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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2018

Un infierno para los musulmanes
El Estados Unidos de Trump

Nate Terani
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Demonizado en tu propio pas

Introduccin de Tom Engelhardt

Quien podra mantenerse en pie con la desafinada msica de sillas que hoy se toca en Washington? Cuando se trata de la casa Blanca de Trump, salta a la mente la antigua expresin deportiva sobre la necesidad de una tarjeta de puntuacin para seguir los movimientos de los jugadores (a pesar de que cada da, o quiz cada pocas horas, har falta una nueva). La tasa de rotacin de los ms altos cargos del equipo de la Casa Blanca estaba ya en el 43 por ciento, todo un rcord para cualquier administracin, despus de poco ms de un ao en el gobierno e incluso antes de haber empezado la ltima ronda de despidos. 

Recientemente, el presidente nombr a Gina Haspel (Gina, la sanguinaria) para que dirija la CIA. De hecho, ella fue la responsable de uno de los ms antiguos y brutales lugares clandestinos de la administracin Bush; tambin tuvo un papel significativo en la destruccin de pruebas de lo que las torturas la CIA haban hecho all y en otros sitios. Mientras tanto, nombr al anterior director de la Agencia, Mike Pompeo, un conocido islamfobo e iranfobo del Tea Party para reemplazar a Rex Tillerson despedido por Twiter como secretario de Estado. Ahora, es evidente que otro puesto clave est a punto de quedar disponible. Se dice que el asesor en Seguridad Nacional H.R. McMaster est casi en la calle porque el presidente est pensando abiertamente en alguien que le sustituya, posiblemente el antiguo embajador en la ONU en tiempos de Bush, John Bolton. Este es otro importante iranfobo, quien fue llamado durante aos para lanzar operaciones militares contra Irn. Al igual que el reciente reemplazo del asesor econmico Gary Cohn por el conservador comentarista de la CNBC Larry Kudlow, todos los nuevos nombramientos del presidente y otros que suenan como posibles tienen un rasgo en comn: cada uno de ellos est significativamente ms a la derecha que la persona sustituida. Ya sea que se trate de destrozar el acuerdo nuclear con Irn y librar una posible futura guerra con ese pas o de una poltica econmica an ms plutocrtica, en estos momentos Donald Trump parece estar tratando de crear una administracin cada vez ms exagerada. 

En el contexto de este creciente extremismo que incluye el probable regreso de la tortura, la posible reactivacin de Guantnamo con nuevos prisioneros, la intensificacin de la actividad blica en el Gran Oriente Medio con un nuevo punto lgido centrado en Irn y el afianzamiento de una islamofobia particularmente virulenta, permita que Nate Terani, veterano de la Marina de Estados Unidos, le muestre su infierno personal por el hecho de ser un musulmn estadounidense. Es un infierno que de momento sigue siendo en buena parte algo personal, pero... hasta cundo?

--ooOoo--

Ya est bien de este infierno para este musulmn estadounidense

Comprended esto: soy un estadounidense veterano de la Marina. Tambin soy islamita en un pas en el que, en estos aos, ser de esta fe no es precisamente lo ms feliz. Ahora permitidme que os cuente una breve historia.

Hace poco tiempo tuve un sueo ominoso. Era un medioda de un da gris y fro, el 20 de enero de 2020, y Donald Trump estaba prestando juramento para empezar su segundo periodo presidencial. Una enorme multitud le saludaba exultante mientras caa una ligera nevada sobre un mar de gorras rojas con el rtulo MAGA* y unas pancartas con la palabra TRUMP ondulaban suavemente frente al Capitolio.

En mi sueo, sin embargo, el Capitolio no era exactamente el que yo recordaba de mis das de joven marinero destinado all. Pareca daado por una guerra mientras en el horizonte se vean oscuras nubes de humo y poda orse el ruido de distantes disparos de artillera. En mi sueo no me preguntis cmo tambin poda or la voz aterrada de personas que gritaban pidiendo auxilio mientras agentes de Inmigracin y Aduanas (ICE, por sus siglas en ingls) vestidos con negros uniformes asaltaban casas y tiendas en Washington, deteniendo a personas y les obligaban a subir a grandes camiones sin matrcula.

Mientras tanto, la muchedumbre que haba acudido para escuchar el discurso de investidura no tengo idea, pero quiz fuera la ms grande en la historia de los sueos estaba flanqueada por vehculos militares; una formacin de soldados vestidos con un extrao uniforme de camuflaje y armados hasta los dientes permaneca detrs del presidente mientras deca su segundo discurso de toma de posesin. Yo poda incluso or sus palabras reverberando inquietantemente en el Capitolio. El enemigo, profera l, ha infiltrado a nuestra gran nacin gracias a las laxas leyes de inmigracin permitidas por unos polticos traicioneros!.

En ese mismo momento, le dijo a la eufrica multitud que ya estaba preparado para, sin la ayuda de nadie, purgar de nuestras filas a esos terroristas y a quienes hacen posible su trabajo.

Me despert invadido por un fro sudor. A diferencia de otras pesadillas de las que normalmente me desprenda como una fantasa nocturna, consecuencia tal vez del helado Ben and Jerry que haba tomado esa noche y del que no pude resistirme, esta no me abandon y, lamento decirlo, se repiti.

Un paisaje de miedo en Estados Unidos

Incluso peor; en estos das ya no tengo que necesidad de caer en un profundo sueo para vivirlo. Pese a que somos pocos quienes lo admitiramos, alguna versin de mi sueo es ciertamente la secreta pesadilla cotidiana de millones de mis pares mahometanos de Estados Unidos. En un momento en el que los inmigrantes en este pas viven su propio miedo podis creerme tambin nosotros lo vivimos. En nuestra palpable pesadilla, una administracin que puede ser vista no solo como ineficiente sino tambin desafortunada ms all de lo imaginable, plagada de escndalos y llena de funcionarios dirigindose hacia la puerta de salida (o acompaados hasta los jardines de la Casa Blanca), podra sin embargo convertirse en algo incluso ms profundamente amenazador para los estadounidenses como nosotros [los musulmanes]. Podra ser que ms pronto o ms tarde se consolidara el poder y, ansioso por distraer a la gente de su poltica verdaderamente plutocrtica y nefasta, nos ponga a todos en la Liga mayor. Sin caer en otro estado de sueo, puedo imaginar con bastante facilidad la forma en que, con la tcita aprobacin de la base de apoyo de Trump, su administracin podra prepararse para utilizar algn devastador atentado terrorista el prximo Orlando o San Bernardino para utilizar a los islamitas estadounidenses o a los inmigrantes para preparar el terreno para una verdadera pesadilla.

Esa crisis podra tener variadas formas, por ejemplo, un ataque con una bomba sucia (un explosivo convencional preparado para esparcir residuos radioactivos en una amplia zona urbana). Un ataque como este est en el centro de la preocupacin de la comunidad de la inteligencia de Estados Unidos desde hace varios aos. De hecho, en 1999, mientras prestaba servicio como nuevo integrante de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en ingls), la primera reunin en la que estuve en el cuartel general de la CIA, en Langley, Virginia, se centr precisamente en este tema.

Fuera eso lo sucedido o cualquier otra cosa parecida, es bastante fcil pensar cmo podra utilizarla la administracin Trump para aumentar su poder a costa de nosotros. Con la gente acobardada por el miedo, se podra declarar la ley marcial. Mientras tanto, un Congreso que frente a una presidencia imperial ya ha renunciado a ejercer su deber constitucional de declarar la guerra, podra conceder a Donald Trump ms autoridad que la que ya detenta gracias a las potestades sin precedentes que hoy tras el 11-S de 2001 hace uso cualquier presidente, y los estadounidenses (o al menos muchos de ellos) se cohesionara junto al jefe.

Despus, empezara a desarrollarse algo mucho peor y mi repetitiva pesadilla se convertira en una realidad de pesadilla; esto es lo que imagino (y, al menos en el mundo de los islamitas estadounidenses, no soy el nico que lo piensa). Las repercusiones de un ataque como el que he descrito, tanto ms en nuestro mundo, desde la Marcha de las Mujeres hasta la investigacin sobre Rusia de Robert Mller, se convertiran en recuerdos lejanos y olvidados. El disenso sera denunciado como antipatritico, incluso ser declarado ilegal, y los derechos humanos podran suspenderse.

A estas alturas, estoy seguro de que el lector ve hacia donde estoy yendo. Al menos en mi pesadilla ahora estoy hablando de la que vivo cada da innumerables inmigrantes y mahometanos estadounidenses estn en campos esperando quin sabe qu. No es algo sin precedentes en Estados Unidos: nada ms recordar la redada de estadounidenses de origen japons y su confinamiento en campos de concentracin durante la Segunda Guerra Mundial.

En este momento de creciente islamofobia, en un tiempo en el que el presidente desea sencillamente prohibir la presencia de musulmanes extranjeros y arrojar a los de aqu a lo peor de lo peor, imaginarme a m mismo, un veterano estadounidense, lo mismo que a mi familia y a otros miembros de la comunidad mahometana, a oscuras dentro de un vagn de ferrocarril yendo hacia un campo de internamiento, es solo un paso ms en mis temores respecto del futuro. Mientras tanto, tratamos desesperadamente de convencernos de que seguramente el Tribunal Supremo impedir semejante injusticia.

Aunque conocido nuestro mundo y conocida la historia del racismo en este pas no es tan difcil imaginar a muchsima gente quebrada hombres, mujeres y nios ya en nuestro destino, mientras vamos a toda velocidad sobre los rieles para unirnos a ella. Tampoco es tan difcil imaginar a la administracin Trump despreciando a quienes se manifiesten contra ese tratamiento por tratarse de desleales conspiradores y despus tambin realizando ataques de la polica militarizada para cazar a algunos de ellos. Incluso puedo imaginar mezquitas incendiadas, y sinagogas e iglesias, que intentan proteger a los ciudadanos que huyen, atacadas por orden del gobierno.

Hacia un destino oscuro

En algn oscuro rincn de mi mente, sabiendo de lo que somos capaces los seres humanos, casi puedo figurarme cierta versin estadounidense del Holocausto protagonizado por los islamitas de este pas, la pesadilla final que los inmigrantes y musulmanes estadounidenses temen desde la victoria electoral de Donald Trump en noviembre de 2016, pero ni siquiera se atreven a musitarla. No hay nada ms triste que decir que de ninguna manera esos miedos carecen de antecedentes histricos: por supuesto, el mundo ha estado antes aqu.

Si el fatal destino de los millones de personas que gracias a Adolf Hitler y sus subordinados perecieron durante la Segunda Guerra Mundial no le parece al lector lo suficientemente real, no tiene ms que visitar el Museo Monumento del Holocausto, en Washington. All puede ver las impresionantes imgenes de nuestros hermanos que como consecuencia de su fe o su origen fueron aniquilados, algunos de ellos por sus propios compatriotas.

Ahora bien, s perfectamente que es posible que quienes no son mahometanos estadounidenses piensen que esas fantasas en el mejor de los casos son exageradas y en el peor, absolutamente impensables. Es fcil imaginar el porqu: Donald Trump no es Adolf Hitler, el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller no es Joseph Goebbels, el jefe de Gabinete de la Casa Blanca John Kelly no es Hermann Gring, y el ex director de la CIA y prximo secretario de Estado Mike Pompeo no es Heinrich Himmler. Es verdad, pero Pompeo, un importante islamfobo en una administracin llena de ellos, ha insistido en que todos los musulmanes son potencialmente cmplices de terrorismo y que las personas que creen profundamente que el Islam es el camino son una amenaza para Estados Unidos. Incluso ha recibido ha sido condecorado con el guila de la Seguridad Nacional por un connotado grupo de odio contra los islamitas ACT for America y ha sido entrevistado ms de 20 veces por Frank Gaffney, el ms influyente islamfobo del pas, en su programa de radio. Y tratndose de islamofobia (e iranofobia, tambin), de ningn modo est solo en esta administracin.

De todos modos, ni siquiera las prohibiciones, los insultos y una evidente aversin hacia quienes como nosotros no nos parecemos al presidente ni oramos como lo hacen l y sus hombres, ni siquiera los desfiles con antorchas de los neonazis de este pas que apoyan a Trump sugieren algo similar a un Holocausto Estadounidense. Pero sepa el lector cuando lea estas lneas que aqu, en la oscuridad de la noche estamos ciertamente perseguidos por esos pensamientos y tambin por el recuerdo de quienes en los aos treinta del pasado siglo desecharon sus temores de lo peor por venir por considerarlos demasiado exagerados.

Hablando de lo personal, no puedo dejar de pensar que en nuestros 241 aos de historia, en los que tienen cabida una enconada guerra civil, dos guerras mundiales y la Gran Depresin, este puede llegar a ser el tiempo ms crucial. No puedo menos que preguntarme, al menos en mis momentos ms sombros, si acaso habr alguna manera de regresar del oscuro destino sea cual pueda ser al que nosotros, como nacin, nos encaminamos. Si as no fuera, solo recordemos que nadie podr decir que no sabamos qu estbamos haciendo, que no hubo advertencias cuando algunas personas como yo fueron demonizadas en nuestro propio pas.

Por infernal que pueda ser lo que suceda todava, al menos para este veterano, Donald Trump ya es bastante infernal.

* MAGA es la sigla de Make America great again (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande). (N. del T.)

Nate Terani es veterano de la Marina de Estados Unidos; prest servicio en la inteligencia de las fuerzas armadas en la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en ingls). Actualmente es portavoz de la PAC Defensa Comn y organizador de la campaa regional de Veterans Challenge Islamophobia (veteranos contra la islamofobia). Es columnista del peridico Arizona Muslim Voice.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176401/tomgram%3A_nate_terani%2C_being_demonized_in_your_own_country/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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