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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2018

La deuda no solo es un instrumento financiero, tambin es un instrumento machista

Marie-Laure Coulmin Koutsaftis
CADTM

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Combatientes kurdas. Foto Support Rojawa

En todas partes donde se aplican, en nombre de la deuda, las polticas estructurales y la austeridad, estas obstaculizan la emancipacin de las mujeres y destruyen las conquistas feministas. En realidad las mujeres son las autnticas acreedoras a nivel nacional e internacional.

El hashtag #MeToo no debe hacernos olvidar que la lucha por los derechos de las mujeres comienza contra las crecientes discriminaciones que padecen en nombre de deudas ilegtimas pblicas y privadas.

Porque lejos de dedicarse a luchar contra las polticas econmicas injustas y a evitar el fraude fiscal, verdaderos responsables de los dficits pblicos, los planes de austeridad en el Norte y los de ajuste estructural en el Sur empobrecen a las poblaciones de todo el mundo. Las privatizaciones, liberalizaciones y restricciones presupuestarias que eliminan los derechos sociales se proponen como nicas soluciones a la crisis y afectan directamente a las poblaciones ms frgiles y precarias. Entre ellas una mayora de mujeres.

Madres solteras, mujeres jvenes, mayores, emigrantes o rurales sufren la pobreza, acentuada por la austeridad, que endurece y agrava las desigualdades entre los sexos y socava las conquistas feministas (1). En Francia, por ejemplo, las mujeres son las primeras afectadas por la pobreza. Representan el 57 % de los beneficiarios de las rentas de solidaridad activa (RSA), el 82 % de los empleos a tiempo parcial, el 70 % de los trabajadores pobres (que viven por debajo del umbral de la pobreza) (2).

Para rebatir y desmontar el argumento de que la deuda pblica estara producida por un supuesto exceso de proteccin social, en Europa y en otros lugares, el CADTM pone en marcha el concepto de deuda social. Este se refiere al derecho fundamental a una proteccin social de calidad, reconocida por el derecho internacional. Bajo este ngulo, de repente las mujeres aparecen como acreedoras de una deuda social del Estado hacia ellas.

Entre las propuestas del CADTM, la que preconiza que los ciudadanos se constituyan en auditores de la deuda permitira poner en valor esa deuda social y demostrar con cifras que la deuda pblica no es una enfermedad vergonzosa de pases manirrotos, sino el resultado de polticas deliberadas e injustas

La sanidad y los cuidados de las personas

En la estela del gran retroceso social aplicado en nombre de la deuda pblica, el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo est en regresin en varias partes del mundo. Los estados se desembarazan de su misin de servicio pblico de la sanidad y la posibilidad de abortar en un contexto mdico se vuelve inaccesible para las clases desfavorecidas.

Primeras afectadas por las medidas de austeridad y los despidos, las mujeres sufren tambin fuertes desigualdades en su acceso a los cuidados. Los recortes en los servicios pblicos, hospitales, clnicas ginecolgicas y centros para dependientes tambin afectan a las mujeres, tanto en su faceta de pacientes como en calidad de trabajadoras, puesto que en 2014 en Europa ellas representaban el 78 % de la fuerza del trabajo de servicios sociales y sanitarios y el 60 % del profesorado de primaria y secundaria (3).

Las mujeres estn ms expuestas a la pobreza que los hombres 

Tanto en el Sur como en el Norte las mujeres son mayoritarias en los empleos precarios (contratos temporales, trabajo interino, trabajo informal), las primeras suprimidas en caso de despidos lo que no permite, o permite poco, a las trabajadoras acceder a una buena proteccin social.

Las remuneraciones de las mujeres continan siendo ms bajas que las de sus colegas masculinos en puestos similares. Adems ellas son mayoritarias en los empleos a tiempo parcial, lo que reduce fuertemente el importe de las cotizaciones para sus pensiones de jubilacin. Todas esas desigualdades se vienen acentuando desde el principio de la crisis y la aplicacin de medidas polticas presupuestarias restrictivas.

Mientras que todas las mujeres estn especialmente expuestas a la pobreza, la precariedad de las mujeres jubiladas es todava mayor, incluso aunque hayan trabajado toda su vida. No solamente la edad de la jubilacin para las mujeres se ha retrasado en varios pases de Europa, sino que adems el importe de las pensiones sufre repetidos recortes, en el marco de los programas de austeridad, en Francia, en Grecia y en varios pases del Sur. As las jubilaciones femeninas son de media inferiores en un 40 % a las de los hombres.

Tambin el nmero de mujeres mayores sin recursos y sin proteccin crece a ojos vista, en particular porque el precio de los bienes pblicos aumenta hasta el punto de crear ejrcitos de endeudadas con el Estado o los servicios pblicos, cuyas prestaciones semiprivatizadas se aaden a los impuestos directos e indirectos que lastran las facturas.

El trabajo precario y el exilio econmico afectan prioritariamente a las mujeres 

Proyectadas por millones al mundo del trabajo precario y sin papeles debido a la globalizacin, las guerras y la pobreza, las mujeres se emplean prioritariamente en los sectores de los cuidados y las menos favorecidas en la prostitucin. Muy a menudo se hallan atrapadas en un crculo vicioso de dependencia de un traficante, un empleador, un marido o una empresa.

El fenmeno del exilio femenino en Europa arranc justo despus del hundimiento de las economas de los pases del antiguo bloque del Este, en el cnit de la globalizacin, obligando a mujeres de todas las edades a exiliarse para mantener a sus familias, aceptando empleos de empleadas de hogar o cuidadoras mal pagadas en otros pases de la periferia europea, a imagen de la hemorragia de mujeres jvenes que afect a las Filipinas, Con la crisis de la deuda y la bajada de las rentas de las clases medias, esas mujeres de servicio como las llama Jules Falquet (4) han visto degradarse sus condiciones de vida todava ms.

Los estados de los Balcanes, recientemente unidos a la Unin Europea o en espera de la integracin, tambin se someten a la disciplina presupuestaria impuesta por la sombra del BCE. La recesin, el desempleo y la pobreza que se derivan de dicho sometimiento se combinan para acentuar el exilio de las personas jvenes, diplomadas o no, hacia los pases del centro. Entre ellas, las mujeres son mayoritarias.

Las mujeres tambin son las primeras vctimas de los conflictos armados provocados por el neocolonialismo, conflictos que utilizan la violacin a la vez como arma de guerra y como herramienta de tortura y coercin. Por otra parte la violacin tambin se dirige contra los hombres para quebrarlos, una prueba, por si haca falta, de la naturaleza profundamente falcrata del poder militar y policial.

Las deudas privadas golpean directamente a las mujeres 

Los prstamos a estudiantes, generalizados en varios pases del Norte, encadenan a largo plazo a los jvenes diplomados, mujeres y hombres, que debern gestionar un largo perodo de reembolso antes de poder adquirir la autonoma financiera, vindose as obligados a elegir sus carreras segn una lgica de rentabilidad obligatoria.

En los pases donde los planes de austeridad han desembocado en reducciones drsticas de rentas, los prstamos hipotecarios contratados antes de la crisis ahora no pueden ser pagados por los hogares. El resultado es que cada vez ms familias estn amenazadas de encontrarse en la calle, como es el caso de Espaa y Grecia, donde el Gobierno ha empezado a efectuar las subastas inmobiliarias online para eludir las vivas protestas de la sociedad civil.

Mujeres vctimas del microcrdito 

A nivel mundial, las instituciones microfinancieras (IMF) se interesan por las mujeres, que representar alrededor del 70 % de su clientela. As el Banco Mundial prosigue su estrategia de bancarizacin de nuevos sectores de la poblacin (5) para permitir al capital financiero acelerar la integracin de los 2.000 millones de adultos de todo el mundo que todava no estn cubiertos por el sistema bancario, de los que la mayora son pobres y mujeres, extendiendo la oferta de servicios financieros a las transferencias de dinero, seguros, facturas de servicios pblicos (consumo de agua, electricidad, telfono, etc.). Al mismo tiempo, el Banco Mundial promueve una drstica reduccin del papel del Estado en la garanta de los servicios pblicos delegndolos al sector privado capitalista, que los transforma en mercancas. Entonces los pobres tienen ms necesidades monetarias, en especial las mujeres responsables de sus hogares. As acaban en manos de las instituciones microfinancieras que avanzan enmascaradas tras la careta de la lucha contra la pobreza (6).

Apoyadas por Attac/CADTM Marruecos, las luchas que llevan a cabo las mujeres vctimas del microcrdito han dado la vuelta a la imagen abusivamente positiva de la que se benefician las instituciones microfinancieras (7).

El CADTM llama a la organizacin de las mujeres en comits de auditora ciudadana con el fin de anular todas las deudas ilegtimas y para poner fin a los sistemas de dominacin patriarcal y capitalista.

Reclamamos la construccin o reconstruccin de servicios pblicos gratuitos de calidad en la educacin, la sanidad, los transportes o la banca bajo una ptica de transicin energtica ecofeminista. Reforzamos nuestra solidaridad con las poblaciones daadas por el microcrdito, por las polticas de las instituciones financieras y por todas las sanguijuelas que chupan nuestras riquezas y nuestra energa.

Agrupmonos para luchar contra el sistema deuda, contra los acuerdos de libre comercio y otros instrumentos econmicos que explotan y humillan a las mujeres y a los hombres, refuerzan las desigualdades, saquean y destruyen la naturaleza. Empujan a las poblaciones a la emigracin y arrojan a familias enteras a la calle y las abocan a la precariedad, la mendicidad, la prostitucin y el suicidio (8).

Notas:

(1) Las europeas frente a la austeridad y a la deuda pblica

(2)Pour la sant des femmes, une prcarit lourde de consquences

(3) Ver Oxfam International/ European Womens Lobby, Op. Cit., p 24-25

(4) Lucile Daumas. Microcrdito, macroestafa. Noviembre 2013

(5) Marruecos: Las capas populares bajo el doble yugo del microcrdito y del despotismo  

(6) Marruecos: Las capas populares bajo el doble yugo del microcrdito y del despotismo  

(7) Declaracin final del Seminario Mujeres, deuda y microcrdito, realizado en Bamako del 15 al 19 de noviembre de 2017

Fuente: http://www.cadtm.org/Journee-internationale-des-droits

Esta traduccin se pude reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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