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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2018

Uruguay: Pistas y huellas sobre los ms golpeados por la debacle de 2002
Los hijos de la crisis

Daniel Erosa y Tania Ferreira
Brecha


Sobrevivieron al hambre, a la desnutricin crnica y a la miseria: son una porcin de nios que nacieron en los hogares cados del sistema y fueron llamados la generacin perdida. Los grandes estudios estadsticos no registran su huella pero ah estn, testigos de una sociedad que mejor sus indicadores econmicos y aun as permanece tercamente fragmentada y desigual.

Decir crisis de 2002 es una forma de transportarse al ao en que el pas se rompi o cuando las desgracias llegaron todas a la vez. Por mencionar slo algunas, la tasa de desempleo trep hasta alcanzar niveles histricos y roz el 20 por ciento; al mismo tiempo que los salarios bajaban, la inflacin, el costo de vida y la canasta bsica aumentaban. As, la pobreza se duplic y acorral a cuatro de cada diez uruguayos. Mientras el PBI caa casi 11 puntos, aumentaban las tasas de inters internacional y el petrleo, se depreciaban los principales bienes exportables (carne, lana y arroz), comenzaban los efectos comerciales de la aftosa y estallaba la contagiosa crisis financiera argentina: seis de cada diez nios nacan bajo la lnea de pobreza y el 10 por ciento de los menores de 6 aos sufra hambre. Eso en mediciones generales; en los barrios ms pobres de Montevideo las cifras eran aun ms catastrficas.

La maestra Gabriela Verde trabajaba en la escuela 128 del barrio Conciliacin en 2002. Lo recuerda como un ao dursimo, pero el panorama ya vena complicado desde antes. La crisis golpeaba y la escuela era un lugar donde llegaba toda la vida de la familia. La 128 era el nico centro educativo del barrio Conciliacin y atenda a casi 900 nios que llegaban de varias zonas, todas de contexto crtico. Era la escuela donde supuestamente los nios coman pasto, como se inform entonces, aunque eso nunca ocurri segn los testimonios de las maestras. Lo que s pasaba era que los nios coman slo una vez al da en la escuela. Tambin, que algunos coman de la basura. Veas nios con hambre, y los nios con hambre duelen muchsimo. Veas familias muy preocupadas y demandando en el nico lugar pblico que tenan en la zona, la nica presencia del Estado en ese momento era la escuela, relata Verde.

Haba nios que los lunes llegaban a la escuela y se caan redondos. La desesperacin entonces era darles de comer. Haba una compaera que tena coche y pasaba por una panadera que le daba restos. Tenamos que conseguir calzones, algunos venan descalzos, coincide Luca, otra maestra que trabaj en barrios como Casavalle y La Teja.

A m y a muchas compaeras nos cal muy hondo esa poca. El contexto tambin es parte de lo pedaggico, porque un nio con hambre no aprende. Y la familia se quebr, recuerda la maestra que trabaj en la escuela de Conciliacin desde 1997 hasta 2013. Al hambre de muchos nios se le sumaba la explosin de los asentamientos en los cinturones de la ciudad. Las casas de costanero, los techos de lona, el barro, sin saneamiento y colgados de la luz. Se senta el destierro. Todo eso era mucho ms grave que saber si el chiquiln coma pasto o no. Se hablaba de eso y no se hablaba de polticas de vivienda, de la llegada del Estado a las zonas ms alejadas, del rol docente en pocas de crisis, porque desde las escuelas no podamos resolver todo solas.

Apenas salidos del gran impacto, con un paisaje de merenderos barriales, ollas populares y redes de trueque, las primeras voces analticas no dudaron en anunciar quines iban a pagar los vacos platos rotos. Auguraban una generacin perdida de nios de la crisis condenados a un futuro poco promisorio. El pas sali relativamente rpido de aquella debacle, y entre 2004 y 2014 la pobreza medida por ingreso cay del 40 a menos del 10 por ciento. Sin embargo, algunas huellas de aquel punto de quiebre permanecen indelebles en las derivas vitales de aquellas familias y sobre todo en esos nios y adolescentes sobre los que impact ms fuertemente la crisis. Qu pas entonces? Quedaron atrapados? Cmo fueron sus trayectorias educativas y laborales? Qu pas con su salud? Y con sus habilidades sociales?

Lo que no hay

Si bien existen algunos estudios acadmicos relacionados con esta poblacin, o que la incluyen en algn aspecto, son muy puntuales o parciales y no habilitan una visualizacin integral de su desarrollo.

Gustavo de Armas, socilogo y especialista en Polticas Sociales de UNICEF, dice que en esos aos el 4 por ciento de la poblacin estaba bajo la lnea de indigencia, y entre los nios menores de 6 aos la pobreza extrema araaba el 10 por ciento en todo el pas. Si lo medas en los barrios ms pobres de la periferia de Montevideo, el porcentaje era mayor: uno de cada cinco. Estamos hablando de hogares en los que no podan alimentarse. Hay que imaginarse lo que seran las aulas de esas escuelas en las que el 20 por ciento de los nios nacieron bajo la lnea de indigencia y el resto bajo la lnea de pobreza. Cuesta creer que eso no haya tenido un impacto en el desarrollo integral, cognitivo y fsico de los nios. Pero al mismo tiempo no hay suficiente prueba emprica para demostrarlo.

No hemos visto las marcas de la generacin de la crisis, explica Santiago Cardozo, socilogo del Departamento de Investigacin y Estadstica Educativa de la ANEP. No es usual que los trayectos educativos de los nios sean medidos a lo largo de sus vidas, y con los de la crisis no se hizo una excepcin. Si continuaron vinculados al sistema educativo, cronolgicamente deberan ser los adolescentes de las ltimas mediciones de las pruebas Pisa 2015, pero los resultados estn planchados desde los aos noventa, dice Cardozo. Que los datos no hayan empeorado con la generacin de la crisis ya es algo, arriesga. Sin embargo, puede que esos nios no estn incluidos en la muestra que se analiza, porque la condicin que define el universo a ser estudiado es clara y excluyente: tienen que ser adolescentes de 15 aos matriculados en programas pos-Primaria. Hay que tener en cuenta que uno de cada cinco jvenes no estn en ese ciclo a esa edad, o bien porque estn con rezago y an en Primaria, o bien porque ya abandonaron el aula. Esa poblacin que no est medida en las pruebas Pisa es la del contexto sociocultural donde se podra ver el impacto, explica De Armas.

Se sabe que si hay problemas de alimentacin, si hay necesidades bsicas insatisfechas, si hay hacinamiento dentro de la vivienda, se afecta el desarrollo de las capacidades cognitivas, fsicas y socioemocionales de los nios pequeos. Y como se ve, no fueron pocos. De los 50 mil que nacan cada ao, unos cinco mil tenan sus posibilidades de desarrollo muy comprometidas porque vivieron al menos tres o cuatro aos en condiciones de subalimentacin. Como asegura De Armas, no hay evidencia concluyente para medir los efectos de la crisis en el desarrollo de esa poblacin, pero toda la literatura terica, desde el campo de la neurociencia a los estudios de desarrollo infantil temprano, indica que tendra que haber habido un impacto fuerte, salvo que hubiera ocurrido algn milagro.

La dinmica reciente del bienestar de los nios en Uruguay1 es uno de los pocos estudios que viene siguiendo a la generacin de nios que nacieron entre 1997 y 1998, y concurran a primer ao en escuelas pblicas en 2004. Investiga si la cohorte, que vivi sus primeros aos en un contexto de fuerte crisis econmica, transit hacia mejores desempeos luego de la recuperacin econmica. El trabajo advierte que a pesar de que se registr un aumento en el ingreso de esos hogares, se constata un empeoramiento de los niveles de pobreza y desigualdad medida en trminos multidimensionales: respecto a las casas donde habitan, cmo se alimentan, cmo se relacionan socialmente, cul es el desarrollo educativo. Los avances son notoriamente ms lentos en los indicadores multidimensionales que en los relativos al ingreso, explican los investigadores, y concluyen: Quienes pudieron superar la condicin de pobreza (de ingresos o multidimensional), fueron los hogares con jefes no afrodescendientes, con mayores niveles educativos y menor nmero de integrantes.

En los otros hogares es que estn la mayora de los hijos de la crisis. Viven en el ncleo duro. Se los puede imaginar como ciudadanos de ese pas que De Armas y Fernando Filgueira definieron en 2007 como el Uruguay joven e infantil, vulnerado y con lazos endebles y crecientemente debilitados con el Estado y el mercado. Es un Uruguay fecundo, un pas de hogares grandes, donde en forma imperfecta y apresurada los y las jvenes se emancipan de sus hogares empobrecidos para formar nuevos hogares, tambin frgiles en sus capacidades de sustento y socializacin.

El bajo desarrollo educativo de estos jvenes termina haciendo irreversible su condicin de pobres. Y la respuesta que da el Estado no los seduce ni los compensa. La sociloga y especialista en polticas sociales Carmen Midaglia asegura que las polticas que les acercamos son para pobres. Y son polticas que empiezan y se desarman: el programa Trnsito, Jvenes en red, Maestros comunitarios Es como un dilogo de sordos, a ellos les decimos estudie, estudie, estudie, y los chicos te preguntan para qu, para qu, para qu. Y es algo que no les pods responder, porque te dicen, me voy a la construccin y gano ms o me voy a hacer una transa y gano ms. Se perdieron lmites porque nadie sabe qu ganan estando integrados. Cul es el proyecto de vida de estos jvenes? Piensan vivir ms de 20 aos? Sus expectativas son tener ms dinero, ms fcil. Y se desprecia al tonto que estudia todo el da para terminar ganando menos que el narco. Ante eso, no tenemos qu ofrecer. Hay una oferta educativa demasiado rgida que histricamente no estuvo pensada para los vulnerables, sino para sectores medios y medio bajos, pero integrados.

Para toda la vida

La nutricionista Mara Cecilia Severi continu monitoreando a los nios de la crisis hasta nuestros das. Uno de sus trabajos ms importantes se titula justamente Impactos de la crisis en la alimentacin de los uruguayos y su estado nutricional, publicado en noviembre de 2002.

En la crisis, la alimentacin se convierte en una cuestin determinante para los ms pobres, explica la docente de la Escuela de Nutricin de la UDELAR. Severi recuerda que, si bien la crisis comenz a gestarse en los aos noventa, el costo de la canasta bsica aument un 27 por ciento entre los aos 2001 y 2002, y se transform en casi el 76 por ciento de los disminuidos ingresos de las familias ms pobres de Montevideo y el 81 por ciento de las del interior del pas.

Las familias ms pobres primero redujeron la calidad y luego la cantidad de alimentos que compraban. Y ya en ese momento, los tcnicos de la salud advertan importantes carencias nutricionales en las poblaciones de mayor riesgo: los nios ms chiquitos y las jvenes embarazadas.

El primer indicador que se asocia a la desnutricin infantil es el retraso de talla, provocado por un retardo en su crecimiento. Este indicador te muestra la historia de esa persona y es muy duro de corregir. Cuando la mam y el nio tienen bajos recursos, se afecta el peso. Pero si eso persiste, se empieza a afectar el crecimiento. Bajs la talla para que, comiendo lo mismo, puedas mantenerte, explica Severi, y lamenta: esa desnutricin crnica se sigue arrastrando el resto de la vida.

En su estudio de 2002, Severi trabaj sobre los nios menores de 5 aos asistidos por salud pblica en las zonas de mayor riesgo: el indicador retraso de talla mostr que en 2001, un 11 por ciento de los nios crecieron por debajo de lo que deberan haber crecido. La desnutricin afect el desarrollo de los rganos, el cerebro y el sistema inmunolgico de esos nios, que se volvieron ms susceptibles a las diarreas e infecciones de todo tipo, lo que gener a su vez ms desnutricin y un crculo sin fin, asegura la nutricionista.

Y aunque parezca paradjico, una cara posible de la desnutricin es el sobrepeso y la obesidad. Si al retardo de talla se le suma una dieta inadecuada, los nios sern bajitos y gorditos. El Tercer Censo Nacional de talla en nios de primer ao escolar, realizado por ANEP en las escuelas pblicas durante 2002, comprob que en los nios de 6 aos pesaba esa doble carga. Las polticas pblicas de ese momento inyectaron ms cantidad de alimentos a las familias, pero sin promover buenos hbitos en las escuelas y los hogares ms pobres, resume Severi. Y eso se asocia directamente a problemas cardiovasculares en los adultos y enfermedades crnicas como la hipertensin o la diabetes.

Junto a otros investigadores, Severi sigui estudiando a los mismos nios medidos por aquel censo. A los que tenan 6 aos en aquel entonces, los volvieron a medir en 2006, en 2013 y durante 2017. Encontramos que mejoramos un poco el indicador que mide la talla, pero lamentablemente empeoramos el sobrepeso y la obesidad, indica la nutricionista.

Todava queda otra cara antiptica de la desnutricin: la repeticin escolar. Severi y equipo demostraron que los nios repetidores tenan mucho mayor porcentaje de retraso de talla. En 2004, 38 por ciento de los nios que repitieron primer ao de escuela presentaron algn grado de retraso grave en el crecimiento. Esa es una forma de medir que tenan dificultades.

Pero nada es irreversible. Se puede recuperar algo de talla entre los 2 y los 4 aos y algo similar ocurre en la adolescencia, cuando hay un empuje de crecimiento. Existe una ventana de oportunidades y si se hace un buen trabajo, focalizado, se puede recuperar parte de lo perdido en los primeros mil das de vida, dice, optimista, Severi.

Aquella crisis, estos jvenes

Me cuesta hablar de generacin perdida, dice la maestra Gabriela. Durante aquellos aos tan duros no bajaron del todo los brazos porque las psiquiatras y nutricionistas que trabajaban con ellos les dieron una esperanza: desde un planteo novedoso para la poca, dijeron que un rebrote neuronal en la adolescencia era posible. Como decan las abuelas, el adolescente se aviva ahora o no se aviva nunca, cita Gabriela. Entonces el objetivo de la escuela pas a ser otro: preparar al nio para cuando fuera adolescente y tuviera su famoso rebrote neuronal.

En el camino perdimos gurises, montones, y tuvimos muertos; el narcotrfico mat a mucho gur ah, la delincuencia fue grave. Perdimos muchos, pero otros se salvaron, resume esta maestra. Luego de la crisis vino la barbarie, y el consumo de drogas y la explotacin sexual pegaron duro a los nios y jvenes del barrio. Algunos estn condenados, opina Gabriela, pero otros tienen hoy una vida espectacular. Salieron adelante a pesar de haber sido estigmatizados como los nios come pasto y son msicos, maestros, profesores, jugadores de ftbol. Una chica es periodista deportiva, otro es chef, una trabaja en el rea de nefrologa del Hospital Italiano, otras fueron madres, formaron su familia o se fueron del pas.

A pesar de que para algunos estudios los nios de la crisis resultan invisibles, en las escuelas de los barrios pobres los vieron siempre en primer plano. Y an hoy los siguen conteniendo. Porque como explica Luca, una maestra de contexto crtico, muchos padres y madres de los nios de hoy son los chiquilines que pasaron por la crisis de 2002. Al comienzo del ao las madres de estas familias estn a la defensiva, te estudian y se enojan mucho. No les gusta que las manden. Despus empiezan a aflojarse y descubrs que ya no pods sacarlas de la escuela, quieren participar de algo, hacer cosas, quieren ser otra cosa pero no saben cmo. Te dicen que van a estudiar de nuevo.

En esas familias, dice Luca, los hombres estn ausentes. Es muy difcil atraerlos a la escuela. No estn presentes en la vida ni en la crianza de sus hijos. Las madres no se presentan como amas de casa, te dicen que estn buscando trabajo, porque ser ama de casa es complicado, sobre todo cuando falta la figura del padre. Es tener toda la responsabilidad sobre los hijos, levantarse temprano, tener la casa y a los nios en condiciones de higiene aceptables y eso no pasa.

Luca confirma lo que dicen los estudios que miden la pobreza de manera multidimensional: Ahora no es que sean pobres, que no tengan qu comer, hay una pobreza en otros bagajes, se evidencia otro tipo de deterioro. Pueden poner 500 pesos para materiales, pero cuando les peds otras cosas relacionadas al cuidado del nio o a encarar las dificultades que tiene, te enfrents a una pared. O no entienden o tienen carencias en las habilidades sociales.

La dinmica reciente del bienestar de los nios en Uruguay. Un estudio basado en datos longitudinales de Elisa Failache, Gonzalo Salas y Andrea Vigorito del Instituto de Economa, de diciembre de 2016.


Madres que se criaron en 2002

 

Las hijas de la crisis

El testimonio de la maestra Luca quizs no tenga valor estadstico, pero es un retrato impresionista bastante afinado sobre las hijas de la crisis, ahora madres de nios en edad escolar. Tenemos un grupo de mams muy jvenes, de 21 aos o menos, que empezaron a tener hijos a edades muy tempranas y tienen dificultad para comprender ciertas cosas de la maternidad. Es como si ellas tampoco hubieran tenido infancia. No tienen imagen de autoridad. Tienen 20 aos y parecen mujeres de 45. Esas chiquilinas que eran alumnas en la crisis, ahora son mams. Y muchas veces no alcanzan a comprender o decodificar qu dice en el carn que le dan a la salida del Pereira Rossell con los parmetros ms bsicos en salud, nutricin, que deben tener en cuenta para controlar a sus hijos. Algunas cran nios muy abebotados, aniaditos, y otras, nios que parecen adolescentes a los que tens que avisarles que tienen 5 aos. Se da tambin como una doble actitud, por un lado manifiestan mucho apego y se proyectan directamente en el nene, y por otro tratan de ocuparse lo menos posible. Les parece una carga sacarles la cdula, llevarlos al control mdico, darles las vacunas: Ah, maestra!, tengo que darle las vacunas tambin?. A veces tens la sensacin de estar hablando en un idioma distinto. Tienen un nivel de oralidad muy bajo y muchas veces no se entiende lo que dicen. Les tens que decir que a los nios est bueno cantarles una cancin de cuna para dormir, que los ayuda a incentivar el lenguaje. Que les lean cuentos Sus hijos no conocen el arrorr o el elefante trompita. Hay mucho que ellas nunca aprendieron, que no tuvieron. Qu pas con mam, pap, la abuela, el to, la ta? Los referentes adultos no estn. No tienen historia, no tienen un relato del pasado. No pueden volver a un pasado porque no existe. Adems no tienen recuerdos fotogrficos. Desaparecieron en la nube.


Con la pediatra Mara Helena Curbelo

 

La casa de papel

Conocida como La doctora de Las Lminas, la pediatra Mara Helena Curbelo jug un papel importante en los aos 2000 para salvar a los nios de la crisis, mientras campeaban el desempleo, la desnutricin y hasta la muerte entre las familias que vivan en aquellas casas de finsima madera. Hoy contina trabajando con esos adolescentes y en ellos observa las secuelas del hambre.

Cul era la foto de la crisis de 2002 en Bella Unin y cmo era el cuadro de desnutricin que afect a esos nios?

Los barrios ms pobres Las Lminas y Las Piedras tenan casitas muy precarias construidas con las lminas del compensado de la madera, casi tan finas como el papel. La zafra del corte de caa, que se prolongaba por ms de seis meses, en el momento de la crisis fue acortndose hasta durar un mes y medio. Entonces el padre se iba a buscar trabajo a otro lado y quedaba la madre con varios nios a su cargo, haciendo maravillas para poder parar la olla.

Los que vivan en esos hogares fueron los nios que tuvieron una desnutricin muy severa. Lo primero que se empez a comprometer fue el peso acorde para la edad, despus se comprometi la altura, y por ltimo no crecieron lo que tenan que crecer porque no tenan fuerza. Empezaron a ser ms chiquitos y petisos. A su vez, su sistema inmunolgico tambin se deterior, fueron nios que iban y venan del hospital.

Nosotros tuvimos en 2003 la primera nena que falleci y que el forense puso en el acta de defuncin por desnutricin. Se llamaba Thala Soledad. La mam haba quedado sola en la casa con cuatro chiquitos; esta nena tena seis meses y todos vivan en un vagn de tren que estaba abandonado en el barrio Tres Fronteras. La mam no le poda dar pecho porque tomaba medicacin psiquitrica y lo nico que consegua donado era zapallo. Entonces ella lo herva, el pur se lo daba a los ms grandes y a la beb le daba el agua de zapallo.

Qu fue de esos nios?

Este ao estamos haciendo una encuesta para tener las cifras. Muchos de ellos ahora estn en sexto de escuela o en primero de UTU. La realidad es que la desnutricin viene de la mano con las dificultades de aprendizaje, porque las neuronas no recibieron los nutrientes necesarios durante la niez. Por eso son nios a los que les cuesta concentrarse, aprender y, a pesar de que fueron aprobando por edad (hay indicacin de Primaria de pasarlos igual), ahora tienen 12, 13 o 14 aos y algunos salen de sexto sin saber leer ni escribir.

El problema es que la maestra los tiene que apuntar en la UTU o en el liceo y es imposible, no se lo bancan. Los mismos chiquitos te dicen a m de la UTU me van a echar, porque se dan cuenta de que no estn en condiciones de hacer un curso normal. Hay otra tanda que ya entr en el liceo o en la UTU y fracasaron. Algunos botijas hicieron hasta tres veces primer ao de liceo, les quedan materias para atrs y no las pueden dar. No pueden y ya es tarde: eso que se perdi desde el punto de vista cerebral ya no se recupera. Mirs para atrs y, claro: este es el resultado de lo que pas en 2001, 2002 y 2003.

La perspectiva de muchsimos de ellos es que ayuden al padre en el corte de caa y que terminen siendo caeros prcticamente analfabetos.

Qu otras caractersticas tienen hoy estos jvenes?

La sensacin de los que ya estn en el liceo es de fracaso. Los paps los estimulan a que sigan para cobrar la asignacin familiar, pero al ser nios que ya han vivido muchas etapas negativas, un nuevo fracaso es una nueva frustracin.

No quiere decir que no sean muy trabajadores, eso siempre se not en los peludos (cortadores de caa) que son capaces de levantarse a las 4 de la maana, hacer un trabajo dursimo, a todo eso no le hacen asco. Pero, sin embargo, si es un trabajo en el que tens que armar un proyecto para construir un galpn, organizarte en equipo para vender y guardar lo recaudado para el nylon que se va a romper, es decir, proyectar algo, estos jvenes no lo pueden hacer. Porque significa otro razonamiento que no es el del trabajo rutinario de la caa. Es muy sacrificado, pero es eso. Entonces no pueden hacer nada que implique desarrollar una creatividad, todo eso les cuesta muchsimo.

La otra caracterstica es que en general son adultos apticos. En su medio son Tarzn, pero en un medio ajeno, con gente de otro barrio o de otra situacin econmica, ah son re achicados. Tienen baja autoestima, un perfil muy bajo. En toda esa etapa de pobreza fueron muy golpeados, discriminados, estigmatizados, y ahora ellos mismos, sin querer, se autoexcluyen.

Algunos de esos nios se pudieron recuperar?

S, con algunos pas. Antes se deca que las neuronas que moran, moran. Ahora las teoras de la neuroplasticidad dicen que si vos estimuls esas conexiones muchas veces, vuelven. Nosotros lo vivimos en cerca del 5 por ciento de los casos. Hay una chiquita que desde muy beb vino con nosotros y era de muy bajo peso y talla de las de ms bajo peso que he conocido, y ahora pas a sexto de escuela y es abanderada. Para nosotros es un orgullo, pero son los menos. La mayora no se recupera. Y decs: si seguimos empujando puede ser que termine el ciclo bsico, y ya queds contenta con eso.

Se puede hablar de una generacin perdida?

No es que sea una generacin perdida, uno siempre est apostando a los jvenes, pero s perdimos muchsimo en la parte intelectual. Eso te da una impotencia y es muy fuerte No quers que su futuro sea vender su fuerza de trabajo, sus brazos. Si hubieran podido tener una buena nutricin, muchos de esos nios podran ser hoy ingenieros, cientficos, hacer un aporte en ese sentido. Ah s que perdimos mucho. Pero seguimos apostando a la vida y a los jvenes, que a pesar de todas esas dificultades puedan salir. En esa pelea los vamos a acompaar en lo que podamos.

Fuente: http://brecha.com.uy/los-hijos-la-crisis/



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