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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2018

Marx: investigacin sobre el suicidio
La acusacin de los desesperados

Guillermo Saccomanno
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Acaba de editarse el volumen "Acerca del suicidio" de Karl Marx. El joven Marx piensa e investiga el suicidio y lo considera un sntoma de la lucha social general. Tambin toma nota de la situacin de la mujer, su sometimiento y la situacin de los asilos para dementes.


Karl Marx, a los veintiocho aos, en 1846, al entrarle a su investigacin sobre el suicidio y sus causas, anota: La crtica francesa, la crtica francesa de la sociedad, tiene una gran superioridad en cierto aspecto: el ser capaz de dar cuenta de lo contradictorio y antinatural de la vida no slo en las relaciones entre clases particulares, sino en todos los circuitos y figuras del intercambio cotidiano de hoy. Para el joven Marx investigar significa lectura, interpretacin y anlisis de materiales de procedencia diversa, ya sea novelesca como periodstica. Si la teora literaria, segn Terry Eagleton, es teora poltica, cabe entender las exploraciones literarias del joven Marx como disparadores y derivas de su actividad filosfica, econmica y sociolgica. La literatura, un inters constante, le permitir adentrarse en los entretelones del sistema capitalista, penetrar tanto en la intimidad de las alcobas como en el submundo miserable de los hospicios y asilos donde se destierran la pobreza y la demencia. No es slo de los escritores propiamente socialistas de Francia que se espera una caracterizacin crtica de las condiciones sociales, escribe Marx. Desde su ptica, el folletn resulta un intento bonapartista de igualar los sujetos, ricos y pobres, mediante un armado efectista. Contempornea suya, la produccin narrativa de Eugene Sue se convierte, no obstante los reparos de Marx, en alegato contra la miseria y la opresin llegando a conquistar la simpata de un peridico fourierista. En su documentada y precisa introduccin de Marx y el suicidio (tres artculos tempranos y prcticamente desconocidos de Marx en nuestro pas), Ricardo Abduca informa que en Pars, un trabajador desesperado lleg a colgarse en las inmediaciones del domicilio de Sue declarando que elega morir cerca de alguien que nos quiere y nos defiende. A Sue lo seguirn en su pseudorealismo, prdigo en complicaciones de argumento y tremendismo, Vctor Hugo y Alejandro Dumas. La relacin entre ficcin y sociedad se tensa en las novelas por entregas que cautivan un pblico lector voraz necesitado de reconocerse en los dramones, aunque la compensacin moralista de los finales felices nada tenga que ver con la realidad y responda a la moral burguesa. Reforzando esta perspectiva, Gramsci llegar a plantear que el superhombre populista de Dumas en alusin a El Conde de Montecristi debera leerse como una reaccin democrtica a la concepcin del racismo de origen feudal.

En este sentido, es lcido el rescate que Marx hace de Jacques Peuchet, un ex militante de la Revolucin Francesa, ms tarde partidario de la Restauracin, que pas de las letras a la medicina, para dedicarse luego a la jurisprudencia, la administracin y el rubro policial como archivista y tambin director del servicio fotogrfico de la prefectura de Pars. Su importancia literaria no es menor y un detalle que cita Abduca lo pone de relieve: un texto de Peuchet, Le diamant et la vengeance es la fuente de El Conde de Montecristo. En Peuchet: sobre el suicidio, Marx valora en el archivista su crtica a la vida privada. Peuchet slo permiti la difusin de sus memorias una vez fallecido, cuenta Marx, para que nadie pudiera contarlo en el bando de los atropellados socialistas y comunistas que, como es sabido, carecen por completo de la formidable profundidad y los conocimientos universales de nuestros escritores, funcionarios y prcticos ciudadanos. Peuchet, un riguroso de las estadsticas, establece las conexiones entre la explotacin, la injusticia, el robo, las enfermedades y el suicidio en un tiempo donde es ms fcil conseguir la pena de muerte que un empleo. Y registra: Muy a menudo encontr que entre las causas de suicidio estaba el ser destituido de un puesto, el ser rechazado en un trabajo y la baja sbita de los salarios. A los crticos del suicidio les contesta: El suicidio no es ms que uno de mil y un sntomas de la lucha social general. Si hay una vctima que se recorta clara en las estadsticas de esa poca, la de Emma Bovary, es la mujer, considerada, segn Peuchet, como parte del inventario masculino, y tambin como el ser al que el legislador le da menos garantas. Consecuencia del doble discurso y la hipocresa del Poder, las causas del suicidio femenino suelen ser un embarazo no deseado, el rechazo, la humillacin, el desamparo. Estudiando un caso de suicidio inducido por un marido, apunta: El celoso es, ante todo, un propietario privado. La lectura del matrimonio por conveniencia como variante de la prostitucin salta a la vista. A Peuchet no se le escapa tampoco la potica contenida en los escritos que dejan las almas suicidas, incluso entre las clases ms desprovistas de educacin. Los escritos desesperados conmueven al revelarse como acusacin.

El segundo artculo, El encarcelamiento de Lady Bulwer-Lytton, seguido de El aumento de la demencia en Gran Bretaa (1858) es, por su parte, un anlisis y una denuncia periodstica contra la situacin de la mujer, su sometimiento y la situacin de asilos y work houses. Ahora Marx escracha a uno de los lderes de la camarilla literaria del momento, Sir Edward Bulwer-Lytton, quien, mediante una maniobra poltico-judicial, y con la complicidad de su hijo Robert, despacha a Rosina, su mujer, a un asilo recurriendo a la recomendacin oficial de los Comissioners in Lunacy (Comisionados sobre Demencia). Los vericuetos del escndalo, que alter la prensa londinense, y Marx cubri como periodista, se detonaron con la publicacin de semblanzas crticas que Rosina haba escrito sobre la conducta domstica de Bulwer-Lytton, poltico influyente y autor de varios novelones, entre los que figura Los ltimos das de Pompeya. Qu puede hacer un hombre encantador, sino encarcelar a una pobre infeliz en un loquero, que es el nico lugar para esposas no queridas, escribi Rosina, El motivo del escndalo fue que Rosina, separada de Bulwer Lytton, al narrar los secretos de su ex, haba dado pasto a la oposicin. Marx ataca con nombre y apellido a los mdicos que bajo la influencia del marido diagnosticaron la demencia de la mujer y trazaron su suerte trgica. Rosina habra de quedar finalmente en libertad condicional en una residencia familiar bajo la mirada vigilante de su hijo. Es decir, de un confinamiento a otro.

Los ribetes y vueltas del caso encienden a Marx y se lanza ms all en un tercer artculo sobre el aumento de la demencia. Al suministrar estadsticas, robustece su hiptesis: el aumento de la demencia marcha al ritmo de las exportaciones y ha superado el aumento de la poblacin, escribe exigiendo una investigacin parlamentaria. A la vez, ataca los secretos del negocio manicomial, las casas privadas y los internados pblicos, las work-houses, correccionales donde el hacinamiento y la crueldad son trato cotidiano. Marx, todo un antecedente foucaultiano, no retacea la descripcin del horror y es claro al explicar el funcionamiento de estas instituciones: la economa.

A la luz de la historia reciente, en ms de un aspecto, estos escritos del joven Marx, adems de presentar una reverberacin trgica en el presente, son pioneros en enfocar cuestiones que hacen a la liberacin de la mujer. Su percepcin de la mecnica del capitalismo y la lucha de clases sugiere una complejidad que slo puede captarse en las contradicciones. En una nota anterior a estos artculos, fechada en 1844, reflexionando sobre la bajeza de la propiedad privada ya haba anticipado y definido su dialctica: La prostitucin es slo una expresin particular de la prostitucin generalizada del trabajador, y dado que la prostitucin es una relacin en la que no slo cae quien se prostituye, sino tambin quien prostituye cuya bajeza es mayor an, tambin el capitalista, cae en esta categora.

Funete: http://www.pagina12.com.ar/103444-la-acusacion-de-los-desesperados



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