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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2018

Hasta siempre, Comandante?

Tomás Straka
Nueva Sociedad


Venezuela atraviesa un perodo de crisis y convulsiones polticas. El legado de Hugo Chvez es motivo de disputas y debates a cinco aos de su muerte.

El pasado 5 de marzo se cumplieron cinco aos de la muerte de Hugo Chvez. Terminaba as una largsima agona seguida de forma expectante por toda la sociedad. Durante ms de un ao no se habl de otra cosa que de aquel cncer, cuya ubicacin y naturaleza an no sabemos bien. Hubo quienes celebraron, pero tambin una de las manifestaciones de duelo ms grandes de la historia venezolana, con un sepelio tan largo como multitudinario. Un lustro ms tarde, sin embargo, son tantos los problemas que la ocupan, que pocos tuvieron tiempo para pensar en el hecho. El Estado, naturalmente, hizo algunos actos, y sus medios, oficiales y oficiosos, dedicaron todo el espacio posible a lo que se ha llamado el legado. Sin embargo, tuvieron en contra asuntos ms urgentes, como un gran apagn que abarc varias regiones, que lograron captar bastante ms atencin.

Eso no significa que el amor por Chvez haya desaparecido. Aunque segn firmas como Datanlisis, la popularidad de Nicols Maduro no llega a un 20%, los que se dicen chavistas y alegan que siguen amando (esa es la palabra) al Comandante, llegan a un 50%. Es decir, la mitad de los venezolanos no relaciona directamente las penurias actuales con las polticas de Chvez. En general consideran que el culpable es Maduro, que no ha sabido continuar el legado, y por el contrario consideran que los aos en que gobern Chvez fueron los ms felices de sus vidas. Si hiciera falta un ejemplo para explicar la fortuna en trminos de Maquiavelo, Chvez lo calzara de forma completa: entre el boom petrolero de 2004 a 2008 y el hecho de morir justo antes de que las consecuencias de sus polticas estallaran, ha logrado pasara a la memoria de muchos con su imagen ms o menos impoluta.

Ante este panorama se abren dos aspectos que podrn ser claves para el futuro inmediato: cmo se manifestar polticamente ese chavismo, en cuanto sector del electorado, que ahora est ms o menos hurfano? Qu queda del chavismo en cuanto movimiento poltico? Comencemos con lo segundo. En contra del pronstico de buena parte de la gente, la muerte de Chvez no signific una salida rpida del poder de sus sucesores. Pocos apostaban a que Maduro lograra mantenerse en el poder, pero a pesar de las fuertes olas de protestas de 2014 y 2017 y de la enorme derrota electoral de 2015, no slo sigue en Miraflores, sino que parece ms consolidado que nunca. Su reeleccin en los comicios de mayo parece asegurada para cuando se escriben estas lneas. Ahora bien, todo esto requiere muchas puntualizaciones: esa consolidacin se ha logrado con el concurso de los poderes del Estado, que primero anularon en la prctica al Parlamento en manos de la oposicin a travs de sistemticas sentencias emitidas por el Tribunal Supremo; despus, cerraron el camino al referndum para revocar su mandato a travs de otro conjunto de sentencias de tribunales de provincia, cuya validez muchos ponen en duda. A eso le sigui una represin a las protestas que ha valido la apertura de una investigacin de la Corte Penal Internacional; y la instalacin de una Asamblea Nacional Constituyente con poderes supraconstitucionales electa en unos comicios que ms de un centenar de pases consideran rritos. A ello habra que contar los lderes opositores encarcelados o en el exilio. Maduro es muy popular en cierto sector duro del chavismo, ese 18-20% que lo ve con el campen que ha sorteado todas las pruebas, pero est lejos de contar con el apoyo de las mayoras y de buena parte de la comunidad internacional.

Maduro, que no tiene la fortuna de su mentor, ha optado por aquello de que es mejor ser temido que amado. Pero el mismo Maquiavelo adverta que ese temor no debe llegar al odio, que ms temprano que tarde cobra caro. Y Maduro ha hecho algo al respecto. Est compactando en torno a s a un sector del chavismo, perfilando cada vez ms eso que algunos llaman el chavo-madurismo y otros ya, a secas, el madurismo. Es difcil saber cmo funciona en ltima instancia esa alianza de grupos que est gobernando Venezuela, y de la que, segn las opiniones autorizadas, Maduro es slo el mascarn de proa. Pero la creacin de un partido propio, Somos Venezuela, distinto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), es parte evidente de ese proceso. A ello se le suman la integracin de las maquinarias para la reparticin de ayudas sociales en su nuevo partido, los jingles electorales sin ninguna alusin al chavismo, y el esfuerzo por hacer cada vez ms autnoma la imagen de Maduro con respecto a la de Chvez. Todo ello parece apuntar a hacerse con una parte del legado y fortalecer a ese grupo que ve en Maduro el salvador de la Revolucin. Esto, claro, nos remite a la primera pregunta: si un 20% es ms o menos madurista (aunque con la red de reparticin de cajas de comida eso puede subir bastante electoralmente), qu ser del otro 30% que sigue amando a Chvez? En el men chavista hay dos opciones. Una es la de Henry Falcn, un ex chavista que ha forjado un liderazgo slido en el centro del pas y que ha gravitado en la oposicin, pero siempre manteniendo la distancia con la Mesa de la Unidad Democrtica (MUD). La otra es la del chavismo disidente, formado por ex ministros con el General Miguel Rodrguez Torres a la cabeza, y la ms radical Marea Socialista.

En medio del desconocimiento de la MUD a las elecciones de mayo, Falcn decidi postular su candidatura. Los sectores de la oposicin ven aquello como una simple maniobra de Maduro para hacer ver los comicios como plurales y competitivos; pero en cualquier caso Falcn puede lograr la identificacin de muchos otros chavistas decepcionados que desconfan de la MUD, y sentar con ellos las bases de un movimiento ms amplio. Los otros disidentes no son electoralmente poderosos y se han integrado al Frente Amplio que acaba de crearse con los partidos de oposicin y muchos otros sectores sociales. A cinco aos de la muerte de Chvez, el chavismo aparece dividido en al menos tres bloques, uno de los cuales da signos de estarse deshaciendo de la sombra del Comandante. No slo su modelo econmico y social est en una crisis tan honda que la sociedad, a pesar del 50% de los que dicen seguirlo amando, no tiene tiempo para recordarlo, sino que el el legado enfrenta una guerra de sucesin en medio de enormes tensiones internas y externas. Hasta siempre Comandante? No se sabe en qu terminar todo esto, pero parece muy difcil, incluso para los mismos chavistas, cantarle este verso en las actuales circunstancias.

Fuente: http://nuso.org/articulo/hasta-siempre-comandante-straka/




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