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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2018

El lado "obamista" de Donald Trump en Latinoamrica

Iroel Snchez
Al Mayadeen

Donald Trump ni innova, ni acta a la defensiva, tampoco ha renunciado a uno solo de los propsitos que se traz desde que era candidato a ocupar el Despacho Oval de la Casa Blanca, tampoco se distancia de los objetivos estratgicos en lo que EE.UU. siempre ha considerado su patio trasero, como lo denomin no Rex Tillerson, sino John Kerry, el Secretario de Estado de Obama.


Las ms recientes decisiones del gobierno de Donald Trump no parecen ir -ni en la poltica interna ni en la exterior- en la direccin de quienes cometen el error sobre el que alertaba Nicols Maquiavelo al Prncipe: Confundir la realidad con los deseos.

La decisin gubernamental de armar maestros en las escuelas, que solo incrementa el negocio para los vendedores de artefactos mortales no ha cedido frente a las grandes protestas estudiantiles. Trump ya impuso los aranceles a las importaciones de acero y las limitaciones de transferencia tecnolgica a China que han llevado a hablar de guerra comercial con ese pas; ha insistido en edificar el muro con Mxico que ya tiene un presupuesto inicial; ha hecho ms cambios en el gabinete presidencial al que han ascendido personas muy comprometidas con las polticas ms reaccionariamente escandalosas de la administracin de G.W. Bush como la nueva directora de la CIA, Gina Haspel, y el nuevo asesor de seguridad nacional, John Bolton; dio un ultimatum a los europeos para imponer condiciones ms duras en el pacto nuclear con Irn, se retir del acuerdo de Pars sobre el cambio cimtico y ha sobrecumplido sus promesas de campaa al lanzar un programa armamentstico espacial contra Rusia y China que recuerda la Iniciativa de Defensa Estratgica o Guerra de las Galaxias de los tiempos de Ronald Reagan y que traer grandes ganancias a las empresas del Complejo Militar Industrial.

El fortalecimiento de las polticas antinmigrantes, el proteccionismo comercial y la agresividad contra Venezuela y Cuba han marcado su agenda hacia Amrica Latina, que toc su punto ms alto con la reivindicacin de la aeja Doctrina Monroe (Amrica para los americanos) por el ex Secretario de Estado Rex Tillerson.

En vsperas de la Cumbre de las Amricas, Washington ha anunciado un plan de 1200 millones de dlares para la regin que prioriza llamado Tringulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), donde ms de la mitad de ese dinero debe ser destinado fundamentalmente a combatir la emigracin ilegal hacia a EE.UU., Mexico recibe 152 millones para el mismo propsito. La tercera parte de ese financiamiento es para Colombia con el objetivo esencial del combate al narcotrfico y tambin labores antiterroristas. Per, sede de la Cumbre, y envuelto en una crisis de gobernabilidad y escndalos de corrupcin que han llevado a la renuncia del empresario Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia, recibe 34 millones de los que la informacin difundida por la agencia de prensa AP no da el objetivo, as como 20 y 15 millones de dlares para promover la democracia en Cuba y Venezuela, en el caso cubano estos fondos se suman a los aun mayores destinados a Radio y Tv Mart. Ese presupuesto, tiene muchas ms similitudes que diferencias con las asignaciones que haca la administracin Obama y comparte sus mismos objetivos: asegurar los propsitos de lo que Washington entiende en la regin como necesidades de seguridad nacional.

Los receptores del dinero estadounidense tampoco han cambiado, mucho menos en Cuba y Venezuela. Si se mira el twit del Secretario Adjunto Francisco Palmieri el jueves 22 de marzo se hayan varios de los nombres con los que se solan reunirse el Presidente Barack Obama y sus funcionarios para hablar de los dos pases privilegiados por EE.UU. para promover la democracia, y asignar fondos en los que el primer presidente negro estableci rcord de asignaciones monetarias. La diferencia estara en que mientras Obama buscaba debilitar a Cuba a travs de la guerra econmica contra su principal aliado y mantena los aspectos esenciales del bloqueo y la subversin en pie, estimulaba el contacto con todos los sectores de la sociedad cubana, incluyendo el gobierno, para promover el cambio, mientras Trump ha vuelto al aislamiento como centro de su estrategia, aunque manteniendo aquellas reas de intercambio que tributan a los intereses de seguridad estadounidenses como control de fronteras, medio ambiente y persecucin al delito.

Al menos en sus acciones hacia Amrica Latina, Donald Trump ni innova, ni acta a la defensiva, tampoco ha renunciado a uno solo de los propsitos que se traz desde que era candidato a ocupar el Despacho Oval de la Casa Blanca ni se distancia de los objetivos estratgicos en lo que EE.UU. siempre ha considerado su patio trasero, como lo denomin, no Rex Tillerson, sino el Secretario de Estado obamista John Kerry.

Fuente: Al Mayadeen


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