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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2018

En el 42 aniversario del golpe de 1976

Alejandro Teitelbaum
Rebelin


En estos das se conmemora en Argentina el 42 aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que implant la dictadura militar hasta 1983.

I. Durante la misma, los militares, los grupos paramilitares y otras fuerzas de seguridad robaron bebs, secuestraron y mataron militantes sindicales, jvenes estudiantes, abogados y otros profesionales, tomaron como rehenes y mataron a los familiares de los perseguidos, robaron los bienes en las casas asaltadas, se facilit el asesinato, (en el marco del Plan Cndor) de ciudadanos extranjeros como fue el caso del derrocado presidente boliviano Juan Jos Torres y de los polticos uruguayos Zelmar Michelini y Hctor Gutirrez Ruiz, entre muchos otros, se prohibieron libros por decreto, quemndolos en ceremonias oficiales, etc 1 .

II. Pero es imprescindible, para comprender desde el punto de vista de la lucha de clases los hechos actuales (la doctrina Macri-Bullrich del asesinato preventivo a cargo de los escuadrones de la muerte oficiales uniformados) colocar el tema de la represin en su perspectiva histrica y en el contexto de la violacin de los derechos humanos en general (polticos, econmicos, sociales y ambientales). Metodologa que es indispensable aplicar cuando se quiere comprender cul es la razn profunda de la represin.

Hay que ampliar el trabajo de memoria, para recordar a los luchadores de todas las pocas victimas de la represin y tambin para tomar conciencia de que la represin no es una cuestin circunstancial sino que forma permanentemente parte del contexto econmico-social y es inherente al sistema dominante.

III. La Operacin Cndor ya funcionaba en 1974, como lo prueba el asesinato en Argentina el 30/9/74 (Gobierno de Isabel Pern) del general chileno Carlos Prats quien, como ministro de defensa, se mantuvo leal al Presidente Allende. Bastante antes existieron otras formas de coordinacin represiva internacional 2 .

Quienes pretenden justificar la brutal represin de la dictadura 73-86 dicen que se trat de un enfrentamiento entre las fuerzas armadas y grupos terroristas subversivos, lo que es inexacto. En el informe Nunca Ms de la CONADEP se seala que el 30,2 % de los detenidos-desaparecidos denunciados en la Comisin Nacional sobre la Desaparicin de Personas son obreros, y el 17,9 %, empleados (del 21 % que representan los estudiantes, uno de cada tres trabajaba). Y agrega: En el punto 2 (denominado Misin) del decreto secreto 504/77 (Continuacin de la Ofensiva contra la Subversin), que reemplaza y ordena incinerar la Directiva 222/76 (Operacin Piloto en el mbito Industrial), se lee el siguiente texto: El Ejrcito accionar selectivamente sobre los establecimientos industriales y empresas del Estado, en coordinacin con los organismos estatales relacionados con el mbito, para promover y neutralizar las situaciones conflictivas de origen laboral, provocadas o que pueden ser explotadas por la subversin, a fin de impedir la agitacin y accin insurreccional de masas y contribuir al eficiente funcionamiento del aparato productivo del pas.

La ltima frase del decreto secreto es de una claridad meridiana: el objetivo central de la represin era disciplinar a los trabajadores para contribuir al eficiente funcionamiento del aparato productivo del pas. Es decir intensificar la explotacin capitalista sobre todo en las grandes empresas transnacionales. Es lo que se llam la modernizacin. Represin que se llev a cabo con la participacin activa de las mismas empresas y, en algunos casos, de burcratas sindicales.

Sobre este tema se puede leer un detallado estudio de Sabrina Yael Ros: El movimiento obrero durante la ltima dictadura militar, 1976-1983

(http://www.fhuc.unl.edu.ar/olimphistoria/2015/Sabrina%20Rios.%20El%20movimiento%20obrero%20durante%20la%20ultima%20%20dictadura%20militar.pdf).

En noviembre de 2015 se public un minucioso estudio en dos tomos con sello oficial (Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represin a trabajadores durante el terrorismo de Estado. 1ra. edicin - noviembre 2015 Editado por la Direccin Nacional del Sistema Argentino de Informacin Jurdica. Editorial Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nacin) donde se analizan -ubicndolos en el contexto econmico social- los casos de represin antiobrera en las empresas durante la dictadura 76-83. Tiene la virtud, entre otras, de poner en evidencia dos cosas: que la represin contra los trabajadores de ese perodo fu la continuacin agravada de la represin durante los aos 73-76 bajo los Gobiernos de Pern, Lastiri e Isabel Pern y que en ella colaboraron algunos dirigentes sindicales.

IV. Desde hace un tiempo hay consenso general para llamar a la dictadura 76-83 cvico-militar y no slo militar, al parecer porque sali a la luz la colaboracin en la represin de Blaquier, una figura emblemtica de la oligarqua, dueo de grandes extensiones de tierras y del Ingenio Ledesma.

En efecto, entre el 20 y el 27 de julio de 1976, fuerzas de seguridad, con apoyo de la empresa de Blaquier, secuestraron a casi 400 personas en Jujuy, muchas de ellas trabajadoras del Ingenio. Carlos Pedro Blaquier fue procesado por la justicia federal de Jujuy, por haber facilitado las camionetas para efectuar el traslado de los secuestrados a centros clandestinos de detencin, en donde muchos de ellos fueron torturados, asesinados y desaparecidos. Sin embargo, en marzo de 2015, la sala IV de la Cmara Federal de Casacin dict la falta de mrito del empresario.

En el diario Pgina 12 del 29 de marzo de 2016 se informa que:

El empresario Marcos Levin recibi 12 aos de prisin como partcipe del secuestro y tormentos de un trabajador. Una condena a la pata civil de la dictadura. Fue el primer juicio que entiende que hubo intervencin empresaria para deshacerse de delegados y trabajadores combativos y disciplinar a los operarios. Tambin fueron condenados tres policas de la comisara 4 de Salta. Levin es un pez chico de lo que Pgina 12 llama la pata civil de la dictadura.

Pero Pgina 12 omite sealar que en los juicios contra grandes empresas transnacionales como Mercedes Benz y Ford, por ejemplo, que se arrastran sin resolver hace unos cuantos aos, en la etapa instructoria tambin ha quedado totalmente probada la complicidad de directivos de las empresas en el secuestro y desaparicin de trabajadores.

Todo parecera indicar que las empresas ms poderosas, es decir los peces gordos de la pata civil de la dictadura, dado los enormes intereses en juego, podran quedar impunes.

V. Est bien que haya consenso bastante generalizado para conmemorar el golpe del 24 de marzo de 1976, pero parecen haber cado en el olvido otros jalones de la represin como los golpes del 1955 y del 1966 3 y tambin otros episodios ms antiguos.

Por comenzar, las Campaas del Desierto, de sometimiento o aniquilacin de los pueblos originarios, iniciadas por Rosas en 1833-34 y culminadas por Roca en 1879. Y ya en el siglo XX, la matanza de trabajadores en Plaza Lorea el 1 de mayo de 1909, la semana trgica en Buenos Aires en 1919, las matanzas de obreros rurales en la Patagonia en 1921, la matanza de Napalp (700 indgenas masacrados en el Chaco en 1924- http://www.elortiba.org/napalpi.html), las dictaduras militares del 30-32 y del 43-45 y la masacre de indgenas Pilags en 1947.

Podra argumentarse que algunos de ellos son acontecimientos demasiado lejanos para conmemorarlos. Pero recordarlos, adems del hecho de que forman parte del acervo histrico de las luchas obreras y populares y de su represin, sirven para llegar a una constatacin: que siempre, bajo todos los gobiernos, militares o civiles, ha habido represin (selectiva o generalizada) contra los trabajadores y contra las organizaciones y las luchas populares.

Porque la violencia de la represin es inherente al sistema capitalista y forma parte permanente de las tareas del Estado y de sus aparatos especializados, tanto estatales como paraestatales. Civiles y militares. Que actan siempre y de modo permanente, en las dictaduras y en los gobiernos llamados democrticos, con el fin de preservar al capitalismo y la violencia estructural que el mismo implica..

Llamar cvico militar al golpe del 76 porque sali a luz el tema Blaquier se presta a dos observaciones.

La primera observacin es que durante la dictadura 76-83 no slo colaboraron Blaquier y otros miembros de la oligarqua sino tambin las grandes empresas transnacionales instaladas en Argentina, como sealamos ms arriba.

En efecto, la represin antisindical en grandes fbricas transnacionales como Ford, Fiat, Mercedes Benz, Peugeot, Renault, etc., antes de la dictadura del 76-83 y durante ella se llev a cabo en varios casos con la colaboracin de personal superior de las empresas y de algunos dirigentes de las centrales sindicales, que denunciaban a los activistas sindicales a las fuerzas represivas. Uno de ellos, Jos Rodrguez, fue sealado como cmplice en el juicio por la desaparicin de trabajadores de Mercedes Benz durante la dictadura. El mismo Jos Rodrguez que en 1974 intervino la seccional Crdoba de SMATA y que sigui dirigiendo SMATA hasta poco antes de morir en noviembre de 2009 4  .

La segunda observacin es que llamar cvico militar a la dictadura del 76-83, como si la participacin de civiles fuera algo especfico de dicha dictadura, induce a confusin porque todas las dictaduras son dictaduras de las clases dominantes (los civiles dueos de los instrumentos y medios de produccin), aunque sean los militares quienes ocupen de hecho, como resultado de un golpe de Estado, los puestos de comando.

VI. En Argentina, como en todo el mundo, el aparato represivo tiene muchos componentes. Los ms visibles son las fuerzas armadas, la polica y el poder judicial. Adems estn los servicios de informacin del Estado y sus programas de espionaje en las organizaciones populares. Cuenta tambin con grupos paramilitares y civiles como la Liga Patritica Argentina (decenio del 20-30), la Alianza Libertadora Nacionalista (decenio del 45-55) , la Triple A, 73-76) y, ltimamente, algunas barras bravas en sinergia con mafiosos sindicales. Y tambin ha contado y cuenta con gente a su servicio en organizaciones populares, sindicales y armadas, incluso en las cpulas de algunas de estas ltimas 5 . Lo nico que cambia son la intensidad y las formas de la represin. Y segn las circunstancias y, en alguna medida, las preferencias de los represores, se elije uno u otro mtodo: represin selectiva o masiva, detenciones, torturas, asesinatos o desapariciones. Este ltimo fue el mtodo, empleado masivamente, por la dictadura 76-83. De conformidad con el aprendizaje recibido por sus ejecutantes en la Escuela de las Amricas y de instructores militares franceses que transmitieron su experiencia en materia de escuadrones de la muerte, adquirida en la guerra de Argelia. La operacin Cndor es citada como ejemplo de la coordinacin represiva internacional. Y con razn, porque los grupos operativos, atravesaban tranquilamente las fronteras con la anuencia de los Gobiernos para realizar secuestros y cometer asesinatos. Pero siempre ha habido y hay coordinacin represiva de distintas formas y niveles entre los Gobiernos. Al analizar las caractersticas de la represin en la Argentina en las distintas pocas, es preciso profundizar en el perodo que se inicia en 1945, con la irrupcin del peronismo 6  , hasta la actualidad. Es decir durante los ltimos 70 aos. Porque, por una serie de razones que no analizaremos aqu en detalle, a partir de esa fecha y hasta ahora, de los 52 aos de gobiernos constitucionales (los 18 restantes fueron dictatoriales), el peronismo gobern 34 y desempe siempre, con sus distintas variantes y ropajes, un papel determinante en la vida poltica y social argentina.

VII. De modo que corresponde analizar -aunque sea muy brevemente y limitndonos a algunos ejemplos- con toda objetividad pero sin complacencia, la represin durante los 34 aos de Gobiernos peronistas.

Durante sus dos primeras presidencias (1946-1955), Pern aplast, por todos los medios cualquier intento de autonoma del movimiento obrero, originado dentro o fuera del peronismo 7  y reprimi con dureza, incluidos asesinatos y desapariciones, las huelgas obreras. Es decir se practic la represin preventiva, impidiendo la existencia de sindicatos autnomos y que estos cayeran en manos de agitadores y la represin curativa contra las huelgas y otras protestas obreras y populares.

Algunos ejemplos:

Masacre de indgenas Pilags. En octubre de 1947 en un lugar llamado Rincn Bomba, cerca de la localidad de Las Lomitas en Formosa, en ese entonces territorio nacional, la Gendamera Nacional embosc y ametrall a una concentracin pacfica de indgenas Pilags. Los que huan tratando de escapar y ocultarse, fueron perseguidos y asesinados. Incluso intervino un avin militar proveniente de la Base de El Palomar que ametrall a los indgenas que huian. La macabra cacera dur diez das, del 10 al 20 de octubre de 1947, con un saldo de 1500 asesinados 8 .

Los indgenas volvan del Ingenio San Martn del Tabacal, en Salta, propiedad de Robustiano Patrn Costas, adonde haban ido a trabajar con la promesa de un salario diario de seis pesos y finalmente recibieron 2,50. Estaban reunidos, cansados y hambrientos, entonando cnticos y pidiendo la intervencin del Gobierno Nacional para que se reparase la injusticia sufrida a manos de un smbolo de la oligarqua terrateniente, como era entonces Patrn Costas.

Slo en 2005 se rompi el muro de silencio en torno a este tremendo hecho con una demanda entablada contra el Estado Nacional, en la que se aleg la imprescriptibilidad por tratarse de un crimen de lesa humanidad.

Al contestar la demanda, el Estado Nacional (presidencia de Nstor Kirchner), en lugar de allanarse a la misma, como caba esperar, neg que se tratara de un crimen de lesa humanidad, aleg la prescripcin y present una serie de excepciones procesales.

El Gobierno Nacional incluso resisti con sucesivas apelaciones la orden judicial de que aportara fondos para poder proseguir la bsqueda de tumbas comunes de las vctimas de la masacre y su conservacin.

El 5 de febrero de 2007 el juez federal formoseo Marcos Bruno Quinteros rechaz todas las argumentaciones del Estado Nacional y en 2007 dict sentencia favorable al reclamo de los actores. El Estado Nacional (presidencia de Nstor Kirchner) no se allan a la sentencia e interpuso recurso de apelacin. En octubre de 2015 la Cmara Federal de Resistencia confirm el procesamiento sin prisin preventiva del nico sobreviviente autor de la masacre, Smachetti, de 97 aos, cuyo papel consisti en ametrallar desde el avin a los indgenas que trataban de escapar del ataque de los gendarmes.

En la historia de distintos pases se han cometido crmenes horrendos y los gobiernos posteriores han adoptado, segn los casos, dos actitudes opuestas: han asumido la responsabilidad como Estado o se han negado a asumirla. Esta ltima actitud ha sido la adoptada por el Gobierno kirchnerista que no asumi la responsabilidad como Estado para reconocer los hechos (que se ocultaron cuidadosamente durante casi 60 aos) y consentir en proceder a la reparacin moral y material de las vctimas y de sus familiares, sino que adems, en el caso particular, no asumi la responsabilidad moral que deriva de su identificacin poltica e ideolgica con el gobierno directamente responsable de la masacre genocidaria de 1947. No fue coherente con la decisin contraria que adopt unos aos antes respecto de las vctimas de la dictadura 73-76.

Fuentes consultadas (entre otras):

http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/ratifican-que-la-masacre-contra-la-etnia-pilaga-es-delito-de-lesa-humanidad-10141.htm

http://pueblosoriginarios.com/sur/chaco/pilaga/rincon_bomba.html

https://www.youtube.com/watch?v=IEUqZPBTH1s

http://www.taringa.net/posts/info/8880631/Masacre-de-Rincon-Bomba-o-Genocidio-pilaga-actual-formosa.html

http://www.taringa.net/posts/info/13145285/Octubre-Pilaga-La-masacre-de-Peron.html

https://www.youtube.com/watch?v=IEUqZPBTH1s

http://elorejiverde.com/toda-la-tierra-es-una-sola-alma/483-sesenta-y-ocho-anos-despues-es-delito-de-lesa-humanidad-la-masacre-de-rincon-bomba

Huelga de los trabajadores grficos (1949). El Gobierno combati la huelga de los trabajadores grficos de enero-febrero de 1949 recurriendo a rompehuelgas, al arresto de numerosos trabajadores y finalmente a la intervencin del sindicato. Incluso reprimi a quienes nos solidarizamos con los obreros en huelga. Como secretario del Centro de Estudiantes de Derecho envi un telegrama al Jefe de Polica reclamando la libertad de los obreros presos y de tres estudiantes que se haban solidarizado con ellos. El resultado fue que el Jefe de Polica me envi a compartir con los obreros presos una piojera en el Departamento de Polica.

Dando prueba de un excelente humor los trabajadores presos juntaban en cajas de fsforos los piojos que haba en la celda y los soltaban en los sillones de las oficinas donde eran llevados a prestar declaracin.

Concluimos estos ejemplos con la transcripcin de un prrafo (pginas 379 a 381) del Tomo 8 (Los aos peronistas- 1943/1955) del libro Nueva Historia Argentina, de Juan Carlos Torre y otros, donde se hace referencia a las huelgas en ese perodo de los obreros de los ingenios azucareros de Tucumn, de los frigorficos, de los ferroviarios, de los grficos y de los bancarios.

Disconforme con la oferta empresaria, la Federacin Obrera de Trabajadores de la Industria Azucarera (FOTIA) lanz una huelga general el 20 de octubre [de 1949], que fue declarada ilegal y que trajo aparejado el retiro de la personera gremial al sindicato azucarero. Ms tarde se lanz una fuerte campaa de propaganda contra los dirigentes de la huelga, que culmin con el encarcelamiento de muchos de ellos y el cierre de locales sindicales. El 28 de noviembre la FOTIA levant la huelga porque los trabajadores haban agotado su capacidad de resistencia econmica. Das ms tarde Pern anunci un incremento salarial del 60% al tiempo que acus a la conduccin sindical de traicin y sabotaje. Despus de esta confrontacin la FOTIA permaneci intervenida hasta el fin del rgimen. [ Un conflicto que no tena razn de existir, si no hubiera sido por la accin de los malos dirigentes, por los comunistas infiltrados (Pern, 1/12/49)]  9 .

En los frigorficos el contexto econmico era parecido. Ante la disminucin de las exportaciones, los frigorficos privados iniciaron a principios de 1949 una campaa con vistas a suprimir la injerencia sindical sobre la gestin de las condiciones de trabajo en las empresas. De este modo sera posible restablecer la autoridad de la gerencia y operar los cambios necesarios a la nueva coyuntura, comenzando con una disminucin de los puestos de trabajo. El gobierno acept el punto de vista de las empresas y promulg en septiembre de 1949 una resolucin que apoyaba sus demandas. Con el respaldo oficial, los frigorficos procedieron a actuar, acelerando el despido de trabajadores.

La federacin sindical respondi con una serie de paros que se interrumpieron ante la amenaza de una intervencin al sindicato y la promesa de una revisin de la resolucin anterior.

La solucin de compromiso, en rigor, no fue tal porque si bien sujetaba las decisiones de despido a la consideracin del Ministerio de Trabajo, reduca sustancialmente el poder de los sindicatos. La confrontacin decisiva tuvo lugar cinco meses ms tarde cuando a los despidos previos se agregaron muchos ms por el cierre de un importante frigorfico. En esas circunstancias, el sindicato retom el camino de la huelga en mayo de 1950 slo para enfrentarse con la medida oficial de declararla ilegal y con la prisin de varios de sus dirigentes.

Una semana despus, y con la experiencia de los trabajadores del azcar fresca en la memoria, los obreros de la carne volvieron al trabajo y luego el sindicato fue intervenido y puesto en manos de un nuevo elenco que consinti la gradual liquidacin de los restantes derechos sindicales a favor de las empresas.

El segundo conjunto de huelgas ocurridas en este perodo involucr a los ferroviarios, los bancarios y los grficos, gremios que haban alcanzado posiciones relativamente ventajosas antes de la llegada de Pern al poder. A partir de entonces experimentaron, sin embargo, una declinacin respecto de las ventajas obtenidas por los trabajadores de la industria. Una de las causas de ello fue la consolidacin al frente de dichos sindicatos de dirigentes que dieron ms importancia al mantenimiento del beneplcito oficial que a la satisfaccin de las demandas de sus bases. En estas circunstancias, los trabajadores apelaron a huelgas y paros antes de 1950: los bancarios realizaron una huelga no autorizada en 1948 y los ferroviarios organizaron paros peridicos entre 1947 y 1949 sin el apoyo de las autoridades sindicales. Hacia 1950 estos esfuerzos haban sido infructuosos y era ya un hecho su relegamiento de la posicin de preeminencia que ocuparan en el movimiento obrero.

El caso de los ferroviarios, donde habra de producirse el ms grave de los conflictos, es ilustrativo. La nacionalizacin de los ferrocarriles en 1947 signific para el Estado una fuerte carga financiera porque se encontr con un sistema de transporte obsoleto, tecnolgicamente superado y en un lamentable estado de conservacin. Frente a la necesidad de modernizar estos servicios, el gobierno opt por dar marcha atrs en la poltica de mantener los salarios ferroviarios en pie de igualdad con aquellos en rpida expansin en la industria, y acudi a diversas tcticas dilatorias entre 1947 y 1950. En este marco, en noviembre de 1950 comenz una huelga en la lnea general Roca por aumentos salariales. Tres das despus el conflicto se extendi a otras tres lneas. Al da siguiente la presin obrera culmin con xito en un acuerdo.

No obstante, en la primera semana de diciembre las autoridades del sindicato Unin Ferroviaria intervinieron ocho seccionales implicadas en el movimiento de fuerza, el gobierno rescindi el acuerdo, redujo el aumento salarial concedido y despidi y encarcel a los lderes de la huelga. Un mes despus, en enero de 1951, comenz una nueva huelga que abarc a todas las lneas ferroviarias, con el objetivo de reclamar la libertad de los dirigentes presos. Esta huelga fue declarada ilegal de inmediato y los trabajadores fueron movilizados por el Ejrcito.

Cerca de dos mil trabajadores fueron detenidos y unos trescientos

quedaron en prisin antes de finalizada la huelga tres das ms tarde. La severidad de la represin tuvo mucho que ver con dos hechos: primero, que los cabecillas de la protesta se reclutaron entre antiguos dirigentes del gremio y militantes de izquierda desplazados, que cubrieron la vacancia de los

liderazgos oficiales y, segundo, que los partidos de oposicin respaldaron abiertamente la huelga en la expectativa de que se abriera una brecha entre los militares y Pern.

Sobre este periodo puede verse tambin de Herman Schiller: Conflictos obreros y lucha de clases durante el primer peronismo http://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=movil-nota&id_article=21174

En ese documento, entre otras cosas, se puede leer:

En marzo de 1950 se declararon en huelga los obreros municipales de la Ciudad de Buenos Aires. Como en todas las oportunidades anteriores, el movimiento fue declarado ilegal y, en medio de una fuerte actividad represiva, se aplic los artculos 249, 255 y algunos otros del Cdigo Penal. La polica detuvo a muchos trabajadores por actividades subversivas a los que se tortur en la Seccin especial de la calle Urquiza, en los altos de la Seccional 8 de la Polica Federal, frente al Hospital Ramos Meja. Esta ttrica reparticin haba sido creada en 1931 por el comisario Leopoldo Polo Lugones (1897-1971) durante la dictadura del general Jos Flix Uriburu, y alcanz sus mayores picos de crueldad durante la presidencia de Pern. Lugones tambin haba introducido en la especial la llamada picana elctrica, instrumento de tortura que se sigue aplicando hasta el da de hoy.

En el perodo 73-76, durante las presidencias de Lastiri (13/7/73- 12/10/73), Pern (12/10/73-1/7/74) y sobre todo durante la presidencia de Isabel Pern (1/7/74-24/3/76) la represin sigui un ritmo creciente contra peronistas de izquierda, lderes sindicales antiburocrticos, activistas gremiales de las grandes empresas, abogados, periodistas, etc. La CONADEP (Comisin Nacional sobre la Desaparicin de Personas) en su informe Nunca Ms contabiliz 458 asesinatos durante ese perodo (19 en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975), obra de grupos parapoliciales, que actuaron principalmente con el nombre de Triple A dirigida por Jos Lpez Rega, ministro, sucesivamente, de Cmpora, Lastiri, Pern e Isabel Pern y secretario privado de los dos ltimos.

Entre los primeros atentados atribuidos a la Triple A, se cuentan el perpetrado contra el senador radical Hiplito Solari Yrigoyen el 21 de noviembre de 1973, que le ocasion graves heridas, y el asesinato del abogado del peronismo de base Antonio Deleroni y de su esposa, el 27 de noviembre del mismo ao. Solari Yrigoyen haba hecho pocos das antes de sufrir el atentado una larga exposicin en el Senado criticando las reformas a la ley de asociaciones profesionales de trabajadores, destinadas a consolidar el control de la burocracia sindical sobre el movimiento obrero. Pocos das antes del atentado, un notorio representante de esa burocracia, Lorenzo Miguel, haba calificado a Solari Yrigoyen como enemigo pblico nmero uno.

Ya antes haba comenzado la represin contra el movimiento obrero: el 17 de julio de 1973 fue intervenida la CGT de Salta y en esos das se produjeron ataques armados contra la CGT, SMATA y Luz y Fuerza de Crdoba.

En agosto de 1974 el Gobierno le retir la personera gremial a la Federacin Grfica Bonaerense y en octubre fue detenido su secretario general Raimundo Ongaro.

Tambin en agosto de 1974 el sindicato SMATA Crdoba, en conflicto con la empresa Ika Renault, fue intervenido por la direccin nacional del gremio. La mayora de sus dirigentes y activistas fueron encarcelados y muchos de ellos fueron asesinados durante la dictadura 76-83, entre ellos su secretario general, Ren Salamanca.

En octubre de 1974 la polica allan el Sindicato de Luz y Fuerza de Crdoba y detuvo a varios militantes. Su secretario general, Agustn Tosco, consigui eludir la detencin y pas a la clandestinidad hasta su muerte, el 5 de noviembre de 1975. Ya instalada la Junta Militar , el Secretario general adjunto del mismo sindicato, Toms Di Toffino, fue secuestrado el 28 de noviembre de 1976 y fusilado en un campo militar en Crdoba el 28 de febrero de 1977 en una ceremonia militar presidida por el general Luciano Benjamn Menndez.

En marzo de 1974, fue derrocado el Gobernador de Crdoba, Obregn Cano por el Jefe de Polica provincial, coronel Navarro. El presidente Pern, en lugar de reponer en su cargo al Gobernador Obregn Cano y al vicegoberndor, Atilio Lpez, que tambin era secretario general de la CGT de Crdoba, intervino la Provincia. Atilio Lpez fue asesinado seis meses despus en Buenos Aires, el 16 de setiembre de 1974.

El 20 de marzo de 1975 el Gobierno peronista realiz un amplio operativo represivo con 4000 efectivos militares y policiales en Villa Constitucin, Santa Fe, donde haba varios conflictos gremiales, deteniendo a muchos ciudadanos y a 150 activistas y dirigentes sindicales. La filial de Villa Constitucin de la Unin Obrera Metalrgica fue intervenida por el Gobierno, con el aval de la direccin nacional del gremio, encabezada por Lorenzo Miguel.

Entre los gobiernos civiles no peronistas en democracia, como se suele decir, no hay que olvidar en materia de represin al de Arturo Frondizi (1958-1962) con su Plan Conintes, los centenares de presos sindicales y polticos y el desalojo con tanques de guerra del frigorfico Lisandro de la Torre, ocupado por los trabajadores que se oponan a su privatizacin.

Otros datos sobre la represin en pocas ms recientes (Gobiernos de Menen, de De la Ra, de Duhalde y de Nstor y Cristina Kirchner) son los publicados peridicamente por CORREPI (Coordinadora contra la Represin Policial e Institucional). Uno de los Informes de CORREPI abarca el perodo 1995-2012 donde, con el ttulo Muertes en represin a la protesta social atribuye dos asesinatos al Gobierno de Menem, 44 a De la Ra, 2 a Duhalde, 2 a Nstor Kirchner y 17 a Cristina Kirchner.

En diciembre de 2013 un grupo de ciudadanas y ciudadanos reunidos en Plataforma 2012 public un detallado documento titulado La dcada kirchnerista y las violaciones de derechos humanos ( http://www.plataforma2012.org.ar/index.php/documentos/documentos/105-pronunciamiento-de-plataforma-2012 ).

Los temas que abarca el documento son los siguientes:

 I. Un recorrido por la dcada

- La persistencia de la impunidad

II. El derecho a la Protesta

- La legislacin represiva desde 2003 - Las leyes Antiterroristas

III. La criminalizacin y represin de la protesta

- El arrinconamiento y despojo de los Pueblos Originarios y Campesinos - Protesta Sindical, Precarizacin laboral y Desocupados - Las luchas socio-ambientales: megaminera, fracking y agronegocios.

- Protesta en reclamo por tierra y Vivienda

IV. Criminalizacin de la pobreza, precariedad y crmenes sociales.

- Precariedad, corrupcin y crmenes sociales.

Notas:

1 El 30 de marzo de 1976, cuatro das despus del golpe de Estado, en dependencias del Regimiento 14 de Infantera aerotransportada de Crdoba se realiz una quema de miles de libros y revistas y el Jefe de la Unidad explic a los periodistas que se trataba de una documentacin perniciosa que afecta el intelecto y nuestra manera de ser cristiana. La dictadura militar dej cesantes a numerosos docentes primarios, secundarios y universitarios, investigadores, mdicos y psiquiatras de los servicios hospitalarios, por razones de servicio o razones de seguridad y prohibi en el recinto de las universidades toda actividad poltica o gremial o cualquier otra que se aparte de los objetivos de la Junta Militar (ley 21276). Entre los ejemplos ms grotescos puede citarse la prohibicin de ensear el vector en las escuelas de la Provincia de Crdoba, la prohibicin de Cuentos para chicos traviesos de Prvert (decreto 1831 del 24/6/77), de la Enciclopedia Salvat y de la Gran Enciclopedia del Saber (decreto 2088 del 23/09/80, B.O. del 7/10/80), etc., las declaraciones de Massera sobre Marx que cuestiona el carcter inviolable de la propiedad privada, Freud, que agrede el espacio sagrado del fuero ntimo y Einstein, que con su teora de la relatividad pone en crisis la condicin esttica de la materia (La Opinin, 7/2/78) y el general Videla explicando a periodistas ingleses las razones del encarcelamiento por subversiva de una joven paraltica: el terrorista no slo es considerado tal por matar con un arma o colocar una bomba, sino por activar a travs de ideas contrarias a nuestra civilizacin occidental y cristiana a otras personas. Se trataba de Claudia Ins Grumberg, estudiante de sociologa desaparecida definitivamente (cita tomada de Nunca Ms D. La represin no respet invlidos ni lisiados). Estas prcticas de guerra ideolgica continuaban las iniciadas con el golpe de Estado de 1966 (intervencin a las Universidades e emigracin en masa de docentes, etc.) y proseguidas, despus de los 49 das de Cmpora, por los gobiernos peronistas del 73-76: en octubre de 1973 (Presidencia de Lastiri) por decreto 1774 se prohibi la entrada al pas de literatura subversiva y en diciembre se public una primera lista de unos 500 libros cuya entrada al pas estaba prohibida.

2 En 1947 estall un rebelin armada en Paraguay contra la dictadura de Mornigo. Los insurrectos ya estaban cerca de Asuncin cuando la situacin militar se rivirti y la insurreccin fracas. El Gobierno de Pern prest apoyo logistico a la defensa de Asuncin enviando dos barcos : el "Granville" y el "Drummond". Y probablemente colabor con aviones de la Fuerza Area que atacaron a los insurgentes.

En 1954, cuando el presidente Arbenz fue derrocado en Guatemala, ms de un centenar de guatemaltecos se refugiaron en la embajada Argentina. Trasladados a Buenos Aires, una treintena de ellos fueron encarcelados en la prisin de Devoto durante casi un ao, pese a haber recibido asilo diplomtico y no estar acusados de delito alguno. Tenan en comn haber sido militantes sindicales o activistas de izquierda en su pas de origen. Esto no me lo contaron pues yo los iba a visitar a la crcel como miembro de una Comisin de solidaridad con los presos.

En 1973, casi 400 chilenos buscaron refugio en la embajada para evadir la represin de la dictadura pinochetista. Cuando fueron llegando a Argentina 112 de ellos fueron retenidos sin explicacin alguna en Ezeiza.

Algunos abogados presentamos recursos de habeas corpus en el juzgado del Dr. Miguel Inchausti, secretara del Dr. Guillermo Daz Lestrem. Finalmente el juez orden la inmediata libertad de los detenidos, orden que no fue cumplida. En cambio, la Direccin de Migraciones les di a los chilenos un plazo de 24 horas para abandonar el pas.

3 Los mayores pecados de Illia que llevaron a su derrocamiento por los militares en 1966 fueron la anulacin de contratos petroleros con transnacionales extranjeras y la ley de medicamentos que vulneraba los intereses de los monopolios farmacuticos (Vase: http://www.institutojauretche.edu.ar/barajar/num_8/nota12.html ). Los principales dirigentes sindicales peronistas de la poca: Vandor, Prado, Juan Jos Taccone y Alonso, que le hicieron una guerra sindical a Illia durante todo su gobierno estuvieron presentes en el acto de asuncin del general Juan Carlos Ongana .

4  En el Tomo I del estudio Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represin a trabajadores durante el terrorismo de Estado, citado ms arriba, en el captulo dedicado a Mercedes Benz, se puede leer en las pginas 500 y 501:

La nueva situacin configurada abri, sin embargo, una nueva dimensin conflictiva para la empresa. La direccin del SMATA, hasta entonces aliada a la empresa, la atacara por reconocer la nueva organizacin de los trabajadores. Solo as se entiende que Jos Rodrguez haya enviado a los Ministerios de Justicia, Economa y Trabajo una carta en que solicitaba la intervencin de la empresa por haber pactado con la organizacin Montoneros a fin de obtener la liberacin de uno de sus directivos que haba sido secuestrado. Entonces, el dirigente mecnico calificaba a la comisin interna como ajena al gremio y prohijada por la subversin y como grupo de provocadores aliados de la sedicin que ha hecho de Mercedes-Benz Argentina SA su aguantadero. Hablaba de trabajadores cobayos, de agitadores profesionales y de experiencia sediciosa, haciendo suyo un vocabulario que se remontaba al perodo de la gran represin iniciada en el primer centenario argentino y que tuvo su auge con las masacres de los Talleres Vasena, La Forestal y La Patagonia, entre 1919 y 1921. Tambin hablara de anarqua y guerrilla industrial.

5  Es de pblica notoriedad que dirigentes sindicales han actuado como delatores de activistas de su propio gremio. Y no cabe duda alguna que Firmenich entreg a varios de sus compaeros (entre ellos a Roberto Quieto), mand a la muerte a varios de ellos cuando decret las contraofensivas de 1979 y 1980 confortablemente instalado en Europa y cont con la ayuda del Ministerio del Interior de Ongana para el asesinato de Aramburu. Distintas fuentes afirman que Firmenich visit 22 veces el Ministerio del Interior en los dos meses que precedieron al secuestro y asesinato de Aramburu en mayo-junio de 1970 ( http://www.jesusrodriguez.com.ar/tag/firmenich/ ). No es casual que Ongana haya sido sustitudo por sus pares ocho das despus del secuestro de Aramburu.

Ha sido y es frecuente la existencia en distintas partes del mundo de grupos armados (rojos o negros: los aos de plomo en Italia, con las Brigadas Rojas por un lado y los grupos terroristas fascistas por el otro es paradigmtico). Incluso los que se declaran en pugna con el orden vigente no pocas veces estn manipulados desde el Poder o desde algn sector del mismo o por los servicios secretos de alguna potencia hegemnica mundial, con independencia de las motivaciones de sus bases. Sus blancos son, en la mayora de los casos, personas y lugares indiscriminados y/o elegidos arbitrariamente.

Es indudable que en Argentina las guerrillas pusieron palos en la rueda del desarrollo de una resistencia de masas obrera y popular y de autntico signo antisistema. Es significativo lo que cont Galimberti en una charla que dio en Mxico en febrero de 1980: Recuerdo un dilogo con Pern cuando le dije: General, la preocupacin de muchos compaeros es que el Cordobazo no se hizo con banderas peronistas; la clase obrera sigue siendo peronista, pero las banderas no. Y Pern respondi: Esa es mi mayor preocupacin, Galimberti. Lo que hay que hacer es que los muchachos estn al frente. Pero con los sindicalistas que tenemos. Claro que l no era estpido. Se diriga a la posibilidad de contener en el Movimiento a esa vanguardia del movimiento obrero. (Publicado en la revista Controversia, n 6, Mxico, mayo de 1980).

De poner a los muchachos al frente se encargaron los Montoneros, ocupndose de fortalecer en el campo popular dos factores opuestos a una estrategia revolucionaria de lucha de clases y de lucha de masas: el populismo peronista como ideologa y el atentado como mtodo sustitutivo de la violencia antisistema cuando las circunstancias y las condiciones la imponen. Hasta que, repudiados por Pern, se recluyeron en un aparatismo militarista que desemboc en su aniquilacin, facilitada por la cpula sobreviviente que actu como informante de los servicios de inteligencia. Puede verse una nota de Juan Gelman, titulada Aj publicada en Pgina 12 en 2001: http://www.pagina12.com.ar/2001/01-08/01-08-05/contrata.htm

6  Como integrante del gobierno militar 43-46, Pern fue la persona apropiada para resolver el problema que significaba una clase obrera industrial que haba crecido exponencialmente en el decio del 40, mayoritariamente sin experiencia sindical ni poltica, que poda ser captada por los viejos sindicalistas anarquistas, comunistas y socialistas (agitadores y subversivos en el discurso oficial) y convertirse en una poderosa fuerza organizada autnoma frente al Estado y los capitalistas. Pern dispona de tres elementos claves a su favor: el aparato del Estado, una coyuntura econmica favorable y las ideas claras. Estas ltimas las expuso, como Secretario de Trabajo y Previsin, ante los patrones en su discurso pronunciado en la Bolsa de Comercio el 25 de agosto de 1944, donde dijo, entre otras cosas: Las masas obreras que no han sido organizadas presentan un panorama peligroso, porque la masa ms peligrosa, sin duda, es la inorgnica. La experiencia moderna demuestra que las masas obreras mejor organizadas son, sin duda, las que pueden ser dirigidas y mejor conducidas en todos los rdenes (...) Por el contrario, esas masas inorgnicas, abandonadas, sin una cultura general, sin una cultura poltica, eran un medio de cultivo para esos agitadores profesionales extranjeros. Para hacer desaparecer de la masa ese grave peligro, no existen ms que tres caminos, o tres soluciones: primero, engaar a las masas con promesas o con la esperanza de leyes que vendrn, pero que nunca llegan; segundo, someterlas por la fuerza; pero estas dos soluciones, seores, llevan a posponer los problemas, jams a resolverlos. Hay una sola forma de resolver el problema de la agitacin de las masas y ella es la verdadera justicia social, en la medida de todo aquello que sea posible a la riqueza de su pas y su propia economa, ya que el bienestar de las clases dirigentes y de las clases obreras est siempre en razn directa de la economa nacional. Ir ms all es marchar hacia un cataclismo econmico; quedarse muy ac es marchar hacia un cataclismo social. (...) . Incluso inform que en la Secretara de Trabajo y Previsin ya funciona el Consejo de posguerra, que est preparando un plan para evitar, suprimir, o atenuar los efectos, factores naturales de la agitacin; y que acta tambin como medida de gobierno para suprimir y atenuar los factores artificiales.

7 Fuera del peronismo la represin de los agitadores en el movimiento obrero consisti en el encarcelamiento o el asesinato (y a veces desapariciones) de militantes comunistas y socialistas. Los asesinatos principalmente a cargo de la Alianza Libertadora Nacionalista. (Suprimir los factores artificiales de agitacin, discurso de Pern en la Bolsa de Comercio citado en la nota 6).

Dentro del peronismo el caso paradigmtico fue el de Cipriano Reyes. Cipriano Reyes fue uno de los artfices del 17 de Octubre de 1945 contribuyendo decisivamente desde su liderazgo en los Frigorficos, a movilizar a los trabajadores de todo el cinturn industrial de Buenos Aires. En las elecciones que gan Pern en 1946, el Partido Laborista, fundado el 24 de octubre de 1945 por sindicalistas de todo el pas de diversos orgenes y del que formaba parte Reyes, fue la base orgnica que permiti el triunfo peronista. No obstante, el 23 de mayo de 1946, antes de asumir la presidencia el 4 de junio, Pern decidi la disolucin del Partido Laborista y de los otros partidos que contribuyeron a su eleccin y su unificacin en un partido nico, origen del Partido Peronista. Reyes fue uno de los pocos que resisti la orden y se mantuvo en su banca de diputado nacional durante dos aos criticando en diferentes aspectos la poltica del Gobierno. Pern no poda aceptar la autonoma de un Partido constituido sobre bases casi exclusivamente sindicales de distintas procedencias, que lo apoyara pero tambin controlara el cumplimiento del programa poltico. Reyes fue objeto de un atentado en el que muri su chofer hasta que su resistencia termin abruptamente en setiembre de 1948 cuando fue acusado de tramar un atentado contra Pern y su esposa, encarcelado y salvajemente torturado. Recuper su libertad al ser derrocado Pern en 1955.

8 El abogado Carlos A. Daz declar: "Cuando nosotros iniciamos la demanda estbamos en un nmero aproximado de entre 600 y 700 aborgenes. Hoy las investigaciones judiciales nos llevan a afirmar que superaron las 1.500 vctimas" (Corrientes noticias, 28 febrero 2007).

9 El 28 de noviembre de 1949, cuando la resistencia obrera haba superado el mes, en los calabozos de la polica, ubicados en la Casa de Gobierno de Tucumn, fue torturado y asesinado el obrero gastronmico Carlos Antonio Aguirre, que desarrollaba tareas solidarias con los trabajadores en huelga. Era tesorero del sindicato de mozos de Tucumn y afiliado al Partido Comunista. http://www.aset.org.ar/2015/ponencias/18_Piliponsky.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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