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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2018

Contra las armas y por la vida
Emma Gonzlez, cuando a Zeus le tiembla la masculinidad

Jorge Majfud
Rebelin

En Estados Unidos slo los nios matan ms personas, por accidente, que todos los terroristas juntos, pero de eso ni una sola palabra en ningn apasionado debate poltico. Si este pas en las ltimas generaciones ha logrado ciertas libertades, no se debe a los soldados en Vietnam, como lo afirma el sagrado clich, sino a aquellos valerosos organizadores de luchas sociales como Luther King o Csar Chvez. Los aos siguientes veremos una lucha existencial entre la reaccin de la ola neo-patriarcal, nacionalista, racista e imperialista contra una generacin ms joven, de a pie, lista para resistir.


Diferente a otras matanzas absurdas en escuelas secundarias de Estados Unidos, la de Parkland ha producido una ola de manifestaciones masivas a lo largo de Estados Unidos y en varias partes del mundo. El temor: slo la juventud estadounidense podr lograr algn cambio social en este pas, aunque ms no sean unos tmidos cambios en comparacin al terremoto de los aos sesenta, los cuales luego fueron casi aniquilados por la reaccin conservadora de la era Reagan-Thatcher. O casi, porque si en este pas existen ms libertades individuales que entonces, fue por esos demonizados movimientos de resistencia social y no por ninguna guerra contra algn pequeo y lejano pas.

Los sesenta dejaron mucho, aunque luego fueron gradualmente desprestigiados por la reaccin y la propaganda conservadora que, segn todas las mediciones, aument la desproporcin de la acumulacin de riqueza en este pas, ahora concentrada casi toda en una micro minora, mientras decenas de millones de trabajadores y estudiantes no tienen ms que deudas, decenas de miles mueren por ao debido a las drogas o al suicidio (mueren ms soldados al regresar que en el campo de batalla; conoc el drama personal de ms de uno), y decenas de miles mueren por armas de fuego. En Estados Unidos, slo los nios (esos que reciben fusiles para sus cumpleaos y los Boy Scouts promueven como smbolo de libertad y masculinidad) matan ms personas, por accidente, que todos los terroristas juntos, pero de eso ni una sola palabra en ningn apasionado debate poltico.

Si este pas en las ltimas generaciones ha logrado ciertas libertades, no se debe a los soldados en Vietnam, como lo afirma el sagrado clich, sino a aquellos valerosos organizadores de luchas sociales como Luther King o Csar Chvez. La guerra de Vietnam se perdi miserablemente y, aparte de millones de muertos, no dej nada positivo para este pas. Menos libertades y derechos. En cambio, la revolucin feminista de Occidente, de los negros en el Sur de la Unin y de los jornaleros de California s, dejaron resultados concretos, aunque hoy estn en tela de juicio por parte de la ltima reaccin, que tal vez no sea otra cosa que un manotn de ahogado de un orden que se tambalea.

Uno de los rostros visibles del ms reciente movimiento es el de Emma Gonzlez, sobreviviente de la matanza de Parkland e hija de cubanos exiliados. Emma representa a muchos otros cubano-estadounidenses de su generacin, jvenes liberados de la paranoia y obsesin por la derrota de Baha de Cochinos que, de cualquier forma, debe convivir con elementos de la vieja generacin, alguno de los cuales son considerados terroristas hasta por el FBI pero de cualquier forma caminan libres por Miami.

Uno de los pocos escritores e intelectuales representantes de este grupo, la escritora Zoe Valds, se ha referido a Emma Gonzlez como una comunista machorra. La acusacin no es novedosa. A lo largo de la historia, los grupos ms reaccionarios, las tradicionales clases dominantes de Amrica latina e, incluso, de Estados Unidos (dira que en menor grado) han ejercitado el macartismo segn el cual todo crtico capaz de decir sus verdades incmodas al poder dominante es, automticamente, un comunista. Incluso, no importa si esas verdades estn objetivamente documentadas. Si afirmas que el golpe de Estado en Guatemala de 1954 fue orquestado por la CIA y la UFC contra un gobierno democrtico, eres comunista. Si dices lo mismo de Chile en 1973, marxista-leninista, etc.

Sin embargo, a los comunistas no hay que sealarlos. Por lo general, los comunistas se reconocen como tal. Los fascistas, racistas y machistas, en cambio, no. Hay que adivinarlos o deducirlos segn sus dichos y acciones.

Ahora, que una joven y millones de jvenes marchen por sus vidas y cuestionen con determinacin la religin de las armas, que no encajen en el impuesto estereotipo (prefabricado y reducido a una caricatura) del patriota, en los lmites estrechos de los mitos sociales, que no sigan los caminos trazados por las vacas sagradas rumbo al matadero, los convierte en peligrosos comunistas. Pero me parece que esa costumbre de etiquetar como comunista a todo crtico inconforme, a todo demcrata radical, es un poco exagerada. Miami, en cambio, est lleno de excomunistas que un da se dieron cuenta, como por una sbita revelacin, del gran negocio (econmico y moral) que resultaba envolverse en la bandera del ganador y se cambiaron de bando o se volvieron ms cowboys que John Wayne.

La escasez de recursos intelectuales de quienes sacan la palabra mgica (comunista) como quien saca un revlver, es bien conocida. Hace unos aos, el padre cubano del senador y candidato a la presidencia, Ted Cruz, afirm que la teora de la Evolucin era una perversin del marxismo. Incluso la Teora del cambio climtico, que amenazaba las ganancias de las superpetroleras, hasta hace poco era producto de esa mala gente.

Esta generacin (una parte significativa) ha tenido el valor de decir Basta. Y lo ha dicho de una forma escandalosa para una sociedad fantica: basta de rezos y de condolencias. Por eso deben demonizarlos como comunistas o peligrosos revoltosos, lesbianas o conspiradores, como en los aos cincuenta los sureos marchaban con carteles denunciando la inmoralidad de los activistas con carteles que afirmaban que la integracin racial es comunismo mientras les pedan a sus gobernadores que salvaran la Amrica cristiana.

Los ataques a Emma revelan cierto nerviosismo ideolgico. (Un candidato republicano la defini como lesbiana skinhead. Ella se asume como bisexual. No es rebelde por ser lesbiana, sino por tener la valenta de asumirse como es en una sociedad hostil y, no pocas veces, hipcrita.) Emma representa el cambio, no slo por ser joven, bisexual, y una incomodidad insoportable para la poderosa Asociacin del Rifle, sino tambin por ser parte de una generacin que puede representar un momento crtico en la historia de este pas y del mundo. Los hombres y las mujeres (sobre todo los hombres) han escrito las leyes y las constituciones. Los hombres y las mujeres (sobre todo las mujeres) pueden y deben volver a escribirlos segn las necesidades de los vivos, no de los muertos.

Ni Zoe Valds ni nadie tiene ninguna autoridad moral para criticar a esta joven con coraje. Todo lo dems son clichs de la Guerra Fra que la nueva generacin no se traga tan fcilmente. Son miedos propios de los superpoderes, que no son poderes absolutos y lo saben cuando un repentino temblor les mueve la mejilla.

Los aos siguientes veremos una lucha existencial entre la reaccin de la ola neo-patriarcal, nacionalista, racista e imperialista (unos caricaturescos aos ochenta todava en ascenso, hoy en el poder poltico), contra una generacin ms joven, de a pie, lista para resistir las narrativas que ocultan los verdaderos problemas del mundo, dispuesta a no creer ms en mitos que ni siquiera funcionan, con la suficiente rebelda como para decir algo tan simple como Basta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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