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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2018

El suicidio de Rajoy

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Tambin podra haber titulado este artculo La rebelin de los pensionistas (III), porque va a ser seguramente el asunto de las pensiones el que acabe dando la puntilla al presidente del Gobierno. Rajoy ha sido un superviviente. Con su carcter gallego y con cierta dosis de sentido comn ha resistido todos los envites, que no han sido pocos. Su principal error, sin embargo, ha sido el de los nombramientos de sus ministros; entre los que sobresale el de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Ftima Bez quien, como se han encargado de vocear en Internet, no ha tenido ningn empleo ni pblico ni privado, solo poltico, y nunca ha cotizado a la Seguridad Social. Y aunque en su currculum aparece como economista y licenciada en Derecho, me temo que lo que posee es uno de esos ttulos hbridos que dan algunos centros universitarios de la iglesia, que pretenden abarcar todo, pero cuyos alumnos terminan no siendo ni juristas ni economistas.

Lo cierto es que Ftima Bez ha empujado al Gobierno de Rajoy a aprobar dos de las leyes ms nocivas desde el punto de vista social: la de la reforma laboral y la de las pensiones. La primera hizo perder al PP casi la mitad de los diputados en las pasadas elecciones, y la de las pensiones y el empecinamiento actual a no corregirla les puede conducir a perder parte del resto. No s si Rajoy se ha dado cuenta de que entre los actuales pensionistas y los que estn a punto de jubilarse se encuentra una buena parte de sus votantes.

Pocas veces se ha podido ver tan indignados a los pensionistas. Lo que no tiene nada de extrao, porque es ahora cuando comienzan a manifestarse los efectos perversos de la reforma. En los aos anteriores, en plena crisis, la inflacin era negativa o cercana a cero con lo que la actualizacin o no de las pensiones apenas tena importancia. Es en este ao, cuando el incremento de los precios ha comenzado a tener cierta relevancia y adems se acerca ya 2019, momento en el que entrar en vigor el factor de sostenibilidad que deprimir aun ms las prestaciones futuras.

Rajoy recurre una vez ms a Europa y a poner como pantalla la necesidad que hubo de eludir el rescate. No caben demasiadas dudas de que Bruselas y ms bien Frankfurt estuvieron detrs de la aprobacin de ambas leyes. Es ms, en cierto modo estas exigencias estaban ya implcitas en la carta que Trichet y Fernndez Ordez enviaron a Zapatero en 2011. Sin embargo, no est nada claro que, de no haber aprobado la ley de pensiones, se hubiera tenido que instrumentar el rescate. Entre otras cosas, porque las fechas no cuadran.

No se le puede negar a Rajoy el mrito de no haber sucumbido a las presiones de los poderes econmicos y mediticos que pretendan, asustados por los elevados tipos de inters que daaban fuertemente sus intereses, que se pidiese el rescate. De ello no se deduce, sin embargo, que la negociacin con Europa fuese la epopeya que intenta vendernos de Guindos en su libro Espaa amenazada. Rescatar a Espaa no era lo mismo que rescatar a Grecia o a Portugal, y la situacin y dimensin econmica de estos pases no son iguales que las del nuestro. Merkel tampoco quera, por razones de su poltica interior, que Rajoy solicitase el rescate; y, sobre todo, las dificultades que sufra Espaa eran similares a las de Italia, pas gobernado en ese momento por Monti, impuesto por Berln y Bruselas; y adems Draghi era italiano.

Todo ello coadyuv a que no fuese necesario pedir el rescate. En la solucin tuvo mucho que ver el ortodoxo Monti que, contra todo pronstico, en la Cumbre de junio de 2012 se rebel y amenaz con vetar el comunicado final si no se aprobaba que fuese la Unin Europea (MEDE) la que asumiese el saneamiento de los bancos en crisis. A esta pretensin se sum inmediatamente Rajoy, inmerso en la crisis de la banca espaola, y un poco ms tarde, aunque quizs con menos decisin, Hollande. Merkel no tuvo ms remedio que aceptar la idea, pero ech balones fuera, condicionndola a que antes se adoptasen las medidas necesarias para que las instituciones de la Unin asumiesen la supervisin y la potestad de liquidacin y resolucin de las entidades.

Aun cuando esa cumbre no sirvi para que el MEDE absorbiese el coste de las crisis bancarias de Espaa e Irlanda, s fue el precedente de que tan solo un mes despus Mario Draghi pronunciase la famosa frase El BCE har todo lo necesario para sostener el euro. Y, cranme, eso ser suficiente, que sirvi para despejar los negros nubarrones que se cernan sobre el euro y sobre las deudas italiana y espaola. En todo caso, lo que parece evidente es que la ley de pensiones que se aprob ms tarde (2013) no ha tenido nada que ver en la superacin de la crisis, ni con la correccin del dficit ni con la recuperacin econmica. Curiosamente hasta este momento ha sido totalmente inoperante, y es precisamente ahora cuando la economa lleva varios aos de crecimiento, cuando comienza a surtir sus efectos.

Es por esto por lo que se entiende muy mal la cerrazn de Rajoy de no actualizar las pensiones, siquiera de acuerdo con la inflacin. Ya no hay presin de la Unin Europea, al menos no tiene la misma fuerza. La poltica de austeridad pierde puntos y se pone en cuestin. Cmo se puede afirmar que la crisis ha pasado y que la economa va viento en popa y al mismo tiempo defender que hay que recortar la renta a una parte importante de la poblacin, tan vulnerable como la de los pensionistas? Adems, son en buena medida el huerto electoral del Partido Popular. Hay que remarcar el hecho de que la cuestin no radica en subir o no subir las pensiones, sino de si se reducen, pues esa es la consecuencia al no regularizarlas por la inflacin.

Espaa es de las pocas economas en las que no se actualizan (porque el ndice de revalorizacin de la ley es realmente una broma macabra). Alguien le ha soplado a Rajoy que solo dos pases lo hacen con el IPC, lo cual puede ser cierto tan solo a medias porque los otros o bien lo hacen con la evolucin de la economa (PIB nominal) o con los salarios, y ambas variables llevan ya un componente de precios. En estos casos la actualizacin no se limita a mantener el valor adquisitivo de las pensiones, eso se da por descontado, sino que se intenta que adems participen de alguna forma de la bonanza de la economa cuando esta se produce. Supongo que los jubilados espaoles estaran encantados de que sus prestaciones se regularizasen de acuerdo con la evolucin nominal de la economa, o de los salarios. Saldran sin duda ganando, solo hay que constatar que la prestacin media de los pensionistas que salen del sistema es bastante inferior a la de los que entran.

Tanto Ciudadanos como el PP y el Gobierno pretenden engaar a los jubilados limitando la posible mejora a las pensiones mnimas y a las de viudedad. Deberan tener en cuenta que en materia de pensiones ninguna prestacin es alta. La pensin mxima lleva bloqueada desde hace treinta aos, de manera que son muchos los jubilados que estn cobrando una prestacin menor de la que les correspondera de acuerdo con su cotizacin. Los gobiernos son proclives a realizar una nica poltica redistributiva, la que transfiere fondos de los pobres a los muy pobres. Entre los pensionistas hay muy pocos ricos; economas sencillas, como mucho, clase media, pero clase media de verdad y no la que pinta Albert Rivera en sus peticiones de bonificaciones y subvenciones. Los niveles medios y altos de las pensiones hacen referencia en su mayor parte a trabajadores muy normales, incluso modestos, que simplemente han cotizado a lo largo de toda su vida profesional. Tratarles como ricos y manifestar que solo se van a subir -mejor dicho, que no se van a bajar- las pensiones mnimas no tiene sentido.

En cuanto a las pensiones de viudedad, hay cosas difcilmente explicables. La Biblia establece como una de las principales obligaciones religiosas la de socorrer a los hurfanos y a las viudas, hasta el extremo de instituir la ley del levirato, exigencia de casarse con la viuda del hermano difunto. Esa condicin de debilidad social de las viudas se ha perpetuado a lo largo del tiempo y ha llegado a nuestra sociedad capitalista desde el momento en que era el marido el que trabajaba fuera de casa y el que proporcionaba los recursos econmicos. Su defuncin era un drama para la familia. Pero esta situacin hace tiempo que est cambiando. La incorporacin de la mujer al mercado laboral hace que, en primer lugar, tengamos que hablar tambin del viudo y, en segundo lugar, que las circunstancias econmicas se hayan modificado. Sin embargo, se produce la inconsistencia de que la pensin de viudedad es compatible con todas las rentas del trabajo (cosa que no ocurre en otros pases como Francia, Italia o Alemania), pero incompatible con la propia jubilacin. En cualquier caso, en las circunstancias actuales no se puede decir que todas las pensiones de viudedad sean las ms necesitadas de subida.

Ciudadanos, el PP y el Gobierno quieren engaar tambin al personal estableciendo la posible mejora mediante una reduccin en el IRPF. Es curiosa la buena prensa que en ciertos ambientes tiene la rebaja de impuestos y la repulsa que suscita el incremento del gasto, cuando en principio tendran que tener el mismo efecto macroeconmico. Los resultados distributivos, sin embargo, casi siempre son distintos. Las minoraciones impositivas son mucho menos transparentes y, como van unidas a otras muchas variables, nunca se sabe a quin benefician y sobre todo en qu medida. Eso es lo que ocurre con la oferta que Rivera va pregonando para ocultar su falta de propuestas para los pensionistas. La subida del lmite exento de 12.000 a 14.000 euros no implica que beneficie precisamente a los perceptores de estas rentas, que podran estar ya exentos, beneficia a todos los contribuyentes y en mayor medida a aquellos que tengan un tipo marginal ms alto, es decir, a los de rentas superiores. Hay que esperar que ni los pensionistas ni las clases bajas se dejen engaar. Cuando oigan hablar de reducciones de gravmenes en impuestos progresivos como los del IRPF, deberan echarse a temblar porque seguro que por uno u otro motivo terminan resultando perjudicados.

Tampoco parece que ni el PSOE ni Podemos se aclaren mucho en esta materia. Su actuacin, demasiado sesgada por sus intereses electorales, no termina de abandonar el reducido crculo de las cotizaciones, del fondo de reserva y de considerar a las pensiones como un problema diferente al del resto de las prestaciones y servicios del Estado de bienestar. Sobre todo, son incapaces de hablar claro a los ciudadanos y de decirles abiertamente que todo ello solo es posible manteniendo un sistema fiscal potente, estructurado y progresivo, que hay que subir los impuestos, y que lo que pone en peligro las pensiones y el resto de logros del Estado social, han sido las rebajas fiscales que de forma un tanto demaggica tanto el PSOE como el PP han venido practicando desde mediados de los ochenta.

Proponer impuestos a la banca est muy bien y tiene muy buena prensa, pero que nadie crea que con ello est resuelto el problema. Detrs de los bancos casi nunca se sabe quin hay o, lo que es peor, est el Estado que termina hacindose cargo de las insolvencias. Lo importante es gravar a los banqueros, a los accionistas y a los ejecutivos, pero no solo de la banca, sino de otras muchas empresas. En general, restituir la imposicin de las rentas de capital a las que casi se ha eximido de tributar y reformar globalmente todos los impuestos directos (IRPF, Sociedades, Sucesiones y Patrimonio) para que recuperen la virtualidad de la que se les ha privado a lo largo de las tres ltimas dcadas. El mensaje de que hay que subir los impuestos no es fcil para una formacin poltica, pero, si de verdad quieren ser crebles, no tendrn ms remedio que afrontarlo. Todo lo dems es demagogia y pretender engaar al personal, y al personal no se le engaa tan fcilmente.

Rajoy, por su parte, hara mal en minusvalorar el problema. Sus votos salen principalmente del grupo de los jubilados, colectivo que est realmente indignado. Han tomado conciencia de que pertenecen a las generaciones que han levantado el pas en las ltimas dcadas, que incluso han mantenido en buena parte la economa en la reciente crisis y ven cmo ahora se les quiere condenar a morir en la indigencia. Presiento que no van a consentirlo y que pueden llevarse a Rajoy y al PP por delante.

www.martinseco.es

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2018/03/22/el-suicidio-de-rajoy/#



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