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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2018

Resea de La clera de Ludd de Julius Van Daal
Memoria y encomio de los destructores de mquinas

Jess Aller
Rebelin


El historiador y editor Julius Van Daal (Pars, 1960) es autor de un libro ilustrado sobre la revolucin espaola (Le rve en armes, 2001) y se ha interesado tambin por revueltas populares como las Gordon riots londinenses de 1780, a las que dedic un trabajo del que hay edicin en castellano (Bello como una prisin el llamas, Pepitas 2012). En La clera de Ludd (Pepitas 2015, trad. de Diego Luis Sanromn) nos presenta una crnica y un anlisis de la primera movilizacin, en los albores del siglo XIX, contra el capitalismo industrial que apenas se aprestaba por entonces a convertir a todos los seres en mercancas. Considerados a veces obtusos primitivistas, la obra muestra cmo los destructores de mquinas atacaban en ellas no la idea del progreso, sino la esclavitud odiosa que en nombre de ste y por medio de ellas se les impona.

El libro arranca aproximndonos a las transformaciones econmicas que se dan en Inglaterra a finales del siglo XVIII, cuando las clases enriquecidas que han ido tomando el poder poltico (revolucin de 1642-1649 y golpe de estado de 1688) utilizan los adelantos tcnicos producidos para desarrollar la industria de las hilaturas, lo que exige la conversin de las tierras cultivables en pastos y la proletarizacin de los habitantes de las aldeas. Un complejo mundo rural desaparece por entonces para dejar paso a la pareja infernal fbrica-cuchitril, y el hombre deviene una pieza ms de la mquina que enriquece a los poderosos. Las sublevaciones que se suceden en esta poca, como un dbil eco de lo que ocurre en el continente, son aplastadas sin contemplaciones, mientras se asiste tambin a la proliferacin de tribunales y la construccin de las primeras prisiones modernas.

Es en Nottingham, en las Midlands, donde echa a andar la revuelta luddita. En 1811, la crisis econmica haba puesto contra las cuerdas a los tejedores de medias y encajes de la regin, que vean con inquietud la introduccin de mquinas que degradaban su forma de vida. Ya en el mes de marzo comienza la destruccin ocasional de telares como respuesta al descenso de los salarios, pero es en noviembre cuando la crisis se agudiza con ataques sistemticos y declaraciones escritas en las que aparece como capitn de la rebelin un misterioso Ned Ludd, personaje imaginario basado en la historia oral de un aprendiz despedido que maltrat una mquina o un viejo rey celta. El movimiento, escasamente coordinado, se extiende sin embargo a los condados vecinos, mientras las tropas enviadas para reprimirlo se enfrentan a la falta de colaboracin de la poblacin. En 1812 la agitacin declina pronto, aunque proseguir espordicamente hasta enero de 1813.

Los artesanos paeros de Yorkshire, tambin amenazados por nuevas mquinas odiosas, se adhieren a los ludditas a partir de febrero de 1812, cuando infinidad de cardadoras y tundidoras de lana son destrozadas. En este mes, los Comunes y el Senado, con el nico voto en contra de Lord Byron, aprueban una ley que establece la pena de muerte para los destructores de mquinas. La sublevacin, ms all de las reivindicaciones corporativas, empieza por entonces a adquirir una dimensin poltica, reclamando una repblica parlamentaria favorable a los obreros. Un asalto frustrado el 11 de abril provoca un cambio de estrategia, y un levantamiento que hasta aqu no amenazaba la vida de las personas, comienza a realizar atentados contra los industriales ms odiados. Desde este mes de abril y hasta agosto, se suceden adems los denominados motines del hambre, que son sofocados por las tropas de ocupacin.

La tercera fase del movimiento luddita afectar a la regin algodonera de Mnchester, un infierno particularmente infame de la clase obrera, resultado de la geologa (carbn) y la geografa (llegada de irlandeses famlicos al vecino Liverpool). No es de extraar que la revuelta prendiera aqu con fuerza en una poca de paro y desplome de los salarios en la que nios, mujeres y hombres se extenuaban catorce horas al da o moran de inanicin en un holocausto apenas recordado. Los primeros ataques se producen en esta zona en febrero y marzo de 1812, y el 8 de abril, la turba luddita se apodera de la calle en Mnchester. Hasta el final de ese mes, los motines y destrucciones de mquinas continan, en alguna ocasin con numerosas bajas entre los asaltantes. En mayo y junio se suceden los juicios contra los detenidos, saldados con abundantes condenas a la horca y deportaciones a Tasmania.

La fiebre luddita podra haber servido de catalizador para un proyecto poltico ambicioso que algunos, como George Mellor, lder del movimiento en la regin de York, llegaron a entrever, pero no ocurri as. Enquistado en las zonas descritas, y sin eco en los campos que se despoblaban o en la mercantil Londres, el proceso declin durante el verano de 1812 con escasos motines, requisas de armas y bandolerismo. Lord Sidmouth, que acababa de asumir el Home Office, organiz la represin con crueldad y astucia desconocidas hasta entonces. En otoo hubo an espordicos tumultos, pero la detencin de George Mellor y sus colaboradores ms cercanos el 22 de octubre arrastr en breve el final. Fueron ahorcados en enero de 1813 junto a otros comprometidos con el movimiento ante una multitud estremecida que entonaban sus viejos himnos de revuelta.

En la poca subsiguiente, sabotajes y motines dejan paso a huelgas y manifestaciones, aunque en 1814 y 1816 alguna reminiscencia luddita sacude todava la zona de Nottingham. Lo cierto es que la derrota de los sublevados supuso la inmolacin del ser humano al Moloch insaciable sin que se adivine un final. Los ltimos captulos del libro sirven para remarcar la inexactitud del concepto que ha terminado prevaleciendo de un luddismo desatinado y tecnfobo, cuando la realidad es que luch heroica y tenazmente contra la repugnante explotacin de la que la mquina era un instrumento y la fiebre productivista, alienadora y voraz, que naca por entonces. Sucesivos apndices recuerdan los cantos de los ludditas, la sintona con su causa de Lord Byron, Percy B.Shelley o William Blake y la epopeya del Capitn Swing, que alent las destrucciones de aventadoras en el campo ingls en 1930.

El libro estudia en detalle, analiza y reivindica la revuelta luddita contra las primeras factoras odiosas del capitalismo industrial, antros sin higiene ni seguridad, donde hombres, mujeres y nios eran esclavizados para extraer la fuerza de su trabajo que engordaba al rico. La gesta fue aplastada, pero sirvi para instruir a la clase obrera inglesa en un experimento de organizacin y de lucha que ilumina a todos los espritus libres. Copiosamente anotado e ilustrado con retratos, grabados y documentos, La clera de Ludd de Julius Van Daal rescata del olvido un episodio memorable del combate contra el monstruo capitalista, gestado en el momento justo en que este echaba a andar.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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