaas petroleras, completa con la consigna de buen efecto propagandstico de no a la sangre por petrleo, suministr un perfecto polo opuesto a la presentacin por la administracin Bush de un conflicto apocalptico del bien contra el mal. Incluso los partidarios neoconservadores de la guerra la prestaron una cierta credibilidad con su palabreo sobre la privatizacin del petrleo iraqu.

Desde luego, el que algunas compaas petroleras saquen beneficios de la apropiacin por EE.UU. de Irak no significa que hayan sido la fuerza impulsora. En breve, los neoconservadores ciertamente buscaron aliados para su agenda belicista, y las promesas de riquezas petroleras fue una forma que utilizaron para obtener un posible apoyo de las compaas petroleras.

Un motivo adicional para la popularidad del argumento de la guerra-por-petrleo es que cualquier referencia a Israel y los neoconservadores penetra al rea tab del poder judo y provoca la acusacin letal del antisemitismo. Es obviamente mucho ms seguro satanizar a la industria petrolera que hacer algo que se parezca remotamente a un comentario crtico respecto a judos individuales o intereses judos, incluso si no es una crtica a los judos como grupo.

Qu involucra precisamente la tesis de la guerra-por-petrleo? Se sugieren dos motivos para una tal guerra, y son fundamentalmente diferentes el uno del otro: uno es beneficiar a la industria petrolera estadounidense, y el otro es reforzar el poder hegemnico de Estados Unidos al asegurarle el control del grifo del petrleo del mundo.

Comencemos por distinguir entre el argumento del petrleo y el enriquecimiento con la actual guerra. No cabe duda de que la reconstruccin de Irak es una verdadera mina de oro para algunas firmas estadounidenses, especialmente las que tienen conexiones estrechas con la administracin Bush. En realidad, el tren del enriquecimiento con la guerra parti cuando la guerra no haba terminado. [4] Algunas de esas firmas, como Halliburton, estn en el negocio del equipamiento para el petrleo. Y una parte importante de la reconstruccin involucra naturalmente la infraestructura del petrleo. Por lo tanto, la reconstruccin de Irak significa beneficios para los que estn en el negocio del equipamiento petrolero.

Pero ese sector especial no es lo mismo que lo que se entiende al decir industria petrolera es decir, las firmas que se benefician realmente con la extraccin y la venta de petrleo. Halliburton se beneficiara desde el punto de vista financiero si todos los oleoductos y los pozos hubieran volado por los aires, para que pudiera reconstruirlos. Es difcil que un guin semejante beneficiara a los productores de petrleo o al gobierno de EE.UU. Obviamente no aumentara el suministro general de petrleo. Tampoco, con certeza, se beneficiara Estados Unidos en su conjunto con la reconstruccin de la industria petrolera iraqu, ya que la financiaran los contribuyentes estadounidenses. Sin duda alguna, hay quienes se enriquecen en toda guerra. Pero, como clase, no tendran motivos para presionar especficamente por una guerra contra Irak.

En segundo lugar, hay que reconocer que Estados Unidos habra preferido obtener el control del petrleo iraqu. Las primeras instalaciones que las fuerzas de EE.UU. y de Gran Bretaa protegieron durante la guerra fueron los campos petrolferos del sur de Irak, con el objetivo de impedir que Sadam los destruyera. Evidentemente, cualquier ocupante preferira explotar en lugar de destruir las riquezas de un pas. El continuo funcionamiento de la industria petrolera en Irak ciertamente aliviara el peso financiero de la ocupacin estadounidense y ayudara a financiar la reconstruccin de Irak despus de la guerra. Estados Unidos tambin quera impedir que Sadam incendiara los pozos de petrleo y causara una catstrofe ecolgica, como lo hizo en Kuwait durante la primera Guerra del Golfo. Aparte de las consideraciones ecolgicas, semejantes incendios habran detenido el avance estadounidense hacia el norte, a Bagdad. [5] Pero, aunque Estados Unidos naturalmente prefera tener petrleo a no tenerlo, la preocupacin de los militares estadounidenses por la seguridad de los pozos de petrleo iraques no demostraba de ninguna manera que la captura de los recursos petrolferos haya sido la motivacin para que EE.UU. lanzara su invasin.

Es un hecho establecido que Irak es un pas rico en petrleo. Y podemos conceder que el partido de la guerra trat de obtener apoyo de la industria petrolera prometindole beneficios resultantes de ese apoyo. Los partidarios de la guerra hicieron lo mismo cuando trataron de obtener apoyo internacional, implicando que los pases que no apoyaran la guerra seran excluidos del negocio petrolero iraqu.

Sin embargo, en lugar de especular sobre los beneficios que sern obtenidos por las compaas petroleras estadounidenses como resultado del control de Irak por EE.UU., es mucho ms razonable considerar la realidad de la posicin del Gran Petrleo respecto a la guerra. Presionaron las compaas petroleras a favor de la guerra? La realidad es que representantes de la industria petrolera de EE.UU. se opusieron slidamente al embargo contra Irak, que los excluy de ese pas. Despus de que George W. Bush asumi la presidencia en 2001, presionaron enrgicamente por la revocacin de la ley de sanciones Irn-Libia y otros embargos que limitaban la expansin de sus participaciones en Medio Oriente. Al hacerlo, entraron en pugna con los neoconservadores, que pasaron aos llamando a un cambio de rgimen en Irak.

En un artculo de mayo de 2001 en Business Week, Rose Brady inform que la reduccin de sanciones contra los estados delincuentes coloca a poderosos intereses como los del lobby pro-israel y de la industria petrolera de EE.UU. en confrontacin mutua. Y es seguro que esto preocupar a la administracin Bush y al Congreso. [6] Fareed Mohamedi de PFC Energy, una consultora basada en Washington, D.C., que asesora a firmas petroleras, afirm que las grandes compaas petroleras haban tratado de lograr un enfoque ms pacfico para asegurar sus intereses en la regin del Golfo y en el mundo rabe: El Gran Petrleo le dijo a la Fuerza de Tareas de Cheney sobre Poltica Energtica en 2001 que quera que EE.UU. levantara sus sanciones contra Libia e Irn para obtener acceso a sus suministros de petrleo. Ya en 1990, incluso argumentaban que Estados Unidos debera llegar a un acuerdo con Sadam porque ste haba sealizado que estaba dispuesto a permitir que las compaas petroleras de EE.UU. entraran en Irak. [7]

Los representantes de la industria petrolera ni siquiera pasaron a una posicin favorable a la guerra en el perodo posterior al 11 de septiembre. Segn el analista del petrleo Anthony Sampson en diciembre de 2002: Las compaas petroleras han tenido poca influencia en la formulacin de la poltica de EE.UU. La mayora de las grandes compaas estadounidenses, incluyendo a las petroleras, no consideran que una guerra sea buena para los negocios, como lo indica la cada de los precios de las acciones. [8]

Las compaas petroleras queran estabilidad, y exista un temor generalizado de que la guerra llevara a una conflagracin regional. Una guerra en el Golfo Prsico podra producir una conmocin importante en los mercados del petrleo, sea por daos fsicos o porque los eventos polticos conducen a los productores de petrleo a restringir la produccin despus de la guerra, escribi el economista William D. Nordhaus, miembro del Consejo de Asesores Econmicos del presidente Jimmy Carter, a fines de 2002. Un resultado particularmente preocupante sera una destruccin generalizada de las instalaciones petroleras en Irak, y posiblemente en Kuwait, Irn y Arabia Saud. En la primera guerra del Golfo Prsico, Irak destruy al retirarse gran parte de los pozos petrolferos de Kuwait y otras infraestructuras petroleras. El sabotaje interrumpi la produccin de petrleo de Kuwait durante casi un ao, y no fue posible volver a los niveles de produccin de petrleo anteriores a la guerra hasta 1993, casi dos aos despus del fin de la guerra en febrero de 1991. [9]

Nunca fue una posibilidad real que el petrleo llegara a pagar algn da por los costes de la guerra y beneficiara a la economa de EE.UU., aunque esa nocin fue a veces circulada por los medios. Obviamente, lejos de suministrar petrleo barato para Estados Unidos, la guerra y la ocupacin de Irak causaron una seria sangra econmica. Y las dificultades con la ocupacin fueron anticipadas antes de que sta comenzara. En realidad, un estudio anterior a la guerra del Departamento de Estado iniciado en febrero de 2002, de un ao de duracin, previ las condiciones caticas que existiran durante una ocupacin estadounidense de Irak. [10] La CIA tambin advirti a la administracin Bush de una amplia resistencia en la posguerra. [11]

Dos informes confidenciales preparados para el presidente Bush en enero de 2003 por el Consejo Nacional de Inteligencia, un grupo independiente que asesora al director de la CIA, predijo que una invasin de Irak dirigida por Estados Unidos aumentara el apoyo a los islamistas radicales y resultara en una sociedad iraqu profundamente dividida, propensa a un conflicto interno violento. Uno de los informes tambin advirti de una posible insurgencia contra el nuevo gobierno iraqu o las fuerzas dirigidas por EE.UU. por parte de elementos delincuentes del gobierno de Sadam Husein y grupos terroristas existentes. Adems, las evaluaciones sostenan que un ataque estadounidense contra Irak aumentara la simpata en el mundo islmico para los objetivos terroristas. Sera difcil que una evolucin semejante fuera propicia a la estabilidad requerida para producir petrleo. [12]

An ms importante fue un exhaustivo informe previo a la guerra realizado en el otoo de 2002 por el Grupo de Planificacin de la Infraestructura Energtica del Departamento de Defensa de EE.UU., que seala que no se poda esperar un auge petrolero, por la condicin dilapidada de la infraestructura petrolera de Irak. Despus de aos de decadencia, esa infraestructura requerira aos de trabajo y miles de millones de dlares en inversiones antes de poder suministrar abundante petrleo. [13]

Adems, Amy Myers Jaffe, experto en petrleo que haba servido frecuentemente como consultor al gobierno, dirigi un grupo energtico en el Instituto James Baker III de Poltica en la Universidad Rice, que en 2002 lleg a la conclusin de que los ingresos por el petrleo de Irak no bastaran para financiar la reconstruccin. [14]

Como decisin empresarial, dijo Charles A. Kohlhaas, ex profesor de ingeniera petrolera en la Escuela de Minas de Colorado y experto petrolero, la invasin de Irak por petrleo es perdedora de antemano, una gran perdedora. Es probable que cualquiera que llegara a proponer, en la sala de un consejo de administracin corporativo, que se invadiera Irak por el petrleo vera su carrera profesional considerablemente acortada. No, la consigna de no a la guerra por petrleo es una flagrante inexactitud propagada por razones polticas. [15]

El otro argumento relacionado con el petrleo no tiene tanto que ver con el beneficio econmico para Estados Unidos o con los intereses del Gran Petrleo, sino ms bien con el incremento del poder de Estados Unidos en los asuntos mundiales. Como dijo un comentarista: El petrleo aparece en los clculos de Washington sobre Irak como un recurso estratgico ms que econmico: la guerra contra Sadam trata de garantizar la hegemona estadounidense ms que de aumentar los beneficios de Exxon. [16] Han argumentado que el control estadounidense del petrleo de Irak otorgara a Estados Unidos gran influencia sobre la fijacin de niveles de produccin de petrleo por Arabia Saud y otras naciones productoras en Medio Oriente. La influencia sobre los suministros de petrleo de Irak y de Medio Oriente capacitara a Estados Unidos para ejercer su control sobre el mundo, ya que las naciones industriales dependen del petrleo para sobrevivir. El control de Irak se basa en el petrleo como instrumento de poder, ms que de petrleo como combustible, sostiene Michael Klare, autor de Resource Wars. El control sobre el Golfo Prsico se traduce en control sobre Europa, Japn y China. Es tener nuestra mano sobre el grifo. [17]

El control de Irak por los intereses estratgicos globales estadounidenses sera un plan a largo plazo y presupondra una ocupacin estadounidense permanente, haciendo que Irak controlado por EE.UU. se pareciera al estado de Manchukuo, ttere de los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, o a Europa Oriental controlada por los soviticos. Pero incluso esos ejemplos no bastan para describir el caso. En cuanto al modelo de Francia de los aos cuarenta, Washington no necesitara un Irak-Vichy, sino un Irak Ocupado; no a un mariscal Ptain como gobernante cliente, sino a un general Stlpnagel como procnsul. No bastara con un control menor, ya que no se podra garantizar que incluso un amistoso gobierno iraqu semi-independiente mantuviera una poltica petrolera que sacrificara sus propios intereses econmicos en funcin de una estrategia global estadounidense. Una semejante ocupacin ampliada requerira considerable planificacin e involucrara costos colosales. No existe evidencia de que la administracin Bush haya considerado alguna vez la necesaria ocupacin prolongada, mucho menos an que la haya planificado.

Ciertamente, un semejante ejrcito de ocupacin fue el polo opuesto del plan del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld de unas fuerzas armadas tersas, de alta tecnologa, que seran eficientes en la derrota de los militares de Sadam, pero que no seran adecuadas para controlar el pas. En realidad, la costosa ocupacin de la actualidad ya comenz a tener un impacto negativo en la visin de Rumsfeld de las fuerzas armadas estadounidenses. El analista militar Loren Thompson seal que es casi seguro que el coste de mantener a las tropas de EE.UU. en Irak y Afganistn daara otras iniciativas del Pentgono. Si contina el actual nivel de gastos en Irak, dijo, Donald Rumsfeld va a tener que despedirse de una buena parte de la parte tecnolgica de su plan de transformacin. [18]

La afirmacin de que la invasin de Irak por EE.UU. se bas en necesidad de hacer avanzar el poder global estadounidense es tambin debilitada por el hecho de que pocos expertos en poltica extranjera fuera de la rbita neoconservadora consideraron la poltica de guerra como un impulso de ese objetivo. Si el objetivo fuera el poder global estadounidense, se hace difcil comprender por qu fueron sobre todo los neoconservadores los que decidieron que sera logrado por una guerra en Irak.

Es significativo que entre los que tenan reservas sobre el ataque preventivo contra Irak haya habido luminarias de los crculos dominantes en la poltica extranjera republicana como Brent Scowcroft, que sirvi como asesor de seguridad nacional bajo los presidentes Ford y George H.W. Bush; Lawrence S. Eagleburger, que sirvi como secretario de estado adjunto y secretario de estado bajo el primer Bush; y James A. Baker III, que precedi a Eagleburger como el primer secretario de estado de Bush. [19]

En una opinin editorial en la edicin del 15 de agosto de 2002 del Wall Street Journal intitulada "Don't Attack Iraq" [No ataquen a Irak], Scowcroft sostuvo que Sadam no estaba conectado con terroristas y que sus armas no planteaban un peligro para Estados Unidos. Scowcroft reconoci que en vista de las agresivas ambiciones regionales de Sadam, as como lo implacable e impredecible de su proceder, podra ser sabio removerlo del poder en algn momento.Sin embargo: Un ataque contra Irak ahora mismo pondra seriamente en peligro, si no la destruye, la campaa contraterrorista global que hemos emprendido.[20]

Habra que sealar que Scowcroft estuvo muy cerca de George H.W. Bush, de quien se dice que en privado estuvo fuertemente contra la guerra. El presidente Bush reconoci implcitamente la oposicin de su padre cuando Bob Woodward le pregunt si haba consultado a su padre sobre su decisin de lanzar la guerra. No es el padre adecuado para ir a pedirle consejos. El padre adecuado al que ir, a quien recurrir en trminos de fuerza, dijo Bush. Recurro a un Padre que se encuentra en lo ms alto. [21]

Tambin expres su fuerte oposicin a la guerra contra Irak Zbigniew Brzezinski, consejero nacional de seguridad en la administracin Carter, que a menudo es identificado errneamente por crticos de la guerra de la lnea dura como el personaje central en la cbala de la guerra. [22] Por cierto, Brzezinski abog explcitamente por la dominacin global de EE.UU. en su trabajo de 1997: The Grand Chessboard: American Primacy and its Geostrategic Imperatives. [23] Sin embargo, durante la preparacin para la guerra, expres su preocupacin de que un ataque unilateral contra Irak debilitara los intereses globales de EE.UU. Lo que le preocupaba especialmente era que la confusa marcha unilateral de EE.UU. hacia la guerra estaba causando estragos en la alianza de EE.UU. con Europa Occidental, a la que consideraba como el elemento central en la poltica global estadounidense, calificndola de punto fundamental de la empresa de EE.UU. en el mundo. Brzezinski tema que el vitriolo a travs del Atlntico respecto al plan estadounidense de atacar a Irak a pesar de la oposicin europea, haba dejado a en verdadero peligro a la unidad de la OTAN.

Adems, la obsesin de la administracin Bush con Irak interfera con la capacidad de EE.UU. de comprometerse en otros puntos lgidos del mundo. Brzezinski seal que existe una inquietud justificable de que la preocupacin con Irak que no plantea una amenaza inminente para la seguridad global oculta la necesidad de encarar una amenaza mucho ms seria y verdaderamente inmediata planteada por Corea del Norte. Brzezinski conceda que podra ser necesario utilizar la fuerza para imponer el objetivo del desarme. Pero cmo y cundo se aplica esa fuerza debe formar parte de una estrategia ms amplia, sensible ante el riesgo de que la terminacin del rgimen de Sadam Husein podra ser lograda a un coste demasiado elevado para el liderazgo global de EE.UU. [24]

Fascinante es tambin el hecho de que se hayan opuesto a la guerra acadmicos en relaciones internacionales de la escuela realista, formada por los que enfatizan el poder y el inters nacional en los asuntos internacionales. Se podra pensar que tenderan a apoyar una iniciativa semejante si sta prometiera concretamente un aumento del poder estadounidense. A la cabeza de los realistas contrarios a la guerra de Irak en el mundo acadmico estaban entre otros John Meirsheimer, Kenneth Waltz, Alexander George, Robert Jervis, Thomas Schelling, y Stephen Walt. Formaban parte de 33 acadmicos que colocaron un anuncio en el New York Times del 26 de septiembre de 2002 intitulado La Guerra con Irak no beneficia el Inters Nacional Estadounidense. Muchos firmantes a esa carta formaron en 2003 la Coalicin por una Poltica Extranjera Realista. [25]

En realidad, todos los crculos dominantes establecidos en la poltica exterior tendan a mostrarse fros ante la poltica de la guerra, como lo muestra la oposicin desde el interior del elitista Consejo de Relaciones Exteriores. Como escribiera el columnista Robert Kuttner en septiembre de 2003: Sigue siendo un secreto bien guardado que la amplia corriente dominante en poltica extranjera ex funcionarios pblicos republicanos y demcratas, ex embajadores, militares y gente de los servicios de espionaje, expertos acadmicos consideran que todo el enfoque de Bush es un desastre. [26]

Tambin se opusieron a un ataque de EE.UU. contra Irak expertos militares estadounidenses. Incluso miembros del Estado Mayor Conjunto expresaron inicialmente su oposicin a la guerra. [27] Es notable que la oposicin haya provenido tambin de tres jefes en retiro del Comando Central de EE.UU., que incluye a la regin del Golfo: el general de la Armada Anthony Zinni, el general H. Norman Schwarzkopf, y el general de la Armada Joseph P. Hoar. [28] Otras destacadas personalidades militares en retiro que se opusieron a la guerra incluyeron al coronel Mike Turner, antiguo planificador de poltica para el Estado Mayor Conjunto sobre Medio Oriente y el este de frica; el coronel de la Armada Larry Williams; el ex secretario de la Armada James Webb; y el soldado ms condecorado de la era de la guerra de Vietnam, el coronel David Hackworth. Todos se opusieron a la guerra de Irak porque una ocupacin estadounidense de ese pas sera un desastre. [29]

Ms notable an es que el Army War College, en un informe publicado en enero de 2004: critica ampliamente el manejo de la guerra contra el terrorismo por la administracin Bush, acusndolo de tomar un desvo hacia una guerra innecesaria en Irak y de continuar con una busca poco realista contra el terrorismo que podra conducir a guerras de EE.UU. con estados que no plantean una amenaza seria. [30] Que un informe semejante haya aparecido bajo los auspicios del Army War College indica un profundo desencanto existente entre los militares con la guerra contra Irak.

***

Varias piezas convergentes de evidencia contradicen la idea de que Estados Unidos haya ido a la guerra para lograr la dominacin global una dominacin que no fue ni reforzada por la guerra ni, al parecer, planificada. Adems, militares y expertos relacionados estrechamente con la poltica exterior del petrleo, que no eran neoconservadores, no vieron los beneficios que resultaran de la guerra. Si realmente predominaron los motivos del poder global estadounidense, es difcil comprender por qu el apoyo para la guerra no fue ms generalizado, sino que se concentr entre los neoconservadores. Cmo pudieron los neoconservadores ver las ventajas que se obtendran para el poder global estadounidense si eran invisibles para la mayora de la elite de la poltica exterior y la seguridad nacional? En cuando al motivo de los beneficios para el petrleo, por qu iban a estar ms interesados los neoconservadores en esos supuestos beneficios que el propio Gran Petrleo?

Debemos reconocer que los argumentos respecto al petrleo y al poder global estadounidense involucran mucha ms especulacin que el argumento neoconservador del Likud. Los primeros niegan que el terrorismo haya tenido algo que ver con la guerra, afirmando en su lugar que se bas en el deseo de beneficios o de poder global, mientras que el argumento neoconservador/Likud supone que la lucha contra el terrorismo fue el objetivo y que la lucha contra el terrorismo deba eliminar a regmenes de Medio Oriente hostiles a Israel, que son considerados de facto como terroristas. Los neoconservadores abogaron abiertamente por la eliminacin de esos regmenes, que incluan a Irak. Adems, los neoconservadores admiten explcitamente que quieren promover la seguridad de Israel.

No existe evidencia de que ningn grupo, aparte de los neoconservadores, haya identificado de ese modo a Irak para ser atacado; el inters petrolero y los crculos dominantes en la poltica exterior ciertamente no lo hicieron. Tampoco fue necesaria una conspiracin; ms bien, los neoconservadores abogaron abiertamente por una poltica semejante, como lo hizo el gobierno de Ariel Sharon, y siguiendo la orientacin sostenida desde hace tiempo por los partidarios del Likud, el gobierno de Sharon no slo apoy la guerra sino que tambin ayud a facilitarla mediante informacin falsa.

Al estudiar los resultados de la guerra, vemos que no ha habido un gran auge del petrleo o una expansin del poder global de EE.UU. Al contrario, parece que al empantanarse en Irak le resulta ms difcil a Washington impulsar otros objetivos globales. Y en lugar de monopolizar el control de Irak, Estados Unidos implora ahora ayuda internacional para la ocupacin militar de Irak. En breve, aquellos que enfatizan otros motivos para la guerra tienen que admitir que los objetivos buscados no fueron cumplidos. Al contrario, el objetivo neoconservador de los partidarios del Likud de reforzar la seguridad de Israel, como la ven los partidarios del Likud, ha sido logrado. Justin Raimondo da en el clavo cuando escribe: Este tema de que una poltica exterior centrada en Israel es la verdadera razn para esta guerra no fue visto favorablemente cuando comenz el tiroteo. Pero un ao despus, por un simple proceso de eliminacin, es la nica explicacin racional que sigue en pie. [31]

Significa esto que los neoconservadores fueron simples agentes del Israel del Likud, que secuestraron la poltica exterior estadounidense en funcin del inters de otro pas? Raimondo escribe a veces, tal vez hiperblicamente, que de eso se trata. Por ejemplo: Arranquen las ficciones ideolgicas, la informacin exagerada, y el engao a travs de las apariencias patrioticas, y lo que queda es la realidad desnuda de la quinta columna de Israel en EE.UU. [32] Como no podemos mirar al interior de las mentes neoconservadoras, no precisa endosar un juicio tan severo. Basta con decir que los neoconservadores ven la poltica exterior de EE.UU. a travs del prisma de los intereses de Israel (lo que los partidarios del Likud consideran como el inters de Israel). Es muy probable que verdaderamente piensen que los intereses de Israel son los mismos que los de EE.UU. Es poco probable que realmente piensen que sacrifican a Estados Unidos por el bien de Israel. El auto-engao no es poco comn en individuos motivados por la ideologa.

La idea de que algunos estadounidenses puedan ser motivados por un vnculo con un pas extranjero y que puedan ser influyentes en la determinacin de la poltica exterior estadounidense no es una idea tan extravagante, inslita. Historiadores y otros comentaristas han propuesto frecuentemente que germano-estadounidense, cubano-estadounidenses, polaco-estadounidenses, y otros grupos tnicos han sido influenciados en sus puntos de vista en poltica exterior por sus vnculos con un pas extranjero. Hay historiadores que han argumentado que el apoyo de Woodrow Wilson a Inglaterra en la Primera Guerra Mundial se debi en parte a su inclinacin pro-inglesa.

Volviendo los inicios de la Repblica, recordamos que Alexander Hamilton tenda a ser pro-britnico y Thomas Jefferson pro-francs. El que algunos estadounidenses podran tener un lazo apasionado con un estado extranjero y, por lo tanto, sacrificar intereses estadounidenses por el bien de ese estado fue una advertencia cardinal en el famoso Discurso de Despedida de George Washington de 1796. [33] Si Israel y los judos no estuvieron involucrados, no habra nada de extraordinario respecto a esta tesis, pero ya que lo estn, el tema se encuentra en el campo del tab.

Finalmente, la evidencia de las posiciones neoconservadoras y de los partidarios del Likud respecto a la guerra en Medio Oriente es de pleno conocimiento pblico. No existe una conspiracin tenebrosa, oculta. Pero en el campo de la poltica, como dijera George Orwell: Ver ms all de la propia nariz requiere una lucha constante. [34]

Notas:

1. Brendan O'Neill, "Being antiwar isn't about the oil," Christian Science Monitor, January 23, 2003.

2. Noam Chomsky, interview with Dubai TV, "'Of course, it was all about Iraq's resources,'" December 2, 2003.

3. O'Neill.

4. Pratap Chatterjee, "Halliburton Makes a Killing on Iraq War," Corpwatch, March 20, 2003.

5. Sam Howe Verhovek and John Hendren, "U.S. Seeking to Protect Iraqi Oil Fields," Los Angeles Times, March 20, 2003; and Bill Glauber, "Oil field sabotage called halfhearted," Chicago Tribune, April 6, 2003.

6. Rose Brady, ed., "Rogue States: Why Washington May Ease Sanctions," Business Week, May 7, 2001.

7. Roger Burbach, "Bush Ideologues Trump Big Oil Interests in Iraq," Alternatives, September 30, 2003.

8. Anthony Sampson, "Oilmen don't want another Suez," Guardian Unlimited, December 22, 2002. Sampson is author of The Seven Sisters (New York: Bantam Books, 1976), which deals with oil companies and the Middle East.

Dan Morgan and David B. Ottaway wrote in The Washington Post: "Officials of several major firms said they were taking care to avoiding playing any role in the debate in Washington over how to proceed on Iraq. 'There's no real upside for American oil companies to take a very aggressive stance at this stage. There'll be plenty of time in the future,' said James Lucier, an oil analyst with Prudential Securities." ("In Iraqi War Scenario, Oil Is Key Issue," September 15, 20002, p. A1)

For MSNBC, John W. Schoen wrote: "So far, U.S. oil companies have been mum on the subject of the potential spoils of war." ("Iraqi oil, American bonanza?," November 11, 2002) See also Dana Goldstein, "Iraq war not about oil, says industry insider," Brown Daily Herald, February 28, 2003.

9. William D. Nordhaus, "Iraq: The Economic Consequences of War," New York Review of Books, December 5, 2002. See also George L. Perry, "The War on Terrorism, the World Oil Market and the U.S. Economy" (pdf), Analysis Paper #7, America's Response to Terrorism, November 28, 2001 (rev.).

10. Eric Schmitt and Joel Brinkley, "State Dept. Study Foresaw Trouble Now Plaguing Iraq," New York Times, October 19, 2003. [Please note: This reposting, by Truthout.org, may constitute a copyright violation.]

11. Bryan Bender, "CIA Warned Bush of Iraq War Guerrilla Peril," Boston Globe, August 9, 2003. [Please note: This reposting, by GlobalSecurity.com, may constitute a copyright violation.]

12. Douglas Jehl and David E. Sanger, "Prewar Assessment on Iraq Saw Chance of Strong Divisions," New York Times, September 28, 2004.

13. Rupert Cornwell, "Pentagon officials ignored reports on dire state of Iraq's oil industry," Independent, October 6, 2003. [Please note: This reposting, by Rense.com, may constitute a copyright violation.]

Jeff Gerth, "Report Offered Bleak Outlook about Iraq Oil," New York Times, October 5, 2003. [Please note: This reposting, by Common Dreams, may constitute a copyright violation.]

14. Gerth; and Stefan Halfer and Jonathan Clarke, America Alone: The Neo-conservatives and the Global Order (Cambridge, England: Cambridge University Press, 2004), p. 223.

15. Charles A. Kaulhaus, "War in Iraq: 'Not a War for Oil,'" In the National Interest, March 5, 2003.

16. Yahya Sadowski, "No war for whose oil?," Le Monde diplomatique, April 2003.

17. Quoted in Robert Dreyfus, "The Thirty-Year Itch," MotherJones.com, March/April 2003.

18. Dave Moniz, "Monthly Costs of Iraq, Afghan Wars Approach That of Vietnam," USA Today, September 8, 2003, p. 1.

19. "GOP Backing Out of Iraq Offensive?," FOXNews.com, August 16, 2002.

Todd S. Purdum and Patrick E. Tyler, "Top Republicans Break with Bush on Iraq Strategy," New York Times, August 16, 2002. [Please note: This reposting, by Common Dreams, may constitute a copyright violation.]

Jim Lobe, "Washington goes to war over war," Asia Times, August 21, 2002.

Lawrence Eagleburger seved in foreign-policy and national-security positions for Presidents Nixon, Carter, Reagan, and George H.W. Bush, and had been a protg of Henry Kissinger's. On Eagleburger, see "Lawrence Eagleburger," Harry Walker Agency.

Brent Scowcroft served as national-security adviser to both Presidents Ford and George H.W. Bush. From 1982 to 1989, he was vice chairman of Kissinger Associates, Inc., an international consulting firm. A West Point graduate, Scowcroft served 29 years in the military, attaining the rank of lieutenant general.

20. Brent Scowcroft, "Don't Attack Iraq," Wall Street Journal, August 15, 2002. (Posted, perhaps by permission, at The Forum for International Policy.)

21. "Woodward Shares War Secrets," "60 Minutes," CBS News, April 19, 2004.

22. Michele Steinberg, "Can the Brzezinski-Wolfowitz Cabal's War Game Be Stopped?," Executive Intelligence Review, December 7, 2001.

23. Zbigniew Brzezinski, The Grand Chessboard: American Primacy and its Geostrategic Imperatives (New York: Basic Books, 1997). A similar argument that the control of vital resources is the key to global power and global warfare is presented by Michael T. Klare, Resource Wars: The New Landscape of Global Conflict (New York: Henry Holt, 2001).

24. Zbigniew Brzezinski, "Why Unity Is Essential," Washington Post, February 19, 2003. (Posted, perhaps by permission, at drumbeat.mlaterz.net.)

25. "War With Iraq Is Not in America's National Interest," New York Times, September 26, 2002. (Ad text, apparently not copyrighted, posted at bear-left.com.)

Daniel W. Drezner, "The realist take on Iraq," Daniel W. Drezner Website, September 25, 2002.

"About the Coalition for a Realistic Foreign Policy," Coalition for a Realistic Foreign Policy, December 29, 2003.

26. Robert Kuttner, "Neo-cons have hijacked U.S. foreign policy," Boston Globe, September 10, 2003.

27. Thomas F. Ricks, "Some Top Military Brass Favor Status Quo in Iraq," Washington Post, July 28, 2002, p. A-1; Justin Raimondo, "Attack of the Chicken-Hawks"; and Doug Thompson, "Suddenly, the hawks are doves and the doves are hawks," Capitol Hill Blue, August 1, 2002.

28. Mike Salinero, "Gen. Zinni Says War with Iraq Is Unwise," Tampa Tribune, 24 August 2002. [Please note: This reposting, at what appears to be a personal home page at www.mtholyoke.edu, may constitute a copyright violation.]

"Joseph Hoar," Disinfopedia; "Norman Schwarzkopf," Disinfopedia; and Thomas E. Ricks, "Desert Caution," Washington Post, January 28, 2003, p. C1.

29. "Commentary: Possible Worst-Case Scenarios If War with Iraq Occurs," National Public Radio, March 11, 2003.

James Webb, "Do we really want to occupy Iraq for the next 30 years?," Washington Post, September 4, 2002. [Please note: This reposting, at Soldiers for the Truth, may constitute a copyright violation.]

David Hackworth, "First base, first!," WorldNetDaily, November 26, 2002.

William Raspberry, "Unasked Questions," Washington Post, September 30, 2002, p. A19. [Please note: This reposting, at what appears to be a personal home page at www.geocities.com, may constitute a copyright violation.]

30. Thomas F. Ricks, "Army War College report blasts war on terrorism," Knight Ridder, January 12, 2004. [Please note: This reposting at Information Clearinghouse from a version posted at Contra Costa Times may constitute a copyright violation.]

31. Justin Raimondo, "The Neocons' War," Antiwar.com, June 2, 2004.

32. Raimondo.

33. As he prepared to leave the presidency, George Washington wrote in his Farewell Address: "So likewise, a passionate attachment of one nation for another produces a variety of evils. Sympathy for the favorite nation, facilitating the illusion of an imaginary common interest in cases where no real common interest exists, and infusing into one the enmities of the other, betrays the former into a participation in the quarrels and wars of the latter without adequate inducement or justification. It leads also to concessions to the favorite nation of privileges denied to others which is apt doubly to injure the nation making the concessions; by unnecessarily parting with what ought to have been retained, and by exciting jealousy, ill-will, and a disposition to retaliate, in the parties from whom equal privileges are withheld. And it gives to ambitious, corrupted, or deluded citizens (who devote themselves to the favorite nation), facility to betray or sacrifice the interests of their own country, without odium, sometimes even with popularity; gilding, with the appearances of a virtuous sense of obligation, a commendable deference for public opinion, or a laudable zeal for public good, the base or foolish compliances of ambition, corruption, or infatuation." ("Washington's Farewell Address 1796," The Avalon Project at Yale Law School.)

34. George Orwell, "In Front of Your Nose," Tribune, March 22, 1946. (Posted, in English, at a Russian Website devoted to the work of Orwell.)

La versin inglesa 2004 Stephen J. Sniegoski. All rights reserved

La pgina en ingls 2004 WTM Enterprises. All rights reserved

http://www.thornwalker.com/ditch/snieg_oilwar.htm




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