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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2018

Mxico ante la encrucijada electoral

Massimo Modonesi
Rebelin


En tiempos de populismos de distinto color y aroma, la derechizacin o, mejor dicho, la desizquierdizacin del mundo como fenmeno general opera desplazamientos especficos en distintas regiones y pases y produce recomposiciones de los clivajes entre derecha e izquierda, categoras relativas y escurridizas pero que permiten situar y caracterizar a las fuerzas polticas en la lnea reaccin-conservacin-reformas-revolucin en relacin con su ideario, sus propuestas y sus referentes sociales.

En Mxico, como en otras partes del mundo, es evidente la tendencia general que lleva a que las denominadas izquierdas sean siempre menos de izquierda. Al mismo tiempo, lo que queda a la izquierda en la geometra del espectro partidario, el candidato del Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA), Andrs Manuel Lpez Obrador, encabeza las encuestas y se instal en el epicentro del debate y de las incipientes campaas electorales.

A diferencia de lo ocurrido en la mayora de los pases del cono sur latinoamericano, en los ltimos treinta aos en Mxico gobernaron de forma ininterrumpida los partidos defensores del neoliberalismo, an sea a costa de fraudes y manipulaciones electorales y mediticas para cerrar el paso al progresismo local.

L as derechas mexicanas se dieron el relevo en el gobierno federal en nombre de la llamada alternancia, simulando el cambio, modificando la forma del rgimen para mantener su substancia oligrquica y neoliberal. Sin embargo, ambas derechas llegan desgastadas a la vspera de la contienda electoral ya que compartieron la funesta responsabilidad histrica de la deriva econmica y social de un pas sumergido en la recesin, surcado por la desigualdad, la pobreza y la precariedad, ahorcado por la corrupcin y la impunidad, hundido en una violencia endmica que da cuenta de la prdida de rectora y regulacin del Estado y del quebranto de valores de convivencia a nivel societal.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) relev el Partido Accin Nacional (PAN) en 2012 y volvi a controlar el aparato estatal federal, haciendo gala de todo su repertorio de autoritarismo, patrimonialismo, clientelismo y corrupcin, adems de relaciones con el narcotrfico cuyo alcance es difcil medir en ausencia de un poder judicial autnomo y eficaz. Su candidato, Jos Antonio Meade, un tecncrata bipartisan que logra tranquilizar a los hombres de negocios nacionales e internacionales, no parece tener el carisma ni poder desgranar promesas que susciten pasiones populares o generen confianza y esperanza ms all del permetro de las clientelas priistas establecidas. A menos que no ocurra una eficaz operacin meditica que levante su candidatura al tiempo que hunda la de su principal contrincante, como en el caso de la llamada guerra sucia meditica de la eleccin de 2006 que permiti emparejar lo suficiente para que el control de votos cautivos y el fraude en el conteo de votos dieran una apretada victoria a Felipe Caldern.

Por otra parte, el PAN, por s solo, despus de dos sexenios de malgobierno, sabe que no est en condiciones de competir con el PRI-gobierno, siendo adems que sufri una escisin y rivalizar contra la candidatura independiente de Margarita Zavala, que le restar una cantidad importante de votos entre su electorado tradicional. Para suplir estos lmites, encabezado por su joven, polmico y ambicioso candidato Ricardo Anaya, logr la acrobacia ideolgica de aliarse al Partido de la Revolucin Democrtica (PRD), un partido que abandon definitivamente sus antecedentes izquierdistas, fue drenado de substancia y de militancia por MORENA, y solo alcanza a ofrecer al mejor postor algunos nichos clientelares, en particular en la Ciudad de Mxico, y venderse en el mercado poltico en la medida en que puede restar votos a MORENA y de AMLO.

La debilidad aparente de las derechas hace que Lpez Obrador haya decidido, y su partido lo haya seguido, sin visible debate interno, que la estrategia electoral a seguir era virar drsticamente hacia el centro, moderando el de por s ya moderado programa y acentuando todava ms el discurso conciliador y amoroso que ya haba inaugurado en 2012.

El oportunismo imperante en todos los rincones de la partidocracia mexicana hizo que, asustadas por las encuestas, las ratas salieran en estampida de los barcos que sienten que se estn hundiendo, ms an cuando no obtuvieron las candidaturas a las que aspiraban. MORENA se volvi as el receptculo de todo tipo de poltico panista, priista y perredista.

AMLO orient su estrategia hacia el centro-derecha en la medida en que piensa estar cubierto a su izquierda, lo cual es cierto en la medida en que, en un contexto tan crtico como el mexicano, votarn por l, tapndose la nariz, inclusive sectores politizados de izquierda y franjas juveniles que no se identifican con un proyecto nacional-popular que es ms conservador que el del PRD de 1989 y que sus propios antecedentes en 2006 y 2012. A esta tendencia hacia el voto til de izquierda hacia MORENA contribuye el fallido intento de registrar la candidatura indgena y anticapitalista de Marichuy, la portavoz del Concejo Indgena de Gobierno surgido del Congreso Nacional Indgena al amparo del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, que testimonia de la ausencia y dificultad de creacin de un polo de agregacin de las izquierdas anticapitalistas.

En tiempos de Trump, en medio de una espiral incontrolable de violencia, las elecciones mexicanas adquieren un tinte dramtico ya que la continuidad implica forzar an ms situaciones lmite. Por ello, parecera lgico y racional que los mismos poderes fcticos opten por una opcin de compensacin, una etapa de regulacin y contencin de las tensiones sociales y un bao de saludable consenso nacionalista. Sin embargo, no es evidente que las clases dominantes mexicanas confen en Lpez Obrador superando no solos los temores respecto de un giro estatalista y redistributivo sino el profundo prejuicio de clase que les provoca su estilo plebeyo y su gesto caudillista, que no se desdibuj a pesar de las aperturas hacia el mundo empresarial con el cual, dicho sea de paso, ya haba sabido convivir y hacer negocios durante su mandato como alcalde de la Ciudad de Mxico entre 2000 y 2005. El nfasis en la cuestin de la corrupcin es el punto central del discurso y del programa de AMLO y de MORENA sosteniendo que de all se derivarn todos los recursos econmicos para emprender limitadas, pero significativas polticas redistributivas. Sin embargo, es un tema delicado ya que, si bien genera ciertas expectativas en franjas importantes de la sociedad civil, resulta amenazador para poderosos grupos del mundo poltico y empresarial que hicieron de la corrupcin el modus operandi del sistema poltico-econmico y de sus puertas giratorias.

Por ello, a pesar de que AMLO y MORENA apuestan a una transicin pacfica e incluyente, con explcitas alusiones a amnistas a criminales del narco y perdn a los de cuello blanco, es poco probable que as ocurra. Es sentido opuesto, hay que considerar factores extra institucionales como que porciones importantes del territorio nacional estn bajo control absoluto de grupos criminales y del PRI (en muchos casos orgnicamente entrelazados), que habr una gran disparidad de recursos econmicos legales e ilegales vertidos en las campaas, que no se escatimar en la compra de voto y, finalmente, en la manipulacin directa de los votos en las urnas, en particular all donde no haya suficiente vigilancia o donde sea mayor la colusin entre autoridades locales e intereses partidarios de derecha.

En este sentido, para inaugurar una verdadera transicin democrtica, despus de la simulacin de 2000, que permita el acceso a la presidencia al proyecto nacional popular que fue opositor desde 1988, con Cuauthmoc Crdenas y el PRD, hasta ahora, en versin ms conservadora y menos democrtica, con AMLO y MORENA, se requerir algo ms que una jornada cvica de ordinaria administracin electoral.

Aparece, en el trasfondo histrico, a distancia de 50 y 30 aos, la memoria de las luchas democrticas de 68 y de 88, ambas derrotadas en sus propsitos inmediatos pero que se convirtieron en poderosos factores de transformacin desde abajo tanto porque, a nivel subjetivo, sacudieron a la ciudadana, generaron movimientos, politizacin y organizacin, como porque, en consecuencia, abrieron una brecha en el sistema de poder y desafiaron el autoritarismo obligndolo a cambiar, aunque fuera para prolongarse.

En el Mxico de hoy, frente a las inercias de hiptesis conservadores neoliberales o nominalmente progresistas y la eventualidad de furiosas reacciones derechistas, sin lucha y sin desborde masivo desde abajo, como nos ensean los alcances y lmites de las recientes experiencias latinoamericanas, no hay cambio profundo y duradero posible. Ni que se reconozca la victoria en las urnas de AMLO ni la eventualidad de que su hipottico gobierno comporte una discontinuidad substancial en sentido democrtico, de justicia social y de soberana son escenarios que dependen exclusivamente del pulcro desenvolvimiento de las rutinas electorales sino de que se produzca una ruptura en los equilibrios y las dinmicas del poder y de las relaciones de dominacin en Mxico, algo que rebasa y escapa a la lgica de la campaa y de las propuestas de los diversos candidatos que la protagonizan.

massimomodonesi.net

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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