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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2018

La exigencia del capital transnacional para la legalizacin de una nueva fase de acumulacin
Capitalismo cognitivo, biotecnologa y la Ley de Semillas en Argentina

Maximiliano Mendoza
Rebelin


El despliegue del modelo de los agronegocios en la Argentina supuso no slo una adecuacin estatal-institucional para sus fines comerciales, sino que adems propici la conformacin, desde el sector empresario, de un sinnmero de asociaciones y entidades tcnicas (de alta incidencia en las instancias decisorias del Estado) que exigen, desde hace varios aos, una adecuacin del marco legal vigente en materia de semillas en conformidad con los nuevos adelantos biotecnolgicos. Por ello, desde la liberacin comercial de la soja transgnica en nuestro pas en 1996 hasta nuestros das, se han sucedido diferentes propuestas para la modificacin de la ley de semillas, tanto por parte del Estado as como por parte del sector privado. El siguiente artculo pretende dar cuenta de cmo dichas iniciativas de actualizacin normativa se inscriben a nivel local, regional y global en las actuales dinmicas de la acumulacin del capital en los marcos de la valorizacin de la informacin y el conocimiento a travs de los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI).

Introduccin

Desde principios de los aos setenta, motivados por la crisis emergente del fordismo como modelo industrial, muchos pensadores e intelectuales intentaron aproximarse a la comprensin de una nueva fase de acumulacin del capital marcada por profundas transformaciones en los medios de produccin, en las formas organizativas del trabajo y en los patrones de consumo. En este sentido, se intentdar cuenta de las especificidades de una transicin hacia un nuevo tipo de economa que colocabaa la informacin como insumo fundamental para los procesos de produccin y que, debido a sus dinmicas particulares, distaba de aquellas que fueran caractersticas del capitalismo industrial del primer tercio del siglo XX.

Tal y como destaca Zukerfeld (2008),

comienzan a surgir nombres para la nueva etapa. Sociedad Postindustrial (Bell), Post-capitalismo (Drucker), Knowledge Based Economy (OCDE), Era de la Informacin o informacional (Castells), Turbocapitalismo (Luttwalk), Sociedades de Control (Deleuze), Sociedades de Riesgo (Beck), Posfordismo (Escuela de la regulacin y otros), Alta Modernidad (Giddens) (2008:2).

Sin dudas, se asista al despliegue de un nuevo modo de capitalismo, en el que los procesos de valorizacin del capital posicionaban a la informacin y al conocimiento en un rol central, ms all de los factores objetivos y subjetivos (medios de produccin y fuerza de trabajo). Los determinantes de esta nueva etapa, se visualizaron en los procesos de produccin de bienes y servicios, as como tambin en las nuevas estrategias del capital para el control de la investigacin y el desarrollo (I+D) y consecuentemente para la apropiacin de ganancias y rentas.

Por ello, en la nueva economa de la globalizacin, de la financiarizacin y del conocimiento, resulta crucial la comprensin de los regmenes normativos que regulan y extienden los alcances de la propiedad privada. As como el capitalismo industrial se fund sobre las bases de la propiedad fsica (limitando el acceso a la materia y la energa), se podra afirmar que esta nueva fase del capitalismo se caracteriza por la propiedad inmaterial y digitalizada, un bien-saber mercantilizado (Boutang, 2004)que establece sus propios derechos de propiedad a travs de juridicidades especficas. De ah, que los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI)adquieran una importancia medular para garantizar el funcionamiento del nuevo rgimen econmico a escala global.

Los orgenes de la Propiedad Intelectual

Las primeras aproximaciones conceptuales para la proteccin normativa de las creaciones, se pueden rastrear en la antigua Grecia a partir de la referencia de Aristteles en el S. IV A.C. acerca de la propuesta de Hipdamo de Mileto para proteger invenciones se podra afirmar de manera simplificada que las nociones nodales del moderno sistema de propiedad intelectual se establecieron durante el periodo comprendido entre el Medioevo hasta la Era Industrial (S. XIX).

El primer antecedente medieval, respecto a la proteccin de una invencin, data del ao 1331.La Corona Britnica le concedi el privilegio o `patente al tejedor flamenco John Kemp, constituyendopara algunos autores (Baumol y Strom, 2010; Jones, 2014) el primer hito en la historia de europea en materia de proteccin de una tcnica o actividad.

No obstante lo anterior, existe un marcado consenso en considerar al Estatuto de Venecia (1474) como el primer intento sustantivo para instituir un sistema de patentes de invencin (Coulter, 1991). Dicho estatuto fue pionero en varios aspectos: contena un catlogo de invenciones protegidas, ofreca una proteccin de diez aos para todas las invenciones y estableca un sistema de penalidades para quienes hicieran un uso ilegtimo de los permisos (Macleod, 1988). Adems, estableca una diferenciacin muy clara respecto a sus antecedentes, puesto que las patentes comienzan a distinguirse de las surgidas de otros privilegi [1] que conferan monopolios para cualquier actividad y pasan a regular, en forma primordial, los derechos sobre el conocimiento (Daz Rnner y Folguera, 2014).

Dado el origen mediterrneo de la difusin del sistema de patentes de invencin fenmeno ntimamente vinculado a las rutas comerciales entre Europa y Oriente muchos estudiosos destacan la impronta italiana de los sistemas de patentes que empezaron a regir en Reino Unido y Francia [2] .

El concepto de los derechos intelectuales se extendera ms all de Europa.En las colonias norteamericanas, a travs de la influencia inglesa, se propusieron regulaciones para la proteccin de la propiedad intelectual durante la Convencin de Filadelfia (1787) que terminaran siendo consagradas en la Constitucin de los Estados Unidos (Art. I, Seccin 8, Clusula 8). Tres aos despus, en 1790, Thomas Jefferson sera el artfice de la primera legislacin sobre patentes.

A raz de estos antecedentes, es importante destacar que durante buena parte del S. XVII y hasta mediados del XIX, la propiedad intelectual fue severamente cuestionada por la ideologa liberal naciente, ya que desde dicha perspectiva suponaque sealentaba la existencia de monopolios, se atentaba contra el libre desarrollo del comercio y se obturaba la produccin del conocimiento.

Esta mirada, comenz a cambiar en los albores de la Era Industrial. La organizacin de una divisin internacional del trabajo segn la cual los pases centrales deban especializarse en la produccin de manufacturas, mientras los perifricos deban hacerlo en la exportacin de materias primas en beneficio de los primeros y con la incorporacin de adelantos tcnicos a los procesos productivos, las naciones industrializadas se vieron en la obligacin de invertir cuantiosas porciones de sus presupuestos para alentar el desarrollo de innovaciones tecnolgicas para la industria y en simultaneidad, tambin en crear dispositivos jurdicos que aseguraran la proteccin de las mismas.

De ahque en las postrimeras del S. XIX se presentaran dos tratados internacionales de singular importancia: la Convencin de Pars sobre Proteccin de la Propiedad Industrial (1883) y la Convencin de Berna sobre la Proteccin de Obras Literarias y Artsticas (1886). Dichos tratados sern estructurantes para los marcos jurdicos posteriores, ya que de la unificacin de ambos rdenes normativos propiedad industrial y derechos de autor surge lo que hoy conocemos como Propiedad Intelectual (Zukerfeld, 2008).

Los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) en la actualidad

Segn Snchez Padrn, los DPI se dividen en dos grandes categoras: los relativos a la propiedad industrial, que incluyen patentes, marcas, nombres comerciales y rtulos de establecimiento, denominaciones de origen, obtenciones vegetales y productos semiconductores; y los derechos de autor (Snchez Padrn, 2011).

La unificacin de los derechos de autor y de la propiedad industrial posibilit el surgimiento de lo que actualmente se conocen como DPI. Adems, dicha combinatoria se reflejar, dcadas despus, en el cuerpo de nuevas organizaciones y de nuevos tratados internacionales en materia de propiedad intelectual: En 1967 nace la WIPO (Organizacin Mundial de la Propiedad Intelectual, por sus siglas en ingls), antecedente directo de lo que posteriormente se conocer como ADPIC/TRIPS (Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), tratado creado durante el ao 1994 en el marco de la OMC (Organizacin Mundial del Comercio).

Tal y como seala Zukerfeld, este recorrido desde una dicotoma conceptual (Derechos de autor-Propiedad industrial) e institucional (Convencin de Berna Convencin de Pars) hacia la unificacin en ambos rdenes (Propiedad Intelectual y TRIPS, respectivamente) est ntimamente ligado al pasaje desde el capitalismo industrial al capitalismo cognitivo (Zukerfeld, 2010). De ah en la actual etapa del capitalismo, el rol asignadoa la nocin de la propiedad privada fsica se articula con el monopolio privado del conocimiento y la informacin, y en este sentido, las concepciones en torno a la naturaleza desempean un rol central.

En otros trminos; si la naturaleza, los organismos vivos y el patrimonio genticode la humanidad pueden explicarse de modo reduccionista como meros mecanismos de informacin, los mismos, en los marcos del capitalismo cognitivo, pueden ingresar al mbito de las mercancas, ser apropiados mediante el patentamiento y extender el rgimen de la propiedad privada sobre aquello que antes se encontraba fuera de la esfera econmica.

Biotecnologa, obtenciones vegetales y patentes

En los marcos del capitalismo cognitivo, entendemos a la biotecnologa como el proceso que permite aislar, identificar y recombinar los genes que hace que por primera vez podamos disponer del patrimonio gentico de la naturaleza (informacin) como materia prima bsica de la actividad econmica (Rifkin, 1999). La vinculacin entre DPI y biotecnologa estuvo presente desde sus orgenes, desde la base misma de su matriz fundacional. En esa lnea, las patentes adquieren un rol fundamental para facilitar el ingreso de la naturaleza al nichode lo mercantil.

El antecedente principal se encuentra en el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, emitido en 1980, por el caso Diamond vs. Chakrabarty, por el cual se homolog el patentamiento de una bacteria modificada genticamente diseada para degradar hidrocarburos en los ocanos. Este acontecimiento marcara, desde el punto de vista jurdico-normativo, un jaln fundamental en la historia de la biotecnologa, puesto que por primera vez se habilitaba el patentamiento de un ser vivo.

Sin embargo, es importante notar que los primeros marcos jurdicos para el patentamiento de variedades vegetales stricto sensu datan de fines del S. XIX y principios del XX, ninguno de ellos tuvo alcances a escala global.

No fue sino hasta 1961 que, en funcin de asegurar sus intereses ms all de las fronteras nacionales, un grupo de pases europeos se coalig para crear un marco internacional para la proteccin de creaciones fitogenticas en los marcos de la expansin de las semillas hbridas [3] y la llamada Revolucin Verde [4] . Tal fue el caso de la Unin Internacional para la Proteccin de las Obtenciones Vegetales (UPOV), un convenio que estableci el primer marco normativo para la proteccin de los obtentores de plantas, a fin de asegurar la proteccin de sus derechos para impedir su reproduccin indebida y explotacin comercial, es decir, sin la autorizacin de los derechohabientes. A ello se sum el Acta de Proteccin de Variedades Vegetales de 1970 (PVPA, por sus siglas en ingls) en los Estados Unidos. La misma extenda derechos de patentamiento sobre variedades vegetales. Vale aclarar que, en ambas redaccionesnormativas, se garantizaba el llamado`privilegio del agricultor, es decir, la proteccin del derecho consuetudinario de guardar semillas obtenidas de una cosecha para una siguiente siembra.

Con el correr de los aos, lo que fuera consagrado como un derecho, fue poco a poco delimitndose como una excepcin debido la presin de las grandes corporaciones semilleras. As, el llamado `derecho al uso propio o privilegio del agricultor fue restringindose cada vez ms. Esto se vio reflejado no slo en las modificaciones del convenio UPOV en 1972, 1978 y 1991 [5] , sino tambin en los grandes acuerdos internacionales que se suscribieron dcadas ms tarde: La Convencin sobre Diversidad Biolgica (1992) y, en el marco de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), el ya mencionado Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC/TRIPS, 1994). Ambos declaman los derechos de los obtentores y, si bien sealan que las variedades vegetales pueden estar excluidas del patentamiento, exigen algn sistema de proteccin de la propiedad intelectual.

Biotecnologa y agronegocios en Argentina

Nuestro pastieneun perfil econmico de carcter perifrico y agro-exportador, es as que se encuentra sujeto a la dependencia delos mercados internacionales,en materia cientfico-tcnica de I+D y, a la normativa surgida de los marcos regulatorios internacionales de proteccin de las variedades vegetales.

Contrariamente a lo que generalmente se sostiene, los comienzos de la biotecnologa vegetal en la Argentina estuvieron ntimamente vinculados al sector estatal.Segn Pellegrini (2013), acomienzos de los aos ochenta ya se vislumbraban algunas iniciativas gubernamentales para la promocin de la biotecnologa en el pas. En 1982, an bajo el rgimen dictatorial cvico-militar, se impuls la creacin de un Programa Nacional de Biotecnologa, objetivo que no se concret.

Posteriormente, tras la asuncin del gobierno democrtico de Ral Alfonsn en 1983, se impuls un Plan Nacional de Biotecnologa a instancias del entonces Secretario de Ciencia y Tecnologa, Manuel Sadosky. Adems, se estimul la investigacin biotecnologa vegetal a travsdel INTA (Instituto Nacional de Tecnologa Agropecuaria) y el INGEBI (Instituto de Investigaciones en Ingeniera Gentica y Biologa Molecular).Ya promediando el final de la dcada, un grupo de investigadores (liderados por Esteban Hopp y Alejandro Mentaberry) trabaj en el desarrollo de papas transgnicas con resistencia a los virus PVX, PRLV y PVY [6] (Pellegrini, 2013).

Lo anterior resulta clave para entender lo que sucedera en los inicios de la dcada del noventa. Con el peso cada vez ms gravitante del inters empresarial, sobre todo a partir de la injerencia del capitaltransnacional, se impone un giro notable tambin en la agenda de investigacin estatal. Se relegan los proyectos locales y se prioriza el desarrollo de lneas de investigacin en funcin de las demandas de las corporaciones.

Es en este contexto cuando comienza a desplegarse el modelo de los agronegocios en la Argentina. La liberacin comercial de la soja RR de Monsanto resistente al herbicida Round Up en 1996 marc el punto de partida de una profunda transformacin en la estructura agraria del pas. La progresiva introduccin de los cultivos transgnicos especialmente soja, maz y algodn ,la implementacin del mtodo de la siembra directa y la masiva aplicacin de agroqumicos, sumadoal protagonismocreciente del capital financiero, derivaron en la aparicin de nuevos actores econmicos de origen transnacional y la desaparicin de pequeos y medianos productores agrarios. Esta expansin econmica precis de una adecuacin normativa en funcin de garantizar el nuevo esquema de acumulacin.

Dichas adecuaciones normativas e institucionales posibilitaron la creacin en 1991 de dos organismos clave: la Comisin Nacional Asesora de Biotecnologa Agropecuaria (CONABIA), ente asesor de la entonces Secretara de Agricultura, Ganadera, Pesca y Alimentos (autoridad de aplicacin de la normativa sobre experimentacin y/o liberacin al medio de organismos genticamente modificados) y el Instituto Nacional de Semillas (INASE) como autoridad de aplicacin de la Ley de Semillas.

La Ley de Semillas: orgenes y tensiones

Los orgenes de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenticas (Ley N 20.247) se remontan hacia finales de los aos sesenta. Por entonces, tanto los organismos del Estado as como las empresas semilleras coincidieron en reclamar una actualizacin de la legislacin por entonces vigente en materia de semillas. Ello deriv en la sancin de dicha leyen 1973, y se constituy como el primer marco regulatorio sobre la materia en Amrica Latina.

Un aspecto fundamental de dicha ley, as como la adhesin de nuestro pas al convenio UPOV 1978, es que protege el `privilegio del agricultor o derecho al uso propio, amparado por Derecho Consuetudinario en materia agraria. La Ley es taxativa al respecto: no lesiona el derecho de propiedad sobre un cultivar quien reserva y siembra semilla para su propio uso (Art. 27).

Adems, estableci algunas regulaciones generales para la comercializacin de las semillas, y las dividi en dos grupos: semillas identificadas y semillas fiscalizadas. Se elimin la figura de la `semilla comn por considerar que no garantizaba rendimientos de calidad.

Sin embargo, los DPI sobre plantas tuvieron poca incidencia durante los aos ochenta. Recina partir de la siguiente dcada, escuando el Estado Argentino comenz a recibir fuertes presiones por parte de las empresas agro-biotecnolgicas para adecuar su normativa jurdica en materia de semillas en conformidad con los algunos marcos internacionales. En esta direccin y siguiendo a Perelmuter (2013), se enumeran algunas de las reformas que obedecieron a tales exigencias: Decreto 2183/91 (creacin del INASE como rgano de aplicacin de la Ley 20.247), la Ley 24.376/94 que ratific el Convenio UPOV 1978, la Ley 24.481/95 de Patentes de Invencin y Modelos de Utilidad (para adaptar nuestro cuerpo legal a los requerimientos de ADPIC) y la Resolucin 35/96 del INASE que establece restricciones sobre el derecho de los productores rurales para guardar semillas.

Tambin cobra relevancia expresar que, el registro de las variedades vegetales ante el Estado no constituye, a su vez, derechos de patentamiento. En nuestro pas rige el llamado sistema de los Derechos del Obtentor (DOV), un modo de proteger la propiedad intelectual del obtentor para asegurarle derechos de explotacin sobre su creacin. Sus alcances le permiten producir y vender el material de propagacin pero no as sus derivaciones vegetales, y su duracin puede extenderse hasta los veinte aos.

A pesar de ello, desde 2003 hasta la fecha han surgido distintas propuestas (provenientes del Estado y del sector privado) para modificar la Ley de semillas, en su mayora para adherir al Convenio UPOV 1991 y establecer, bsicamente, un sistema de cobros de regalas por propiedad intelectual y restringir el `privilegio del agricultor, proponiendo a su vez, un rgimen de excepciones.

El ltimo de estos intentos corresponde a octubre de 2016, cuando el actual ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, present un proyecto de Ley en nombre del Poder Ejecutivo para modificar la Ley 20.247. Unos pocos meses antes, el propio funcionario haba tenido que laudar ante un conflicto desatado entre los productores sojeros enfrentados con Monsanto, a raz del cobro compulsivo de regalas impuesto por esta ltima, ya que gracias a un acuerdo con las empresas exportadoras, haba logrado imponer un sistema de anlisis en los puertos para detectar si en los embarques de soja transgnica existan trazas del gen denominado comercialmente como RR2.El Ministerio de Agroindustria resolvi que el Estado se encargara de dicha tarea a travs del INASE y desat un conflicto que abri nuevamente la discusin sobre la modificacin de la Ley de semillas.

Los ejes del conflicto

En trminos generales, se considera que el pago por el uso de la tecnologa se encuentra contemplado al momento de la compra de la semilla fiscalizada. Muchos productores sojeros compran la semilla una vez y luego, amparados por el derecho al uso propio o privilegio del agricultor, utilizan parte de su cosecha para una nueva siembra.

En este punto es importante dar cuenta del fenmeno la llamada `bolsa blanca, es decir, la circulacin comercial de parte de las semillas obtenidas en una cosecha a travs de circuitos informales. Este tipo de iniciativas es el que las corporaciones semilleras sealan a la hora de exigir una legislacin que les asegure el cobro de regalas para combatir a ese `mercado negro. Las empresas arguyen que se debe adecuar la legislacin argentina para eliminar la figura del uso propio y establecer un sistema de fiscalizacin(para evitar el comercio ilegal de semillas) a partir del pago de regalas por propiedad intelectual, obteniendo, desde luego, mayores ganancias.

El derecho al uso propio y/o privilegio del agricultor constituy la centralidad del conflicto entre Monsanto y la Argentina. Monsanto no pudo patentar el gen RR en nuestro pas, y una vez que se extinguieron los derechos de patentes sobre el Glifosato en el ao 2000 (otras empresas comenzaron a producirlo), esta corporacin despleg un accionar verdaderamente predatorio y agresivo en procura de obtener una adecuacin de la normativa argentina en materia de semillas para asegurarse el cobro de regalas por propiedad intelectual, llegando al extremo de involucrar a funcionarios estadounidenses (a travs de la Embajada) para presionar al Estado Argentino a adecuarse a sus exigencias (Pellegrini, 2013; O Donnell, 2012).

La tensin recrudeci con el inicio de acciones legales por parte de Monsanto ante los tribunales de la Unin Europea (UE) en 2006 [7] . La transnacional exhortaba a las importadoras europeas pago por el uso de la soja RR importada de Argentina (debido a que Monsanto s tiene patentado el gen RR en otros pases). El Estado Argentino intervino como tercero interesado, ya que buena parte de las rentas provenientes de las exportaciones de soja transgnica se ponan en disputa en ese conflicto, puesto que Monsanto buscaba apropiarse de una porcin de ellas apelando a dicha estrategia tribunalicia. La contienda finaliz en 2010, cuando los tribunales supremos de la Unin Europea dictaminaron en favor de la Argentina, determinando que dicha empresa no estaba en situacin de reclamar regalas a los importadores por productos derivados de la soja argentina, ya que la patente se limitaba al gen y que, adems, no poda determinarse trazabilidad (se tratabande cargamentos de harina de soja) (Pellegrini, 2013).

Sin embargo, dos aos despus, en 2012, Monsanto anunciara un nuevo esquema de inversiones [8] que incluy el lanzamiento de sus productos de `segunda generacin como la soja transgnica INTACTA RR2 (que adems de expresar resistencia al herbicida Glifosato suma resistencia a insectos) y el maz RR2/Bt (que a su conocida resistencia a los insectos, expresa resistencia al Glifosato). A partir de entonces, el debate acerca de la reforma de la Ley de Semillas volvi a cobrar actualidad.

Otro aspecto importante que explica la exigencia del capital transnacional por el cobro de regalas es el de la inversin en materia de investigacin. Las corporaciones transnacionales de la agrobiotecnologa sostienen que el cobro de regalas es fundamental para el estmulo de la inversin en I+D, la creacin de fuentes de trabajo y el desarrollo de nuevas variedades. Este argumento es respaldado por organismos del Estado como el Ministerio de Ciencia, Tecnologa e Innovacin Productiva, ya que desde su creacin (2007) ha trabajado en el vnculo las de empresas (locales y transnacionales), universidades y organismos pblicos de investigacin para el desarrollo de la biotecnologa.

Si bien hasta el momento los distintos intentos para modificar la Ley de Semillas se vieron truncados (existen proyectos de los aos 2002, 2003, 2007, 2012, 2014 y 2016) en buena medida debido al rechazo que suscita entre los movimientos sociales, pueblos originarios, ONGs y organizaciones ecologistas (a las que se suman las diversas campaas que se desplegaron en funcin de impedir su tratamiento), las corporaciones agrobiotecnolgicas han promovido otras estrategias para asegurarse el cobro de regalas. Las mismas, desde luego, dispararon varias tensiones.

Una de dichas estrategias fueron las llamadas `regalas extendidas, propuesta surgida por parte de la Asociacin Argentina de Proteccin de las Obtenciones Vegetales (ARPOV) junto con la Asociacin de Semilleros Argentinos (ASA) que se basa en el Acta UPOV de 1991. Este sistema obliga al productor a pagar una contraprestacin por el desarrollo biotecnolgico de la empresa obtentora mediante un acuerdo contractual, que elimina la posibilidad de uso propio (vulnerando la Ley de semillas actualmente vigente) y extiende los derechos de los obtentores hacia el infinito, convirtiendo al productor en un mero arrendatario de la semilla. Dicho sistema fue denunciado como una herramienta de presin corporativa por varias entidades agrarias.

Un ejemplo de cmo algunos productores sojeros se han organizado para resguardar sus intereses ante los embates de las corporaciones biotecnolgicas es el llamado BolsaTech, sistema de reciente surgimiento (tras el conflicto desatado por Monsanto y los exportadores mencionado supra). La propuesta sostiene que en el caso de detectar la presencia del evento RR2 en una partida de soja, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires emitir un certificado para enviarlo a Monsanto, de manera que sta pueda reclamar el cobro de regalas al productor y ste ltimo pueda defenderse en caso de considerar improcedente el reclamo.

Por ltimo, resulta de particular relevancia la negativa por parte de la justicia argentina al patentamiento de semillas transgnicas. En una sentencia fechada en noviembre de 2015 y notificada en diciembre de ese mismo ao, l a Sala III de la Cmara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federalrechaz la demanda iniciada por Monsantoa raz de las sucesivas negativas del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) para habilitar en Argentina el patentamiento de un mtodo de obtencin de plantas transgnicas, molculas de ADN recombinante y las clulas vegetales modificadas por dichas molculas. Dichas decisiones administrativas del organismo encargado de registrar las patentes de la propiedad industrial motivaron a Monsanto a recurrir a la justicia federal en 2007 para solicitar la nulidad de las resoluciones, as como para pedir la declaracin de inconstitucionalidad el artculo N 6 del decreto 290/06 (reglamentario de la Ley 24.481/95 de Patentes de Invencin y Modelos de Utilidad). Si bien en aqul ao el fallo fue favorable para la transnacional estadounidense, el INPI apel el dictamen y posibilit que la Cmara Civil y Comercial se expidiera convalidando su accionar administrativo.

Conclusin

La semilla es la fuente de la vida y el primer enlace en la cadena alimenticia. El control de las semillas se manifiesta en el control de nuestras vidas, de nuestros alimentos y de nuestra libertad (Vandana Shiva, 2008).

En este artculo se han intentado develar las razones por las cuales las recientes transformaciones hacia el interior del sistema capitalista han posibilitado la expansinde la mercantilizacin y el rgimen de la propiedad como nunca antes, y de cmo en pos de ese objetivo, el rol de los Derechos de Propiedad Intelectual cobra una importancia esencial. Ahondar en sus orgenes histricos permite, adems, apreciar su importancia en los marcos de las transformaciones productivas.

Por eso, a partir del concepto del Capitalismo Cognitivo, podemos comprender cmo la produccin de las mercancas en la actualidad se explica por procesos que van ms all de la materia y de la energa, y colocan a la informacin en el plano de la centralidad. En este sentido, inscribimos al rol de la biotecnologa como el eje a partir del cual la esfera de la mercantilizacin se expande hacia mbitos inimaginables, reduciendo a la naturaleza a mecanismos de informacin y, por ende, como insumo elemental de nuevos bienes/mercancas.

En este punto, la gentica emerge como la nueva materia prima informatizada de este biopoder. Las metforas comparativas del software y la gentica no son casuales. Por eso, el caso de las semillas modificadas genticamente expresan una disputa que va ms all del plano econmico, puesto que la apropiacin de este acervo gentico tambin forma parte del objetivo del capital transnacional (en trminos de lo actualmente se conoce como Big Data), es decir, la valorizacin econmica de la gentica a partir de su conversin como informacin acumulada a nivel global para controlarla y obtener grandes beneficios, desde el monopolio del germoplasma y del mercado de los alimentos, as como para el desarrollo de nuevos transgnicos.

De ah, que la exigencia de patentes sobre el material gentico constituya un nuevo modo de apropiacin de la naturaleza. La mundializacin de la economa biotecnolgica, como aliada del capital financiero en los marcos de la globalizacin y la bsqueda constante de un marco normativo homogneo a nivel internacional, forman parte de un proceso que debe ser ledo monolticamente.

Si se tiene en cuenta que desde los albores de la agrobiotecnologa, no hubo consideraciones de carcter social, ambiental y cultural para la liberacin de productos transgnicos para el consumo humano, mucho menos van a existir en relacin al patentamiento de los seres vivos y organismos vegetales.Ni la licencia social, ni el principio de precaucin, ni el derecho de los pueblos a elegir sus propios modelos de desarrollo estn considerados dentro del esquema de la agrobiotecnologa. De ah las exigencias corporativas para la privatizacin del material gentico resulten inadmisibles no slo desde correctas bioticas, sino tambin por razones histricas y culturales.

Por ello, la posibilidad de inscribir el conflicto de las semillas en la Argentina en este contexto resulta, a todas luces, revelador. Ms all de las gravosas consecuencias sociales y ambientales del modelo de los agronegocios, la Argentina ha podido garantizar el derecho al uso propio o privilegio del agricultor, preservando un espacio considerable en el que los productores sojeros, as como los pequeos y medianos agricultores que producen por fuera de las lgicas capitalistas, pueden reservar parte de su cosecha para reutilizarla. Esto debe ser defendido sin cortapisas, porque ningn inters econmico puede convertir un derecho en una excepcin, ni mucho menos, eliminarlo.

Bibliografa

Notas: 

[1] Privilegi significa privilegio en italiano y alude a los privilegios concedidos por la autoridad a los individuos para la proteccin de las invenciones. De acuerdo a Daz Rnner y Folguera (2017), El trmino patenteque hoy conocemos tiene su origen, precisamente, en la exposicinde los privilegi, es decir, en las cartas patentes que exhiban los privilegi y que consistan en las prerrogativas asignadas para ejercer distintas formas de monopolio, sin distincin alguna, a quienes introducan nuevas tcnicas en un lugar. Estas prerrogativas se concedan con una considerable discrecionalidad, ya que al no estar regulados se aplicaban a cualquier actividad. Por consiguiente, el monopolio que se otorgaba mediante los privilegi no discerna entre quien comerciaba telas o pimienta, de quien desarrollaba una invencin novedosa, fuese por razones econmicas o estratgicas.

[2] El Reino Unido promulg el Estatuto de los Monopolios en 1623, sentando las bases del derecho de patentes. En el caso francs, se dictamin la primera ley de patentes en 1791.

[3] Las semillas hbridas (y, por ende, la obtencin de variedades vegetales hbridas) se desarrollaron a partir de los aos veinte y comenzaron a comercializarse con intensidad a partir de los aos treinta. La tcnica consiste en aislar las lneas nativas de alto rendimiento, ensayar combinaciones para determinar su potencial de hibridacin y finalmente seleccionar las mejores combinaciones para la obtencin de una semilla comercial que, a partir de la segunda generacin, registre una declinacin en el rendimiento y obligue a un agricultor a comprar nuevamente una semilla. Este primer paquete tecnolgico se complementaba, adems, con nueva maquinaria agrcola, agroqumicos y pesticidas.

[4] Revolucin Verde es el nombre con el que se conoce al mtodo ideado por el agrnomo y genetista estadounidense Norman Borlaug (Premio Nobel 1970) en los aos 40 y cuya expansin mundial tuvo lugar entre los aos 60 y 70. Segn consigna Palmisano (2014), la Revolucin Verde implic la introduccin y masificacin de las semillas hbridas, principalmente de maz, trigo y arroz, el deterioro de la diversificacin productiva y el incremento del uso de insumos comerciales (fertilizantes qumicos, plaguicidas, etc.). En nuestro pas, este proceso de carcter global comenz algunos aos despus (a fines de los aos 70, N. del A.) e implic la creciente transnacionalizacin de la industria de insumos y los desarrollos cientficos a la par de una mayor dependencia tecnolgica por parte de los productores directos.

[5] El Convenio Internacional para la Proteccin de Obtenciones Vegetales International Union for the Protection of New Varieties of Plants (de all sus siglas: UPOV) fue adoptado el 2 de diciembre de 1961 durante una conferencia diplomtica celebrada en Pars, y entr en vigencia a partir del 10 de agosto de 1968 gracias a la ratificacin de Alemania, los Pases Bajos y Gran Bretaa. Dicho convenio fue revisado y modificado el 10 de noviembre de 1972, el 23 de octubre de 1978 y el 19 de marzo de 1991 con el fin de reflejar los cambios tecnolgicos en el campo del fitomejoramiento y la experiencia adquirida mediante la aplicacin del Convenio de la UPOV, tal y como lo indican en su sitio oficial ( http://www.upov.int ). El Acta de 1991 expande los Derechos del Obtentor (DOV) respecto a sus antecesoras, y a diferencia del Acta de 1978 (ratificada en Argentina por la Ley N 24.376), no establece la obligatoriedad del derecho al uso propio o privilegio del agricultor, dejando al libre arbitrio de los Estados la aplicacin de dicho principio en su cuerpo legal.

[6] El PVX o Virus X de la P apa se transmite mecnicamente y puede presentar una sintomatologa de mosaico (disposicin irregular de reas oscuras y claras en las hojas) leve o severo en las hojas hasta la clorosis (amarillamiento del tejido foliar por falta de clorofila). La fuente de este virus son los tubrculos infectados. E l PRLV o Virus del E nrollamiento es un virus que produce el enrollamiento de las hojas basales hacia adentro. Las hojas adquieren una textura acartonada y se le suman la clorosis o enrojecimiento, entre otrossntomas. En tanto, el PVY ( Potyvirus ) o Mosaico Severo es uno de los virus ms frecuentes que afectan al cultivo de papa . La sintomatologa puede variar desde el mosaico leve hasta la necrosis severa y muerte de la planta. A diferencia del PXV, estos ltimos son transmitido s por fidos (insectos que se alimentan de material vegetal).

[7] Resulta interesante recordar que en el mismo ao 2006, en medio del conflicto del Estado con Monsanto, la entonces SAGPyA emiti la Resolucin 338/2006: Precsanse los alcances de la excepcin del agricultor de reservar su propia semilla, contemplada en el Artculo 27 de la Ley N 20.247 (Buenos Aires: Boletn Oficial, fechado el 23 de junio de 2006).

[8] Durante una reunin celebrada en el Consejo de las Amricas, Monsanto anunci el lanzamiento de los productos de segunda generacin en el marco un esquema de inversiones que alcanzaban los 1500 millones de pesos. El anuncio fue acompaado de manera entusiasta por parte de las autoridades argentinas, entre las cuales se encontraba la por entonces presidenta Cristina Fernndez de Kirchner. El mismo contemplaba la construccin de dos bases experimentales en las provincias de Crdoba y Tucumn, y particularmente, de una planta de tratamiento de maz transgnico en la localidad de Malvinas Argentinas (Prov. de Crdoba). Este proyecto desat un formidable proceso de resistencias que articul la solidaridad de sus habitantes junto a asambleas ambientalistas, organizaciones sociales, universidades, investigadores y representantes de los movimientos de DDHH que impidieron su instalacin. Tras cuatro aos de intentos fallidos para imponer su cometido, habiendo intentado obtener una licencia social a todas luces imposible, Monsanto finalmente opt por desarticular la planta de procesamiento en 2016.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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