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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2018

1917, un siglo despus

Carlos Barros
Rebelin


Cmo se ve desde el siglo XXI el acontecimiento y el proceso histrico abierto por la Revolucin de Octubre? Estamos en una poca radicalmente diferente. Lenin escribi en 1916 El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde los grandes Estados capitalistas diputaban entre ellos por la dominacin del mundo. Hoy, la globalizacin viene a ser como la fase superior de la fase superior del capitalismo, donde los viejos Estados-nacin tratan todo lo ms de sobrevivir frente a los poderes fcticos globales de las finanzas y multinacionales a quienes sirven, por un lado, y a las redes sociales que los critican o ignoran, por el otro. Obviamente, Lenin no lo pudo prever: la etapa imperialista se bas en el dominio absoluto del Estado y la globalizacin neoliberal necesita la subordinacin de los Estados a los mercados.

En cierto sentido estamos ahora peor que hace un siglo. Piketty demostr en su tesis doctoral (El Capital en el siglo XXI, 2014) como a partir de los aos 70 ha ido creciendo la desigualdad econmica y social, superando con el cambio de siglo a la existente antes de la crisis de 1929, con el agravante de que presentemente la poblacin mundial y la tarta a repartir son mucho mayores. A lo que hay que sumar la inesperada crisis de 2008 que ha durado una dcada, y otras que pueden venir despus, ante la falta de control con la que actan los mercados financieros, la inmensa e impagable deuda, el agotamiento de las energas fsiles o la creciente economa sumergida.

El capitalismo sigue provocando sus propias crisis como en los tiempos de Marx, que ahora una globalizacin econmica agrava por su descomunal capacidad de difusin y amplificacin de lo malo y de lo bueno. Pero no estamos al final de la historia, si no en un nuevo comienzo. En el nuevo siglo se viene a manifestado tambin globalmente una nueva generacin indignada y vitalmente anticapitalista, no tanto por razones ideolgicas, al estilo del siglo XX, como por su propia experiencia social de generacin acadmicamente formada -ms que nunca- en los pases desarrollados, consciente de no tiene un lugar claro en el futuro que el capitalismo global est construyendo para el siglo XXI.

En este contexto surgen voces que hablan, cien aos despus, de la renovada vigencia de la Revolucin Rusa de Lenin y los bolcheviques, pese a su evolucin autoritaria y la radical mutacin de las condiciones histricas, por lo de ningn modo vale copiar mimticamente. En el presente, las opciones marxistas, o relacionadas con el marxismo, activas y polticamente ganadoras siguen en la prctica caminos bien diferentes que los que sigui el bolchevismo para conseguir parecido objetivo de transformacin social.

Con el siglo vivimos ahora un auge de movimientos sociales, con escaso protagonismo del movimiento obrero tradicional, que tantos xitos obtuvo en el siglo XX, ahora debilitado cualitativa, numrica y estructuralmente. Los nuevos movimientos sociales tienen una base social diferente y diversa, jvenes precarios o desempleados, muchos de ellos universitarios, minoras de edad, gnero o etnia, que tienden a movilizarse de manera global. Nuevo movimiento social global que, en un plazo de dos dcadas tambin ha hecho estremecer el mundo. En 1999 encent en Seattle el movimiento antiglobalizacin o altermundista. En 2011, espoleado por la crisis de 2008 y sus consecuencias, se alz el movimiento de los indignados que atraves varios continentes hasta 2016 (Nuit debout en Francia), tambin en Mxico (YoSoy132, Ayotzinapa, la respuesta de los jvenes al terremoto de 2017 en CDMX). A falta de soluciones para esta globalizacin desmadrada es probable que en la tercera dcada del siglo XXI se produzca una tercera ola de los indignados de la generacin millennials, la nica hoy por hoy que podemos comparar con la generacin -asimismo intercontinental- de Mayo del 68, cuyo 50 aniversario celebramos en 2018.

Al mismo tiempo, surge en Amrica del Sur, de 1998 en adelante, la experiencia asimismo inesperada del socialismo del siglo XXI, actualmente en fase de repliegue , de inters en el tema conmemorativo que nos ocupa puesto que conlleva cierta vuelta al marxismo -que muchos consideraban en bancarrota total despus de la Cada del Muro- como gua de la accin poltica. Lo ms llamativo de la nueva izquierda bolivariana es, adems de iniciar la construccin de un Estado social en Venezuela, Ecuador y Bolivia, el acceso al poder a travs de elecciones, la aceptacin ms o menos entusiasta del pluralismo partidario y de la democracia como forma de gobierno, a diferencia de lo que fue el modelo sovitico del siglo XX. Tiene un especial valor por tratarse de pases con escasa historia democrtica, incluso de tradicin golpista.

El precedente histrico ms cercano es el sueo pacfico de Salvador Allende y el socialismo en libertad eurocomunista tambin de los aos 70, y el ms lejano es la valoracin que, en 1895, el propio Engels hizo del sufragio universal en Alemania -donde el SPD haba conseguido ya dos millones de votos- como un instrumento de emancipacin, celebrando como los partidos del orden, como ellos se llaman, se van a pique con la legalidad creada por ellos mismos (Introduccin a La lucha de clases en Francia de Marx). Va revolucionaria pacfica y democrtica de toma del poder que se vio frustrada, en el siglo XX, en Alemania y Europa Occidental, por las guerras imperialistas, el nazifascismo, la Guerra Fra, adems de los logros del Estado de Bienestar gracias a las luchas y los treinta gloriosos aos de desarrollo econmico entre 1945 y 1973.

Otra novedad del socialismo del siglo XXI es la asuncin de la cohabitacin de la empresa pblica con la economa de mercado, como una NEP permanente. Es evidente que, en la era global, una economa no puede sobrevivir al margen del mercado, autrquicamente, otra cosa es dejar que los mercados sin patria, especulativos y burstiles, sigan mandando ms que nuestros representantes elegidos. De ah que el proteccionismo en el siglo XXI sea cosa de reaccionarios como Trump o los partidarios del Brexit. Para transformar el mundo, aqu y ahora, es principio de realidad aceptar -crticamente- la interdependencia econmica global, que pone de actualidad la dimensin necesariamente mundial de la revolucin socialista, segn defendieron los fundadores del marxismo. Lo mismo valdra decir en este momento de cualquier otra iniciativa poltica o social encaminada, en el presente siglo, a controlar democrticamente la globalizacin econmica.

Volviendo a 1917, qu puede significar la Revolucin de Octubre en el siglo XXI? Un referente histrico, historiogrfico e identitario. Deca Len Trotsky, en su Historia de la Revolucin Rusa, redactada en 1932, que aun suponiendo que el rgimen sovitico fuera derrocado temporalmente sera un ejemplo para todo el desarrollo futuro de la humanidad. S, pero no. Cien aos despus, la Revolucin Rusa ha cado en el olvido para la gran mayora de la gente, incluidos los nuevos trabajadores industriales: principio de realidad. Recientemente Pablo Iglesias, en una mesa redonda conmemorativa en Madrid del centenario de la Revolucin de Octubre mostr su admiracin por el genio de Lenin y la Revolucin Rusa, demostr -deca- que se puede convertir lo imposible en real y que la poltica puede ganar a la historia. En fin, el s se puede que justamente dio nombre al partido Podemos, surgido del 15M del cual Iglesias es secretario general. Se trata, en realidad de una posicin individual como profesor de Ciencia Poltica versado en la historia del siglo XX. Como movimiento social el 15-M tuvo, no obstante, ms del anarquismo que del leninismo: sin dirigentes, asambleario, tanto o ms espontneo que los soviets rusos de 1905 y 1917, o los consejos obreros de Turn de 1920. Seguidamente el partido Podemos fue otra cosa, ah entran otros ingredientes de tipo intelectual y poltico, as y todo se trata de algo nuevo, las decisiones fundamentales, internas y externas, las toman por Internet los casi medio milln de inscritos, y tienen como meta presentarse a las elecciones y ganar el Gobierno a fin de alcanzar una democracia real, plena y social. Para nada, pues, un partido leninista de vanguardia como el PSDR (b) o el PCR (b), organizado para la clandestinidad y la insurreccin armada.

La Revolucin Rusa en el siglo XXI no da votos debe ser tarea de historiadores y profesores de historia hacer que no se olvide tan grande evento, y sus efectos, que marcaron de manera indeleble la historia del siglo XX, sin lo cual mal se comprendera el presente convulso que vivimos. La ptica correcta como historiadores es tratar de comprender los hechos en su contexto, sin dejar de tener en cuenta los valores del presente: de forma que comprender no signifique justificar barbaridades, por razones de honestidad y pedagoga. Y menos an se deben proyectar hacia atrs sin ms nuestras ideologas actuales, las verdades histricas que contengan nuestras legtimas interpretaciones se resienten de ello. En cualquier caso, como en otros hechos histricos relevantes del pasado siglo, la polmica est servida, dentro y fuera de la historia acadmica. La demostracin de que la Revolucin Rusa de 1917 sigue historiogrficamente viva es el debate que ha generado en su centenario. La posicin historiogrfica ms til es, por tanto, la que tome en consideracin el contexto de las diferentes pocas del proceso sovitico, as como los datos y fuentes que se han ido descubriendo, empezando por las investigaciones innovadoras de E. H. Carr y la historiografa social anglosajona y francesa de los aos 60 y 70, sin coartar en ningn momento el debate entre historiadores y no historiadores.

El nico camino desde una historiografa de valores profesionales y morales es analizar la Revolucin Rusa partiendo del punto de vista de sus protagonistas, favorables y contrarios, junto con los datos generales sobre 1917, su gestacin, prolongado y discutido impacto, de manera crtica y autocrtica, por mucho que hechos y conclusiones molesten a la ideologa que pueda o pudo tener cada uno de nosotros. Cuestin aparte son los militantes o exmilitantes donde, a diferencia de los historiadores, cuenta ms la posicin subjetiva, por lo que se llega a menudo a negar o minusvalorar los datos probados que estorban a la propia identidad ideolgica, en especial la parte criminal del estalinismo, algo que no puede hacer el historiador de oficio.

Decamos que la valoracin presente de lo que fue y signific la Revolucin de Octubre puede ser histrica, historiogrfica e identitaria, yendo de lo ms objetivo a lo ms subjetivo. Consideramos legtima que alguien quiera preservar inclume su ideologa como parte de su biografa e identidad personal, otra cosa es avalar como proyecto poltico colectivo, implcita o explcitamente, el relativismo moral o el negacionismo respecto de la deriva autoritaria y represiva del estalinismo, inaceptable en nuestro tiempo. Somos parte de una generacin que evolucionamos -slo la vida dir la ltima palabra deca Lenin- porque no traicionamos las enseanzas medulares y originarias de la Revolucin Rusa: emancipacin social y democracia autntica.

Carlos Barros. Red Acadmica Internacional Historia a Debate

*Ms informacin en: https://www.academia.edu/36150741/Revoluci%C3%B3n_de_Octubre_historia_y_memoria

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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