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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2018

Siria y el periodismo mercenario

Juanlu Gonzlez
Rebelin


Estos das al menos eso nos cuentan los expertos de la comunicacin corporativa, se conmemora el inicio de la guerra civil siria. Como si nada hubiera ocurrido estos 7 aos, como si no hubisemos descubierto ya su juego, muchos medios han sacado a flote a su plantel de analistas y ONGs de cabecera para repetir el mismo argumentario con el que encendieron la mecha de la agresin occidental contra el pueblo y el gobierno de Damasco. Que si rgimen, que si genocidio de civiles, que si Assad mat a Manolete, que si barriles explosivos, rebeldes moderados, que si los cascos blancos son hroes, blablabla les da absolutamente igual, su mantra ya est escrito desde hace mucho y no por ellos, precisamente. Como dijo alguien de infausto recuerdo, el guin lo redactaron allende los mares, ms all de montaas lejanas.

No vamos a entrar nuevamente en desmentir la sarta de falacias con que justificaron y justifican las matanzas de nuestros hermanos y hermanas sirias, lo hemos hecho en numerosas ocasiones. Slo hablaremos de la efemrides que celebran medios como RNE y la mayora de las tertulias de saln, que lo mismo abordan el peinado de Anna Gabriel, que explotan como buitres el asesinato de un nio, o se permiten interpretar lo que sucede en Siria usando como fuente a los propios promotores de la guerra y sus sicarios.

Toda la Falsimedia anda desatada inyectando su veneno belicista sobre nuestras ya saturados cerebros. Estn de celebracin, s, repito, de celebracin de una guerra que siempre apoyaron con sus comandos desinformativos. Porque la cohorte de propagandistas que puebla la mediosfera otanista, incitando a nuevas intervenciones occidentales bajo pretextos supuestamente humanitarios, es tan corresponsable de las muertes de civiles sirios como los que disparan las bombas.

Ya est bien de impunidad. Ellos s que hacen a diario, desde sus cmodos plpitos, verdadero enaltecimiento del terrorismo, s que incitan al odio. Pero no en abstracto, no con grupos terroristas inexistentes ni con ningn tipo de influencia sobre los hechos futuros, hablamos de ISIS, de Al Qaeda, del yihadismo que tambin azota nuestras sociedades. Tampoco es un error, la Falsimedia no se equivoca, sabe perfectamente lo que hace. Las brigadas mediticas allanan el camino a los bombardeos, como la aviacin hace con la infantera. Nadie plantea una nueva guerra sin que antes acten los ejrcitos de la propaganda. Son absolutamente corresponsables de lo que sucede hoy en Siria, en Yemen, en Iraq, en Bahrein en Palestina; y como tal deben ser tratados, como voceros del terrorismo.

No se trata de cercenar la libertad de expresin de nadie. Pero ya conocemos cmo actan los ejrcitos de la propaganda, sabemos quin les paga, cmo les pagan, a quienes obedecen. Hay papeles desclasificados de la CIA de cmo han comprado a intelectuales para concitar apoyos pblicos a su agenda hegemnica global, cmo los han cooptado, tenemos confesiones de periodistas comprados por el Pentgono en todo el mundo en fechas ms recientes con el modus operandi al completo. Conocemos la composicin de los consejos de administracin de los medios, sabemos cmo ha volado el dinero de las monarquas feudales del Golfo Prsico esas que son parte de la guerra a nuestros peridicos y cadenas de TV, cmo lo han hecho tambin algunos fondos de inversin del omnipresente Soros. No es conspiranoia, slo son fros y verificables datos. Son ellos los que conspiran contra nosotros y nosotras entre bambalinas desde hace decenas de aos para que apoyemos sus sanguinarios planes.

Por eso no son simplemente unos descerebrados sin ms, gentes de pocas luces que se dejan llevar por el mainstream que arrastra todo a su paso, son mercenarios de las teclas, criminales de guerra que deberan ser juzgados como tales en los tribunales internacionales, si es que existiera la justicia universal y esta fuera independiente. Quiz con cdigos deontolgicos potentes, con regulaciones sobre el uso de la mentira con fines espurios, con prisin permanente eso si, revisable para los instigadores de guerras sera posible rescatar al periodismo de la lenta agona que sufre a manos de la censura y, lo que es peor por ntima y oscura, la autocensura. Probablemente buena parte de la prensa actual no pasara de una mnima prueba de profesionalidad, pero seguro que hay miles de jvenes con ganas de recuperar lo que antao fue una digna profesin, hoy convertida en un problema de insalubridad pblica contagiosa.

Parafraseando a Castro cuando describa a los trotskistas, nuestros periodistas quiz estuvieran equivocados en un principio, pero hoy slo son agentes del imperio


Blog del autor: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=14604

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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