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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2018

Elecciones en Rusia:
Una democracia dirigida?

David Mandel
SP-The Bullet


Este artculo examina las bases del apoyo popular al reelegido presidente ruso, Vladimir Putin. Aunque este apoyo es afanosamente cultivado por el rgimen mediante diversos medios ilcitos, no obstante, tiene una base real que la izquierda necesita entender para desarrollar una posicin argumentada en la creciente confrontacin entre Occidente y Rusia.

Los discursos de Putin durante su breve campaa electoral no indican ningn cambio importante en las polticas nacional y exterior. En el mbito internacional, se puede esperar la continua degradacin de las relaciones con Occidente, de lo que es en gran parte responsable. Tambin se puede suponer que habr un importante esfuerzo para preparar la sucesin de Putin despus de 24 aos en el poder (desde 1998 como Director de Seguridad hasta el final de su mandato actual en 2022). Sin embargo, no es seguro que abandone el poder en un sistema en el que las relaciones personales de corrupcin juegan un papel importante.

Algunos portavoces del rgimen lo han descrito como una democracia dirigida. Este es un rgimen cuya naturaleza lo sita entre una dictadura clsica (que no tolera oposicin organizada y pblica) y una democracia capitalista que tolera las libertades polticas (pero en la que los intereses de la clase dominante estn garantizados por medios distintos a una represin brutal). La democracia dirigida tolera las libertades polticas, pero slo en la medida en que no representen una amenaza grave para la continuidad en el poder de la lite poltica.

Democracia dirigida

Dicho esto, el apoyo popular a Putin en Rusia no puede explicarse completamente por las medidas represivas del estado o por su abuso de los llamados recursos administrativos. Estos ltimos incluyen, entre otros, el control de las principales cadenas de televisin, severa restricciones a las manifestaciones pblicas, diversas presiones ilcitas ejercidas sobre los empleados del sector pblico, y, cuando es necesario, la manipulacin de los resultados electorales.

La popularidad de Putin est claramente cultivada por el rgimen. Pero tambin encuentra una base real en la poblacin, incluso si esa base es difcil de separar de los esfuerzos del rgimen por alimentarla.

El primer elemento de esa popularidad es el contraste profundo, especialmente econmico, entre los perodos de Putin y Yeltsin. Incluso si la generacin ms joven no tiene memoria personal directa de la era Yeltsin, todava ocupa un lugar preponderante en la conciencia popular. La dcada de 1990 fue un perodo de muy profunda y prolongada depresin econmica, hiperinflacin, empobrecimiento dramtico de las personas, desempleo masivo, pago retrasado de salarios y pensiones (a veces durante muchos meses - sin indexacin), saqueo masivo de la riqueza nacional, y control de la mafia de sectores enteros de la economa.

Incluso si no fue principalmente gracias a los esfuerzos de Putin, sino al rpido aumento del precio del petrleo a partir de finales de la dcada de 1990, estos procesos terminaron y se invirtieron en gran parte bajo Putin. Si bien los niveles de vida populares se han estancado, incluso se redujeron ligeramente en los ltimos aos, experimentaron un rpido aumento en la dcada del 2000, y el fuerte contraste presente con la dcada de 1990 est todava muy presente en la memoria popular. Por citar un indicador demogrfico del bienestar popular, la esperanza de vida en 2000 era de 65 aos (frente a 79 en Canad). Hoy es de 72.

La mafia, los oligarcas y el Estado

En cuanto a la supresin de la democracia, que en general se atribuye errneamente en Occidente a Putin, de hecho ya se haba producido bajo Yeltsin. Putin, al menos, ha eliminado el control de la mafia sobre la economa y ha restaurado el monopolio estatal de la violencia. Y ha domesticado a los oligarcas, sin tocar sus fortunas ilcitas, excepto en los pocos casos en los que persistan en interferir en los asuntos polticos. Putin tambin ha frenado y revertido las tendencias centrfugas que amenazaban la integridad del Estado, incluso si ha utilizado mtodos terroristas para lograrlo en el caso del irredentismo checheno.

El segundo factor de la popularidad de Putin es su reafirmacin de la soberana de Rusia frente a las acciones de Occidente, que los rusos perciben en gran medida como agresivas y antagnicas. Esta percepcin popular tiene, en mi opinin, una base real significativa.

No es exagerado decir que la Rusia de los aos 1990 estaba bajo la administracin colonial del G-7, en particular de los EEUU. La terapia de choque, diseada por el FMI y el Banco Mundial a peticin del G-7, transform en el transcurso de unos pocos aos a un gigante industrial en un pas dependiente de la exportacin de recursos naturales. La adopcin de esta poltica era la condicin del apoyo del G-7, que Yeltsin necesitaba desesperadamente. El G-7 tambin alent y luego aprob la supresin violenta de la democracia por parte de Yeltsin en el otoo de 1993 y valid su robo de las elecciones presidenciales de 1996.

A esto hay que aadir el bombardeo ilegal de Serbia por la OTAN en 1999, un aliado tradicional de Rusia, la denuncia del tratado ABM por los EEUU en 2002, la continua expansin de la OTAN, y, por ltimo, el papel desempeado por Occidente en el derrocamiento armado del rgimen pro-ruso en Ucrania y la guerra civil que sigui.

Doce naciones se han unido a la OTAN en los ltimos 15 aos, llevndola a su nivel actual de 29 pases miembros.

Es cierto que el rgimen de Putin ha hecho un gran esfuerzo a la hora de cultivar los sentimientos patriticos. Incluso pospuso la fecha de las elecciones para que coincidiesen con el aniversario de la anexin de Crimea, una decisin muy popular. Pero el rgimen encuentra un terreno ideolgico frtil para estos esfuerzos en la poblacin - de todos los colores polticos, excepto la ms neoliberal. Para entenderlo, slo hay que tener un conocimiento superficial de la historia rusa y reconocer la naturaleza agresiva de la poltica de la OTAN, en particular de los EEUU, en defensa de su dominacin en un mundo unipolar.

El tercer factor de la popularidad de Putin es resultado de la llamada revolucin de la dignidad de febrero de 2014 en Ucrania - el derrocamiento de un gobierno corrupto, pero legalmente elegido por un movimiento que fue popular en sus orgenes, pero al que pronto se le unieron fuerzas neofascistas armadas y emisarios de la OTAN. Si bien es cierto que los medios de comunicacin rusos, controlados por el gobierno, propagaron una imagen de caos y desastre en Ucrania, en realidad no tuvieron que exagerar mucho lo que estaba pasando sobre el terreno.

Se analice desde cualquier punto de vista - excepto desde el de los ultranacionalistas y los oligarcas - la situacin de las clases populares en Ucrania se ha deteriorado radicalmente. Y eso hace que la situacin en Rusia parezca mejor. Este contraste tiene un gran peso en las opciones polticas de la gente, incluso de personas que odian al rgimen de Putin. Si bien es cierto que cuenta con los esfuerzos del rgimen para evitar la aparicin de una alternativa creble a Putin, la situacin de Ucrania es de gran ayuda.

Unas pocas palabras sobre los jvenes de Rusia. Recientes informes muestran que el apoyo de la juventud a Putin es incluso mayor que en el resto de la poblacin. Este es quizs el caso, porque la mayora de los jvenes son an ms apolticos que sus mayores. Pero en 2017 hubo algunas grandes manifestaciones de protesta, sobre todo de personas entre 16 y 24 aos de edad. Estas manifestaciones fueron convocadas - pero no organizadas - por Alexei Navalny, un conocido activista contra la corrupcin. Estos jvenes salieron a pesar de la amenaza muy real de ser detenidos, como ocurri a cientos de ellos. Habiendo sido testigo de una de estas manifestaciones, puedo decir que lo que moviliz a estos jvenes fue no tanto su indignacin frente a la corrupcin en los niveles altos como su oposicin a los recortes arbitrarios de su libertad. Este comienzo de un despertar entre los jvenes quiz augura cambios en la escena poltica, hasta ahora ms bien estancada, de Rusia.

 

Nota de Correspondencia de Prensa

1) David Mandel es profesor en el departamento de ciencias polticas en la Universidad de Quebec en Montreal y es codirector de un proyecto de formacin sindical en Rusia. Es autor de "Los Soviets de Petrogrado. Los trabajadores de Petrogrado en la Revolucin Rusa (febrero 1917-junio 1918), editado por Syllepse (Paris, Francia), Page 2 (Lausanne, Suiza) y M Editeur (Quebec, Canad), 2017.

https://socialistproject.ca/

http://www.sinpermiso.info/

Traduccin de Enrique Garca



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