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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2018

Notas para la accin poltica en el contexto de los procesos actuales de recomposicin de pueblo

Laura Dragnic y Fernando Quintana
Auroja Roja


La izquierda de intencin revolucionaria se encuentra en un escenario particularmente difcil. Por un lado, el triunfo de Sebastin Piera en el gobierno abre paso a una nueva arremetida de la derecha. Esto, representa una amenaza en el plano institucional, pues la derecha dispone de an ms mecanismos para ser un freno frente a las fuerzas de cambio. Pero tambin representa una amenaza en las calles: con Piera en el gobierno, los sectores racistas, misginos y xenfobos de la sociedad, tienen el escenario abierto para campar a sus anchas, fortalecer sus inserciones en los sectores populares y consolidar una fuerza poltico-social reaccionaria que se oponga a todo cambio social. A su vez, la posibilidad de frenar aquellos proyectos que se constituyeron como un principio reconocible en materia feminista: como la despenalizacin del aborto en tres causales y la ley de identidad de gnero.

Por otro lado, la irrupcin del Frente Amplio como fuerza poltica con cierto grado de incidencia en el escenario nacional, nos pone en una situacin compleja. La marginalidad poltica en la que nuestro sector se ha situado en los ltimos aos, revestida de discursos auto-complacientes sobre el carcter del momento histrico, es una opcin polticamente menos viable que nunca. Debemos ser capaces de acelerar el tranco, o la historia nos pasar por el lado mientras otros asumen las tareas para las cuales nos hemos estado preparando por aos.

La izquierda de intencin revolucionaria debe sacudirse de la inercia e impulsar nuevos procesos de unidad, prepararse para ser alternativa de conduccin para el movimiento de masas en su conjunto. Para ser alternativa de conduccin, la izquierda debe comprender a cabalidad las distintas expresiones de la opresin en que vive el pueblo trabajador, y ser capaz de traducir dicha comprensin en un proyecto de sociedad alternativo al existente, que le d coherencia global y un sentido revolucionario a los anhelos parciales que se han venido expresando en los ltimos aos de movilizaciones.

Este texto pretende ser un aporte en esa direccin. Nos planteamos la tarea de proponer un marco de anlisis desde donde podamos comprender las distintas vertientes de la conflictividad social actual como correlato de las distintas formas en que se expresa la contradiccin capital-trabajo, pues sta ltima explica la lgica profunda de las sociedades capitalistas. Queremos dejar establecido desde el principio que estamos utilizando un concepto ampliado de trabajo y de capital, para incorporar de manera integral la perspectiva feminista a nuestro anlisis de la realidad. Un anlisis de la fase que no incorpore de manera global la perspectiva feminista, es un anlisis de fase que no da cuenta de la realidad que pretende analizar.

Para comprender la dinmica del neoliberalismo como fase actual del capitalismo, es necesario un rodeo histrico por las condiciones que lo hicieron surgir. Sin embargo, es necesario revisar demasiados aos de historia como para hacerlo de manera tan minuciosa en un texto como este. Por esa razn, queremos aclarar que en distintos pasajes del texto hemos tenido que sacrificar algn grado de precisin conceptual y de desarrollo historiogrfico a cambio de obtener un producto claro, sinttico, y ms bien pedaggico. Esperamos que el lector comprenda el espritu de este escrito, y lo critique en cuanto tal.

1. El capitalismo, la contradiccin capital-trabajo y las crisis de sobre-produccin

La contradiccin capital-trabajo

El modo de produccin capitalista, que determina nuestra sociedad actual de mltiples formas, produce una estructura social dividida en clases sociales que, en un nivel ms bien abstracto, son fundamentalmente dos: la clase de aquellos que detentan la posesin de los medios de produccin (la burguesa) y la clase de aquellos que slo poseen su fuerza de trabajo para vender en el mercado (el proletariado o clase obrera). As mismo, el modo de produccin capitalista ha requerido histricamente del patriarcado -en tanto modo de produccin remanente1 para su subsistencia, organizando la vida social segn la divisin sexual del trabajo.

Dicha divisin sexual del trabajo se manifiesta en la separacin radical del mbito de la reproduccin social -lo privado- de la produccin de capital -lo pblico . Por reproduccin social comprenderemos aqu el conjunto de trabajos necesarios para la reproduccin y mantencin de la poblacin, por ejemplo, la reproduccin biolgica de personas, la crianza y enseanza de los hijos, el sostenimiento del hogar y la produccin de satisfaccin emocional y sexual. Estos trabajos han sido, en gran medida, realizados por mujeres de manera gratuita, pues la posibilidad material de la reproduccin del capital depende, en gran medida, de que estas funciones no signifiquen un costo adicional para la clase dominante.

La realizacin no remunerada de este conjunto de trabajos se consolida mediante la naturalizacin de las distintas funciones que abarca la reproduccin social, por ejemplo, la generalizacin y aceptacin de la idea de que el trabajo domstico es una actividad que se realiza por amor, no necesitando mediar ningn tipo de intercambio. De manera que el capitalismo, en tanto modo de produccin y reproduccin de la vida2, constituye una totalidad respecto de la cual pueden distinguirse dos momentos fundamentales: la explotacin capitalista de la fuerza de trabajo en el proceso de produccin de mercanca y la explotacin y opresin de las mujeres en el proceso de reproduccin social.

De esta manera, entre capital y trabajo se constituye una relacin contradictoria. El capital, como valor acumulado a lo largo de los distintos momentos que constituyen el proceso de produccin-circulacin-consumo-reproduccin de la mercanca, necesita estar en constante expansin, en razn de las dinmicas de competencia entre capitalistas individuales y de la innovacin tecnolgica para mantener el nivel de la tasa media de ganancia. Esta necesidad de expansin implica la constante superacin de lmites y barreras para el crecimiento del capital, de las cuales la ms importante es la posibilidad de extraer ms y ms plusvala de la fuerza de trabajo. As, la relacin capital-trabajo es contradictoria porque la necesidad de expansin del capital depende de la posibilidad de apropiarse privadamente de mayores cantidades de plusvala (tanto respecto del trabajo asalariado, parcialmente no retribuidos al obrero, y los trabajos de la reproduccin social, ntegramente no retribuidos) en relacin a una fuerza de trabajo cada vez ms productiva y socializada.

El proceso de acumulacin capitalista depende, fundamentalmente, de la apropiacin de plusvala relativa. La apropiacin de plusvala absoluta, si bien ha jugado un rol histrico fundamental en la acumulacin de capital, se encuentra con lmites de carcter fisiolgicos (la cantidad de trabajo que un cuerpo humano puede dar tiene lmites) y jurdicos (los lmites legales a la jornada laboral) que la plusvala relativa no tiene, o que tiene en menor medida. La apropiacin de plusvala relativa opera fundamentalmente a travs de: i) la intensificacin de la industria (los obreros trabajan a tasas cada vez ms productivas, no recibiendo el excedente de dicha productividad adicional); ii) la innovacin tecnolgica (el capital se moderniza y produce ms mercancas con menos cantidad fuerza de trabajo, al mismo tiempo que reduce el costo social de la reproduccin de la mercanca fuerza de trabajo, el obrero).

As, la dinmica de la acumulacin de capital va generando: i) capitales cada vez ms concentrados y productivos (porque los capitales ineficientes que no logran innovar son absorbidos por los que s lo logran, y porque la innovacin tecnolgica genera mayores capacidades productivas); ii) una cantidad creciente de obreros desempleados o poblacin sobrante (porque la maquinaria y el desarrollo cientfico permite producir la misma cantidad de mercancas con el empleo de menos trabajadores).

Las crisis cclicas y la respuesta histrica de los Estados de Bienestar

El resultado de esta dinmica es la tendencia histrica a las crisis de sobreproduccin: las fuerzas del capital producen un cmulo de mercancas mayor del que los mercados son capaces de absorber, bsicamente porque la sustitucin de trabajadores asalariados por mquinas y tecnologa productiva genera una contraccin en la capacidad de las masas para acceder al consumo. Sin embargo, las crisis cclicas de sobreproduccin del capitalismo no son, en ningn sentido, crisis catastrficas, en el sentido de que pudieran poner trmino al modo de produccin capitalista.

As, la crisis de 1929, expresin ejemplar de la dinmica de las crisis de sobreproduccin, no termin con el sistema capitalista, sino que gener la adopcin del modelo keynesiano de los Estados de Bienestar o E stados Desarrollistas (para el caso de Amrica Latina) como respuesta a las crisis de sobreproduccin. El Estado, actuando como otro capitalista individual ms, es capaz de generar la demanda que absorba la sobreproduccin, por medio de su papel empresarial: i) por medio de una fuerte inversin en obras pblicas genera empleo y , por tanto , mercados internos con capacidad de generar mayor cantidad de demanda; ii) por medio de subsidios indirectos al consumo (el garantizar los derechos sociales constituye la esencia de los Estados de Bienestar) generan un mayor poder adquisitivo, y al mismo tiempo son capaces de contener el ascenso de nuevos procesos revolucionarios, dada la amenazante presencia del campo socialista en aquellos aos y de los crecientes grados de acumulacin de fuerza popular.

Sin embargo, los Estados de Bienestar fueron una respuesta parcial al problema social que se acumulaba con dcadas de movilizacin obrera. En efecto, los estados desarrollistas afirmaban su legitimidad poltica al promover ideales de igualdad social comprendidos desde un prisma economicista y clase-cntrico, negando que la produccin de desigualdad social del capitalismo tuviera otras expresiones concretas, como la opresin de gnero. En este sentido, el desarrollismo comprenda que el ciudadano comn era un hombre trabajador de la etnia mayoritaria, quien era el principal o nico sostn econmico de la unidad familiar burguesa. De manera que el sostenimiento econmico de la unidad social mnima la familia burguesa era el salario familiar, el cual serva para normalizar y disciplinar las relaciones de gnero, pues se consideraba que el nico sostn econmico de la familia era el hombre trabajador, de manera que dicha comprensin del salario era servil a la invisibilizacin y naturalizacin del trabajo no asalariado realizado en la familia burguesa, mayoritariamente, por mujeres (principalmente, reproduccin biolgica, crianza y mantenimiento del hogar). Lo cual produca, evidentemente, un contexto familiar en el que la dependencia econmica de las mujeres respecto de quienes eran muchas veces sus agresores y violadores, dificultaba enormemente su emancipacin.

Ahora bien, el ideal del salario familiar fue desafiado, primero, porque para muchas familias este no era suficiente para el mantenimiento de todos los miembros de la familia, obligando a las mujeres e hijos a trabajar en el mercado laboral de formas sumamente precarias y desreguladas. En segundo lugar, el ideal del salario familiar fue alterado por el ingreso forzoso de las mujeres al mercado laboral durante la Segunda Guerra mundial. Durante esta poca, en los pases afectados por la guerra, la mujer se convirti en el nico sostn econmico de la familia al ingresar al mercado laboral en suplencia del hombre.

Luego de terminada la Segunda G uerra mundial, existieron intentos de volver al ideal del salario familiar. Sin embargo, el ingreso de las mujeres al mercado laboral fue permanente, ya que este produjo un empoderamiento importante en la fuerza de trabajo femenina al reconocer que eran igualmente capaces que los hombres para realizar este otro tipo de trabajos. Esto no signific, en absoluto, una socializacin de los trabajos de la reproduccin social. Por el contrario, se tradujo en una doble explotacin para la mujer trabajadora: por un lado, es explotada en tanto mujer trabajadora en el mbito de produccin de mercancas, donde es usualmente expuesta a la resistencia de considerar a las mujeres como trabajadoras igualmente capaces que la mano de obra masculina, lo cual se ha traducido en menores salarios, despidos injustificados y abusos laborales; y por otro, es explotada en el mbito de la reproduccin social, al realizar los distintos tipos trabajos asociados a sta de manera gratuita.

Los lmites del Estado de Bienestar frente a la dinmica de las crisis cclicas

Retomando la idea de los estados de bienestar como manera de contener las crisis cclicas del capitalismo, las crisis posteriores (70s-80s) mostraron que el keynesianismo tena lmites como forma de sustentar un modelo basado en la contradiccin capital-trabajo. El keynesianismo funcion a la perfeccin para retomar y sostener los niveles de acumulacin cuando las sucesivas guerras de los aos 30-40, y sus efectos devastadores sobre la poblacin y las fuerzas productivas daban amplio espacio para la acumulacin de capital en los procesos de re-construccin de las zonas devastadas por la guerra. Adems, la acumulacin de capital de los pases centrales era sostenida por la expoliacin a los pases perifricos.

As, las condiciones histricas que hicieron posible el surgimiento de los Estados de Bienestar como una respuesta eficiente frente al problema de las crisis de super-produccin y frente al avance del campo socialista se agotaron rpidamente. Dicho agotamiento obedece, fundamentalmente, a la propia dinmica de la contradiccin capital-trabajo. La apuesta poltica de los Estados de Bienestar, como forma de hacer sostenible a la acumulacin capitalista, encontr su lmite interno el carcter contradictorio de la sociedad capitalista.

No obstante , en trminos histricos, es posible identificar tres factores que se mueven en el campo de lo poltico y que pusieron en jaque al modelo de los Estados de Bienestar como forma de la acumulacin de capital: i) l a acumulacin de fuerza popular y el avance del movimiento obrero disput la explotacin de la fuerza de trabajo por medio de un movimiento sindical slido que termin poniendo ciertos lmites a las posibilidades de la acumulacin en los pases capitalistas; ii) los procesos de liberacin nacional de la dcada del 60, sumado al aumento de la influencia del campo socialista, pusieron ciertos lmites a la acumulacin basada en la expoliacin sin contrapesos de los pases tercer-mundista s . Dichos lmites tampoco deben ser sobre-dimensionados, pues de todas formas un pas liberado del neo-colonialismo sigue inserto en la estructura capitalista mundial; y iii) el surgimiento del feminismo de la segunda ola, que permiti el comienzo del empoderamiento de las mujeres al identificar los componentes patriarcales del sistema capitalista, desafiando el ideal del salario familiar y politizando aquello que haba sido histricamente considerado como privado.

2. Neoliberalismo como forma que asume el capitalismo para restaurar los niveles de la tasa de ganancia .

La contrarrevolucin neoliberal

En estos factores, y en otros que no alcanzamos a revisar aqu, debemos encontrar la explicacin al proceso de instalacin del neoliberalismo como fase actual del capitalismo. Es la propia dinmica del capitalismo la que genera la cada tendencial de la tasa de ganancia y las crisis de sobre-produccin. En dicho contexto, la derrota poltica sufrida por el campo popular a nivel internacional luego de los procesos de agudizacin de la lucha de clases en los aos 60-70 permiti a la burguesa emprender una serie de transformaciones que le permitieran garantizar su tasa de ganancia.

La contrarrevolucin neoliberal, instalada por medio de la fuerza, ya fuera militar o de coaccin econmica, funcion como proyecto de restauracin de los niveles de la tasa de ganancia del capital a nivel mundial. A grandes rasgos, podemos sealar que los principales elementos que caracterizaron a la restauracin neoliberal fueron: i) la radicalizacin de la tendencia a la concentracin y centralizacin del capital a nivel trasnacional, que se ha expresado institucionalmente en la supresin de las trabas legales que impedan la movilidad del capital productivo y financiero; ii) la deslocalizacin geogrfica del capital productivo hacia las zonas del mundo con la fuerza de trabajo ms barata; iii) la privatizacin y entrega al empresariado de la gran mayora de las funciones que el Estado concentr durante la poca de la hegemona de los estados de bienestar; iv) la instalacin masiva de la deuda como herramienta para permitir a mayores segmentos de la poblacin acceder a niveles superiores de consumo; v) el fortalecimiento y la expansin del sector financiero a travs de la especulacin sobre los ttulos de deuda y sobre los nuevos instrumentos financieros, lo cual de conjunto redunda en un aumento de la cantidad de capital ficticio en relacin al capital real.

La contrarrevolucin neoliberal en Chile

Los procesos de transformacin poltica, econmica y social instalados en nuestro pas durante la dictadura de Pinochet, y perfeccionados en los aos de la concertacin, deben comprenderse como la expresin local de la misma dinmica global descrita ms arriba. Frente a un movimiento popular en alza, cuya expresin poltica ms radical fue alcanzada durante los aos del gobierno de la Unidad Popular, el golpe de estado del 73, orquestado por la burguesa local con el apoyo del gobierno de EEUU, represent la derrota poltica del campo popular. En estas condiciones de derrota poltica del campo popular, las clases dominantes pudieron instalar un modelo de sociedad que de otra forma no hubieran podido instalar. As, Chile fue el primer pas en que comenzaron a instalarse las polticas neoliberales. Fuimos un verdadero laboratorio de experimentos al servicio de los intereses de los explotadores de todo el mundo.

A grandes rasgos, las transformaciones sufridas por el modelo chileno son las siguientes: i) privatizacin y mercantilizacin de los derechos sociales (educacin, previsin, salud, etc); ii) desmantelamiento de la industria local y la instalacin, en su lugar, de un modelo monoexportador de materias primas (fundamentalmente el cobre, cuya explotacin tambin fue privatizada en los aos posteriores); iii) apertura absoluta de todas las barreras arancelarias para la libre y desregulada circulacin del capital financiero, cuya principal fuente de recursos est sustentada por la masa de capital que concentran las AFP; iv) una baja generalizada en los niveles salariales de la clase trabajadora, y la masificacin del crdito como herramienta para permitir el acceso al consumo por medio del endeudamiento; v) una serie de transformaciones en la estructura del mundo del trabajo, expresadas en el plan laboral de Jos Piera, que hicieron posibles niveles cualitativamente superiores de explotacin de la fuerza de trabajo; vi) un modelo de Estado totalmente anti-democrtico, lleno de mecanismos diseados para constreir la expresin poltica de las clases populares. vii) la entrada masiva de las mujeres al mercado laboral y la mercantilizacin de los trabajos de la reproduccin social. Todo esto, adems, en el contexto de la destruccin poltica y social de las expresiones de la izquierda que se haban forjado a lo largo del siglo XX.

La transformacin del Estado chileno hacia un modelo de Estado subsidiario, fue un golpe a las condiciones de vida de la clase trabajadora en su conjunto, sin embargo, es posible afirmar que golpe particularmente a las condiciones de vida de las mujeres trabajadoras. En efecto, pese a todas las carencias del proyecto poltico de la Unidad Popular en materia feminista, se logr instalar la necesidad de socializar ciertas funciones de cuidado y reproduccin social, al garantizarlas por el Estado y ser ejercidas en conjunto con rganos de la sociedad civil organizada. La entrega de la provisin de los derechos sociales al mercado, quedando el Estado con un rol meramente subsidiario, gener que ciertas funciones de cuidado se trasladaran al sujeto que histricamente se haba hecho cargo de ellas: la mujer trabajadora.

As, la oligarqua local pudo reasegurar su posiciones de poder que se haban visto seriamente amenazadas por el avance del campo popular. De esta manera, la estructura social chilena cambi por completo. El tejido social fue, primero destruido, y luego transformado radicalmente, en trminos que la burguesa nacional y trasnacional pudo restablecer su tasa de ganancia a costa de la miseria y la muerte de nuestro pueblo.

3. Las tres expresiones fundamentales de la contradiccin capital-trabajo en la fase neoliberal del capitalismo.

Como puede verse a partir del desarrollo anterior, la dinmica del desarrollo mundial est determinada por la contradiccin capital-trabajo, la divisin sexual del trabajo, los cursos que toma la lucha de clases y la opresin de gnero, y la necesidad del capital de expandirse constantemente. Dicho desarrollo, que toma cauces contradictorios y desiguales en sus distintas expresiones nacionales, contina realizndose en nuestros das. De esta manera, para comprender correctamente el momento actual, es necesario precisar la forma que toma dicha contradiccin fundamental, en sus distintas expresiones.

Sostenemos que la realidad actual puede ser analizada a la luz de tres expresiones fundamentales de la contradiccin capital-trabajo que determinan el curso del desarrollo actual. No es que sean sus nicas expresiones, pero sostenemos que estas son las que juegan un rol estructural en la determinacin de los marcos en que se desenvuelve la realidad social nacional e internacional.

Crisis de super-produccin: contradiccin del desarrollo cada vez ms acelerado de las fuerzas productivas v/s la capacidad social de consumo

La acumulacin de capital en la fase neoliberal del capitalismo ha ido acompaada de un desarrollo abrumadoramente acelerado de las fuerzas productivas. En prcticamente todas las ramas de la industria se ha visto un desarrollo nunca antes visto en cuanto a la innovacin tecnolgica, lo cual ha aumentado la productividad del trabajo a niveles inditos. En los principales pases capitalistas incluso se habla de la Revolucin Industrial 4.0, con lo cual se describe el hecho de que la convergencia entre tecnologas digitales, fsicas, y biolgicas est transformando el mundo del trabajo y la produccin que hasta ahora se haba conocido.

La automatizacin del trabajo, ya no slo manual si no tambin intelectual, ha llevado incluso a la creacin de verdaderas fbricas inteligentes, donde existe n software s capaces de tomar decisiones productivas eficientes, incluso mejor que lo que lo hara la mano de obra calificada profesionalmente que sola hacerlo. Una tendencia a la cual estar atentos en el curso de los prximos aos sera el desarrollo creciente de procesos de proletarizacin de quienes venden su fuerza de trabajo intelectual (abogados, ingenieros comerciales, contadores, etc.), de manera anloga a lo que ocurri hace siglos con la automatizacin del trabajo manual.

La tendencia al desarrollo cada vez ms acelerado de las fuerzas productivas contrasta con la incapacidad del consumo social de desarrollarse a un ritmo igualmente vertiginoso. En efecto, ante la imposibilidad de absorber la superproduccin de mercancas (cuya disponibilidad aumenta por el hecho de la deslocalizacin de las fbricas hacia donde est la mano de obra ms barata, y la reduccin o eliminacin de las barreras arancelarias como resultado de la creacin masiva a nivel global de zonas de libre comercio) con la demanda actual (la masa salarial disponible de la clase trabajadora), se expande masivamente el mecanismo del crdito como forma de sustentar la superproduccin, adems de permitir la reproduccin de la vida de los amplios sectores de la clase trabajadora cuyo sueldo no le alcanza para llegar a fin de mes. La cultura de consumismo desenfrenado que nos ha inculcado el neoliberalismo no es casual. Instalar patrones irracionales de consumo es una necesidad del sistema para permitir la realizacin de una cantidad cada vez ms irracional de mercancas en mercados que, de otra forma, no las soportaran.

En sntesis: la deuda como mecanismo para sustentar el consumo en el estado actual de las fuerzas productivas traslada la capacidad de consumo futura a la produccin presente, con lo cual el problema del desequilibrio entre produccin y consumo se traslada al futuro, en trminos tales que dicho consumo no siempre es solvente.3 Los ttulos de crdito, donde queda cristalizada jurdicamente la deuda, son posteriormente transados en el mercado financiero, donde los capitales especulan sobre dichos instrumentos de deuda. La insolvencia eventual de dichos consumidores, sumado a la brutal especulacin financiera sobre dichos ttulos de deuda, que hace parecer que hubiera mucha riqueza all donde no la hay, son las causas fundamentales de la crisis subprime de los aos 2008-2009.

As, el capital ficticio crece irracionalmente, generando una imagen falsa sobre la supuesta riqueza y prosperidad que se ha generado en el mundo bajo el neoliberalismo. Adems, las consecuencias del crecimiento acelerado del capital ficticio, que impone sus exigencias y condiciones a los distintos gobiernos como expresiones locales de la acumulacin de capital, genera contradicciones inter-burguesas que han generado roces (e incluso quiebres) en las instituciones y acuerdos por medio de los cuales se expresan los intereses de la burguesa a nivel mundial. La instalacin de gobiernos nacionalistas de corte neo-fascista como el de Donald Trump debe entenderse como la expresin de ciertos sectores de las burguesas nacionales que pugnan por recomponer las condiciones locales de su acumulacin, intenta n do restablecer la industria local por medio de una especie de neo-proteccionismo.

Los mecanismos con los cuales la burguesa super la ltima gran crisis de superproduccin del neoliberalismo consistieron, bsicamente, en ms neoliberalismo. Por esta razn, el capitalismo como unidad mundial de acumulacin se encuentra en una crisis que, si bien no se expresa directamente en todo momento, en virtud del mecanismo de patear el problema para delante con ms crdito y ms capital ficticio, sigue latente y su seguimiento ser fundamental en los prximos aos.

Crisis del sistema de cuidado: contradiccin de la reproduccin social v/s la forma neoliberal del capital

La forma organizativa que ha adquirido la reproduccin social durante el Neoliberalismo es, en trminos generales, la familia burguesa sostenida por dos proveedores. Claro est que dicho modelo de sostenimiento econmico familiar puede variar; as, pueden existir familias en que el concepto de salario familiar sigue vigente y , por ende , el sostenedor productivo del hogar es solamente uno -ya sea mujer u hombre-, o bien, puede darse el caso en que la familia tiene slo un sostenedor, por estar uno de los padres ausente del ncleo familiar por cualquier motivo. Este anlisis pretende referirse a la generalidad de los casos, es decir, a aquellas familias en que se hace necesaria la existencia de dos sostenedores productivos dentro del ncleo familiar.

Ahora bien, cmo se explica la entrada formal4 de las mujeres al mercado laboral? Es posible explicar esta entrada masiva desde dos pticas. Primero, podemos mencionar la necesidad que tuvo el capital por ingresar nueva fuerza de trabajo productiva durante el perodo de las grandes guerras, lo cual forz la entrada de las mujeres al mercado laboral productivo. En segundo lugar, hay quienes sostienen la hiptesis de que la entrada masiva de las mujeres al mercado laboral formal -sobre todo al sector servicios- se debi a la nueva centralidad de la deuda, pues su entrada masiva al mundo del trabajo productivo permiti aumentar el nmero de la fuerza de trabajo que estaba disponible para el consumo futuro. El aprovechamiento del capital de este ingreso masivo de mujeres al sector productivo posibilit una mayor acumulacin, lo cual, a su vez, fue propiciado mediante flexibilizacin de polticas sobre control de la reproduccin y autonoma de las mujeres sobre sus cuerpos. Mientras menos nios nazcan, habrn ms posibilidades de ingreso de mujeres al mercado laboral.

Como contrapartida a este ingreso masivo de mujeres a la produccin, el neoliberalismo redujo los salarios de los trabajadores, trayendo como consecuencia que las unidades familiares necesitaran ms horas de trabajo productivo para el sostenimiento de las familias.

Lo anterior, ha trado como consecuencia que la dimensin de la reproduccin social, la cual, como hemos analizado en los acpites anteriores, es esencial para el funcionamiento de la sociedad y la estabilizacin del capital, ha quedado vaca, pues las mujeres, en tanto sujetas a quienes histricamente les ha sido asociado el trabajo de la reproduccin social, ocupan ahora parte relevante de su tiempo -a veces con medias jornadas, pero en la mayora de los casos con jornadas a tiempo completo- en la dimensin de la produccin del capital, principalmente en el sector servicios.

Cmo ha reaccionado el neoliberalismo frente a este vaciamiento de las funciones de cuidado? La respuesta neoliberal no ha sido otra que la mercantilizacin de la reproduccin social. Esto ltimo se ha llevado a cabo mediante la transferencia del trabajo que histricamente le ha sido asociado a la mujer -en tanto madre y esposa de una unidad familiar- a otras mujeres -que no son esposas y madres de quienes cuidan-, sobre todo, mujeres pobres y migrantes. Este trabajo ocurre en condiciones sumamente precarias y desreguladas, con baja posibilidad de sindicalizacin dadas las condiciones en las que se lleva a cabo: es un trabajo donde no siempre existe un contrato con el empleador, que tiene jornadas laborales a veces indefinidas y donde hay poco encuentro con mujeres que lleven a cabo el mismo tipo de trabajo.

La mercantilizacin del trabajo de la reproduccin social, donde no slo podemos mencionar a las trabajadoras domsticas, sino que tambin a cuidadoras de ancianos, de nios, entre otros, ha generado lo que algunas han llamado una cadena de cuidados, donde quienes pueden pagar una trabajadora para que realice estas funciones privatizan la reproduccin social, y quienes no pueden hacerlo, lo encargan a otras mujeres cercanas, o simplemente, no lo realizan.

Crisis del medioambiente: contradiccin de la necesidad de expansin del capital v/s las condiciones socioambientales de la reproduccin de la vida humana

El desarrollo de las fuerzas productivas, movidas por el irracional deseo de acumular capital, han llegado a un nivel de desarrollo tal que su actividad amenaza la posibilidad misma de la vida humana en la tierra. En efecto, fenmenos como el calentamiento global son la expresin de una relacin poco armnica entre la sociedad humana y los ciclos geolgicos propios del planeta tierra.

Cmo opera esta relacin? Como se dijo ms arriba, el capital est movido por la necesidad constante de su propia expansin. De esta manera, su desarrollo consiste en la permanente superacin de los lmites que se le presentan. La resistencia poltica de la clase trabajadora es un lmite social a la expansin del capital que se expresa en la lucha de clases. Los lmites naturales, en cambio, son constantemente empujados por el desarrollo de las fuerzas productivas y por la implementacin de formas cada vez ms brutales de explotar la naturaleza y sus recursos.

La propia burguesa se ha dado cuenta del peligro que el desarrollo capitalista supone para la habitabilidad del planeta tierra por los humanos, con lo cual ha generado mecanismos polticos e institucionales para enfrentar el problema climtico, tales como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de Pars. Dichas agendas, pese a ser completamente insuficientes para dar cuenta de las verdaderas races del problema en tanto no comprenden la relacin capitalismo-crisis ambiental, incluso no son respetadas por la propia burguesa. El ejemplo paradigmtico de dicho incumplimiento de sus propios pisos mnimos es Estados Unidos, el cual es adems el mayor contaminante a nivel mundial.

La contradiccin entre la necesidad de la expansin del capital y las condiciones socioambientales de la reproduccin de la vida humana se expresa de manera diferenciada a lo largo y ancho del planeta tierra. En efecto, la acumulacin de los capitales alojados en las naciones capitalistas ms avanzadas gener una verdadera divisin internacional del trabajo, en la cual los pases tercermundistas quedaron reducidos a ser meras fuentes de materias primas, con industrias locales muy dbiles y modelos productivos primario-exportadores, y sometidas a la explotacin directa de los capitales trasnacionales. En la actualidad la divisin internacional del trabajo ha variado, en funcin de la deslocalizacin de los capitales industriales altamente contaminantes que migraron hacia las zonas del globo con la mano de obra ms barata. As, el dao ecolgico que se genera en los pases cuya estructura productiva est determinada por la predominancia de capitales extractivistas, y en aquellos que alojan a las grandes industrias manufactureras, es mayor que aquellos pases que, por el contrario, gozan de la apropiacin de los beneficios de dicha explotacin.

Tal es el caso de Amrica Latina, que se inserta en el circuito mundial de acumulacin de capital fundamentalmente por medio de su posicin como fuente privilegiada de riquezas naturales, las cuales se expresan en modelos de acumulacin basados en la apropiacin de la renta de la tierra.5 As, la burguesa criolla tiene un carcter fundamentalmente rentista, lo cual determina, entre otras cosas, un modelo de desarrollo cuyo crecimiento depende de la explotacin cada vez ms eficiente de la tierra y nuestros recursos naturales. El proyecto IIRSA, que pretende modernizar la infraestructura extractiva latinoamericana en escala continental, es la expresin de la radicalizacin de dicha tendencia a insertarnos en el mercado mundial por medio de la predominancia de la renta de la tierra, cuya apropiacin es disputada por los distintos capitales trasnacionales que invierten en nuestro continente (aunque en los ltimos aos con creciente predominancia China).

5. Principales tendencias de la situacin chilena en el neoliberalismo actual

Situacin econmica nacional

De acuerdo al informe de la Cepal sobre la situacin econmica de Amrica Latina y el Caribe, en la minuta especfica sobre Chile, durante el ao 2016 se mantuvo la tendencia a la desaceleracin de la economa que se ha observado en los ltimos aos. Para el 2017, dicho informe proyectaba que la desaceleracin se mantenga, aunque de forma ms pausada que el ao anterior. Respecto al ao 2018, tanto el FMI como la OCDE y el Banco Central proyectan escenarios de mayor crecimiento econmico para Chile .

Una de las principales razones que explican estas proyecciones de crecimiento dicen relacin con el comportamineto del cobre, histricamente la principal fuente de riquezas de nuestro pas. Si durante el ao 2016 el metal rojo sufri grandes cadas en su cotizacin, volvi a registrar subidas de precio durante el ao 2017. Adems, para los prximos 10 aos se proyecta un aumento del 30% de las inversiones en el sector minera, principalmente provenientes de capitales privados, motivados por los aumentos en el precio del cobre. Por otro lado, el sector energa se ha mostrado particularmente dinmico en cuanto a proyectos de inversin, que incluso desde hace un par de aos viene registrando niveles de protagonismo en la economa que compiten con los del cobre.

Podemos sostener, a modo de hiptesis general, que las principales apuestas de los sectores nacionales de la burguesa, subordinados al capital trasnacional, tienen como apuesta fundamental para mantener su tasa de ganancia la modernizacin del sector extractivista, y que junto al cobre como fuente histrica de renta de la tierra, se suma el sector energtico como apuesta prioritaria. Esta ltima afirmacin no debera resultar sorprendente para nadie que haya estado atento a la conflictividad socioambiental en los ltimos aos.

Por otro lado, tambin a modo de hiptesis general, es posible sostener que, pese al escenario de desaceleracin, la economa chilena no muestra signos evidentes de estar en crisis ni de estar entrando a escenarios de crisis. La nica opcin de que lo anterior fuera a ocurrir sera en el marco de la agudizacin de la crisis general del sistema de acumulacin capitalista mundial.

P ese a la ausencia de un escenario de crisis ni de recesin econmica, es evidente que el modelo poltico, econmico y social chileno muestra signos de agotamiento, que se expresan de distintas maneras, y que en el ltimo tiempo han venido haciendo crisis. La pregunta que habra que precisar es cul es la naturaleza de dicha crisis, cules son las razones de la misma, sus alcances, y sus proyecciones.

A ntes de formular las hiptesis que se sostendrn en torno a dichas preguntas, es necesario analizar brevemente algunos rasgos del incipiente movimiento de masas que se ha venido configurando en el Chile actual. La razn de dicha necesidad consiste, justamente, en que los procesos (incipientes) de recomposicin de dicho movimiento de masas han sido tanto causa como consecuencia de dicha situacin de crisis.

Los ejes de reconstitucin del movimiento popular

Ya se ha sealado ms arriba que uno de los rasgos definitorios del modelo neoliberal consiste en la hegemona de la deuda como forma de permitir un acceso al consumo que absorba hasta cierto punto los niveles de super-produccin. El crdito, adems de permitir lo recin sealado, opera como mecanismo de disciplinamiento a nivel de masas, incorporando a amplios sectores de la poblacin al consenso neoliberal, mostrndoles la ilusin de un bienestar que no es tal. Sumado a lo anterior, una poltica combinada de cooptacin de dirigentes sociales ms una poltica de focalizacin del gasto social permiti a la concertacin neutralizar el movimiento de masas durante la dcada de los 90 y principios del 2000. Sin embargo, las contradicciones del modelo eventualmente fueron ms fuertes que el discurso hegemnico, y las expresiones espordicas de resistencia popular se fueron haciendo cada vez ms fuertes. As, se fueron reconstituyendo franjas de pueblo, en un proceso desigual y combinado segn sectores de la poblacin y segn criterios geogrfico-espaciales. Interpretamos dicho proceso de reconstitucin en cuatro ejes .

En primer lugar, frente a la caracterstica del modelo de instalar el acceso al consumo por medio de la deuda, surgieron distintos referentes y movimientos sociales reclamando cobertura garantizada a derechos que, de otra forma, implican un endeudamiento salvaje y unos estndares de calidad precarios, entregados al arbitrio del afn de lucro que mueve al mercado. El caso paradigmtico de dicha respuesta es el movimiento estudiantil, cuya reivindicacin por una educacin pblica, gratuita y de calidad es una expresin de resistencia frente al problema de la deuda en relacin con el acceso al consumo.

El discurso de los derechos sociales es el marco programtico bajo el cual se han agrupado las distintas expresiones de esta forma del malestar social, que consiste bsicamente en una lucha por el excedente del producto social : no necesariamente se cuestionan los trminos del patrn de acumulacin chileno, sino que sus efectos desproporcionadamente injustos y segregadores, y se piden cambios institucionales por parte del Estado en la provisin del consumo. Naturalmente, al alero de dicho marco programtico amplio se ha ido forjando una franja decididamente anticapitalista, la cual a su vez ha sido causa y consecuencia del desarrollo de elementos de la izquierda rebelde que accionan en su seno. Hoy podramos agrupar al movimiento No + AFP, con sus particularidades propias, dentro de la misma categora, en tanto reivindicacin por acceso a mejores niveles de consumo en la edad de jubilacin. Corre la misma salvedad sobre los sectores decididamente anticapitalistas que se han ido forjando en el seno de dicha reivindicacin.

Un segundo eje de reconstitucin consiste en los elementos del movimiento de trabajadores ms clasico , que se han destacado en importantes procesos de lucha y reagrupamiento sindical. Los trabajadores de la minera, portuarios, del rubro forestal, etc., han dado claras muestras de mantener en alto las banderas del clasismo y la lucha por la dignidad del trabajo. Una particularidad de este sector es el proceso de descomposicin que atraviesa la CUT, y los procesos incipientes de reagrupamiento del movimiento sindical clasista.

Un tercer eje es la nueva reconstitucin del movimiento feminista. An cuando el movimiento feminista se mantuvo resistente al desmantelamiento del campo popular producido de manera generalizada durante la dictadura de diversas maneras centros de pensamiento, organizaciones feministas pequeas, casas de acogida, acadmicas feministas, etc . el movimiento feminista propiamente tal comenz a resurgir masivamente hace pocos aos atrs. Este movimiento ha sido capaz de poner en la palestra pblica la conflictividad de gnero presente en diversas problemticas sociales, por ejemplo, develando la ceguera al gnero de las propuestas del No+AFP y la falta de crtica a la educacin profundamente sexista en nuestro pas, que ha comenzado a cuestionarse desde el movimiento estudiantil.

Sin embargo, el movimiento feminista no ha conseguido an una proyeccin programtica de sus demandas, pues ha funcionado actuando reactivamente ante la coyuntura. No obstante lo anterior, los esfuerzos de espacios de coordinacin feminista han reabierto la posibilidad de que el movimiento feminista se siga constituyendo con organicidad y proyeccin en el tiempo. Cabe precisar que el movimiento feminista no es slo un eje sectorial de reconstitucin de movimiento popoular, sino tambin una perspectiva de lucha que ha venido realizando importantes esfuerzos por impregnar programticamente a las distintas expresiones de lucha del pueblo.

Un cuarto eje de reconstitucin se ha dado en torno a los movimientos de resistencia y defensa de los territorios. Frente a la depredacin del capitalismo en su expresin extractivista, que ahoga, degrada y saquea los territorios con su sed de acumulacin, los habitantes de las zonas aledaas a la destruccin del medioambiente se han levantado, exigiendo su derecho a una vida digna y libre de la contaminacin radical que supone el capitalismo. Las expresiones locales de dicha resistencia han dado tremendos saltos programticos al ser capaces de identificar en cada expresin particular a un enemigo comn, y organizarse para golpear juntos al mismo enemigo. As, el movimiento socioambiental ha sido terreno frtil para la expansin de una conciencia crtica en materias de ecologa poltica, y tambin en su seno se han ido forjando sectores decididamente anticapitalistas.

6. Crisis poltica en el Chile actual .

Entonces, cul es la naturaleza de la crisis que atraviesa Chile en el momento actual? Como se observ ms arriba, la situacin de crisis es producto de varios factores que actan combinados y de manera compleja entre s, y que adems estn interrelacionados en tanto son distintas expresiones de un mismo proceso de agotamiento del modelo recomposicin de las clases populares.

A modo de hiptesis, sostenemos que la crisis poltica es una crisis de representacin, en el sentido de que la institucionalidad y los partidos polticos tradicionales no estn siendo capaces de jugar su rol de conducir polticamente a las clases subalternas, ni de procesar el descontento social en trminos favorables al sistema .

Entre las principales razones que explican la crisis de representacin, encontramos las siguientes: i) agotamiento del discurso neoliberal, hegemnico desde los aos 80 hasta la dcada del 2010, a partir de los efectos ms brutales de las contradicciones sealadas ms arriba. Cabe precisar que dicho agotamiento, a nivel de masas, se refiere sobre todo a los excesos del modelo, ms que al modelo mismo. Si bien una franja considerable de la poblacin ha ido adoptando posiciones progresistas e incluso abiertamente anticapitalistas, dicho agotamiento no se traduce mecnicamente en la adopcin de perspecticas progresistas a nivel de masas ni mucho menos. Tambin es caldo de cultivo para discursos fascistas; ii) l a accin poltica de ciertas franjas de pueblo que, a partir de su reconstitucin, son capaces de posicionar a nivel de masas discursos crticos al sistema, y dinamizar el descontento originado en los excesos del sistema; iii) la corruptela de los partidos y figuras polticas por medio de las cuales se expresan nuestras clases dominantes, y su vergonzosa incapacidad de comportarse con el mnimo de decencia necesaria para ser figuras pblicas con grados mnimos de legitimidad; iv) la corruptela de las dems instituciones en que se expresa la dominacin poltica de nuestro pas. Carabineros con el pacogate, los desfalcos en el ejrcito, la iglesia y sus casos de abuso y encubrimiento, etc.; v) l a incapacidad que hasta ahora ha mostrado el bloque en el poder de ponerse de acuerdo bajo un slo proyecto hegemnico para restablecer el consenso dominante, lo cual se expresa por ejemplo en el quiebre entre la Nueva Mayora y la DC.

Las ltimas elecciones presidenciales y parlamentarias, con resultados que ya son conocidos por todo el mundo, confirman la hiptesis de que la situacin poltica que vivimos es una crisis de representacin. Dicha crisis fue, precisamente, lo que permiti la emergencia del Frente Amplio como fuerza poltica. Con el slo resultado electoral, no obstante, no estamos en condiciones de afirmar si la crisis de representacin se resolvi o si, por el contrario, se profundiz y agudiz. Lejos de lo anterior, el escenario poltico actual se caracteriza, fundamentalmente, por una profunda falta de certeza sobre qu es lo que se viene. Esa falta de certeza es transversal, desde los distintos grupos organizados de la sociedad civil, hasta las distintas coaliciones polticas presentes en el entramado institucional. En ese contexto, la izquierda debe hacerse la siguiente pregunta: Cmo debe ser su accin poltica en el escenario actual para constituirse como una alternativa de conduccin a nivel de masas?

7. Tareas y proyecciones para la izquierda y el movimiento popular

Lo primero que la izquierda debe hacer es tener una lectura del escenario que sea acorde con la realidad. En ese sentido, es imperativo superar los anlisis voluntaristas propios del ultraizquierdismo, que proyectan sus deseos en la realidad en lugar de analizarla friamente. Pese a que los elevados niveles de descontento y desaprobacin han redundado en una agudizacin de las movilizaciones en algunos sectores (caso emblemtico sera el estallido del No + AFP) la traduccin en organizacin y movilizacin no ha sido toda la que uno podra esperar. Pese al evidente agotamiento del discurso neoliberal, que hasta hace un par de aos era hegemnico, y pese a la evidente crisis de representacin, sostenemos que no estn las condiciones para afirmar que hay una crisis de legitimidad del proyecto dominante.6

Para complementar la afirmacin anterior, sostenemos, tambin a modo de hiptesis, que el elemento fundamental que hace falta, sin el cual el proyecto dominante no entrar en una crisis estructural, es un actor poltico capaz de impulsar un programa de transformaciones sociales que permita nuclear todo el descontento y el malestar social en torno a un proyecto de sociedad distinta. Sostenemos que sin un actor poltico de clase que encarne, con ciertos grados de legitimidad social, un proyecto poltico contrapuesto al de la clase dominante, no se producirn las condiciones para una verdadera crisis de las condiciones de dominacin. En esas condiciones, si queremos avanzar hacia escenarios de mayor conflictividad social que nos permitan dar paso a posiciones polticas cada vez ms de avanzada, el objetivo fundamental es la construccin y fortalecimiento de los espacios sociales y poltico-sociales a travs de los cuales se exprese la alianza de las distintas expresiones del pueblo trabajador que pueda portar este proyecto de sociedad distinta. Ya existen bases orgnicas de dichos espacios en algunos sectores del pueblo.

Como consecuencia de la anterior reflexin, consideramos que algunas de las tareas ms fundamentales para este perodo son las siguientes:

a. Desarrollar y fortalecer la insercin en los espacios naturales del pueblo trabajador

Con espacios naturales nos referimos a aquellas estructuras o instancias orgnicas que se han constituido a partir de la conflictividad propia de los espacios vitales en los cuales se reproduce la sociedad, y que a partir de su permanencia en el tiempo han llegado a tener un enraizamiento considerable en amplias capas del pueblo. De esta manera, caben dentro de esta categora los sindicatos en los lugares de trabajo; las juntas de vecinos o los comits de vivienda en las poblaciones; los Consejos de Desarrollo Local en materia de salud; las federaciones y centros de estudiantes en el mundo educativo, etc.

La virtud de los espacios naturales del pueblo trabajador es que ellos representan una potencialidad efectiva de permitir una insercin de masas, a travs de la cual nuestras lneas polticas puedan tener un real arraigo en el pueblo.

No obstante lo anterior, la necesidad de fortalecer la insercin en los espacios naturales del pueblo no implica que haya que abandonar el trabajo poltico que la izquierda ha venido desarrollando en plataformas de lucha que se han constituido al calor de la lucha en los ltimos aos, como la Coordinadora No + AFP. El punto es saber aprovechar las potencialidades de estos ltimos espacios de insercin, pero tambin conocer bien sus lmites.

Una poltica con vocacin de poder es una poltica con vocacin de masas, y una poltica con vocacin de masas implica comunicarse polticamente e insertarse en los distintos sectores que componen a la clase en su conjunto, y no slo con sus sectores de avanzada, que son los que suelen encontrarse en las plataformas que se constituyen al calor de la lucha.

b. Fortalecer al incipiente movimiento popular en sus distintas expresiones, tanto en trminos programticos como en relacin a su capacidad de ejecucin poltica .

Con la derecha en el gobierno, los prximos aos son de duros desafos para el pueblo. Sin embargo, al calor de las ltimas movilizaciones se ha venido forjando una franja de luchadoras y luchadores sociales que constituyen una tendencia independiente en el seno del pueblo, en trminos programticos y de perspectivas polticas. Estos cuatro aos pondrn a prueba la capacidad de dicha tendencia de conducir eficazmente al movimiento popular y, si estamos a la altura del desafo, dicha tendencia saldr fortalecida cuantitativa y cualitativamente.

En trminos programticos, la tendencia independiente tiene una doble misin. Por un lado, debe ser capaz de ampliar la base social del naciente movimiento de masas, en los trminos ms amplios posibles. Para esto, debe ser capaz de convivir y dinamizar con los sectores con perspectivas anti-neoliberales en plataformas programticas comunes, abandonando toda actitud sectaria, al mismo tiempo que es capaz de dinamizar la profundizacin de las perspectivas polticas de dichos sectores. Por otro lado, la tendencia independiente debe fortalecerse y ampliarse a s misma, multiplicando el nmero de luchadores sociales dedicidamente anti-capitalistas, y desarrollando una perspectiva de totalidad a partir de la sntesis de las distintas visiones que se encuentran en el movimiento popular.

En trminos de la capacidad de ejecucin poltica, nos referimos a la necesidad de cualificacin de las capacidades orgnicas de los distintos referentes del movimiento popular. Esto implica desarrollar capacidades comunicativas, organizativas y de seguridad.

Los sectores y espacios en los cuales este fortalecimiento tendr lugar pueden fundamentarse a partir de los ejes de conflicto-reconstitucin que mencionamos ms arriba.

c. Constituirse como alternativa de conduccin anti-capitalista y anti-patriarcal para el movimiento popular.  

Para la izquierda anticapitalista, constituirse como alternativa es una tarea que implica (al menos) cuestiones orgnicas, programticas, y comunicacionales.

En trminos orgnicos , constituirse como alternativa significa superar el estado de fragmentacin orgnica de la izquierda. Es necesario que la izquierda avance, con madurez y altura de miras, en el debate estratgico y tctico que le permita avanzar hacia dicha superacin. Para ser alternativa, es necesario contar con una capacidad de despliegue con la que no contaremos si nos mantenemos como un conjunto de grupos de tamao reducido; niveles de insercin cuyo desarrollo requiere de la capacidad de conducir conjuntamente nuestros distintso trabajos polticos; y una capacidad de sntesis que requiere aunar en una sola instancia organizativa distintas experiencias y subjetividades que hoy se encuentran disperras.

En trminos programticos , constituirse como alternativa significa madurar los procesos de sntesis poltica, tanto a la interna como a la externa de las organizaciones de izquierda, para ofrecer soluciones concretas a los problemas concretos que aquejan a nuestro pueblo. Si amplios sectores de nuestro pueblo votaron a la derecha en estas elecciones es porque no hemos sabido ofrecer uan alternativa viable de cambio social. Es necesario que la izquierda abandone los discursos auto-complacientes que sitan en carencias del pueblo el problema de la falta de sintona con nuestras propuestas. Somos nosotros los que estamos al debe en trminos de programa.

En trminos comunicacionales , constituirse como alternativa significa construir las referencias polticas que nos permitan comunicar nuestro proyecto al pueblo en su conjunto. Hablamos de referencias en plural pues un proyecto global de transformacin de la sociedad tiene distintos niveles, y debemos saber comunicar nuestro proyecto en los distintos niveles en los cuales se expresa. Es necesario constituir referencias polticas de masas desde un nivel global o partidista; desde un nivel poltico-social o sectorial; y tambin desde un nivel social o local. Es necesario que la izquierda abandone sus miedos y sus sectarismos, y se plantee el desafo de discutir qu tipo de referencias polticas requiere el movimiento popular en este perodo, y evaluar la posibilidad de levantar referencias polticas comunes.

NOTAS

1 Es decir, que antecede histricamente al surgimiento del capitalismo, pero que es apropiado, transformado y perpetuado por el mismo, en funcin de los intereses de la burguesa como clase dominante

2 La distincin entre produccin y reproduccin es meramente pedaggica, pues la produccin y la reproduccin social constituyen dos momentos inseparables (pero diferenciables analticamente) de una sola unidad.

3 Sobre la expansin de la deuda en relacin a la cuestin de la superproduccin, Juan Iigo Carrera: http://cicpint.org/wp-content/uploads/2017/03/2006_JIC_La-superproducci%C3%B3n-general-en-la-acumulaci%C3%B3n-actual-y-la-cuesti%C3%B3n-de-la-acci%C3%B3n-de-la-clase-obrera-como-sujeto-revolucionario.pdf

4 Decimos formal, pues las mujeres han realizado trabajos productivos (en oposicin a aquellos trabajos que se integran dentro de la dimensin de reproduccin social) desde antes de la entrada masiva al mercado formal de trabajo. Sin embargo, estos trabajos se caracterizaban -en gran parte- por ser informales e independientes.

5 Juan Iigo Carrera describe dicha condicin especfica de Latinoamrica y seala, a modo de ejemplo, que el salitre primero y luego el cobre han jugado ese rol en Chile, en el prlogo de su libro La renta de la tierra http://cicpint.org/wp-content/uploads/2017/05/JIC_La-renta-de-la-tierra-pr%C3%B3logo-y-bibliograf%C3%ADa.pdf

6 Utilizamos el concepto crisis de legitimidad en el sentido de la prdida del consenso por parte de los gobernados respecto al proyecto poltico, econmico y cultural de la clase dominante, y no meramente respecto a tal o cual representacin poltica.

https://www.auroraroja.cl/2018/02/07/1830/


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