Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2018

Entrevista a Rafael Hernndez, director de la revista Temas
Por un socialismo sin miedo (II)

Christine Arnaud
TopoExpress


Segunda parte de la entrevista realizada por Christine Arnaud en La Habana, septiembre 2017. Editada por Alejandro Garca Arnaud y revisada por el entrevistado. Cuba. Por un socialismo sin miedo (I)

***

Christine Arnaud: Cuando se hace una comparacin entre las relaciones entre Cuba y la Unin Sovitica y Cuba y Venezuela, se hace referencia al hecho de que la Unin Sovitica venda petrleo a un precio ms barato, que de hecho lo que haca era invertir el intercambio desigual a favor de Cuba. Ese mismo tipo de intercambio con Venezuela no existe, o no ha existido? Venezuela no venda tambin a Cuba el petrleo a un precio que poda ser considerado ms justo?

Rafael Hernndez: Cuba cambia petrleo venezolano por mdicos cubanos. En ese intercambio, ellos tambin compran mdicos baratos, en comparacin con lo que vale el servicio mdico en el mundo, que es por cierto un producto mucho menos inestable que el petrleo u otra materia prima. El precio de los mdicos siempre es alto. Y por cierto, algunos escribidores sobre Cuba ignoran, o pretenden que ignoran, ese intercambio, como si los venezolanos regalaran el petrleo. Lo otro que soslayan es que, en esa balanza de pagos bilateral, Venezuela le debe ms a Cuba por concepto de servicios mdicos, que lo que le suministra en la cuota petrolera. O sea, que en esa cuenta de petrleo por mdicos, los deudores ahora mismo son los venezolanos. Como se puede ver, para nada se asemeja a nuestras antiguas relaciones con la Unin Sovitica, que estableca precios diferenciados y regulados con Cuba, a partir de acuerdos a largo plazo; no importaba el precio que tuviera el petrleo a nivel internacional, se segua suministrando a un precio indizado, cmo lo llaman los economistas. Otros pases mantenan precios indizados, porque compraban o establecan acuerdos comerciales a ms largo plazo. En cualquier caso, nosotros no mandbamos mdicos a la Unin Sovitica, ni tampoco intercambibamos petrleo por inversiones soviticas en Cuba, porque aqu no haba propiedades soviticas, hoteles soviticos, ni granjas soviticas, sino una colaboracin econmica y militar ventajosa para Cuba, porque no se basaba en la estructura del intercambio desigual. Tampoco haba bases militares soviticas. Solamente las hubo en el momento de la Crisis de los misiles en el ao 62. Todo el mundo se acuerda de eso, porque fue un acontecimiento excepcional y no se repiti. En todo caso, la idea de que debemos tener un santo patrono que nos protegiera en trminos estratgicos dej de existir desde entonces, y en el terreno econmico, la relacin especial se fue con el fin de la Unin Sovitica, que ya no nos acompaa desde hace casi treinta aos.

P: Al triunfo de la Revolucin, Fidel confi en los jvenes para que tomaran el relevo de los profesionales y los tcnicos que se haban ido a Miami. La Cuba que conoc en los aos 70 era un pas con una tasa muy alta de jvenes. Hoy en da, slo el 20% de la poblacin tiene menos de veinte aos. La poblacin cubana ha envejecido. Hasta qu punto se puede decir que la poltica cubana actual asume la incorporacin de los jvenes a la toma de decisiones y al ejercicio del poder? Esa incorporacin puede considerarse imprescindible para darle vitalidad y estabilidad al proceso revolucionario?

R: En tu pregunta hay dos problemas que yo separara. Uno es que la poblacin ha envejecido. Cules son las causas? Una primera es la mayor esperanza de vida, resultado de factores dismiles, entre ellos, la salud pblica y la nutricin bsica en toda la sociedad. Las mujeres tienen una esperanza de vida de 80 aos y los hombres de 79 aos, mayor que las de cualquier pas latinoamericano. As que la gente se muere ms tarde, y crece la poblacin de ms de 60 aos. En esa tasa de mayores que casi llega al 20 % influyen otros dos factores, adems de la buena salud y la longevidad. Uno es que la natalidad ha bajado, en comparacin con las del resto de la regin. La tasa de natalidad en los aos 64- 65 alcanz un boom, pero en los aos 71-72, cuando t ya estabas en Cuba y tuviste tu primer hijo aqu, haba empezado a desacelerarse. De manera que si t miras el crecimiento econmico de los aos 70, que fue sostenido, adviertes que no est acompaado por el auge paralelo de la tasa de natalidad. Entre 1970 y 1990, no puede atribuirse la menor natalidad al crecimiento o el decrecimiento del nivel de vida, pues resulta todo lo contrario. En los aos 80, esa tasa se pareca ms a la de un pas europeo que a los del Caribe.

Segn los demgrafos, el patrn familiar respecto al nmero de hijos no est asociado solo al nivel econmico, sino al mayor acceso a la educacin y la cultura. Este cambio se relaciona particularmente con la educacin de las mujeres. Cuando t llegaste a la Universidad de La Habana, la mayor parte de los estudiantes no eran mujeres; pero ahora s. La mayor parte de la fuerza laboral calificada en Cuba, calculada en 28%, son ahora mujeres. En algunas profesiones como medicina, educacin, magisterio, ciencias naturales, incluso en campos como el derecho, el 70% de los abogados, jueces, fiscales, son mujeres. Estas transformaciones en el nivel educacional de las mujeres van acompaadas de concepciones sobre el patrn de la familia. Cuando yo tuve a mi hija, tena 23 aos y su madre 22. Ahora los jvenes de esa edad estn estudiando, avanzando en sus profesiones, o simplemente trabajando, y cada vez ms posponen el momento de tener hijos, en edades cercanas a los 30 aos o ms. Esa reduccin en el nmero de hijos y la posposicin de engendrarlos afecta tambin a sectores no profesionales, pues se trata de un nuevo patrn cultural, de manera que incluye a las propias familias campesinas, muchas de las cuales no sufren de pobreza, sino todo lo contrario.

Finalmente, el deterioro de la situacin econmica desde los aos 90 para ac, y la mayor incertidumbre sobre el futuro que la acompaa, tambin incide, de manera directa o indirecta. Una expresin indirecta es que produce una mayor tasa de emigracin, y un flujo ms diversificado de poblacin joven que se va. Cuando t llegaste aqu, a lo largo de los 80 e incluso en la crisis de los balseros, en 1994, la mayor parte de los emigrantes eran hombres, trabajadores de la produccin y los servicios, o administrativos, pero una proporcin mucho ms baja de mujeres y profesionales. La mayora de los emigrados de clase media se fueron hasta 1973. Cuando el xodo del Mariel, en 1980, la inmensa parte de la gente que se fue pertenecan a los estratos de menores ingresos, entre ellos, poqusimas mujeres y profesionales. En el momento de esta conversacin nuestra, y desde el acuerdo migratorio con EEUU en 1995, la presencia de mujeres y profesionales ha aumentado. Y desde luego, la mayor parte del flujo son jvenes, entre 18 y 45 aos, como es natural en cualquier pas.

Hasta los aos 80, los profesionales tenan la oportunidad de obtener un empleo en el sector pblico que les garantizaba un nivel de vida acorde con su condicin profesional. Hoy muchos de ellos no ganan lo suficiente. Por otra parte, la mayor autonoma laboral y econmica de las mujeres, especialmente entre profesionales, les permite tomar ellas la decisin de emigrar, y al hacerlo, posponer la decisin de tener hijos hasta que estabilicen su situacin en el pas de destino, con lo que estos pueden adquirir instantneamente la ciudadana de ese otro pas. A esto se suma las facilidades otorgadas a los inmigrantes cubanos no solo en EEUU, sino en Canad (mediante programas de inmigracin laboral) o Espaa (mediante la Ley de nietos). Por cierto, aunque leyes como esas se envuelvan en papel panhispnico, lo que explica estas polticas no es las alas abiertas de la madre patria, ni la reciprocidad, sino la selectividad migratoria. Si no pueden renunciar a la inmigracin laboral del Sur, prefieren a cubanos o argentinos.

Todo ese cuadro ha cambiado la proyeccin del patrn familiar y su representacin presente y futura. La mayora de los cubanos que emigran no lo hacen ya pensando en irse para siempre, sino en mejorar su situacin. Forma parte de una estrategia familiar, en la que un miembro va delante, por lo general los ms jvenes, y mandan remesas a los que se quedan, casi siempre los mayores, y que pueden no irse nunca. Aunque se vaya toda la familia, o solo una parte, ahora responde ms a ese patrn circular que te mencionaba antes.

El gobierno ha dictado leyes para proteger la maternidad, facilitar ciertos servicios, mantenerles el salario, etc. Pero incluso suponiendo que se recuperara el nivel de vida de los aos 80, los demgrafos no esperan que las mujeres, los hombres o las parejas, en vez de ningn hijo, o uno, quieran tener dos, tres o cuatro.

La diversificacin del patrn familiar incluye a familias cuya cabeza es mujer. Se da entre familias pobres, pero tambin entre clase media, o donde la mujer gana lo suficiente como para mantener a la familia, y no permanecer en la casa a cargo de tareas tradicionales, mientras el hombre es el que gana el pan.

En el contexto de esa sociedad cubana cambiada, donde no solo la poblacin ha envejecido y la cuestin de la emigracin no tiene el cariz de antes, se trata de lograr que los jvenes emigrados no lo sean definitivamente, y se mantengan vinculados a la vida de la isla, como parte de una realidad ms trasnacional y fluida que la experimentada por las generaciones jvenes entre los 60 o los 80, o sea, nosotros. Eso no detendr la tendencia al envejecimiento, pero puede permitirnos mirarla como un proceso natural y transitorio, no necesariamente temible ni mucho menos catastrfico.

En cuanto a la renovacin del liderazgo, lo primero es percatarse de que el cambio generacional empez hace rato, no vendr solo cuando Ral Castro deje la presidencia en abril prximo. En esa silla presidencial va a sentarse probablemente alguien que tiene 30 aos menos que l, y que viene siendo parte de la alta direccin del Partido desde hace casi veinte aos. Esa renovacin ya empez en las provincias que t acabas de visitar Cienfuegos, Sancti Spiritus, y ms all. Los presidentes de las asambleas provinciales y los secretarios del Partido en las quince provincias tienen ahora mismo una edad promedio inferior a 50 aos. La mayora de los ministros tienen entre 55 y 60, o menos. La mitad de los presidentes del Poder Popular provinciales son mujeres; as como la tercera parte de los secretarios del partido provinciales, y del Consejo de Ministros.

Si t me preguntaras: ahora que hay ms jvenes y mujeres dirigiendo en los rganos del gobierno y del PCC, habr menos jvenes en el flujo migratorio? Mi respuesta es que no. Naturalmente, es bueno y necesario que ese relevo ya iniciado contine. No veo que pueda revertirse o impedirse. Es como tratar de echar para atrs el reloj de la sociedad. Pero no esperara de ese relevo generacional efectos mgicos, como el de cambiar el men de problemas, sacar soluciones de un sombrero o evitar la emigracin. La posibilidad de salir, reunir fondos, volver, para crear un pequeo negocio o una cooperativa, o simplemente mejorar las condiciones de vida, reparar la vivienda o comprarse una, aunque sea de manera desigual, ya est ocurriendo, y hay emigrados de antao que estn volviendo. No son en su mayora los que se fueron en los 60, porque esos son ancianos o cubano-americanos que necesitan tambin la vida americana, a la que estn acostumbrados. Recuperar la residencia en Cuba es una opcin para muchos, incluyendo a viejos que suean con cobrar su retiro desde aqu, mirando el mar, y jvenes que mantienen su residencia permanente all afuera. Esa normalizacin entre adentro y afuera, esa mayor fluidez, esa osmosis entre los que viven all y aqu tambin es un proceso en curso, que contribuir a reflotar el nivel de vida, aunque su efecto se reparta de manera desigual.

P: Coexisten en Cuba dos monedas: el peso cubano y el peso convertible llamado CUC, caso seguramente nico en el mundo. En los ltimos aos se han incrementado las desigualdades en la sociedad. Ha surgido una categora, a veces ostentosa, de nuevos ricos que reciben remesas del extranjero o trabajan por cuenta propia. Los abnegados profesionales que se entregaron por entero a la Revolucin, sin recibir nada material a cambio, tienen motivos para sentirse frustrados. El 7 Congreso del PCC, recientemente finalizado, habla de rescatar el empleo y los salarios. El papel del trabajo y los ingresos ha perdido relevancia en estos aos? Por qu? Existen planes a corto, mediano y largo plazo para resolver las contradicciones de orden econmico surgidas en estos ltimos aos? Se puede decir que Cuba se encuentra confrontada con el gran dilema del que hablaba Fernando Martnez Heredia: desarrollar el socialismo o volver al capitalismo?

R: La distorsin entre el trabajo y los ingresos empez con la crisis en 1991-92. La existencia de la doble moneda -una de las medidas dirigidas a capear la crisis- contribuy a estabilizar una situacin completamente descontrolada, que caracteriz a los primeros aos 90, en los que el mercado negro y la inflacin se destaparon. La legalizacin de las divisas extranjeras que tuvo lugar en 1993 -y de la que el peso convertible solo fue un sucedneo contribuy a aguantar la cada y la extensin galopante del mercado negro y de la inflacin. Esto lo hizo a costa de tolerar diferencias de ingresos importantes. T mencionas algunas, por ejemplo, las remesas que envan los que se fueron a sus familiares. Si t no recibes remesas, y vives de un trabajo en el sector pblico (que sigue siendo el 70% del empleo nacional), mientras que tu vecino recibe 100 dlares mensuales en remesas, l gana mucho ms que t, aunque no haga nada, y t seas ingeniero o cirujano cardiaco. Esto est pasando desde hace ms de 25 aos.

Ese ejemplo forma parte de una situacin caracterizada por la prdida del orden trabajo-salario que tenamos en los aos 80, que no se ha recuperado. Los abnegados profesionales que mencionas no solo se encuentran en desventaja respecto a los que reciben remesas, sino a los que trabajan en el sector de inversin extranjera, como el turismo, los pequeos y medianos empresarios que operan en el limitado sector privado, sin olvidar a los pequeos agricultores propietarios de tierra y los cooperativistas agrarios, que venden una parte de su produccin en el mercado de oferta y demanda, as como los propio vendedores de esos mercados que se benefician de una ms que proporcional tasa de ganancia.

Existen profesionales y otros trabajadores que s han recuperado, aunque sea parcialmente, un nivel salarial decoroso. Por ejemplo, los empleados en las industrias que exportan, no solo el turismo, el nquel o el tabaco, sino los farmacuticos. Los del sector de la biotecnologa que producen vacunas ganan el triple que un profesional del mismo campo que sea profesor universitario. Los trabajadores de la salud reciben salarios que pueden cuadruplicar lo que ganaban antes. A los maestros de la enseanza secundaria, que se haban retirado en medio de la crisis algunos porque les haba llegado la edad del retiro, o no les alcanzaba el salario y se pusieron a hacer pizzas se les ha ofrecido mantenerles su retiro ntegro y pagarles un salario nuevo, si regresan a ensear. Los mdicos que van a brindar servicios en los pases con los cuales Cuba tiene cooperacin, como 67 en todo el mundo, Venezuela, Brasil, Sudfrica, y otros ms

P: Del tercer mundo?

R: S. En un futuro, podran hacer esa cooperacin en New-Orleans, en Birmingham, en Tennessee, ciudades con problemas de salud y cuyos gobiernos municipales pudieran contratarlos para hacerlo. Segn una regulacin emitida por el Instituto de Deportes, los atletas de alto rendimiento, que ya han dado resultados importantes, participan en competencias cuyo premio es dinero, o se les facilita jugar beisbol en Japn o en Mxico. No van a jugar a las Grandes Ligas porque la ley del bloqueo no los deja mientras residan en Cuba de modo permanente. Esas oportunidades no se abren parejamente para todo el mundo. De esa manera asimtrica, se recupera el nivel de ingresos de una cantidad de trabajadores que se mantiene dentro del sector pblico.

Muchos profesionales tienen ms de un trabajo; algunos se han retirado, para dedicarse a alguna actividad. Tienen ms de una fuente de ingreso. De manera que la Cuba en la que uno poda vivir bien de un salario, de manera general, desapareci hace ms de 25 aos.

Las cooperativas se han convertido en el modo de produccin agrcola ms extendida en Cuba, en lugar de la granja estatal, de los aos 70 y 80 que t conociste. Ms del 65% de la tierra estatal est en mano de cooperativas y pequeos propietarios. T sabes lo que gana alguien que cultiva ajo, o malanga, o cebollas, o que cra puercos, carneros, chivos? Le vende al Estado a precios ms altos de lo que le venda antes y el resto se lo compran los vendedores del mercado libre. Sabes cules son sus ingresos? Cunto recibe por su cosecha un veguero que cultiva una plantacin de tabaco negro? Sabes de qu tamao es su cuenta de banco? Ahora bien, esos agricultores son trabajadores del socialismo, que laboran duramente de sol a sol en el campo, en una tierra que no tiene que ser suya, pero sobre la que tienen derechos de usufructo casi indefinidos, de manera gratuita.

No tenemos solo microempresarios, de esos que operan un negocio individual o familiar; sino tambin un relativamente nuevo y creciente sector privado de pequeos y medianos empresarios, cuyos ingresos son ms altos que cualquier otro sector, aunque por lo general no se comparan con los de sus equivalentes europeos o en cualquier otra parte. El discurso gubernamental ha dejado de identificarlos como un mal necesario, una especie de concesin al capitalismo, impuesto por la crisis de los 90. No solo son legales, sino legtimos, en trminos de la ideologa socialista cubana actual.

Es que el socialismo slo se puede concebir como el Estado controlando el 95% de la economa? Por cierto, en el socialismo cubano haba micro y pequeas empresas apenas dos aos antes de que t llegaras a Cuba. Nuestra Revolucin socialista de los obreros y los campesinos mantuvo de manera totalmente lcita e integrada al modelo a numerosas pequeas empresas privadas durante los primeros nueve aos de socialismo cubano, que no desaparecieron hasta que la Ofensiva revolucionaria nacionaliz 60 mil de ellas, bajo circunstancias muy particulares, en marzo de 1968. Aquella decisin no fue, por cierto, influencia sovitica ni estaliniana, como algunos escritores evocan hoy, sino una iniciativa estrictamente cubana, en un momento en que la ideologa socialista imperante en Cuba y la de la URSS acerca de cmo deba ser el socialismo a construir no se llevaban muy bien. Esos micro y pequeos empresarios, considerados hasta entonces parte del pueblo y de la economa nacional del socialismo, brindaban servicios y produccin manufacturera no despreciables, y suministraban incluso a muchas fbricas del Estado. En vez de esa memoria brumosa que plaga las historias literarias, y de achacar nuestros males a malas influencias externas, habra que recuperar la verdadera historia del socialismo cubano en sus diferentes etapas.

Aquellos trabajadores de fbricas, clnicas y bancos, guajiros dueos de la tierra y cooperativistas, dueos y empleados de tintoreras, bodegas, huertos, fondas, taxistas, maestros, dentistas, estudiantes, vendedores ambulantes, fabricantes de piezas de plomera, electricistas, carpinteros, costureras, sastres, proveedores de cantinas a domicilio, instructores de contabilidad y de ingls, cortadores de caa, todos ellos eran parte de un conglomerado llamado el pueblo en aquellos aos primeros, donde se fundamentaba la poltica del socialismo cubano. Ese conglomerado era bastante ms diverso que el proletariado.

Si t lees detenidamente la reforma de la Constitucin de 1992 hace ya ms de 20 aos vers que donde deca que el Partido era la vanguardia del proletariado, se puso que es la vanguardia de la Nacin cubana; y se elimin lo de dictadura del proletariado. Como en 1992 muchos estaban esperando que esto simplemente se derrumbara, no se fijaron en esos y otros cambios de fondo, que cuando haban ocurrido en las izquierdas europeas produjeron una gran conmocin. En aquel momento, sin embargo, los cubanos no renunciaron a la herencia del marxismo y del socialismo, ni se les ocurri cambiarle el nombre al Partido Comunista, como hicieron otros.

Lo que quiero decir es que las ideas relacionadas con repensar el socialismo requieren concebirlo como una economa que no tiene que ser estado-cntrica, aunque el sector pblico pueda desempear un papel protagnico, pero donde el sector privado y en particular el cooperativo (parte de ese sector privado) y donde la inversin extranjera (cuya contraparte es el propio Estado), conformen un modelo de economa mixta, que refleje a esa sociedad ms diversa que el propio socialismo cre. Claro que el grado de relativa homogeneidad social vivida en los aos 60 o 70, no solo no existe hoy, sino es irrepetible. Pero eso no implica considerar como un hecho natural, frente al cual no podemos hacer nada, la existencia de pobreza, ni como otro hecho natural la reproduccin de gigantescas diferencias sociales. Sin embargo, restablecer las diferencias de ingresos relacionadas con las diferencias en el valor social del trabajo resulta no solo necesario, sino imprescindible para que el socialismo no se nos escurra por el tragante. La cuestin, no digo solo para m, sino para la inmensa mayora es: podemos aspirar a que cada cual reciba un salario digno, y que corresponda con el valor de su trabajo? Porque lo que perdimos y lo que se est tratando de recuperar por partes, por sectores, y de una manera no siempre coherente, resulta fundamental. No oigo a nadie quejarse de que alguien que opere el corazn o un gran artista gane ms que la mayora. Parece normal que quien aporta tanto, reciba lo que merece. Al mismo tiempo, no se acepta como derivado de la fuerza de las cosas que tengamos esa franja de pobreza. La Cuba del 20% de pobres no puede ser aceptable para el socialismo. Solo un tecncrata puede argumentar que cuando crezca un determinado sector de la economa, como por ejemplo, el turismo o se descubra petrleo en la plataforma insular, o cualquier cosa que permita crecer a nivel macro, ocurrir un cierto efecto de derrame sobre los dems. Ni aqu ni en ninguna parte del mundo ha pasado algo as.

P: Esa cifra del 20% de la poblacin pobre, a qu corresponde? Has mencionado ese por ciento. Es algo que existe en este momento?

R: Se trata de una pobreza diferente a la de Latinoamrica. Que no duerme en la calle, ni se muere de una enfermedad curable por falta de atencin mdica, cuyos hijos no estn mal nutridos y van a la escuela nueve aos, en lugar de ponerlos a trabajar precozmente. Que no vive en el desamparo, sin techo, aunque s en viviendas en muy mal estado o muy frgiles. Las promesas contenidas en el programa de la Revolucin se cumplieron, pero no resolver el problema de la vivienda. La inversin de recursos por el Estado en la construccin de infraestructuras, escuelas, carreteras, hospitales, en regiones donde no haba nada de eso, fue relegando la construccin de viviendas, como s sucedi en los primeros aos 60. Las microbrigadas de constructores voluntarios de los 70 no lograron crear un fondo habitacional que respondiera a las necesidades, que en el tiempo se fueron acumulando, as como la falta de mantenimiento a los edificios y casas, por parte de empresas 100% estatales.

Aunque el reciente cicln Irma dej un rastro de casas destruidas en tres provincias por donde pas, en los ltimos aos se han dado ms facilidades para reparacin y construccin de vivienda que lo que se haba dado en dcadas anteriores. Como habrs podido observar al recorrer varias ciudades en estas semanas pasadas, no solo en La Habana (donde el problema es ms crtico, por el tamao de la ciudad) en prcticamente cualquiera de ellas hay casas en construccin y reparndose. Por primera vez, se ha autorizado la compra y venta de casas. Eso da lugar a un auge del mercado inmobiliario, aunque no siempre funciona de la mejor manera. La nueva poltica se propone evitar la concentracin de la propiedad de bienes races en pocas manos y que una misma persona se aduee de diez casas. Ahora es posible que una pareja ahorre o pida prestado y pueda tener una vivienda, aunque sea modesta.

En un balance general, la recuperacin de la actividad de construccin, mediante pequeas empresas, brigadas no estatales o medios propios de autorreparacin, en los ltimos cinco aos refleja como te coment antes un ascenso. Resulta evidente esa preocupacin del gobierno, como se refleja tambin en el aumento de la produccin de materiales de la construccin, y el otorgamiento de prstamos bancarios para este fin, incluidos los subsidiados, para familias pobres. Lo que pasa es que el acumulado de dficit de vivienda es grande, debido a los muchos aos en que no estuvo priorizada esta actividad, en relacin con otras reas constructivas. No es igual tampoco en todas partes. Por ejemplo, en el pueblo donde yo nac, yo no veo dficits de vivienda. La vieja casa donde me cri era de madera, y ya no existe. En su lugar hay una con techo de placa.

P: En qu lugar?

R: En Cabaigun. No es un pueblo rebosante de riqueza, pero todo el mundo tiene una casa digna. En el Cabaigun donde me cri, las 2/3 partes del pueblo era de casas de madera, muchas pobrsimas. Ahora, son casas que no se puede llevar un cicln, algunas de ellas por encima de la mayora en ciudades grandes. Pero La Habana o Santiago de Cuba tienen serios problemas. Hay gente que emigra de Cuba solo porque no quiere esperar a heredar la casa de sus padres para tener la suya propia. Ese es uno de los problemas centrales, desde el punto de vista de la poltica social.

Aqu eres pobre porque tu casa se est cayendo; y porque tienes ingresos demasiado bajos como para que te alcance para comprar la comida que se vende en un mercado libre. Desde la crisis de los 90, la libreta de abastecimiento no suministra la canasta bsica, como era cuando llegaste aqu. En aquella poca podas adquirir mediante la libreta, a precios populares, todo lo que consuma una familia, una cuota de carne y bastante pescado, el arroz, los frijoles, el aceite, el jabn, el detergente, la leche, y hasta el tabaco, el caf, y el ron! Hoy la libreta no proporciona la alimentacin de una familia en un mes. De manera que hay que comprar en el agro-mercado, a precios de oferta y demanda. Los ingresos deben estar bastante por encima de 600 pesos por persona, que es hoy el salario promedio, para poder comprar todo lo que necesitas en el agro-mercado. Pagas muy poco por la vivienda, nada por la salud, ni la educacin, apenas algo por agua y gas, un poco ms por la electricidad. El transporte pblico sigue siendo muy barato; el privado lo es menos. Pero la compra de alimentos se convierte en un problema. Y es uno de los indicadores que tienen que ver con la pobreza, la gente que no est bien nutrida, porque no puede comprar en ese mercado libre.

P: Hblame de cmo todos estos cambios posteriores al Periodo especial han incidido en el consenso poltico y en los valores, sobre todo de las generaciones ms jvenes. Hasta qu punto se identifican con el socialismo?

R: Los valores de los aos 60, no son los de hoy. Pero los de los aos 70 y 80 tampoco eran ya los mismos que los de los 60. Si razonamos sobre los valores de los jvenes pensando que deben ser como en la poca de las grandes movilizaciones por la salvaguarda del pas, en la poca de Playa Girn y de la Crisis de Octubre, cuando la tremenda hostilidad de los EEUU y la contrarrevolucin, no es posible que sean los mismos.

En cuanto a los jvenes y el socialismo, la cuestin se podra ilustrar de la siguiente manera. Si uno le pregunta a una persona de 25 aos, t apoyas al gobierno revolucionario y coincides con lo que dicen sus dirigentes?, puede ser que algunos se te queden mirando con cierta sorna. Supongamos que formulamos la pregunta de otra manera. T ests de acuerdo con la independencia nacional y la soberana? Te parece que vale la pena defender la justicia social, la equidad (no la uniformidad, sino la equidad)? Qu te parece ms importante, el puro crecimiento econmico, o el desarrollo social y la elevacin del nivel de vida de la gente? T piensas que la democracia se conseguira con un sistema de varios partidos, en donde votes el da de las elecciones por un presidente, cada cuatro o cinco aos? O quizs una democracia debe ser algo, digamos, un sistema donde los ciudadanos puedan ser escuchados, tengan el derecho de que se les responda sin evasivas, e incluso puedan influir en las decisiones del gobierno, aunque no sean miembros del Partido? Cmo t defines la libertad? Hacer lo que a cada cual se le ocurra? Todos, no solo los que tengan ms? O quizs una libertad que asegure el respeto a los derechos de todos? Consideras que puede existir esa libertad, y tambin equidad? En esa igualdad de derechos parejos se incluyen los que son minora? Sin importar su clase social, creencias religiosas, colores de piel, gnero? Lo mismo para los que viven en una ciudad grande que en las montaas? La inmensa mayora de los jvenes que yo conozco, incluidos los que antes me miraron con sorna, diran que s. Para m, esos han sido y son los valores del socialismo que la inmensa mayora de los cubanos de distintos grupos y clases sociales, apoyaron desde el principio de la Revolucin.

Si les preguntaras por el marxismo-leninismo que les dieron en la escuela como teora del socialismo, muy similar a un catecismo, probablemente te miren todos con sorna. Por cierto, no solo los jvenes, sino tambin muchsimos viejos. La idea de que el presidente del pas siempre tiene la razn y que todo lo que dice est en la ms absoluta consonancia con lo que piensa y siente la mayor parte de la gente puede ser una representacin de un pas que no existe. No hay que achacrselo a los jvenes, sino a una sociedad diferente. En lugar de aquella en que hubo que lanzarse a los campos a alfabetizar, esta se ha escolarizado al menos durante 9 aos. Incluso si encontramos deficiencias puntuales en esta educacin, tantos aos de escuela tienen una consecuencia insoslayable: piensan. Y como piensan, tienen opiniones. Cuando alguien se para en una asamblea para decir lo que piensa, aunque en sus palabras haya excesos o errores, debemos alegrarnos, pues se trata de un ciudadano vivo. En efecto, el que opina sobre un documento del Partido, como ocurri en los debates pblicos que antecedieron al 6 Congreso en 2010 y 2011 donde participaron ms de tres millones de personas; aquel que pone el grito en el cielo cuando los documentos abordados en el 7 Congreso no se discutieron previamente por esos mismos millones de cubanos; el que reclama porque quiere que se le consulten las decisiones, ese ciudadano, aunque al hablar diga cosas estridentes o abusivas, es el que necesita el socialismo. Inconforme, crtico, cuyos dirigentes tienen que demostrarse, no hacerlo a cuenta de un capital poltico acumulado y ante dirigidos incondicionales. La carta de crdito casi total que tena Fidel Castro ya-se-a-ca-b. No solo porque l ya muri, sino porque incluso antes, ese liderazgo cubano dej de contar con ese consenso instantneo descomunal del que goz en momentos anteriores.

Este cambio responde a una transformacin en la sociedad y en la cultura poltica ciudadana, que se ha hecho estructural. Algunos le atribuyen este cambio a la penetracin del capitalismo y el imperialismo. Por supuesto que convivimos con influencias y valores provenientes del capitalismo. Nunca han dejado de estar ah, compitiendo con los del socialismo, ni en los 70 o los 80. A diferencia de las de Europa del Este o Asia, esta ha sido siempre una sociedad abierta, culturalmente hablando. De la misma manera que antes hemos tenido corrupcin, privilegios, hijos de pap posedos de sus prerrogativas algunos de ellos ahora en la oposicin. El pueblo ha sido muy crtico ante esa elite carente de mritos propios. No en balde Ral Castro, y antes Fidel, han legitimado el debate pblico sobre la corrupcin.

Ahora bien, se trata, ciertamente, de problemas cuyo reconocimiento rebasa al que sola otorgrsele en el pasado. Es posible discutirlos hoy con mayor libertad, por el hecho mismo de que la mxima direccin de la Revolucin convoca a la crtica pblica y a que la gente diga lo que piensa. Ese es un grandsimo salto de avance respecto a la Cuba de los aos 70 y la primera mitad de los aos 80, que t conociste. La gente en Cuba, incluidos los revolucionarios, no tienen miedo de decir lo que piensa. Claro que algunos todava pueden callarse ante las consecuencias de hacerlo actitud que se encuentra tambin en otras sociedades llamadas libres y democrticas. Cada vez ms, la crtica a los problemas del sistema, incluidos los militantes del PCC, se extiende a la esfera pblica.

Esos jvenes que expresan valores cuyo origen podra ser la contaminacin del capitalismo, tambin forman parte de ese contexto, donde el consenso poltico, ideolgico, cultural, no tiene la homogeneidad de los aos 70, ni siquiera de los primeros aos 80. Como recordars, desde la segunda mitad de los 80, ese consenso era ya bastante diverso. En esa etapa, se desencaden la poltica de rectificacin de errores y tendencias negativas, que propici numerosos debates pblicos, donde no solo se criticaba el mal funcionamiento de la economa, sino muchos otros problemas de la sociedad y la poltica, inseparables de un debate a fondo sobre las causas de ese mal funcionamiento, y que incluan formas de discriminacin religiosa, racial, sexual, de gnero.

Resulta extraordinario el avance en el rea de gnero. El perfil alcanzado no solo por las mujeres, sino en los derechos a la orientacin sexual. El prejuicio y la discriminacin contra los gays, en contraste con otras formas de rechazo o subvaloracin, tena un fondo de legitimidad arraigado no solo en la cultura nacional desde la colonizacin espaola, catlica y romana, sino en el propio paradigma del hombre nuevo, cuya heterosexualidad se daba por descontada. En un lapso muy breve, desde los primeros 90, esta problemtica ha sufrido una especie de revolucin. Ni el Partido, ni las iglesias, ni la escuela, ni los organismos del Estado, son responsables de este cambio. Ms all de la encomiable labor del Centro de Educacin Sexual, que dirige Mariela Castro, la hija de Ral, esta rea de problemas resulta un buen ejemplo de cmo las nuevas generaciones, aun sin recibir charlas sobre el tema, traen consigo otras representaciones e ideas morales, que acaban por imponerse.

Naturalmente, las mujeres, los gays, los negros y mulatos siguen sufriendo desigualdad y discriminacin en mayor o menor medida. Ahora bien, el contexto del debate pblico de hoy constituye un gran paso de avance en relacin con el contenido democrtico del socialismo. Porque ese contenido democrtico es esencial. Se pospuso en momentos anteriores por causas diferentes. Hoy ya no es relegable, como imprescindible resulta el debate de ideas. Las del socialismo solo pueden prevalecer si son no solo ms justas y humanas, sino ms inteligentes, estn bien formuladas, van ms all de la consigna, de manera que encarnen en todos los grupos sociales en una u otra medida. El apoyo y la defensa del socialismo no es algo dado u otorgado de una vez por todas, no es un pacto o certificado para hablar a nombre del pueblo.

Por otra parte, la cuestin de los valores del capitalismo y su influencia debe mantenernos alertas, pero no llevarnos al atrincheramiento. Estamos en el siglo XXI, no en la batalla de Verdun. El imperialismo tiene fuerzas militares, corporativas y mediticas descomunales, muy superiores a las cubanas, a pesar de lo cual no ha podido someternos. A m me desconcierta la idea de que pueda tener una cultura superior a la nuestra. En efecto, si hay un campo en que no somos inferiores es en ese de la cultura. Se trata de una potente cultura nacional, ligada a valores como la justicia social y la independencia. Temerle a la cultura norteamericana como un disolvente que nos puede convertir en autmatas revela cierta ignorancia. He presenciado cmo esos mismos cubanos jvenes, emigrados a otros pases, que pueden no ser fans de algunos dirigentes cubanos, defienden a Cuba y se enorgullecen de su cubana. Ese orgullo, que va ms all de lo convencionalmente ideolgico, se refiere a la historia cubana, incluidos los logros del periodo revolucionario, y que no se han alcanzado en otras partes. Este es un elemento de unidad nacional no despreciable, que debera ser tomado muy en cuenta por los polticos, as como los que se ocupan de la ideologa.

En el mundo actual y va a seguir siendo as el socialismo no se defiende del capitalismo sobre la base de ninguna verdad revelada, de ninguna consigna o frases patriticas, sino con los recursos de la razn, de la inteligencia, para ganar las mentes y los corazones. A veces se olvida que en la Unin Sovitica, las fuerzas armadas y la KGB estaban intactas cuando se desencaden el derrumbe del sistema, y no pudieron evitarlo, porque ya estaba perdido. Ni se perdi por falta de historia heroica, de espritu de combate, ni de capacidad para defender la patria ante el invasor extranjero. Tampoco fue corrodo por la subversin ideolgica del imperialismo, ni por una conspiracin orquestada por la CIA. La crisis del sistema tuvo su epicentro en la clase poltica, en las estructuras del propio Partido, incapaz de sobreponerse a los males del estalinismo, a un estilo poltico de ordeno y mando. Pero ante todo, por encima de cualquier otra circunstancia, se perdi entre los ciudadanos, en la calle. Esa debilidad estructural de la sociedad socialista permiti que colapsara como lo hizo, y ninguna fuerza militar lo hubiera podido impedir. Leer a fondo esa experiencia, ms all de nuestras diferencias histricas con ellos, resulta clave para Cuba.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-por-un-socialismo-sin-miedo-ii/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter