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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2018

Un captulo turbio de la historia de Zimbabue que no puede desaparecer

Ignatius Banda
IPS


El expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe, en 1979. Desde principios de 1983 a fines de 1987, el Ejrcito Nacional de Zimbabue llev a cabo una serie de masacres de civiles ndebele llamada Gukurahundi. En shona se refiere a las primeras lluvias que se llevan la paja antes de las lluvias primaverales. Crdito: Koen Suyk/Anefo.

BULAWAYO, Zimbabue, 28 mar 2018 (IPS) - El nuevo presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, concluy un cronograma de 100 das para enfocarse en lo que considera los asuntos ms acuciantes de pas, como la recuperacin econmica. Pero los defensores de derechos humanos tienen sus propias urgencias.

Los sobrevivientes de las atrocidades de Gukurahundi, en la dcada de los aos 80, cuando una campaa militar dej miles de personas muertas, reclaman al nuevo presidente que atienda el oscuro pasado de este pas africano.

Activistas acusan a Mnangagwa, a militares y a altos funcionarios del gobierno de cometer crmenes contra la humanidad hace ms de tres dcadas, y consideran que con el nuevo presidente se presenta una oportunidad que no tuvieron con el expresidente Robert Mugabe (1987-2017) de hacer frente a las atrocidades que, segn varios investigadores, dejaron ms de 20.000 muertos.

Mugabe, acusado de ordenar la brutal campaa contra civiles, desestim lo que otros han calificado de genocidio, diciendo que fue un momento de locura de unos soldados y negndose a pedir disculpas.

Cuando an estaba bajo el mandato de Mugabe, Mnangagwa desat la ira de los sobrevivientes y de familiares de las vctimas cuando desestim el llamado a crear la Comisin de Verdad y Reconciliacin diciendo que no haba necesidad de revisitar el doloroso pasado.

Siguiendo el modelo de una comisin en Sudfrica, que busc procesar las violaciones de derechos humanos, las desapariciones y los asesinatos ocurridos durante el apartheid (rgimen de segregacin racial de la minora blanca en contra de la mayora negra), la comisin permitira que los responsables den un paso al frente y pidan disculpas pblicas en lo que investigadores llaman justicia reparadora.

En vez de penas de prisin, los culpables se beneficiaran de una amnista y del perdn de las vctimas.

Charles Gumbo, uno de los sobrevivientes de Gukurahundi a quien le quedaron heridas de bayoneta en la cabeza, es ahora un activista que promueve la autonoma del sudoeste de Zimbabue.

Gumbo seal que el presidente Mnangagwa, dirigentes de la gobernante Unin Nacional Africana de Zimbabue Frente Patritico (ZANU-PF) y altos mandos del ejrcito que respaldaron al mandatario para que llegara a la Presidencia, deben responder por las atrocidades de Gukurahundi.

Los conocemos, dijo a IPS. Todos siguen en el gobierno y andan con impunidad. Nunca descansaremos hasta que esto se resuelva para nuestra satisfaccin, explic.

Pero hay escepticismo respecto de que el presidente Mnangagwa instituya algn tipo de investigacin oficial cuando se lo considera el imputado nmero uno en lo que siguen siendo crmenes contra la humanidad no resueltos, como los describi Gumbo.

Cuando se lanz la campaa de Gukurahundi, en los aos 80, para reprimir a la insurgencia que se gestaba en las regiones de Matabeleland y Midland, donde hubo un despliegue militar, Mnangagwa, en su calidad de ministro de Seguridad, se convirti en la cara visible de la brutal represin.

Presence Shiri, quien se retir de la Fuerza Area de Zimbabue para integrar el gabinete de Mnangagwa como ministro de Tierras, fue comandante de la Brigada cinco, entrenada por norcoreanos para perpetrar las torturas y los asesinatos en Gukurahundi.

l tambin se ha negado todos estos aos a responder por las violaciones de derechos humanos de aquellos aos.

Este gobierno no tiene voluntad de resolver la cuestin de Gukurahundi, observ Zenzele Ndebele, periodista y cineasta zimbabuense cuyo documental de 2007 Gukurahundi: Un momento de locura, nunca se mostr en este pas.

El filme se present en la vecina Sudfrica cuando las autoridades zimbabuenses les negaron el permiso para su difusin pblica.

La incompetencia de la Comisin Nacional de Paz y Reconciliacin favorece al gobierno, explic Ndebele a IPS.

En enero de este ao, pocas semanas despus de asumir la Presidencia con ayuda del ejrcito, el presidente Mnangagwa promulg el proyecto de ley de Reconciliacin y Paz, que cre la Comisin Nacional de Reconciliacin y Paz para promover la recuperacin nacional.

Pero desde que la comisin inaugur en febrero reuniones en todo el pas, los activistas reclaman que el gobierno atienda la cuestin de Gukurahundi, algo sobre lo que se acusa a los comisionados de no tener apuro por incluir en su agenda.

Cuando una manifestacin en Gukurahundi salud la llegada de Mnangagwa a la Presidencia, el asesor presidencial Christopher Mutsvangwa dijo a la poblacin en diciembre que los debates continuos sobre Gukurahundi eran intiles e irresponsables, comentarios considerados un reflejo de la visin del presidente.

Velempini Ndlovu, un investigador que documenta testimonios orales de Gukurahundi, explic que las vctimas buscan un cierre y lamentan no haber tenido la oportunidad de involucrar formalmente al gobierno.

La gente quiere expresar abiertamente su dolor sin que la persigan ni que le digan supralo. Hubo una gran violacin de derechos humanos, subray Ndlovu a IPS.

Gukurahundi sigue polarizando a los zimbabuense.

Los acalorados debates en las redes sociales enfrentan a quienes insisten en que el foco del nuevo presidente debe estar en la recuperacin econmica en un pas donde los sindicatos dicen que ms de 80 por ciento de la poblacin econmicamente activa no tiene trabajo, a quienes sostienen que el pas no encontrar paz ni podr pasar a otra etapa si no se habla abiertamente de lo ocurrido.

Otros activistas reclaman reparaciones con el argumento de que miles de personas no han podido obtener documentos legales, como certificados de nacimiento por la muerte de sus padres, asesinados en Gukurahundi.

Las vctimas quieren poder obtener una identificacin; hay muchos que no pudieron tramitar el certificado de defuncin de sus padres y tampoco pueden obtener uno de nacimiento ni el carn de identidad, precis Ndlovu.

Traduccin: Vernica Firme

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2018/03/capitulo-turbio-la-historia-zimbabwe-no-puede-desaparecer/



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