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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2018

La implicacin del Reino Unido en el golpe de Estado de Pinochet
La mayora de los empresarios britnicos estarn encantados con el nuevo rgimen

Mark Curtis
CTXT

Extracto del libro Unpeople: Great Britains Secret Human Rights Abuses, El pueblo ninguneado: las violaciones secretas de los derechos humanos por parte de Gran Bretaa


El Palacio de la Moneda, sede del Presidente de la Repblica de Chile, bombardeado por las Fuerzas Armadas durante el golpe de Estado a Salvador Allende. 1973. YOUTUBE

En septiembre de 1973, el Gobierno chileno elegido democrticamente del presidente Salvador Allende fue depuesto en un brutal golpe de Estado organizado por las fuerzas armadas chilenas con el apoyo de la CIA. Enseguida, el general Pinochet se convirti en el lder de la Junta Militar, rgano que inmediatamente se dedic a ejercer una cruel opresin contra los defensores del Gobierno anterior y otros miembros sospechosos de la oposicin mientras se prohiba cualquier actividad poltica. Al menos 3.000 personas fueron asesinadas: la mayora fueron ejecutadas, murieron torturadas o desaparecieron.

Allende haba sido elegido con el 36% de los votos en las elecciones de septiembre de 1970 y fue nombrado presidente de un gobierno de Unidad Popular con la aquiescencia del Partido Demcrata Cristiano. El nuevo presidente hered una economa que, como en la mayor parte de Latinoamrica, estaba controlada por una pequea lite mientras la mayora de la poblacin tena pocos derechos econmicos. En el discurso que pronunci Allende en noviembre tras su victoria, anunci un programa de cambio econmico fundamental que propona abolir los monopolios que otorgan el control de la economa a tan solo unas cuantas familias, derogar el sistema tributario que favoreca a los ricos, abolir las grandes propiedades que condenan a miles de campesinos a la servidumbre y poner fin a la titularidad extranjera de nuestra industria. El camino hacia el socialismo necesita de la democracia, el pluralismo y la libertad, proclam Allende.

La estrategia era crear una sociedad reestructurada basada en tres tipos distintos de propiedad (estatal, mixta y privada) que se alcanzara principalmente mediante una rpida ampliacin del control estatal sobre grandes sectores de la economa. Esto supona la adquisicin estatal de los intereses privados, tanto nacionales como extranjeros, mediante la nacionalizacin directa o la inversin gubernamental. Estas polticas mejoraron la situacin de los pobres, especialmente en la primera parte del mandato presidencial de Allende, a travs del aumento del salario mnimo y unas bonificaciones especiales que se abonaban a los trabajadores mal pagados. Esto vino acompaado de una creciente popularidad del Gobierno; en las elecciones parlamentarias que se celebraron el ao del golpe, 1973, la coalicin de la Unidad Popular aument su nmero de votos hasta alcanzar el 44%.

Inicialmente, el Gobierno de EE.UU. y la CIA haban tratado de impedir que Allende tomara posesin de su cargo y subsiguientemente trataron de derrocarle. Un informe desclasificado de la CIA revela que, durante las dcadas de 1960 y 1970, EE.UU. promovi continuas campaas de propaganda contra Allende, entre las que se inclua el apoyo financiero a los principales medios de informacin, mientras diversos proyectos de actuacin poltica apoyaban a determinados partidos antes y despus de las elecciones de 1964 y despus de la eleccin de Allende en 1970. En la dcada de 1960, entre dichas actuaciones se inclua la ayuda econmica al Partido Demcrata Cristiano y otros partidos, la distribucin de psteres y folletos, y la ayuda econmica a determinados candidatos durante las elecciones parlamentarias. Cuando se celebraron las elecciones de 1964, que gan el candidato favorito de EE.UU., Eduardo Frei, del Partido Demcrata Cristiano, la CIA haba aportado 3 millones de dlares para impedir que Allende ganara.

En el periodo previo a las elecciones de 1970, que finalmente gan Allende, la CIA llev a cabo varias operaciones de desgaste encaminadas a impedir la victoria de Allende y el presidente Nixon autoriz a la CIA a tratar de instigar un golpe de Estado para impedir que Allende tomara posesin de su cargo. Unos das despus de que Allende asumiera su cargo, la CIA recibi autorizacin para establecer contactos directos con oficiales militares chilenos para evaluar las posibilidades de estimular un golpe militar si se llegaba a tomar la decisin de hacerlo. Se proporcionaron armas, incluidas ametralladoras y municin, a uno de los grupos que estaba tramando un golpe de Estado. Se autorizaron diez millones de dlares para impedir que Allende llegara al poder o para derrocarlo.

Una vez Allende hubo ocupado su cargo, la CIA canaliz millones de dlares para fortalecer a los partidos polticos de la oposicin y adems proporcion ayuda a grupos militantes de derechas para desautorizar al presidente y crear un ambiente tenso. El dinero de la CIA tambin se empleaba para remitir informacin propagandstica por todo el mundo para que se publicara en los medios de comunicacin locales y promover una oposicin pblica a Allende entre los peridicos chilenos ms importantes. En 1971 y 1972, la CIA emprendi operaciones encubiertas encaminadas principalmente a mantener activos a los adversarios de Allende mediante el apoyo a los partidos de la oposicin.

Asimismo, se aprobaron acciones para alentar que las empresas chilenas llevaran a cabo un programa de turbulencias econmicas. El embajador de EE.UU., Edward Korry, explicaba que la estrategia era hacer todo lo que est en nuestro poder para condenar a Chile y a los chilenos a la mxima privacin y pobreza, una poltica diseada para mantener durante largo tiempo la aceleracin de las arduas particularidades de una sociedad comunista en Chile. Tras la toma de poder por parte de Pinochet, la CIA menciona que continuaba desarrollando algunas actividades de propaganda, entre las que se inclua el apoyo a los medios de informacin decididos a crear una imagen positiva de la Junta Militar.

El Comit Conjunto de Inteligencia o Joint Intelligence Committee britnico reconoca que el Gobierno de Allende ha estado dirigiendo sus esfuerzos econmicos principalmente a efectuar una redistribucin de los ingresos mediante los cuales los precios se haban contenido y se haba permitido un aumento de los salarios. Se reconoca que la estrategia era corregir lo que consideraban injusticias econmicas y sociales (incluida la dominacin extranjera de ciertos sectores de la economa) mientras Allende estaba decidido a demostrar que el socialismo se puede implantar en Chile de un modo pacfico y democrtico.

La principal hereja de Allende fue la nacionalizacin. En julio de 1971, la industria del cobre que proporcionaba el 70 por ciento de los ingresos procedentes de las exportaciones de Chile fue nacionalizada totalmente y las minas de cobre propiedad de EE.UU. fueron confiscadas por el Gobierno con la aprobacin unnime del Congreso. EE.UU. reaccion drsticamente y cort todo crdito y renovacin de ayudas al Gobierno y presion al Banco Mundial para que hiciera lo mismo. Las principales empresas mineras de EE.UU., Kennecott y Anaconda, iniciaron procedimientos legales contra el Gobierno.

El embajador de EE.UU., Davis, le dijo a su homlogo britnico, Reginald Seconde, que el Gobierno de EE.UU. estaba preocupado no solo por la prdida de las empresas de cobre, sino tambin por el precedente que la medida chilena establecera en la nacionalizacin de otros intereses estadounidenses en todo el mundo.

Tambin se nacionalizaron varios bancos cuando, a comienzos de 1972, el Gobierno anunciaba su intencin de absorber 91 empresas clave que suponan aproximadamente la mitad de la produccin de Chile. Una nota informativa del Partido Conservador britnico mencionaba que las empresas britnicas se haban visto afectadas por la nacionalizacin pero en ese momento, en general se consideraba que all donde se haba llevado a cabo la nacionalizacin de los activos britnicos, la compensacin acordada haba sido justa. En una comunicacin realizada solo ocho das antes del golpe de Estado, el embajador britnico Seconde admita que Chile al menos ha cogido sus problemas sociales por los cuernos: mucha gente que pertenece a los sectores de la comunidad ms pobres y deprimidos ha alcanzado, como consecuencia de la administracin del presidente Allende, un nuevo estatus y al menos ha saboreado, durante los primeros aos, mejores condiciones de vida, aunque se han visto mermadas por la inflacin. Seconde conclua que se trata de un gran logro que ha distinguido a Chile de la mayora del resto de los pases latinoamericanos.

Solo tres meses despus de que Allende asumiera su cargo, el Joint Intelligence Committee (JIC) conclua que Washington est claramente afectado por los acontecimientos en Chile. Adems de la nacionalizacin de los intereses empresariales de EE.UU., Estados Unidos debe tratar con considerable recelo la posibilidad de que un rgimen de extrema izquierda logre un xito moderado en Chile, aunque solo sea por el efecto que pudiera tener en cualquier otro lugar de Latinoamrica.

El JIC tambin expres el mismo temor desde la perspectiva britnica al decir que, muy probablemente, el curso de los acontecimientos en Chile repercutir de manera significativa en toda Latinoamrica y quiz ms all. La victoria de Allende ha sido recibida como un refuerzo de la radical tendencia antiestadounidense dominante en Latinoamrica y puede derivar en un bloque de estados afines constituidos por Chile, Bolivia y Per, cuya actitud negativa hacia la inversin extranjera ya ha sido demostrada.

Seconde y otros funcionarios britnicos tambin se autoconvencieron, sin embargo, de que las polticas del Gobierno de Allende estaban llevando al pas a la ruina econmica y al caos poltico. Les falt mencionar que esto fue gracias a la ayuda de la campaa de desestabilizacin de EE.UU., adems de algunos fallos y desuniones dentro del propio gobierno de Allende. La preocupacin esencial era la amenaza de los intereses comerciales de Occidente. Seconde mencionaba que una opcin futura para Chile era un golpe de Estado: Si estuviera seguido de un rgimen militar, afirmaba, probablemente suscitara la ayuda de EE.UU.; por lo tanto es en esto donde la comunidad comercial est depositando sus esperanzas.

Los deseos de la comunidad comercial junto con los Gobiernos de EE.UU. y Gran Bretaa se cumplieron. El 11 de septiembre, los militares chilenos llevaron a cabo lo que las autoridades britnicas describieron como un golpe de Estado a sangre fra y cruel, al que le sigui, de forma inmediata, una represin descomunal. El palacio de Allende fue bombardeado por los militares y al parecer el presidente se suicid. Se hicieron miles de prisioneros, se suspendi el Congreso y se prohibieron todos los partidos polticos y movimientos sindicalistas.

Se llevaron a cabo ejecuciones sumarias por todo el pas mientras la Junta, como deca la nota informativa del Partido Conservador dos meses despus del golpe, est dando caza a los antiguos lderes de la izquierda con el objeto de, en palabras del [miembro de la Junta, general de las fuerzas areas] general Leigh, extirpar el cncer marxista del pas.

El golpe de Estado fue ampliamente condenado internacionalmente al considerarlo un derrocamiento ilegtimo, violento y represivo de un Gobierno progresista elegido democrticamente. Suscit mucha indignacin por parte de la opinin pblica, tambin en Gran Bretaa, especialmente porque el Gobierno de Heath no conden firmemente el golpe de Estado en pblico. Si la opinin pblica britnica hubiera sabido lo que se estaba haciendo en secreto, la indignacin habra sido an mayor.

Los intereses britnicos

Los archivos muestran con claridad que los estrategas britnicos en Santiago y Londres agradecieron absolutamente el golpe de Estado

Los archivos muestran con claridad que los estrategas britnicos en Santiago y Londres agradecieron absolutamente el golpe de Estado e inmediatamente se dispusieron a entablar buenas relaciones con el Gobierno militar mientras la represin aumentaba, e incluso se confabularon en secreto con la Junta para engaar a la opinin pblica britnica.

Los funcionarios britnicos era absolutamente conscientes de la magnitud de las atrocidades. Tres das despus del golpe, el embajador Seconde informaba al Ministerio de Asuntos Exteriores de que es probable que el nmero de vctimas ascienda a varios miles, indudablemente est lejos de ser un golpe incruento. Seis das despus, mencionaba que las historias de los excesos militares y el aumento del nmero de vctimas ha empezado a circular de forma creciente. La magnitud del bao de sangre ha conmocionado a los ciudadanos.

Sin embargo, no pareci conmocionar a Seconde y a sus empleados en Santiago. Inmediatamente, este inform de que seguimos teniendo bastantes intereses econmicos en juego con Chile que requieren el mantenimiento de buenas relaciones con el Gobierno en el poder. Sin embargo, no beneficiara a los intereses de nadie identificarse demasiado con los responsables del golpe de Estado, es decir, esas buenas relaciones deban mantenerse en secreto. Tras telegrafiar a Londres que el nmero de vctimas ascendera a varios miles, Seconde comunicaba al Ministerio de Asuntos Exteriores que independientemente de los excesos perpetrados por los militares durante el golpe el Gobierno de Allende estaba llevando al pas a la ruina econmica. Por consiguiente, Gran Bretaa deba dar la bienvenida a los nuevos gobernantes ya que hay razones de sobra para suponer que ahora tratarn de imponer un periodo de gobernacin sensato y ordenado. Ciertamente, Seconde justificaba de manera eficaz la represin poltica al mencionar que la falta de actividad poltica, por el momento, no ha producido ninguna prdida.

El embajador tambin comunic al Ministerio de Asuntos Exteriores que la mayora de los empresarios britnicos estarn encantados con la perspectiva de consolidacin que ofrece el nuevo rgimen militar. Las empresas britnicas, como Shell, aada, todas estn respirando aliviadas. Ahora es el momento de intervenir, recomendaba, al tiempo que urga al Gobierno britnico a ofrecer rpidamente el reconocimiento diplomtico del nuevo rgimen.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alec Douglas-Home, envi a varias embajadas britnicas un memorndum oficial a modo de gua, el 21 de septiembre, que explicaba el apoyo britnico a la nueva Junta. Deca: Para los intereses britnicos no hay duda de que Chile bajo las rdenes de la Junta ofrece mejores perspectivas que el catico camino de Allende hacia el socialismo; nuestras inversiones deberan mejorar, nuestros prstamos se podrn reprogramar satisfactoriamente y los crditos a la exportacin se podrn retomar ms adelante, y el estratosfrico precio del cobre (importante para nosotros) debera caer cuando se restablezca la produccin chilena.

El Ministerio de Asuntos Exteriores decidi llegar a extremos increbles para garantizarle a la Junta chilena el deseo britnico de establecer buenas relaciones. Once das despus del golpe, el embajador Seconde se reuni con el almirante Huerta, el nuevo ministro de Asuntos Exteriores de la Junta. Las notas informativas de Seconde relativas a esta reunin dicen: le dir con franqueza que el Gobierno de su majestad entiende los problemas a los que se enfrentaron las fuerzas armadas chilenas antes del golpe de Estado y a los que se enfrentan ahora: por este motivo en concreto estn deseosos de entablar pronto buenas relaciones con el nuevo Gobierno.

Despus Seconde dijo que hara referencia a nuestros propios problemas respecto a la opinin pblica en Gran Bretaa. Por consiguiente, nos ayudara que l [es decir, Huerta] estuviera de acuerdo con que pudiramos decir algo para tranquilizar a la opinin pblica en Gran Bretaa. La anotacin de Seconde sobre esta reunin con Huerta confirma que dijo que el Gobierno britnico entenda los motivos de las fuerzas armadas, la intervencin y los problemas a los que se enfrentaba el Gobierno militar lenguaje diplomtico de apoyo a la Junta. Despus Seconde le dio a Huerta un borrador con las frases que empleara el Gobierno britnico en pblico, para que Huerta diera su consentimiento!

Esta declaracin convenida es una apologa de lo que la Junta Militar haca por entonces, pues se llevaba a cabo a fin de aplacar a la opinin pblica en Gran Bretaa aparentando que el Gobierno haca algo para expresar su preocupacin por la situacin en Chile. Deca que Gran Bretaa acepta que la situacin interna de Chile por supuesto es un asunto que solo concierne al Gobierno chileno y que el embajador britnico haba expresado la profunda impresin que se vive en muchos barrios de Gran Bretaa por las muertes del presidente Allende y otros y por el arresto de tanta gente. Aada que el Gobierno chileno daba garantas de que tratara con humanidad a los detenidos y a los miembros de la oposicin poltica una mentira obvia, puesto que Seconde y Whitehall conocan perfectamente la magnitud de las atrocidades que se estaban cometiendo.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alec Douglas-Home, estaba encantado con el xito de Seconde para alcanzar un acuerdo con la Junta sobre la formulacin de las frases. Telegrafi al embajador para alabarle la elaboracin de un informe difcil aadiendo: la declaracin nos ha ayudado a defender el relativamente reciente reconocimiento de nuestro nuevo Gobierno frente a las crticas nacionales. Por lo tanto, se trata de un ejemplo ms de la connivencia secreta con un rgimen militar en una estrategia conjunta para engaar a la opinin pblica de su pas, una poltica britnica parecida a la empleada en la guerra civil de Nigeria.

Un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores mencionaba que nuestro principal inters en Chile es el cobre, que supone una tercera parte de las importaciones de cobre del Reino Unido. Los desrdenes en Chile y la preocupacin por el futuro haban supuesto, recientemente, un gran aumento del precio del cobre que le estaba costando al Reino Unido 500.000 libras adicionales en divisas. Por lo tanto, tenemos un gran inters en que Chile recupere la estabilidad, independientemente de consideraciones polticas.

Por independientemente de consideraciones polticas significa independientemente de la poblacin chilena. El hecho de que la prdida de medio milln de libras se considerara ms importante que el derrocamiento de un Gobierno elegido democrticamente y en general con buenos resultados, reconocido incluso por autoridades britnicas por haber mejorado la situacin de los pobres, dice mucho sobre las prioridades y valores de las lites britnicas. De hecho, sencillamente no existe preocupacin alguna en ninguno de los cientos de archivos que he revisado por la destitucin de un Gobierno democrtico.

Segn los archivos del Gobierno, solo haba una mencin en el Consejo de Ministros acerca del golpe de Estado, cuando el 13 de septiembre se anunciaba: el Ministro de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth han informado que tras un golpe de Estado en Chile, se ha notificado que el presidente Allende se ha suicidado y una Junta Militar ha tomado el mando. No quedaba claro, sin embargo, si la Junta ejerca un control real sobre el pas, pero propona que la cuestin del reconocimiento del nuevo rgimen deba determinarse de acuerdo con los criterios habituales. Nada ms.

De hecho, la abolicin de la democracia fue convenientemente justificada por nuestro hombre en Santiago. Tres semanas despus del golpe, en un reflexivo comunicado de 20 pginas, dijo que el derrocamiento del orden constitucional no era lo que podra parecer en Gran Bretaa y que, aunque reconoca que las fuerzas armadas estaban recibiendo una amplia reprobacin internacionalmente, este asunto debe situarse en la perspectiva adecuada. El anlisis de Seconde haca referencia a la falta de apoyo habitual que sufra el Gobierno de Allende en el Congreso y a que se mantena en el Gobierno gracias a tan solo el 36 por ciento de los votos, situacin que, estaba convencido, no se dara nunca en Gran Bretaa.

Respecto a la nueva Junta Militar, Seconde observaba que las circunstancias tambin les empujarn hacia direcciones que la opinin pblica britnica calificarn de deplorables y que los prximos aos pueden ser poco prometedores, en los que la libertad de expresin puede resentirse. Sin embargo, este rgimen se adapta mucho mejor a los intereses britnicos que el rgimen predecesor. Traduccin: este rgimen ser represivo y beneficiar a los intereses britnicos. Las perspectivas de los negocios britnicos en Chile son sin duda ms prometedoras bajo el nuevo rgimen, aada. Los nuevos lderes estn inequvocamente de nuestra parte y quieren hacer negocios con nosotros en el ms amplio sentido.

De este modo, no solo estaba todo listo para que los negocios britnicos funcionaran como de costumbre con los nuevos dirigentes militares, sino que las relaciones se intensificaban ahora que el Gobierno democrtico hereje haba sido eliminado. Todo esto se hizo en un contexto en el que los estrategas britnicos reconocan inequvocamente que la tortura contina en Chile y que los nuevos lderes al parecer tienen tendencias cuasi fascistas. Tambin se reconoca, como menciona anteriormente Seconde, que el nuevo rgimen iba a seguir siendo represivo durante mucho tiempo. Tal y como observaba un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores: parece muy difcil prever que, en muchos aos, se recupere nada parecido a un Gobierno democrtico como al que se ha habituado Chile.

El ministro de Asuntos Exteriores Leo Amery expres claramente en varias reuniones privadas que mantuvo con Judith Hart, portavoz laborista de la oposicin para el desarrollo exterior, que el programa de ayuda y las lneas de crdito britnicas no se suspenderan, al contrario de lo que haban hecho algunos donantes. En respuesta a una pregunta parlamentaria, el Ministerio de Asuntos Exteriores redact: nuestras prioridades en Latinoamrica vienen determinadas en buena parte por nuestros intereses comerciales y de inversin Ante los recientes acontecimientos que han tenido lugar en Chile, nuestra poltica oficial es negarnos a entrar en la polmica sobre las virtudes o defectos del Gobierno del presidente Allende o del nuevo Gobierno militar.

El asunto de las exportaciones de armas britnicas a la Junta fue especialmente interesante puesto que fue un caza Hawker Hunter suministrado por Gran Bretaa el que se haba empleado en el golpe de Estado para atacar el puesto del presidente Allende y su residencia. El embajador observ que durante el golpe los Hawker Hunters barrieron la zona con sus proyectiles areos, dirigidos con notable precisin hacia el Palacio, que sufri graves daos y fue incendiado.

Con la Junta en el poder, los funcionarios britnicos dejaron claro que se cumpliran los contratos de armas acordados con Allende, que implicaba ocho Hawker Hunters y dems equipamiento con un valor de ms de 50 millones de libras. Pero fueron incluso ms all, pues en los archivos secretos decan que a su debido tiempo estaremos dispuestos a aprovechar al mximo las oportunidades que se presentarn con el cambio de gobierno. Haba expectativas de que la Junta realizara nuevos encargos, pero queremos llevarlos a cabo lo ms discretamente posible durante algn tiempo debido a la oposicin pblica generalizada. El Gobierno de Heath desatendi los llamamientos del partido laborista para imponer un embargo a la exportacin de armas a Chile y a todos los Hawker Hunters que se haban entregado cuando se celebraban las elecciones generales de 1974.

Otra difcil tarea era contrarrestar la oposicin britnica e internacional a las atrocidades del rgimen militar. Una nota extraordinaria enviada por el funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores Hugh Carless a Seconde en diciembre de 1973 afirma que desafortunadamente hay (como usted ha sealado) mucho de verdad detrs de los relatos de las atrocidades, y solo eso nos impide contrarrestar la propaganda. Poco podemos hacer con la prensa, aada, pero usted puede asegurarle [a la Junta chilena] que nosotros y nuestros ministros comprendemos los hechos. Carless tambin comentaba que los chilenos deben de estar preguntndose por qu demonios se est prestando una atencin tan parcial a su cambio de gobierno. Debido al surgimiento de un Movimiento de Solidaridad con Chile en todo el mundo, que probablemente iba a perdurar mientras permaneciera la Junta, tendremos que adoptar, espordicamente, un perfil ms discreto de lo que nos gustara, especialmente a la hora de suministrar armas, ayudar a la Junta con una reduccin de la deuda y socorrerlos cuando sean atacados en las reuniones internacionales.

El impacto del golpe de Estado en los chilenos fue devastador. Sin embargo, el golpe pudo trascender ms all de sus fronteras adems de mostrar al mundo el deseo de EE.UU. de aplastar a un Gobierno hereje que haba mejorado la situacin de muchos de sus ciudadanos ms pobres, tambin sealaba que el camino democrtico y pacfico para mejorar la situacin de los pobres se tropezara con la violencia. De hecho, los organizadores britnicos de la poca lo admitan. El embajador Seconde observaba en un comunicado tras el golpe de Estado que el fracaso definitivo ha quedado plasmado en este experimento llevado a cabo por las fuerzas armadas chilenas. Esto tiene algunas ventajas obvias, comentaba, pero tambin algunas desventajas, una de las cuales era que en general se concluir que la revolucin violenta es el nico camino efectivo hacia el comunismo. El ministro de Asuntos Exteriores Douglas-Home sugiri, de modo similar, que el derrocamiento de Allende ha desvanecido la perspectiva de lograr un cambio social en Latinoamrica a travs de la democracia.

Este artculo se public en ingls en el blog de Mark Curtis

Traduccin de Paloma Farr.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180321/Politica/18536/Mark-Curtis-Chile-golpe-de-estado-Allende-CIA;-Gran-Breta%C3%B1a.htm



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