Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2018

Entrevista al escritor Alfons Cervera, autor de La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona (Piel de Zapa)
El PP y Ciudadanos ejercen su memoria, no s si nosotros ejercemos la nuestra

Enric Llopis
Rebelin


En El corazn de las tinieblas, la novela que Joseph Conrad public en 1902, un marinero llamado Marlow se adentra en los infiernos del Congo imperialista, en busca del enigmtico seor Kurtz. En La Noche en que los Beatles llegaron a Barcelona (Piel de Zapa, 2017), el escritor y periodista Alfons Cervera cuenta otra historia de terror. La de dos jvenes que salen de Los Yesares pueblo ficticio de La Serrana valenciana- en direccin a Barcelona, para disfrutar en directo de los Beatles. El 3 de julio de 1965 se celebr el concierto, de 40 minutos y 12 canciones, en la plaza de toros Monumental. La prensa de la poca inform del temor constante a que se produjera un ataque de histeria colectivo, mientras tocaban los melenudos britnicos.  

Sin embargo, la pareja de jvenes no lleg a su destino. Acabaron en los stanos negros de una terrible comisara, emplazada en la Via Laietana nmero 43 de Barcelona. A los detenidos se les reciba all con el corro, y en la sala de torturas se les aplicaba la baera, el quirfano o la cigea. En junio de 2017, el Congreso de los Diputados aprob, con los votos en contra del PP, la conversin de la sede policial en un museo de la represin franquista en Catalua. Ha sido una noche dura, canta John Lenon, y el polica te canta por la espalda la cancin testaruda de la venganza, escribe Alfons Cervera, autor de Tantas lgrimas han corrido desde entonces (2012), Todo lejos (2014) y Otro mundo (2016), entre otros textos narrativos.

-Tenas 18 aos cuando los Beatles actuaron en Barcelona, tras su paso por la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Qu representaron para tu generacin la banda de Liverpool y canciones como Twist and Shout, Help! o Drive my car?

El tiempo de vivir y el tiempo del desvivir, podra contestarte. Dos espacios que al final eran un solo espacio. La oscuridad de la dictadura y las luces que de alguna manera se abran paso a travs de las canciones. Los veranos. Las verbenas en los pueblos. Los grupos musicales que surgan en muchos de esos pueblos. Y envolvindolo todo ese desvivir que era el furor de la represin. Concretamente los Beatles supusieron un revulsivo en aquellos aos. Aunque hay opiniones diversas sobre eso. Hay quien piensa que fueron una especie de adormidera, una manera de vaciar las calles y llevarlas slo a los recintos musicales. Pero a mucha gente nos sirvieron para aprovechar esos claros luminosos para no morirnos de asco.

-El ao 1965, en el que se desarrolla la novela, destaca por las manifestaciones universitarias; es adems el ao en que la dictadura expedienta y separa de la universidad a los profesores Agustn Garca Calvo, Enrique Tierno Galvn y Jos Luis Lpez Aranguren. Cmo se viva la dictadura en una comarca valenciana del interior La Serrana-, en la que naciste, echaste races y ambientas tus narraciones?

Se viva como todo se viva y se sigue viviendo en las tierras que estn lejos de todas partes. Yo no fui a la Universidad. Slo unos meses. Estudi Magisterio por libre y me examinaba en la Normal de Valencia. El ltimo ao de carrera cerraron la Academia donde estudiaba y me matricul de oyente en esa Normal (se llamaba as entonces). Pero como estaba trabajando en el horno de mis padres desde los nueve o diez aos ped permiso y slo iba prcticamente a los exmenes. Te cuento esto porque la Universidad y sus movilizaciones me pillaron lejos. En los pequeos pueblos haba una militancia poltica muy velada, y yo dira que exista una militancia ms cultural que poltica.

En los ltimos aos del franquismo las dos militancias se juntan y llegan ah, a esos rincones apartados, la necesidad de descubrir juntos el compromiso poltico y el que te junta con las races. En la Serrana ese compromiso se cumple bastante ms tarde, cuando descubrimos que ramos pueblos separados por grandes distancias y que haba que acortarlas si no queramos acabar engullidos por un poder que se manifestaba en una arbitraria distribucin de recursos, dejando para nosotros slo la mierda. Redimensionar los valores de una tierra como la nuestra sigue siendo hoy uno de nuestros principales compromisos colectivos. Y, sobre todo, el mo propio, con mis artculos periodsticos, con mis novelas, con mi presencia en los tajos que exigen esa presencia, como digo, para evitar que la mierda se nos coma. Una mierda que adquiere la forma de minas que acaban con los montes, de vertederos que llenan de residuos mortferos espacios de un gran valor ecolgico

-En pocas palabras podra resumirse el texto: dos jvenes de La Serrana que se desplazan al concierto de los Beatles y con quien se encuentran, finalmente, es con uno de los policas ms violentos del franquismo. Qu simbolizan y cal es la relacin entre los dos escenarios, la comisara y la plaza de toros Monumental que acogi el concierto?

Me interesaban esos dos espacios. Lo que planteabas en la primera pregunta. Lo que supona la msica moderna en aquellos aos sesenta. Dos smbolos musicales del momento. El que representaban los Beatles y otros grupos de esa generacin y lo que representaban las msicas en los subterrneos de las torturas policiales. Por eso suelo decir que esa novela tiene dos bandas sonoras: la de los Beatles y la de la Bestia

-Dejas muchas pistas, sin mencionarlo, sobre el comisario franquista que aparece en La noche que los Beatles llegaron a Barcelona; por ejemplo, el libro La carta, del periodista y escritor Antoni Batista. Pero por qu prefieres mantener su anonimato?

Eso lo tuve claro desde el principio. No quera individualizar la represin. Cuando hacemos eso, es como si dimensionsemos a la baja las autnticas dimensiones de la represin. Claro que haba famosos torturadores que han pasado a la historia universal de la tortura en nuestro pas. Ah est Billy el Nio para demostrarlo. Pero hubo ms, bastantes ms, y de un perfil si mucho me apuras ms terrorfico.

Algunos de esos policas fueron premiados en la transicin, y sobre todo en los sucesivos gobiernos socialistas a partir del triunfo del PSOE en 1982, con sonados ascensos en el escalafn de las eufemsticamente llamadas fuerzas de seguridad: caso, por ejemplo, de Manuel Ballesteros y Roberto Conesa. Pero insisto, la nmina de la ferocidad policial est bastante nutrida de numerosos artistas de la tortura. El caso de Antonio Creix en la comisara de Via Laietana en Barcelona y luego en Bilbao es un buen ejemplo de lo que digo. Y te sorprende ver lo poco que se conoce a esos individuos. Cuando en las presentaciones de la novela cuento su historia me doy cuenta de que casi nadie lo conoce. Pero volviendo al principio: prefera que la represin tuviera unas dimensiones simblicas por encima de la representacin individual de esa represin. Y s, en ese sentido, he de agradecer a Antoni Batista su libro sobre Creix. Me sirvi de gran ayuda a la hora de pensar en cmo adentrarme en las entraas del personaje, eso s, tratndolo desde la ficcin que es una novela

- Precisamente, afirmas en la introduccin: Y ya se sabe que las novelas se deben nicamente a la ficcin de quien las escribe. Durante dcadas has ejercido como escritor de novelas y periodista. Es posible mezclar ambos gneros o, por el contrario, la realidad y la ficcin no tienen puntos en comn? 

Tienen puntos en comn, y tanto que tienen puntos en comn. Al menos para m los tienen. Empec a la vez a escribir novelas y a escribir en los peridicos. En la prensa hice de todo: reportajes (cuando eso an era posible), crnicas de todo tipo, trabajo de redaccin, y principalmente desde hace casi cuarenta aos columnas de opinin. Antes en Levante y cartelera Turia y ahora, desde hace varios aos, en la edicin valenciana de eldiario.es. La diferencia ms importante est, precisamente, en lo que dices que digo: la ficcin es propia de las novelas y no del periodismo. Pero vamos a ver: si echamos un vistazo al periodismo ahora mismo, dnde hay ms ficcin, en mis novelas o en lo que vemos, leemos y escuchamos cada da en los medios de comunicacin. Estamos atravesando el periodo ms nefasto del oficio periodstico. Hay ratos que te gustara renunciar a un oficio que fue hace unos aos el de la honestidad y las cartas sobre la mesa y se ha convertido en un autntico y a ratos siniestro oficio de tahres.

-Dedicas la obra a Luis Montero Garca, Juan Maas Morales y Luis Cobo Mier, asesinados por la Guardia Civil y cuyos restos fueron hallados en mayo de 1981, en Almera. Una pelcula de 1983, El caso Almera, da cuenta de los hechos. Te sugiere este crimen alguna reflexin sobre cmo se hizo la Transicin espaola?

Es una satisfaccin inmensa dedicar la novela a esos tres jvenes. Qu poco se acuerda la gente de lo de entonces. La transicin fue esa mezcla de oscuridad y de luces que te deca antes. Pero acab predominando lo oscuro, las renuncias de la izquierda. Pero hay que aclarar algo que siempre pasa como de puntillas por las reflexiones que solemos hacer de la transicin. Me refiero a que mucho de lo que no se consigui en aquellos primeros aos del posfranquismo (por cierto, parece que muchas veces, tal vez demasiadas, todava estamos ah), podra haberse conseguido -o al menos intentarlo- en los sucesivos gobiernos de Felipe Gonzlez y Alfonso Guerra.

Pero para nada. Los dos y su partido tenan ya la vista puesta en atornillar los nuevos tiempos con las frmulas acuadas en los viejos. Y ah, en ese atornillamiento, entraba la dedicacin enfermiza a cultivar el olvido cuando se trataba de echar la vista atrs y remediar los vacos memorialistas de la transicin con respecto al tiempo de la II Repblica y la resistencia antifranquista. Pero bueno, mira qu detalle ms hermoso: al mismo tiempo que se publica mi novela, leo que el gobierno cntabro est preparando un homenaje a los tres jvenes que fueron detenidos, torturados, quemados y enterrados en un barranco de Almera en mayo de 1981. Me gusta pensar que mi homenaje particular crece muchsimo en ese otro que sus paisanos estn preparando creo que para el prximo 10 de mayo. Cmo me gustara asistir a ese homenaje! Tengo compromisos para esos das, pero voy a intentar estar all. De verdad que lo voy a intentar. 

-En la novela dejas caer algunas reflexiones sobre la creacin literaria: Todo ha sido escrito antes de que se nos ocurra pensar la primera frase. Apenas nada nos pertenece de lo que escribimos. Y los derechos de autor, el plagio, el ego de los escritores?

Es una frase dedicada a esos imbciles que creen que la literatura empieza con ellos y lo que escriben. Todos venimos de algn sitio, de gente que nos marc caminos, de libros que nos ensearon a leer mucho antes que a escribir. Todo ha sido escrito antes de ahora. Yo vengo de dos tradiciones: de la oral y de la que supona el hecho de no tener libros en casa. Las novelas que leamos eran las llamadas de quiosco o de a duro (era lo que costaban), aquellas historias del Oeste, del FBI, del Servicio Secreto, de Terror Mis escritores primeros fueron George H. White, Alf Regaldie, Peter Debry, A. C. Rolcest, Fidel Prado, Silver Kane, Vic Logan, William Goodman, Marcial Lafuente Estefana

Tardara mucho tiempo en llegar a la otra literatura, a la literatura que s est contemplada en la nmina del canon. Pero nunca renunci a la de aquellas novelas de cien pginas, a aquellos escritores y aquellas escritoras que publicaban dos o tres novelas semanales. Siguen en casa montones de ellas, y las leo con mucha frecuencia. Y las disfruto. La lectura, como dice Constantino Brtolo, es un juego en que se pone en tela de juicio la inocencia. l lo dice mejor en ese libro enorme que es La cena de los notables. En sus palabras: cada escritura educa o maleduca tambin a sus lectores. Yo aadira que tambin a quien escribe. Eso que te deca antes de los imbciles que se creen que despus de Cervantes ya van ellos. Eso no es tener un ego que se lo pisan. Eso es ser sencilla y llanamente gilipollas. El plagio, dices. Sabes?, hay un detalle que me pone de los nervios y que tiene que ver con lo que te cuento de los imbciles que se creen Onetti o William Faulkner (pongo aqu el nombre de uno de ellos?: es igual, no es difcil acertar la adivinanza).

Te llega un tipo con un manuscrito para ver si le puedes echar un vistazo (slo para que digas que s, que seguro que es, sin leerlo, mejor que Onetti y William Faulkner). Y sabes lo primero que dice?: pues que lo ha llevado a la oficina de propiedad intelectual para registrarlo y que no se lo plagien. Ser posible? Ah es donde creo que me sirven, para no ser uno de esa tropa, aquellos viejos novelistas que se inventaban historias a destajo, que camuflaban sus nombres de verdad en otros anglosajones para ser ms crebles comercialmente o para ocultar en muchos casos- su tradicin republicana, sus aos de crcel, el sufrimiento que la escritura ayudaba a aliviar aunque fuera un poco. La humildad de quien escribe, saber que te has de situar en uno u otro lado de la escritura: arrancarle a esa escritura y a las lecturas tambin de quien escribe- la conciencia del mundo, como tambin exiga Brtolo a quien escribe y a quien lee. 

-La Memoria es un motivo recurrente de tus libros (El color del crepsculo, Maquis, La noche inmvil, La sombra del cielo, Aquel invierno). Qu opinas sobre el reciente rechazo del PP, el PSOE y Ciudadanos a modificar la Ley de Amnista de 1977, lo que permitira juzgar los crmenes de la dictadura?

Pues qu voy a opinar?: menuda mierda, no? La Ley de Amnista del 77 fue una ley de Punto Final. Esa cosa tan detestable de igualar a vctimas y verdugos, a torturadores y a torturados Todo vala con tal de aflojar las riendas al franquismo que haba muerto (eufemismo al canto, no?) en la cama un par de aos antes. En una novela excepcional (Con rabia), Lorenza Mazzetti dice que si nos aletargamos a la hora del recuerdo los muertos mueren de verdad. Y eso es lo que hacen el PP, Ciudadanos y el PSOE cuando niegan la posibilidad de reformar esa ley. Que se hunda ms en el olvido la memoria de esos muertos, que se pierdan en los subterrneos de las comisaras los regueros de sufrimiento que cuento en mi novela, que se pierda lo que pas en los pramos arenosos del silencio. Te acuerdas de que hace un rato te deca que la transicin fue lo que fue y que los sucesivos gobiernos de Gonzlez y Guerra fueron lo que fueron?: pues eso.

-Hace una dcada el historiador Francisco Espinosa Maestre public el artculo El pasado como campo de batalla: lucha de memorias (2007-2008), y en 2015 el libro Lucha de historias, lucha de memorias. Espaa 2002-2015. Recientemente en un artculo publicado en eldiario.es (Memoria contra memoria) has seguido esta idea. Cmo se concreta en el presente esta pugna por el relato del pasado?

Para m, Francisco Espinosa es una referencia obligada. Y no slo como historiador sino tambin tica y moral. Hay que empezar a cambiar algunos chips cuando hablamos de asuntos que tienen que ver con la memoria. Me gusta ms llamarla memoria democrtica que histrica, va ms directa a las races de su significado. Lo mismo digo para aclarar un poco ms las palabras contrapuestas: memoria y olvido. Creo que es mejor y ms certero hablar de memoria contra memoria. El olvido es imposible. Nadie olvida. Nunca. En este pas lo que se juega es la memoria republicana contra la memoria fascista. El PP y Ciudadanos ejercen su memoria (no su olvido). No s si nosotros ejercemos la nuestra. Nos han metido en vena la necesidad de borrar el pasado para que la reconciliacin sea posible. Lo que no dicen quienes defienden esa barbaridad es que no hay reconciliacin sin verdad, como deca Avishai Margalit en su libro tica del recuerdo. Pongamos antes la verdad y despus ya veremos si nos reconciliamos y con quin. Hablemos ms de justicia y menos de pamplinas dichas con palabras rimbombantes. 

-Por ltimo, en 2008 el actual vicesecretario general de Comunicacin del PP, Pablo Casado, afirm: Si es que en pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas, pero si son unos carcas! Estn todo el da con la guerra del abuelo, con las fosas de no s quin, con la memoria histrica. Qu te sugieren estas palabras? 

Qu quieres que me sugieran? Podra decir que asco, que una rabia inmensa, que un dolor que pica como los alacranes cuando asoman la pinza entre las piedras. Pero bueno, lo que digo es que tipos como se seguro que tienen a sus abuelos bien enterrados, que esos abuelos han estado y siguen estando en el cuadro de honor fascista de esa memoria individual y colectiva que ellos quieren erradicar porque con una memoria, la suya, tienen ms que suficiente. El franquismo est ah, en lo que dice y piensa y hace ese individuo. Por eso hay que decirlo bien alto: en su negativa a hacer memoria, a ampliar las dimensiones de la historia hay un motivo fundamental: si escarbamos en los nombres del horror aparecen los de esos abuelos suyos pegando el tiro de gracia en las tapias de un cementerio, o delatando a personas republicanas despus de la guerra, o humillando a las mujeres republicanas en las plazas del pueblo, las iglesias o las casas de los abuelos de gentuza como ese Pablo Casado que comentas.

Pero sabes?: ah siguen. Segn ellos hay que olvidar para vivir en comunin todos juntitos. Pero acabamos de ver y or como siguen enteros en su memoria de la devastacin, del orgullo rancio de aquella victoria de 1939, de su gallardo golpe de Estado en julio de 1936 Me refiero a ese a por ellos! que es el presente activo y fulero de aquella memoria que tipos como ese Casado dicen que hay que erradicar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter