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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2018

Piera, otro Gobierno bajo el mismo legado

Juan Pablo Crdenas S.
Radio U. de Chile


Estamos en el da siguiente de la nueva asuncin de Sebastin Piera a la Presidencia de la Repblica y se nos ocurre que un escalofro sacude al pas y que son muchos ms los que permanecen atnitos por el triunfo de la derecha. Aunque, a decir verdad, ms que una victoria, lo que se ha Estamos en el da siguiente de la nueva asuncin de Sebastin Piera a la Presidencia de la Repblica y se nos ocurre que un escalofro sacude al pas y que son muchos ms los que permanecen atnitos por el triunfo de la derecha. Aunque, a decir verdad, ms que una victoria, lo que se ha producido realmente es la bochornosa derrota de quienes estuvieron llamados a consolidar democracia, justicia social y darle reparacin a los millones de chilenos abusados por la Dictadura, como por un rgimen tildado de neoliberal que ha perpetuado la inequidad y la vulneracin de los derechos sociales. Que ha acrecentado tambin la concentracin de la riqueza y entregado a dominio extranjero nuestras reservas naturales y fuentes productivas.

En efecto, ms que el retorno de Piera lo que debemos constatar es el fracaso de los gobernantes de la Concertacin y de mal llamada Nueva Mayora. Desgraciadamente, la presencia del Partido Comunista en el gobierno saliente, ms que alentar los cambios, termin consintiendo con la continuidad de la Concertacin. Con ese ms de lo mismo proclamado cnicamente por algunos polticos de la posdictadura, cayendo en las mismas prcticas de quienes se hizo aliado. Esto es, ocupar cargos para justificar muchos despropsitos y permitir que se postergaran o sepultaran muchas promesas. Al precio, incluso, de divorciarse de lo movimientos sociales y de las organizaciones polticas vanguardistas, con quienes ahora sus dirigentes buscarn afanosamente conciliarse para hacer oposicin a los nuevos gobernantes.

El legado poltico lo define siempre el futuro, pero nada podr borrar en nuestra historia la forma en que los sucesores de Pinochet salvaron a ste de un juicio y condena en el principal Tribunal Internacional. Se podrn celebrar algunos avances y muchas obras de desarrollo en estos aos, pero no se puede soslayar que en tres dcadas de posdictadura, hoy los ricos sean ms ricos, y los pobres continen esperando oportunidades de trabajo digno, justas remuneraciones y pensiones que les permitan encarar su tercera y cuarta edad sin mendigarle bonos al Estado, como los que de las dos administraciones de Michelle Bachelet. Al tiempo que los jubilados de las FFAA y de las policas perciban millonarios estipendios y la clase poltica consolidaba ingresos y prebendas treinta o cuarenta veces por encima de los salarios mnimos y medio.

Hasta en materia de Derechos Humanos, quien fuera una detenida y torturada poltica no tuvo la voluntad de hacer justicia y reparacin, si se consideran solamente los miles de chilenos que quedaron sin tener reconocimiento oficial, como el desdn a las ms elementales demandas de las organizaciones de los presos, ejecutados y detenidos desaparecidos. Seguramente a la espera de que sigan falleciendo para as procurarle ahorros al erario nacional en materia de reparacin. Tal como el Dictador un da reconoci que los cadveres de los chilenos asesinados eran sepultados de a dos o ms por urna con el mismo propsito.

Quizs si la nica fortaleza demostrada por los ltimos gobiernos haya sido la coincidencia de todos stos en negarle a nuestros pases vecinos el dilogo y el justo consentimiento a algunas de sus demandas, habida cuenta que fue mediante una guerra fratricida que nuestro territorio creci y se hizo dueo del cobre, del salitre y del litio del Desierto de Atacama. Millonarias cifras para incrementar nuestro podero blico y as alimentar la ociosidad militar, cuanto garantizarse la complicidad de aquellos oficiales cargados de charreteras y distinciones por guerras que en sus vidas nunca ganaron, salvo que contabilicen las masacres cometidas en nuestro propio territorio, como la de Santa Mara de Iquique y la denominada Pacificacin de la Araucana. En vez de buscar, como se prometi, tambin, un camino de hermandad que le habra reportado a nuestra economa valiosos recursos para cimentar su crecimiento, en la explotacin conjunta, por ejemplo, de los ricos recursos de nuestras fronteras para goce comn de chilenos, bolivianos y peruanos.

Un enorme celo poltico militar, sin duda, para defender nuestra soberana, en circunstancia que el mar, los ros, fiordos, bosques, el subsuelo y los recursos energticos fueron transferidos a precio vil a las transnacionales por el propio Pinochet, tanto por quienes le sucedieron. Constatacin que se hace en la colosal riqueza que hoy ostenta su yerno Julio Ponce Lerou, acrecentada considerablemente despus que su suegro muriera impune y en la paz de su hogar.

Vaya cunta desvergenza podramos agregar todava con el fenmeno de la corrupcin que, si bien se hizo transversal en toda la poltica alcanz hasta el ms cercano entorno de los mandatarios con el bullado escndalo del MOP Gate y, en el ltimo gobierno, por el trfico de influencia y otros delitos cometidos por familiares directos de la Presidenta Bachelet! Por su nuera Compagnon formalizada por la Justicia y un hijo que seguramente todava ha sido imputado solo por la lenidad de un fiscal que desestim las ms contundentes pruebas en su contra. Persecutor pblico al que la Mandataria, en uno de sus ltimos actos, quiso recompensar nombrndolo notario de la ciudad de San Fernando. Es decir, para asegurarle en forma vitalicia un suculento ingreso. Desplazando, para ello, al que ya haba sido nombrado por su abyecto ministro de Justicia, en una maniobra que las nuevas autoridades acertadamente desbaratarn.

Es innegable que Piera asume la Presidencia mejor premunido que en su primera oportunidad, cuando buena parte de la clase empresarial y numerosos polticos del sector desconfiaban de l y acusaban su voracidad en los negocios, para desafiar las leyes y cimentar una de las ms veloces fortunas del pas y del mundo. Ahora, no se puede negar que solo es visto con desconfianza por algunos parlamentarios y dirigentes de partidos o agrupaciones. Pero qu duda cabe que puede estar al tris de sumar apoyos en una nada de despreciable falange de demcratas cristianos desencantados con su partido. As como tambin ha logrado empatizar con los credos evanglicos y la propia Conferencia Episcopal catlica, entidades que, pese a sus propias prcticas de abusos y corrupcin mantienen mucho arraigo en la sociedad.

Pero nada de ello asegura que su actual gobierno pueda manifestar muchas diferencias con el anterior. Aos atrs le escuchamos decir al historiador Gonzalo Vial que la derecha chilena francamente no era democrtica y que solo consenta con este rgimen de gobierno si el marco institucional garantizaba sus intereses. Afirmacin que fundaba en el Golpe Militar de 1973, justamente cuando un presidente como Allende se propuso hacer transformaciones profundas que sin duda afectaran la hegemona que les propiciaba la Constitucin, las leyes y las Fuerzas Armadas.

Por esto es que sera ingenuo pensar ahora que lo que no hicieron sus antecesores pudiera realizarlo el mandatario recin asumido. Esto es, avanzar a una nueva Carta Magna, frenar la desigualdad social y, aunque tardamente, esclarecer toda la verdad de lo acontecido durante la Dictadura, sealando a los culpables y reparando a sus vctimas.

Tampoco sera razonable suponer que la corrupcin pueda ser sancionada por quienes con ella justamente han consolidado riqueza y poder las familias gobernantes. Si consideramos que esta lacra desde siempre se ha manifestado es en las cpulas patronales y en los polticos entronizados en las instituciones pblicas, gracias al histrico cohecho y el financiamiento irregular de las elecciones.

Tampoco un derechista como l va a manifestar demasiado inters por una educacin igualitaria, cuando al fin de cuenta (y muchas veces lo han reconocido) lo que necesita el pas son elites emprendedoras, as como mano de obra barata. Y la cultura, cuanto la instruccin, realmente conspiran contra ello y la posibilidad de que nuestras exportaciones sean competitivas. Por lo mismo que frente a temas como el de la inmigracin se consentir con este fenmeno solo si los que llegan estn dispuestos a trabajar por menos paga que los chilenos y mientras no osen, por supuesto, organizarse y luchar por sus derechos.

Lo que tambin nos hace temer que en el agudo conflicto de la Araucana lo que har este gobierno ser ponerse de parte de las grandes industrias y de los ms poderosos instalados en la zona a fin de perpetuar el despojo de las ancestrales pertenencias y derechos de la nacin mapuche. Al estilo de lo que hicieron los conquistadores y la repblica autoritaria entonces consolidada por las constituciones del ao 1833 y 1925. Como ahora por la actual, y que seguir vigente mientras el pueblo no tome plena conciencia de que es el legado de Pinochet el que ha marcado la razn de estado de todos los gobiernos que le siguieron.

Fuente: http://radio.uchile.cl/2018/03/12/otro-gobierno-bajo-el-mismo-legado/



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