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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2018

Callados?

Andres Sarlengo
Rebelin


Hace 42 aos comenzaba en la Argentina la ltima dictadura cvico militar eclesistica Y hace 41 aos que tras la difusin de su Carta Abierta a la Junta Militar el periodista y militante Rodolfo Walsh caa en las asesinas manos de los aviesos represores.

Hace 42 aos-tambin- Francisco Arancibia uno de los fundadores de la CTERA- reciba en su cuerpo ms de 100 balazos

La plutocracia y sus gerentes siempre tuvieron y tienen bien claro sus objetivos. Si hay que matar para garantizar las ganancias del capitaldisparan, arrojan al mar, torturan, asfixian

Con el Terrorismo de Estado no solo se planific la sistemtica desaparicin de personassino que se pretendi que con el cuerpo colectivo aterrorizado jams se volviera a pensar en la organizacin solidaria para la transformacin social. Fue/es un genocidio que an opera sobre y entre nosotros. Haba que desterrar por aos la idea que la clase trabajadora puede protagonizar su propio destino.

He aqu la sntesis del crimen: gatillar contra un maestro y un escritor. Cuerpos vejados para que nadie ms se atreva siquiera a nombrar la palabra revolucin. Las balas contra Arancibia y Walsh resuenan hoy en las escuelas pblicas del pas. Pareciera que la orden fue matarlos a ellos con la intencin de impedir el aprendizaje de las futuras generaciones. Que ningn estudiante comprenda que el primer saber de todo hombre, es saber que est siendo oprimido por el capitalismo y sus relaciones sociales.

Muchas veces nos preguntamos por qu se hace difcil reflexionar sobre esos aos oscuros de represin Ser que todava sentimos terror o la amenaza de muerte se reactiva a cada instante de mano de las instituciones que nos dej ese Proceso de Reorganizacin Nacional? Ser que desde nosotros mismos nos negamos a habilitarnos y poner en la conciencia que fue un genocidio que requiri de nuestra condescendencia? Lo que se calla en la primera generacin, la segunda lo lleva en el cuerpo, sentencia Franoise Dolt. Y al parecer seguimos calladospese a los cientos de mensajes de wassap que escribimos todos los das.

La violencia poltica y estatal abierta por la ltima dictadura trasvas luego a lo econmico social. En otras palabras: las consecuencias de ese terror se observa hoy en la miseria planificada. Y ah tambin continuamos callados, conviviendo con la mediocridad del espectculo que emiten los medios masivos de informacin.

En definitiva, hay que volver a cargar de sentido las palabras que los represores vinieron a encarcelar: solidaridad, organizacin, participacin, poltica, trabajadoresy por qu no socialismo.

No es tiempo de mantener cerrada la boca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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