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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2018

Amrica Latina en el cambio de poca: normalizar el estado de excepcin?

Emiliano Teran Mantovani
Rebelin


A Marielle Franco, Sabino Romero, Berta Cceres, Santiago Maldonado, Macarena Valds, Yolanda Maturana. A todas y todos los que nos arrebataron, los que murieron por la vida  

Panoramas inciertos y cambio de poca en Amrica Latina

Tiempos complejos y difciles se viven para Amrica Latina en la actualidad, de reflujo para las izquierdas y los progresismos, y de intensificacin de las mltiples contradicciones sociales, polticas, econmicas y geopolticas que caracterizan la regin. A estas alturas, antes que seguir preguntndonos si se ha cerrado un ciclo, parece ms pertinente y estratgico tratar de revelar cules son las formas generales que pueden tener los nuevos tiempos que se estn configurando.

Las cosas, en efecto, ya han cambiado. Las nuevas condiciones materiales que se han desarrollado en los ltimos tres lustros agudizacin de las crisis urbanas, avances de la frontera extractiva, crecimiento absoluto de los metabolismos sociales, sistemas sociales ms complejos y emergencia de nuevos grupos de poder, vigorizacin de las economas informales, crecimiento y sofisticacin de grupos delincuenciales urbanos y rurales, avance geopoltico de China y Rusia en la regin, entre otros factores, apuntan al potencial crecimiento de conflictos, revueltas sociales e intensas disputas territoriales por los bienes comunes y los territorios.

Los mecanismos de construccin de consenso social por medio de la distribucin masiva de las rentas del extractivismo, que caracteriz en muy buena medida a los gobiernos progresistas y en general a este ciclo poltico regional determinado por el boom de las commodities, han sido afectados de manera importante (aunque de forma diferenciada dependiendo el pas). Esto ha sido as por los efectos de corto y mediano plazo que provoc el perodo de recesin econmica detonado desde la crisis mundial 2008-2009, pasando por el derrumbe de los precios internacionales de las materias primas iniciado en 2014 hasta la actualidad.

Esto tiene importantes implicaciones polticas, que no pueden ser slo evaluadas en el corto plazo, ante una recuperacin econmica regional en 2017: el atornillamiento y la profundizacin de la dependencia a los sectores primarios, los altos niveles de endeudamiento externo pblico y privado, y los lmites estructurales en la capacidad de respuesta de las economas de la regin, entre otros factores, minan las bases econmicas que han permitido un tipo de gobernabilidades inclusivas que, en diversos grados, se expresaron en el ciclo progresista.

Ante esto, parece redimensionarse y cobrar an mayor relevancia el rol de la violencia como mecanismo de poder estatal y para-estatal, y de intermediacin en las disputas econmicas y ecolgicas en la regin.

En el horizonte se vislumbran al menos dos factores determinantes en el desarrollo de este cambio de poca: por un lado, los ingredientes para una nueva crisis global, con iguales o mayores dimensiones de la desencadenada diez aos atrs, persisten. Destacan las tendencias al estancamiento secular de la economa mundial ( FMI dixit ) , la incertidumbre sobre la economa china, el fin de los estmulos monetarios de la Reserva Federal de los Estados Unidos ( quantitative easing o QE ) o la ya cada vez ms anunciada burbuja global de los precios de los activos la madre de todas las burbujas?

Estos elementos, como ha ocurrido en otros procesos histricos en Amrica Latina, pueden operar como detonantes de nuevos ciclos de crisis.

Por otro lado, y en consonancia con esta situacin global, Amrica Latina est siendo atravesada con mayor profundidad por la confrontacin internacional entre los Estados Unidos (y sus aliados) y China y Rusia (y sus aliados), resaltando la aceleracin de la lgica belicista y militarista del Gobierno norteamericano, con su explcita idea de Preservar la paz mediante el uso de la fuerza ( PILLAR III Preserve Peace Through Strength [1] ) y su persistente y progresivo re-posicionamiento militar en la regin (directo o indirecto), con especial foco en Venezuela.

El fin de ciclo se estructura desde arriba como contencin: el estado de excepcin como norma?

El conjunto de factores descritos parecen apuntar a una temporalidad en la regin donde se van instalando y consolidando el escenario y las lgicas de una situacin extraordinaria o de emergencia, que sirven de pilares a la normalizacin y permanencia de regmenes de excepcin. Esto amerita evaluarlo con mucho cuidado en la medida en la que proliferan normativas de emergencia y nuevas doctrinas de seguridad nacional, donde prevalecen los criterios de eficiencia poltica en detrimento del estado formal de derechos sociales consagrados.

A su vez, toman un nuevo auge las narrativas beligerantes en las cuales resalta la tipificacin de amenazas y el enemigo pblico a combatir, lo que da carta blanca a las fuerzas militares y cuerpos de seguridad para actuar con mano dura y celeridad, a penetrar todo tejido social e institucional para enfrentar estos desafos a los intereses de la nacin. Todo esto va poniendo en suspenso las ya subordinadas, frgiles y agredidas democracias latinoamericanas.

Pero es necesario insistir que no se trata nicamente de la reformulacin de polticas impulsadas por viejos gobiernos de derecha u otros recin instalados, luego del desplazamiento de gobiernos progresistas. Estas dinmicas de excepcionalidad y beligerancia atraviesan tanto a conservadores como a progresistas. En cada caso vara, ciertamente. Sin embargo, antes que evaluar estos procesos slo como propios de los gobiernos conservadores, es necesario resaltar cmo tambin van permeando y determinando de manera creciente la poltica de los progresismos, cmo inciden significativamente en sus regmenes de gobernabilidad, y por tanto, en el perfil del cambio de poca que se configura desde arriba. En cualquiera de los casos, prevalece la razn de Estado, la conservacin del poder y la bsqueda de viabilidad poltica para ejecutar las reestructuraciones y flexibilizaciones econmicas que estn en desarrollo en esta nueva fase del extractivismo en Amrica Latina.

En Argentina, en el contexto de la declaracin de la Emergencia en Seguridad Pblica a partir de 2016, la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, anuncia una "nueva doctrina" del ejercicio de la autoridad en la cual el Estado es el que realiza las acciones para impedir el delito" [2] . Mediante una modificacin al Cdigo Penal se buscara darle ms garantas a la polica pues "slo" se les permite disparar en legtima defensa − y otorgarle funciones de seguridad interior al sector militar.

En Brasil, tras el reciente decreto de militarizacin de Rio de Janeiro medida tomada ante la emergencia para combatir el crimen organizado en la ciudad−, el gobierno de facto de Michel Temer declar que este plan servir como un "laboratorio" para todo el pas, por lo que no descart que las fuerzas armadas sean desplegadas en otras regiones [3].

En Venezuela, en medio de la situacin de alta conflictividad poltica y geopoltica, y de colapso econmico, se ha impulsado una creciente militarizacin de todos los mbitos de la vida y la instauracin, de hecho y de derecho, de un estado de excepcin en el pas. El mismo se ha convertido en condicin permanente dada su ejecucin por medio de decretos oficiales emitidos desde enero de 2016 declarando el estado de excepcin y emergencia econmica en todo el territorio nacional , los cuales son prorrogados continuamente hasta nuestros das. El Decreto N 2.849 del 13 de mayo de 2017 [4] indica que podrn ser restringidas las garantas para el ejercicio de los derechos consagrados en la Constitucin, con algunas salvedades.

En Colombia, donde el estado de excepcin constituye un instrumento ordinario de la poltica gubernamental y de las estructuras jurdicas desde hace ya varias dcadas, el escenario post-acuerdo (desde noviembre de 2016) no supone la interrupcin del proceso de militarizacin imperante, la asistencia militar por parte de los EEUU, ni la intensa represin social y desaparicin de activistas que est en desarrollo en el pas [5] .

El caso mexicano es tambin conocido, en el cual se instaura de facto un rgimen de excepcionalidad desde la declaracin de Guerra contra el narcotrfico en el gobierno de Felipe Caldern (2006-2012) que ha dejado miles y miles de muertos − hasta la reciente promulgacin de la controvertida Ley de Seguridad Interior (diciembre de 2017) en el gobierno de Enrique Pea Nieto, que ordena la intervencin de las Fuerzas Armadas cuando se identifiquen amenazas a la seguridad interna.

En Honduras, pas que refleja de manera dramtica estas lgicas imperantes en Centroamrica, se va desarrollando un incremento de la militarizacin desde el Golpe de Estado ejecutado en 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, lo cual se va intensificando a partir de 2012-2013 (durante la presidencia de Porfirio Lobo) con la ampliacin de funciones que el Ejrcito cumple en relacin al control de la seguridad ciudadana y la creacin de la Polica Militar de Orden Pblico (2013) [6] . A raz de las intensas protestas sociales que se produjeron ante las irregulares y dudosas [7] elecciones presidenciales de diciembre de 2017, que dieran como ganador a Juan Orlando Hernndez (JOH), se declaraba el estado de excepcin y la suspensin de varias garantas constitucionales en 18 departamentos del pas, lo que en definitiva dej ms de una veintena de muertos, adjudicados por ONU a una fuerza excesiva y letal por parte de los cuerpos de seguridad de Honduras , en particular de la polica militar [8] . Cabe aadir que JOH declar que Amrica Latina debe prepararse y adelantarse ante posibles atentados terroristas [9] , lo que va en consonancia con la progresiva reinstauracin de las doctrinas de seguridad nacional en esta sub-regin.

Una semana despus de iniciada la presidencia de Horacio Cartes en Paraguay (agosto de 2013), se procedi a la reforma de la Ley 1337/99 de Defensa Nacional y de Seguridad Interna, lo cual otorgaba al presidente va decreto, sin acuerdo del Parlamento y por el tiempo que ste considerase conveniente, la facultad de militarizar zonas enteras del pas con el objetivo de enfrentar cualquier forma de agresin externa e interna que ponga en peligro la soberana, la independencia y la integridad territorial [10] . La medida haca alusin al combate de grupos armados, como el denominado Ejrcito del Pueblo Paraguayo (EPP), a quienes se le atribuyese el asesinato de cinco personas en Tacuat, ese mismo mes de agosto. Las rdenes de militarizacin se asignaron a los departamentos de Concepcin, San Pedro y Amambay, destacando el rol de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), unidad especial asignada para estos fines, principalmente en el norte del pas.

La configuracin de regmenes de excepcin no debe ser interpretada nicamente como un proceso centralizado, homogneo y estable. Se trata tambin de la combinacin de zonas de paz y de consumo, y algunas polticas de asistencia social, con lo que podramos entender como estados de excepcin selectivos, que se van estableciendo local e incluso flexiblemente, dependiendo de diversos factores coyunturales y de los diferentes focos de resistencia y movilizacin social que puedan provocar los acontecimientos. Conviene destacar a su vez, que el desencadenamiento de nuevos sucesos entendidos como perturbaciones, pueden ser utilizados como la evidencia o confirmacin de la existencia de una amenaza a la seguridad nacional, lo cual sirve para establecer, consolidar, reforzar e incluso radicalizar estas tendencias generales de excepcionalidad.

En estas claves pueden ser evaluados, por ejemplo, el decreto de estado de excepcin que el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, estableci a fines de enero de 2018 en San Lorenzo y Eloy Alfaro, provincia de Esmeraldas (frontera con Colombia), a raz del atentado con un carro bomba ocurrido frente a una estacin de la Polica, lo que fue calificado por Moreno como un ataque terrorista atribuido al narcotrfico [11] . Del mismo modo, durante dos meses se estableci el estado excepcin en la provincia amaznica Morona Santiago, a raz del levantamiento de la comunidad indgena shuar contra las actividades mineras en su territorios a mediados de diciembre de 2016 [12] (gobierno de Rafael Correa), mientras que el ministro del Interior, Csar Navas, indicaba que la presencia militar se mantendra en la zona atenta ante cualquier eventualidad; o bien, similar decreto en el cantn Zaruma (provincia fronteriza de El Oro) en septiembre de 2017, gravemente afectada por la minera ilegal [13] .

Destacan tambin varias declaraciones de estado de emergencia en Per, las cuales se van volviendo permanentes y normalizndose en ciertas localidades andinas, como ocurri en los distritos de Chalhuahuacho, Haquira y Mara (Apurimac) y Capacmarca (Cuzco), donde, a raz de protestas contra las empresas mineras [14] , se suspendan varios derechos constitucionales y se autorizaba a la Polica Nacional a mantener el control del orden interno con el apoyo de las Fuerzas Armadas. A su vez, en septiembre de 2016 se decretaba el estado de excepcin en tres distritos de Huancavelica, Ayacucho y Cuzco, con el objetivo de combatir a los remanentes terroristas y los crteles del narcotrfico en la zona [15] .

Otros ejemplos de formas selectivas de regmenes de excepcin pueden situarse con la militarizacin de los territorios ancestrales del pueblo mapuche (Wall Mapu), en poder de grandes empresas extractivas forestales, latifundistas y capital transnacional, con el consiguiente crecimiento de la criminalizacin de las movilizaciones indgenas. Del mismo modo, cabe evaluar la evolucin de las lgicas de militarizacin urbana ante una potencial proliferacin de saqueos y estallidos sociales como los ocurridos en enero de 2017 en Mxico, a fines de febrero de 2018 en Bogot y otras ciudades de los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Boyac y Quindo (Colombia), y en Coln, en marzo 2018 (Panam) .

Por ltimo, pero no menos importante, el rol de los desastres ambientales en la instauracin, consolidacin y/o radicalizacin de los estados excepcin en la regin puede ser significativo, si tomamos en cuenta el incremento de su incidencia ante la crisis ambiental global. Esto ha ocurrido de formas parciales en varios pases por ejemplo, con l a explosin del volcn Cotopaxi en agosto 2015, que implic declaracin de estado de excepcin a nivel nacional y la orden de movilizacin de todas las fuerzas armadas en el Ecuador [16] −, aunque un caso emblemtico es el de Puerto Rico, donde se reimpulsa y busca normalizarse el estado de excepcin instalado desde la crisis de la deuda de 2006, a raz de las devastadoras consecuencias del paso del huracn Mara por la isla, en septiembre de 2017.

En el contexto traumtico de este desastre , uno de los mecanismos para normalizar el rgimen de excepcin ha sido la firma a mediados de diciembre de 2017 de la Ley del Nuevo Gobierno de Puerto Rico, que le otorga los poderes necesarios al gobernador y a la Autoridad de Asesora Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF) para reorganizar el conjunto de instituciones y dispositivos de las instituciones estatales e impulsar medidas de reestructuracin econmica, mediante orden ejecutiva emitida conforme a las disposiciones de la Ley, por un perodo de 10 aos [17] .

Estos procesos no deben ser ledos nicamente en clave nacional-estatal, en la medida en la que pueden operar en articulacin con la poltica exterior de las potencias en disputa en la regin, principalmente de los Estados Unidos, que instala nuevas bases militares o task forces en diversos pases (especialmente en Per, Paraguay, Colombia y Argentina) o impulsa maniobras conjuntas de fuerzas militares (como las operaciones militares que desarroll con Brasil, Colombia y Per en la frontera amaznica de estos tres pases en noviembre de 2017).

El juego sigue abierto: un nuevo ciclo de luchas en tiempos de beligerancia?

Estas dinmicas descritas no son en ningn sentido lineales, irresistibles y homogneas. Si bien revelan la conformacin y el avance progresivo de figuras y marcos formales de excepcionalidad desde arriba, estas no slo aparecen como decretos, sino tambin como dispositivos biopolticos que buscan penetrar los tejidos socio-territoriales, la vida cotidiana de los latinoamericanos, por medio de lgicas militar/policiales de control, sitio, vigilancia y represin social. Se articulan tambin con estrategias de lo contingente, de lo informal y persiguen adaptarse a las variadas condiciones territoriales existentes. Pero esto tambin se debe a la volatilidad y complejidad del escenario. Al hecho de que todo esto sigue siendo un juego abierto, inestable, en ciertas formas regionalizado y en disputa.

El cambio de poca en Amrica Latina tambin expresa que estamos ante una nueva correlacin de fuerzas, no slo determinada por el reposicionamiento de sectores y corrientes conservadoras, la emergencia de nuevos actores y subjetividades, el agotamiento de ciertos horizontes y modos de hacer poltica, o por la intensificacin de las tensiones geopolticas; sino tambin por lo que los actores en disputa estn dispuestos a hacer y poner en juego para lograr sus objetivos. Son tiempos de altos riesgos y peligros.

En estos escenarios, el fin de ciclo no necesariamente supone una era post-progresista, sencillamente porque los progresismos, como un modo de hacer poltica, no van a desaparecer, del mismo modo en que el ciclo progresista nunca fue un perodo post-neoliberal. Aunque el progresismo ya no es el gran rasgo de peso en la regin, seguir teniendo presencia en la disputa poltica latinoamericana.

Pero ante esta situacin no se trata, nuevamente, aumentar la coleccin de gobiernos de centro-izquierda, o crear mayor presencia de nominaciones y discursos progresistas. Vale las preguntas, qu es y ser el progresismo en este cambio de poca? Ser exactamente el mismo de 10-15 aos atrs? Cmo servira este progresismo al conjunto de luchas que desde abajo intenta impulsar re-existencias y alternativas a los modelos imperantes? En este sentido, es necesario evaluar, por un lado, cules son las posibilidades de concrecin de sus objetivos de posicionamiento poltico y de realmente impulsar una agenda progresista, en esta particular correlacin de fuerzas actual.

Por otro lado y por consiguiente, de ser exitosos, cmo ensamblaran sus modos de gobernabilidad y sus patrones de acumulacin extractivistas ante las duras dinmicas de crisis econmica y beligerancia global? Prevaleceran y se intensificaran los pragmatismos, las lgicas de seguridad y orden interno, los mecanismos de cooperacin con sus aliados geopolticos en esta especie de Guerra Fra que vivimos a escala global?

Es en estas claves que creemos que tambin deben ser interpretadas las mutaciones y giros polticos de Lenin Moreno en Ecuador, el probable fraude electoral en Honduras en diciembre de 2017, la forma que va tomando el Gobierno Bolivariano en Venezuela, el posible encarcelamiento de Luiz Incio Lula da Silva en Brasil, o los condicionamientos a las posibilidades de xito electoral e incluso gubernamental de Gustavo Petro en Colombia y Andrs Manuel Lpez Obrador en Mxico.

Todo esto deja abiertas mltiples interrogantes vitales: cul es la agenda de las izquierdas, o si se quiere, de los diversos movimientos contra-hegemnicos, ante estos tiempos de reflujo, pragmatismo, securitizacin, sobrevivencia poltica de los gobiernos y reestructuraciones econmicas en la regin? A fin de cuentas, quines son los principales afectados por las lgicas de excepcin y seguridad nacional que van avanzando en la regin, sean de cuo conservador o progresista? Cul es la postura tica de la izquierda ante esto, o incluso, qu significa ser de izquierda en estos tiempos de beligerancia? Cul sera el programa contestatario ante esta coyuntura? O es que se afirma que ya no es posible un programa tal?

El agotamiento del ciclo progresista, no representa el final de una historia de luchas, sino la continuacin de la misma bajo nuevas condiciones. Muy duras, probablemente. Pero precisamente la intensificacin de las contradicciones que constituyen esta vibrante y muy activa regin del mundo, abre al mismo tiempo las posibilidades para la masividad de un nuevo ciclo de luchas, posiblemente con nuevas modalidades, narrativas y formatos que, en su emergencia, discutan crticamente con la ya tradicional propuesta impulsada por los progresismos.

Pero lo fundamental es no olvidar que el estado de la correlacin de fuerzas estar siempre determinado y atravesado por las luchas desde abajo que, dependiendo de la impronta y masividad de las mismas, puede mejorar las condiciones de disputa, la gestin comn de la vida, las posibilidades de transformacin social, e incluso incidir en la composicin poltica del Estado en un perodo determinado.

Ante el caos, la guerra y la excepcionalidad, el principio es la comunidad, la comunalidad, la resiliencia, la reproduccin de la vida y la defensa territorial. Mltiples experiencias siguen ofreciendo horizontes de actuacin, de referencia: la Guardia Indgena del Cauca (Colombia), las fogatas y las guardias comunitarias en Chern y los caracoles zapatistas (Mxico), las Oficinas de Seguridad de los indgenas yekwana en el ro Caura, la experiencia de la comuna El Maizal y los campamentos de pioneros (Venezuela), las Rondas Campesinas de Cajamarca (Per), las resistencias contra la minera por parte de la comunidad de Intag (Ecuador), y un largo etctera. Todas son semillas de transformacin social; son referentes y planes piloto ante los tiempos de confusin y caos que crecen.

Tiempos duros se visualizan en el horizonte. S. Pero si hay un tiempo para incidir en el curso de los prximos acontecimientos, es este.

Caracas, marzo de 2018

*Emiliano Teran Mantovani es socilogo de la UCV, ecologista poltico y master en Economa Ecolgica por la Universidad Autnoma de Barcelona. Investigador asociado al Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES), miembro del Observatorio de Ecologa Poltica de Venezuela y mencin honorfica del Premio Libertador al Pensamiento Crtico 2015 por el libro El fantasma de la Gran Venezuela.

NOTAS

[1] https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905.pdf

[2] Pardo, Daniel. Qu es la "nueva doctrina" de seguridad de Mauricio Macri y por qu genera preocupacin en Argentina. BBC Mundo. 12 de febrero de 2018. Disponible en http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43012434

[3] Telesur. Temer amenaza con militarizar otras regiones de Brasil. 28 de febrero de 2018. Disponible en https://www.telesurtv.net/news/temer-amenaza-con-militarizar-otras-regiones-brasil-20180228-0028.html

[4] http://dctos.finanzasdigital.com/Gaceta-Extraordinaria-6298-Extension-Estado-Excepcion.pdf

[5] Fundacin Paz y Reconciliacin. El perfil de los lderes asesinados. El Espectador. 2 de marzo de 2018. Disponible en https://colombia2020.elespectador.com/opinion/el-perfil-de-los-lideres-asesinados

[6] http://pmop.ffaa.mil.hn/

[7] Garca, Jacobo. La OEA pide nuevas elecciones en Honduras mientras el rgano electoral hace presidente a Juan Orlando. El Pas. 18 de diciembre de 2017. Disponible en https://elpais.com/internacional/2017/12/18/america/1513557348_630202.html

[8] Oficina del Alto Comisionado ONU. En Honduras las protestas por las elecciones se reprimieron con fuerza excesiva y letal - informe de la ONU. 12 de marzo de 2018. Disponible en http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22799&LangID=S

[9] EFE. JOH espera que Honduras no sea objeto de ataques terroristas. La Prensa. 28 de agosto de 2017. Disponible en http://www.laprensa.hn/honduras/1101831-410/honduras-atentados-terroristas-joh-barcelona-

[10] Brom, Diego. La militarizacin ya es ley en Paraguay. Pgina 12. Disponible en https://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-227383-2013-08-23.html

[11] Telesur. Ecuador: Declaran estado de excepcin en San Lorenzo tras explosin. 27 de enero de 2018. Disponible en https://www.telesurtv.net/news/Ecuador-Declaran-estado-de-excepcion-en-San-Lorenzo-tras-explosion-20180127-0030.html

[12] Masapanta, Daisy. ECUADOR: Termina estado de excepcin en Morona Santiago. CAOI. 15 de febrero de 2017. Disponible en http://www.coordinadoracaoi.org/web/extractivismo/ecuador-termina-estado-de-excepcion-en-morona-santiago/

[13] AFP. Decretan estado de excepcin por minera ilegal en el sur de Ecuador. El Tiempo. 14 de septiembre de 207. Disponible en http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/decretan-estado-de-excepcion-en-ecuador-por-mineria-ilegal-130826

[14] El Comercio. Las Bambas: declaran en emergencia a 3 distritos de Apurmac para evitar actos de violencia. 16 de agosto de 2017. Disponible en https://elcomercio.pe/peru/apurimac/declaran-emergencia-3-distritos-apurimac-evitar-actos-violencia-noticia-450779

[15] El Universal. Gobierno peruano declara estado de excepcin en 3 distritos por terrorismo. 11 de septiembre de 2016. Disponible en http://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2016/09/11/gobierno-peruano-declara-estado-de-excepcion-en-3-distritos-por-terrorismo

[16] Constante, Soraya. Correa declara el estado de excepcin por la erupcin de un volcn. El Pas. 17 de agosto de 2015. Disponible en https://elpais.com/internacional/2015/08/15/actualidad/1439662969_985121.html

[17] Atiles-Osoria, Jos. Proyecto de ley del Nuevo Gobierno de Puerto Rico: Estado de Excepcin interno y la desposesin generalizada. La Pupila. 25 de octubre de 2017. Disponible en http://lapupila.net/proyecto-de-ley-del-nuevo-gobierno-de-puerto-rico-estado-de-excepcion-interno-y-la-desposesion-generalizada/ ; Cintrn, Joel. Naomi Klein en Puerto Rico: No es shock, es el trauma lo que se ha estado explotando. CPI. 26 de enero de 2018. Disponible en http://periodismoinvestigativo.com/2018/01/naomi-klein-en-puerto-rico-no-es-shock-es-el-trauma-lo-que-se-ha-estado-explotando/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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