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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2018

Verdaderas fake news

Jess Maraa
InfoLibre


Todo debate pblico suele ganarlo por goleada quien consigue establecer el qu, el cmo y el dnde de la discusin antes incluso de que esta se inicie. La historia de la democracia podra resumirse (tambin) como el pulso entre determinados poderes que intentan imponer sus intereses para dominar al resto y una ciudadana que va eligiendo opciones para afrontar esa dominacin o al menos en la creencia de que lograr as defender sus intereses particulares o colectivos. Estamos asistiendo en Espaa a una confrontacin poltica y cvica en la que desde el poder se utiliza sin pudor la tcnica del engao para abrir y dominar debates pblicos en los que se juega nada menos que el bienestar de la ciudadana y la calidad democrtica. Ya se trate del presente y el futuro de las pensiones o de crmenes y castigos.

Lo escriba Hannah Arendt en uno de los ensayos de Verdad y mentira en poltica: La libertad de opinin es una farsa si la informacin sobre los hechos no est garantizada y si no se aceptan los hechos mismos como objeto del debate. Por ah empieza el descalabro democrtico en el que estamos sumidos, y que no termin, ni mucho menos, con el finiquito del bipartidismo. Continuaremos bajando por la pendiente si no logramos desnudar y frenar un despliegue obsceno de fake news, de falseamientos de la realidad que no provienen de bots rusos sino del propio Gobierno, de poderes econmico-financieros y de sus terminales mediticas.

1.- MENTIRAS ACERCA DE LAS PENSIONES

Por qu desde hace tantos aos todo debate en torno a las pensiones pblicas arranca poniendo en duda su sostenibilidad ? Por qu desde al menos 1995 (con Pedro Solbes de ministro) se atiza el miedo a la quiebra del sistema y se reclama a la ciudadana que invierta en fondos privados independientemente de su capacidad de ahorro o de la rentabilidad (mnima) de esos planes? La discusin pblica y la decisin democrtica acerca de las pensiones sera muy diferente si este debate se iniciara desde una premisa muy diferente. Por ejemplo: las pensiones dignas son un derecho democrtico fundamental , y vamos a preservarlas y mejorarlas tomando medidas concretas que preserven y garanticen ese derecho constitucional. O por ejemplo: Por qu Espaa es el nico pas de Europa cuyo nico criterio para revalorizar las pensiones es el llamado factor de sostenibilidad impuesto a solas por el PP?

Si alguien se molesta en repasar los hechos, los datos contrastables (pinche aqu el dossier de infoLibre sobre pensiones) podr comprobar las mentiras y medias verdades que venimos escuchando como premisas que condicionan el debate y que siembran el miedo necesario para lograr imponer los planes que interesan ideolgica y pragmticamente a las fuerzas conservadoras y neoliberales. No es cierto que Espaa tenga un gasto insoportable en pensiones ( tres puntos menos del PIB que nuestros vecinos europeos ); no es verdad que los pensionistas espaoles sean privilegiados, cuando la realidad es que tienen un 30% menos de poder adquisitivo que la media europea; tampoco es cierto, como se empea Rajoy en proclamar, que la referencia del IPC para la subida de las pensiones slo existe en dos pases de Europa, que son Blgica y Hungra, porque la propia Comisin Europea informa de que son cuatro los pases donde el nico criterio de indexacin es la subida de los precios y son otros 16 pases los que manejan el IPC entre otros parmetros (salarios, crecimiento del PIB, etc) para garantizar el poder adquisitivo de las pensiones; no es verdad que Espaa sea el nico pas que afronta un problema demogrfico que consiste en que durante las prximas dcadas crecer el nmero de jubilados en una mayor proporcin que el de cotizantes que sostengan sus pensiones. Dejen ya de analizarlo como problema y acten para que signos de progreso y de mejora de la calidad de vida como una mayor longevidad no se conviertan en un factor negativo y divisivo en la sociedad!

Se trata de voluntad poltica y de dar la cara de una vez por todas ante la ciudadana. Creen o no creen ustedes que las pensiones dignas son un derecho? Si Mariano Rajoy y Albert Rivera son partidarios de cambiar el Pacto de Toledo, incluso la Constitucin, y defienden en realidad un sistema mixto de capitalizacin y reparto , o una variante en la que el Estado slo garantice una pensin mnima (cada vez ms mnima), o un slvese quien pueda atrvanse a decirlo e inclyanlo en sus programas electorales. Lo que Rajoy hizo con gran habilidad tctica este mircoles en el Congreso fue utilizar el miedo desatado y la presin de los jubilados en las calles como herramienta de negociacin de los Presupuestos . Su anuncio de que se elevarn las pensiones mnimas y de viudedad tanto como el IPC o ciertas desgravaciones fiscales (sin concretar) demuestran que su inters prioritario es continuar en el poder y diluir la indignacin de los jubilados, pero no abordar cambios en profundidad que pongan fin al debate. Qu disposicin sincera al dilogo tiene alguien que empieza por decir que una nueva reforma de las pensiones exige consenso pero a continuacin proclama que de ninguna forma va a derogar la reforma que decidi en soledad con su mayora absoluta? (Una reforma que lo que garantiza es que las pensiones irn recortndose ao tras ao desde el prximo enero ).

2.- EL MIEDO Y LA PRISIN PERMANENTE

Llamar al consenso marcando lneas rojas es un oxmoron, como lo es el concepto prisin permanente revisable. En el lenguaje empieza siempre el engao poltico, y con el lenguaje y unos cuantos datos tergiversados se pulsa esa tecla emocional que conduce a parte de la ciudadana a conclusiones engaosas . El PP es especialista en poner zancadillas en las cuestiones de Estado desde la oposicin y en exigir despus desde el Gobierno al resto del mundo que renuncie a principios democrticos en beneficio de esa supuesta razn de Estado. Y sigue logrando definir al prjimo como populista al tiempo que practica un evidente populismo punitivo . Algn da se estudiar con rigor por qu el PP decidi en 2015 endurecer la que ya era una de las legislaciones penales ms duras de Europa en un pas cuyos ndices de criminalidad figuran entre los ms bajos de la UE y con una poblacin reclusa entre las ms numerosas del mundo en proporcin a sus habitantes. (Pinche aqu para conocer la visin de ms de cien catedrticos de Derecho Penal y las dudas razonables sobre la constitucionalidad de esa figura).

Este jueves se ha demostrado una realidad que a menudo no se percibe: en el Congreso hay una mayora diferente (y superior) a la que forman PP y Ciudadanos . El rechazo a las enmiendas a la totalidad que pretendan frenar el trmite de derogacin de la prisin permanente revisable (incluso endurecerla) ha recibido 178 apoyos de todos los dems grupos frente a 167 de los de Rajoy y Rivera. A estas alturas de la legislatura, estara bien conocer en cuntos ms asuntos seran capaces de ponerse de acuerdo el PSOE, Unidos Podemos y partidos nacionalistas . En cuanto a PP y Ciudadanos, el primero es coherente con una ideologa conservadora pura y dura, mientras el segundo demuestra (tambin) en este asunto de la prisin permanente una disposicin an ms permanente a cambiar de discurso segn indique la veleta de la demoscopia.

En cualquier caso, lo ms preocupante es el contexto en el que se llega a esa votacin del Congreso. Uno ha procurado contenerse y no soltar en las redes sociales lo que ha pensado y sentido desde la desaparicin del nio Gabriel Cruz . Como padre he sentido el miedo, la rabia y la indignacin que cualquier otro padre o madre o simplemente ser humano habr compartido con ese mismo dolor (inimaginable) que los padres de Gabriel sufren. Pero tambin he sentido vergenza ajena y una indignacin distinta ante el tratamiento absolutamente desproporcionado y a veces vomitivo que del caso han hecho medios audiovisuales, digitales y de papel. Baste un ejemplo: este martes, el telediario de las nueve de la noche en La 1 dedic sus primeros 25 minutos al caso (ya resuelto) , al funeral, al historial de la autora confesa del crimen, a las opiniones de vecinas y conocidos. De verdad una cadena pblica se gua por un criterio periodstico de inters general cuando decide tal despliegue sobre el crimen de un nio cometido por una persona de su entorno, como ocurre en la mayora de esos crmenes? Hace slo unas semanas que en esta misma pgina propusimos una reflexin sobre esta invasin de los sucesos en los medios de comunicacin. No se trata slo de la guerra del click , de la batalla por ganar audiencias aunque sea con el uso y abuso del morbo. Al fondo de todo esto asoma un claro inters poltico en que la ciudadana se sienta insegura en uno de los pases ms seguros del mundo . La supuesta necesidad de proteccin refuerza la autoridad del poder ejerciente, bajo cuya capa pueden acogerse nuevas medidas populistas por contradictorias que sean con un sistema de libertades. Pirmanos y bomberos. Primero se induce al miedo y luego se dictan normas que tranquilicen. Primero se establece un marco falso y luego se aporta la medicina correspondiente. (Una de las razones del absoluto xito de la movilizacin feminista del 8 de marzo fue precisamente que las convocantes lograron que fracasara el intento desde las derechas de identificar "feminismo y comunismo" y situar todos los focos en la reivindicacin de la igualdad).

El Gobierno ha considerado necesario nombrar una Embajadora en Misin Especial para la Ciberseguridad y contra las Amenazas Hbridas, que podra incluir la lucha contra las fake news o noticias falsas (ms bien falseadas, como explica el profesor Joaqun Uras ). La mejor defensa contra cualquier intoxicacin, bulo o propaganda es el periodismo honesto, el que puede y debe garantizar que la libertad de opinin no es una farsa y que los debates polticos se basan en hechos y no en infundios.

P.D. Este mismo jueves se ha producido el ensimo ejemplo de la regresin a la que estamos asistiendo en derechos y libertades. Que una jueza condene a la revista Mongolia a pagar 40.000 euros a un torero que se ha considerado daado en su honor por un cartel que lo tacha de marciano sera un hecho absolutamente marciano en cualquier otra democracia. No slo porque en muy pocos exista la profesin de torero, sino porque resulta inconcebible que un juez se demuestre incapaz de distinguir el humor de la realidad o de separar lo que es calumnia y lo que es un ejercicio sarcstico de la libertad de expresin.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/03/16/verdaderas_fake_news_80723_1023.html



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