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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2018

Las parlamentarias y parlamentarios del Frente Amplio en la encrucijada neoliberal del Gobierno de Piera II

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


La estrepitosa derrota de la precandidatura de Lagos y el colapso de la Concertacin y la Nueva Mayora con Guillier no son hechos puramente chilenos. Tampoco lo es el triunfo y la captura del gobierno del Estado por las fuerzas de derecha conservadoras y neoliberales conducidas por Piera.

La Concertacin-Nueva Mayora corri la misma suerte que las otras coaliciones europeas y latinoamericanas del mismo signo. Y el programa de Piera reposa en los mismos ejes que en la alternancia con aquellas fuerzas aplican las coaliciones de derecha neoliberal como la de Macron en Francia, los republicanos de Trump en EE.UU, las forjadas por Berlusconi en Italia, las de May en Gran Bretaa o las de Mauricio Macri en Argentina y de Temer en Brasil. Son polticas de subordinacin al gran capital internacional y local. Estn hechas de ajustes, planes de austeridad y flexibilizacin del trabajo, as como de ataques a los derechos laborales y sociales, con baja de impuestos a los empresarios para atraer inversiones. Medidas instrumentales cuyo nico fin es reforzar la lgica implacable de la acumulacin privada de capital en los mercados (en especial del financiero) y su concentracin en manos de una lite privilegiada nacional e internacional. Todas fomentan el confort consumerista y cortoplacista con endeudamiento.

Cabe entonces una reflexin que enmarca. El desinfle ideolgico y el desperfilamiento poltico de las izquierdas socialdemcratas que se llamaron de las Terceras Vas o de centro izquierda (desde los ochenta) dan paso inexorablemente a los retornos al poder de las derechas neoliberales cuyos programas ni siquiera hay que leer entre lneas para ver que apuntan al reforzamiento de la clase empresarial y del mercado, para lo cual, como es lo propio del neoliberalismo, utilizan al Estado (1). Este cambio, que favorece a la clase dominante, sucede all donde las alternativas (como el Frente Amplio chileno), que deberan retomar las grandes demandas democrticas y sociales de la poblacin, traicionadas por los gobiernos de centro izquierda neoliberalizados, todava no son vistas con claridad por los sectores medios y de trabajadores, organizados o no.

Y muchos de estos nuevos bloques que emergen, producto de la crisis de las socialdemocracias centristas (y de las ofensivas neoliberales) son, si no estn intelectualmente preparados y armados con convicciones slidas, rpidamente capturados por la fuerza normalizadora de la dinmica institucional. Sucede a menudo (fue el caso de Syriza en Grecia) que varias de sus figuras caen en la trampa sistmica y comienzan a practicar la vieja poltica que antes denunciaron. Son devorados por la mquina burocrtica parlamentaria (hecha de rituales y habitus propios al campo de la poltica elitista), pero creen poder ser capaces de jugar su propio juego. Con ese comportamiento normalizado se imaginan poder sacar certificados de buena conducta ante sus nuevos colegas y pasar por moderados ante los medios que escrutan sus movimientos (los medios mismos y sus periodistas favorecen las posiciones centristas o del justo medio como lo ms razonado).

 

No es raro que muchos de esos nuevos parlamentarios, electos en perodos de crisis de las viejas coaliciones de centro-izquierda y neoliberales-conservadoras, retomen sin reflexionar el discurso del amo y repitan como papagayos programados la doxa economicista, y se pongan a hablar tambin, sin contextualizar ni matizar, de productividad, crecimiento, innovaciones tecnolgicas (al servicio del capital o de la comunidad?), de robtica sin comentarios, de competitividad y, en lo poltico, retomen la monserga de los acuerdos, los consensos, el dilogo. Y para posar de demcratas le entregan el apoyo a provocadores de derecha que van a Cuba y a Venezuela. Dos pases latinoamericanos atacados frontalmente por el gobierno de Trump.

Las trampas del parlamentarismo post dictadura

Las trampas sistmicas son poderosas y continuarn con el trmino del sistema binominal. Muchos y muchas caen en ellas porque no tienen perspectiva histrica. Tampoco se dirigen a quienes deben ser sus interlocutores legtimos: a los sectores populares para as contribuir a su organizacin con la verdad y explicar lo que realmente est en juego: que sin movilizacin no hay conquistas sociales que puedan ser legisladas en el parlamento.

Es fcil pisar el palito. Ser parlamentario as lo quiere el sistema para reproducir su propia elite es un ascenso socioeconmico que catapulta a otra clase y te cambia la vida y por supuesto la mirada sobre el mundo en el contexto mundial actual de hegemona del imaginario capitalista y de reino de la mercanca, con todos los efectos que ello implica en la alienacin humana y determinacin del deseo. Deseo de vivir consumiendo.

Recordar la gnesis de la Nueva Mayora

Cabe recordar la gnesis de la Nueva Mayora y de Bachelet II para hacerse elegir en su momento. Los estrategas, tecncratas y polticos de la NM se apropiaron de las demandas de los movimientos sociales para vaciarlas de todo contenido real de cambio estructural. Para neutralizarlas. En medio de la chapucera tcnica, las cocinas de Zaldvar, Arenas y Larran (el actual ministro de Hacienda), las volteretas de Eyzaguirre, la docilidad del Partido Comunista, el dilogo con el enemigo y la corrupcin desenfrenada, deslegitimaron un proyecto social de estirpe popular y de Estado democrtico que entregara salud, educacin, vivienda, cultura (bibliotecas, arte, cine, etc) pblicas y pensiones dignas.

Realizar los cambios estructurales; ser consecuentes y luchar por este proyecto hubiera significado aceptar el conflicto como motor de la vida poltica, y no el consenso que favorece la estabilidad y el conservadurismo de la poltica de las elites dominantes. Hubiera significado reinventarse y retomar y proyectar las gestas del pasado (con las cuales rompieron al llamarse progresistas). Nutrirse de la tesis de Walter Benjamin y mirar la historia desde el punto de vista de los vencidos transitoriamente para as retomar las luchas ah donde han quedado y para poder construir con coraje la nocin de pueblo como interlocutor vlido. Esto era imposible para quienes haban roto con la poltica desde el pueblo y pactado una transicin institucional con Constitucin pinochetista de corte neoliberal que acepta slo reformas ad hoc desde arriba y aceptadas por el modelo y sus poderosos actores polticos y econmicos.

El fracaso anunciado de Bachelet y la NM y la corrupcin como estilo de vida del poltico de la transicin

Y si las ltimas medidas del equipo de Bachelet, aparentemente atolondradas, los retrataron de cuerpo entero como incompetentes en el plano de la poltica de los derechos humanos, al no cerrar el centro de lujo de Punta Peuco, el fiasco de lo que sera una poltica de reformas inclusivas y gradualistas, mal preparada, era perceptible desde los inicios. Pero los timoratos de la izquierda fragmentada (y los ms all de las derechas e izquierdas, como est de moda auto proclamarse), incapaces de caracterizar el segundo gobierno de Bachelet como uno neoliberal con tintes reformistas (completamente digeribles por el modelo como lo es el actual sistema de gratuidad de Bachelet con vouchers que favorece a los privados, disfraza el lucro e impide la emergencia de lo pblico y de condiciones para la igualdad), vieron en un grupo de sherpas oportunistas la encarnacin de unos inexistentes mpetus reformistas.

El resto lo vimos, lemos y lo sabemos: corrupcin institucional, cuyo parangn es el desfalco del erario nacional orquestado desde el alto mando de Carabineros a vista y paciencia (complicidad?) de las otras instituciones del Estado; naturalizacin del conflicto de inters (personificado sin ambages en el actual Presidente de la Repblica de Chile); crisis de la representacin; ruptura del vnculo gobernantes-legisladores/gobernados cuyo resultado es la abstencin electoral. Hecho ste que es fatal para la aspiracin democrtica. Despolitizacin que favorece a los representantes de las clases pudientes puesto que a stas no les preocupa que sus polticos sean corruptos (lo dicen los estudios sobre el tema). Realidad que se contradice con las definiciones de Chile como pas moderno que est cerca del desarrollo.

El silencio culpable de todos los polticos de la Nueva Mayora

Cosa sorprendente en una democracia: los parlamentarios oficialistas de la poca no levantaron la voz para obligar al gobierno de Bachelet a enmendar rumbo. Se callaron. La famosa bravuconada de la retroexcavadora de Quintana, el senador PPD, les sirvi para que cavaran su propia tumba en medio de los escndalos de Caval y del abrazo del oso de Julio Ponce Lerou (ex yerno de Pinochet y Rey del litio) que sigue pactando con la Corfo. Para qu hablar de los escndalos de corrupcin del empresariado (los Penta Boys, la UDI y el operador transicionista Longueira), sus colusiones para aumentar los precios y abusar a los consumidores (los Matte), los dineros exportados a los parasos fiscales para no tributar en Chile (Golborne, los Piera, etc) que a nadie se le ocurre repatriar para combatir el mentado dficit fiscal, adems del cohecho implantado como sistema. Sin olvidar las leyes truchas para favorecer a sectores empresariales de la industria pesquera con influencia DC. Y la desidia con impotencia de los fiscales del Ministerio Pblico que no logran condenar con penas duras de crcel a los criminales de cuello y corbata.

La campaa actual de lavado de imagen empresarial orquestada desde el Estado

Hoy, el empresariado unido se las da de ave Fnix pues intenta renacer de las cenizas con dirigentes como Alfonso Sweet (el candidato de consenso de la Confederacin de la Produccin y el Comercio CPC, amigo ntimo del Presidente (2)) y Bernardo Larran Matte (Sofofa), ambos, directa o indirectamente comprometidos en escndalos. Lo hace con la ayuda de los impresos del duopolio periodstico (La Tercera sobrepas los lmites de la imparcialidad periodstica) del sbado y domingo pasado (17-18/03) que no escatiman elogios ditirmbicos a los dueos de Chile y a sus sirvientes de turno. La plata lo puede y mueve todo pareciera en la sui generis modernidad capitalista chilensis publicitada a diestra y siniestra por el rector Carlos Pea.

Se viene una ofensiva neoliberal que habr que evaluar si es frontal o solapada

Imposible ignorar entonces que un plan neoliberal est en aplicacin desde el primer da del gobierno de Piera (el talibn neoliberal Jos Ramn Valente, ministro de Economa es uno de sus articuladores). Y de forma abierta las declaraciones de Gerardo Varela (el tiempo de las marchas ya pas), ministro de Educacin, pueden ser consideradas como una provocacin a un movimiento estudiantil que debera seguir luchando por la educacin pblica y gratuita para todos y todas. Las declaraciones doctrinarias de los neoliberales de Piera van en ese sentido. El de preparar la ofensiva neoliberal desde el Estado capturado por los empresarios. El gritero de Valente y las movidas de Larran (que corre a reunirse con Fitch y Moodys las agencias de notacin que clasifican el comportamiento neoliberal de los pases (3)) sobre el dficit fiscal que habra dejado Bachelet (no olvidar que fueron los concertacionistas neoliberales los primeros en aplicar la regla de oro del neoliberalismo y Nicols Eyzaguirre (Velasco su sacristn) uno de sus artfices, hecho que le sirvi para cobrar sueldo en el FMI) es para justificar recortes y ajustes en programas sociales, quizs no de inmediato, pero s en los aos venideros, con presupuestos austeros. As los llaman cuando no quieren invertir en derechos sociales.

Una corrupcin institucional generalizada

Lo anterior ocurre en un contexto de crisis institucional profunda con sospecha de corrupcin generalizada de los aparatos del Estado. No se equivocaba medio a medio Ricardo Lagos, el bienamado de los empresarios, cuando deca en su momento que en Chile las instituciones funcionan al mismo tiempo que el generalato de Carabineros se distribua bajo cuerdas millones de pesos en prebendas y privilegios; que las empresas como SQM pagaban el arriendo del local de su partido (el PPD) y financiaban la campaa de Bachelet, y que el PS mova plata como una colocadora en el mercado financiero aprovechando sus contactos en el mundillo de la finanza? Para qu hablar del caso Orpis, de los Longueira, Moreira, Rossi, de los DC Len, Pizarro an senador de la Repblica y de tantos otros ..

Hoy, los pieristas en el poder hacen exactamente lo que dijimos que haran en el predecible mundo del neoliberalismo. El equipo econmico de Piera decide disminuir los impuestos a las empresarios con la conocida cantinela de que es para facilitar y atraer la inversin. Son apretadas de tuercas neoliberales, versculos del catecismo de los mulos de los Chicago boys que profesa el empresario Alfredo Moreno ungido ministro de Desarrollo Social (el mismo que le regala caballos a la realeza britnica) por su amigo el Presidente. Antes de esto, como dijimos, haban orquestado lo del dficit fiscal. En la misma vena, los periodistas e incluso medios inteligentes entrevistan a conspicuos economistas neoliberales de la U de Chile como Joseph Ramos para que den su opinin, el mismo que en 2012 comparaba el endeudamiento en la educacin como algo tan normal como endeudarse con una hipoteca. Vuelven los viejos tenores de la poltica neoliberal y el periodismo simpln les da tribuna y repite sus monsergas.

Con Piera: la restauracin ideolgica del sentido neoliberal

Veamos. Un economista, Patricio Arrau, cuenta en su columna en La Tercera del sbado 17 el conmovedor relato del ministro de Desarrollo Social de Piera, Alfredo Moreno en CasaPiedra, cuya tarea en ese ministerio no ser otra que aplicar la estrategia empresarial de lavado de imagen despus de tanto escndalo de corrupcin patronal. Es as como el empresariado captura un ministerio para, con el erario nacional, hacer campaa por sus intereses, disfrazndolos de social. Les sali ms barato invertir en la campaa de Piera que contratar a los Correa y Tironi juntos para redorar la imagen alicada del empresario chileno detestada por una gran mayora de los ciudadanos debido a los escndalos de abuso, colusiones y corrupcin de la poltica. La eleccin de Piera fue un buen negocio empresarial.

As, con ese tipo de relatos, se reconstituye el sentido neoliberal de la existencia que haba sido impugnado por las movilizaciones estudiantiles en el pasado y que haba proyectado a la escena poltica parlamentaria a dirigentes estudiantiles que hoy estn opacados y sin sacar una voz clara en medio de la crisis profunda, desde esa caja de resonancia de las luchas sociales que debera ser para ellos el parlamento. Al contrario, se los ve declarando que estn interesados en parecer constructivos, dialogantes y dispuestos a llegar a acuerdos con el pierismo neoliberal. Pero no fueron acaso elegidos los parlamentarios del Frente Amplio para hacer otra poltica; una de clara ruptura con el rgimen poltico y econmico neoliberal de corrupcin, adems de luchar por imponer las demandas populares separando aguas con quienes gobernaron durante 5 gobiernos sin hacer ningn cambio estructural? Lo que no implica no luchar con acciones puntuales por medidas concretas con ellos, pero con el horizonte de radicalizar las demandas y crear consciencia.

Por lo tanto se los y las espera en los territorios sociales para impulsar las luchas y explicar y denunciar el rodaje de la poltica oligrquica que se practica en el parlamento.

Lo que puede y debe hacer el Frente Amplio

En otros trminos, las esperanzas siguen estando depositadas en los y las parlamentarias del Frente Amplio. Pero ellos y ellas debern responder por su mandato. Para eso debe haber vigilancia democrtica ciudadana. En sus espaldas reposa la gran responsabilidad histrica de explicar todo el tiempo a la ciudadana el diseo y la estrategia neoliberal del gobierno de Piera en su versin frontal o atenuada y solapada, as como las movidas oportunistas de la DC y de los polticos de eso que fue la Nueva Mayora, los PPD Y PS. Sin olvidar y comentar duramente el centrismo timorato de los comunistas y su apego al sistema de dominacin. Los y las parlamentarias del FA debern ser capaces de desmontar las ofensivas polticas de Piera destinadas a reforzar el poder del capital y de la clase que domina a Chile desde siglos. Su labor es estar al lado de los movimientos sociales y de sus luchas. La poltica del FA debe ser educativa y de lucha. Mirar al futuro desde el presente y sin olvidar el pasado reciente desde el 2006. Y despus de las reiteradas provocaciones de J.A. Kast que corresponden a una estategia, combatir la emergencia del neofascismo.

Los y las parlamentarias del Frente Amplio tendrn que situarse en el conflicto contra los que engaan, depredan, saquean y abusan en Chile. Debern desmarcarse de quienes durante aos practicaron el dilogo y el consenso que slo sirvi para que la derecha neoliberal y conservadora saliera fortalecida y se aprovechara de una poltica timorata y de los desaciertos e incompetencia de la Concertacin-Nueva Mayora. Lo que les permiti retomar las riendas del poder. Es lgico. El trabajo en los territorios sociales debe prevalecer por sobre la asistencia a comisiones parlamentarias. Ms vale una buena asamblea popular ah donde se crea vnculo y poder social como en una sede deportiva o social; en una universidad, liceo, oficina o sede sindical que eduque y muestre los engranajes del poder, que las transacas en los pasillos del mausoleo legislativo.

 

Notas.

(1) Gilbert Achcar, investigador y profesor de la Universidad de Londres escribe: Al ao siguiente de haberse reunido en Florencia en 1999, los dirigentes de la Tercera Va y seguidores de Blair, Clinton, dAlema y Schrder se reunieron en Berln, dnde ampliaron su crculo poltico con pretensiones intelectuales (teorizadas por el socilogo ingls A. Giddens) a otros dirigentes europeos as como a latinoamericanos como el brasileo F.H. Cardoso, que ya haba estado en Florencia, y a dirigentes como el argentino Fernando de la Ra (el mismo que debi huir de la Casa Rosada en un helicptero para la crisis del 2000 2001), al chileno Ricardo Lagos y al sudafricano Thabo Mbeki. Los 14 jefes de Estado y de gobierno reunidos adoptaron un comunicado con el pomposo ttulo La gobernanza progresista en el siglo XXI, a medio camino entre un manual de ideas simplonas y la ms inspida literatura electoral. Fueron los aos gloriosos del cretinismo progresista del PPD de Girardi y del socialismo renovado del PS Chileno. Ver artculo completo en: http://www.contretemps.eu/declin-social-democratie/

(2) http://www.latercera.com/negocios/noticia/alfonso-swett-retrato-presidente/103341/

(3) http://www.latercera.com/negocios/noticia/ministro-larrain-se-reunira-la-proxima-semana-agencias-clasificadoras/102488/

 

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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