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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2018

En el Catatumbo, ELN contra EPL
Zidres o zonas de reserva campesina?

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


El 15 de marzo del corriente ao de 2018 se despleg en la prensa regional y nacional el insuceso, cual desafortunado evento, de enfrentamientos entre guerrilleros del Ejrcito de Liberacin Nacional (E.L.N) y reductos del antao desmovilizado Ejrcito Popular de Liberacin (EPL) cuyo Frente Libardo Mora Toro (LIMOTO), continu en armas, como disidencia, luego que la mayora de esa guerrilla opt por la desmovilizacin en el ao de 1991. Los registros sealaron enfrentamientos en el Alto Catatumbo de la Provincia de Ocaa y el Medio Catatumbo (El Tarra), con un saldo de ms de quince jvenes guerrilleros muertos y desplazamientos de campesinos que han afectado a veinte mil habitantes del agro, conforme alarma de las Naciones Unidas.

Anlisis de la situacin planteada

Partiendo del presupuesto de la existencia de una fuerza insurgente nacional con status de beligerancia a la luz del Derecho Internacional(DI), el E.L.N y la situacin particular de una organizacin armada local, en ejercicio de la guerra de guerrillas, que se reivindica como vanguardia popular con idearios polticos y no admitida como tal por la contraparte gubernamental y satanizada por los medios de comunicacin y la difusin de la inteligencia militar; encontramos, en principio, que ambas expresiones armadas enfilan contra el Establecimiento, cuentan con base social conforme al escenario en que se mueven, articulan presuntamente con mandos unificados y una ms que otra con notoriedades y caracterizaciones que hacen llegar a las masas, en un desenvolvimiento de continuidad y permanencia en un territorio determinado.

Sin extendernos en el antecedente histrico, los muchachos del ejrcito popular de liberacin continuaron actuando en el departamento de Norte de Santander y Sur del Cesar. Las antiguas Farc-ep, quisieron copar los territorios del desmovilizado antiguo E.P.L, persiguindoles; por lo cual se enmontaron en nichos de las profundas selvas del Alto Catatumbo subsistiendo de una base poltica campesina trabajada desde el ao de 1970, cuando el EPL hizo presencia en esas zonas, incluso con anterioridad a las Farc-ep. Para el ao de 1972 el Partido Comunista Marxista- Leninista (M-L), irrumpi, clandestinamente, con el trabajo campesino en la Provincia de Ocaa y El Catatumbo y en las zonas de explotacin petrolera y con ello se conform el Frente Libardo Mora Toro (LIMOTO). Son 48 aos de existencia en bases de familias rojas tradicionales y clandestinas en esa regin. Por su presencia y peso histrico, esos reductos del antiguo E.P.L, recibieron la ayuda y colaboracin del Ejrcito de Liberacin Nacional (E.L.N). Entre la gente se conocan como los primos, caracterizado por un trato mancomunado durante dcadas en una profilaxis de evitar su lumpenizacin.

Pese a la horrible noche del paramilitarismo en el Norte de Santander, los reductos del E.P.L, no fueron extinguidos. Es ms, se fortalecieron econmicamente resultado de las fallidas guerras contra el narcotrfico del Imperio y las castas militares colombianas. Hizo carrera la denominacin del embajador de U.S.A Tamps, de las narco-guerrillas, igualndolas a los carteles de la droga. Las gerillas sostienen y sustentan que el recurso del narcotrfico es un accionar ms delincuencial contra las estructuras del Estado que combaten. As como violan todas las normas el cdigo penal colombiano y la constitucin poltica lo hacen con el delito de obtencin de recursos econmicos, para subsistencia, con el trfico de la coca y sus derivados. Esa relacin de causalidad es la que ha predominado para que la figura de conexidad con el delito poltico de la Insurgencia o rebelin tenga cabida tanto en el trato gubernamental como en la aceptacin de la comunidad internacional.

Ahora bien, en el caso de la disidencia del EPL en el Catatumbo el recurso del narcotrfico tom proporciones inditas, anecdticas y especiales. Cabe mencionar el caso del campesino Vctor Ramn Navarro Serrano, oriundo de San Calixto, que conoca esas selvas como la palma de su mano, caracterizado por vigorosa conformacin atltica juvenil y despejado de mente, que lleg a construir un verdadero emporio financiero y que al estilo de Robin Hood asista a la empobrecida poblacin catatumbera y de la Provincia de Ocaa, con prestamos desde 50 millones a 150 millones de pesos, sin asomo de cuenta gotas prestamistas. A su muerte- que en realidad de verdad merece un recuento novelesco aparte- la Fiscala General de la Nacin se vio en incapacidad material e imposibilitada de judicializar al menos 1.500 comerciantes beneficiados con prestamos millonarios de ese fenmeno propio de la degradacin del conflicto armado, llamado Megateo, cuyo alias l no lo creo, sino que fue invento de la contrainteligencia militar, pues no saban ni cmo se llamaba.

La verdad sea dicha, durante dcadas las fuerzas insurgentes (guerrillas) como las organizaciones armadas criminales dedicadas al narcotrfico han convivido. A ello agregaron la multiplicacin de redes de contrabando, en afectacin a la vecina Repblica Bolivariana de Venezuela, en la estrategia de la guerra econmica declarada en su contra por el Imperio. Aunado a ello la modalidad del trfico del pategrillo producido por crudo robado del tubo u oleoducto y en forma rudimentaria de total afectacin al medio ambiente- utilizado como combustible para el procesamiento de la pasta de cocana. Sin ningn animus jocandis, todas sin excepcin, las acciones que registran los medios de informacin, conforme a los comunicados oficiales, de caracterizados talantes unilaterales de las oficinas del ejrcito nacional, que son las nicas fuentes con las que los diligentes periodistas se nutren, corresponden a bienes de las guerrillas y ninguna, casi sin excepcin, a sus aliados paramilitares. Tamao desafo que corresponde a la bsqueda de la Verdad Histrica.

Sin lugar a equvocos, tanto la disidencia del EPL en el Catatumbo como las fuerzas combatientes del E.L.N, han acordado convivencia territorial por dcadas. De igual manera lo han logrado, por solidos acuerdos de palabra de galleros en relacin con el manejo de ingresos econmicos provenientes del negocio del narcotrfico. La Insurgencia colombiana ha demostrado que la utilizacin de este recurso es transitoria y obedece a circunstancia particulares y especiales. Es un negocio creacin propio del sistema capitalista, que, por principio, combaten!

As planteado, nuestra tesitura parte que los enfrentamientos entre las facciones o disidencias con el nombre de EPL y las fuerzas elenas, no es en modo alguno por el negocio del narcotrfico. Las causas son de fondo entraablemente polticas, como intentar demostrarlo a continuacin.

Visoro, con la ptica del errado anlisis, las declaraciones de un Acadmico de Historia de la ciudad de Ocaa, quien, mojando tinta ante los medios nacionales, repite cual lora envinada, que los enfrentamientos entre el eln y el epl son causados por ese negociado. Aludo a ello pues es hora de que las Academias de Historia de Colombia asuman el reto de su papel objetivo ante La Comisin de la Verdad. Que dejen la actitud del avestruz, ante tamao desafo y papel que les corresponde.

El conflictivo escenario de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), las comunidades Motiln-Bari y las Zonas de Desarrollo Rural Econmico y social (ZIDRES)

Las llamadas Zonas de Reserva Campesina (ZRC) tiene origen legal, surgiendo a partir de la Ley 160 de 1994 y Decreto 1797 de 1996. En el ao de 2009 surge una propuesta concreta de creacin de una ZRC en el campamento de refugio humanitario de campesinos desplazados en el corregimiento Fronteras del municipio de Teorama, contemplando territorios de El Carmen, Convencin, Teorama, El Tarra, San Calixto, Hacar y Tib en el departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela. El interlocutor ante el gobierno nacional lo fue la Asociacin Campesina del Catatumbo- ASCAMCAT, bajo las condiciones dadas de constituirse en terrenos baldos, con poblacin campesina que labore en la agricultura y las zonas tengan condiciones agrologicas destacables. La propuesta abarcaba una extensin de 354 mil hectreas, en unas 326 veredas y en un principio incluyendo territorios ancestrales de las comunidades del resguardo indgena Motiln-Bar. Una primera audiencia pblica de constitucin de la ZRC se dio en el ao 2012, bajo compromisos incumplidos del gobierno nacional de implementacin de polticas pblicas. La comunidad indgena Motiln- Bar se opuso a que dentro de sus territorios se implementare las ZRC e interpuso en el ao de 2014 una accin de tutela, argumentando que sobre las mrgenes derecha del ro Catatumbo se encuentran lugares sagrados de su cultura ancestral. Los Bar tienen dos resguardos, que lo habitan 25 comunidades del pueblo Bari, que los traslapan: Caricachaboquira, con 13.300 hectreas y el Motiln Bar con 108 mil hectreas. En la ampliacin de esos territorios, en la actualidad viven unos 30 mil campesinos de origen colonos. En desarrollo de la situacin acontece que, a travs de una constituyente regional, en ejercicio de democracia directa, realizada en el municipio de Tib durante los das 5 y 6 de diciembre de 2014, se declar por mandato popular de hecho, liderada por la ASCAMCAT, la Zona de Reserva campesina del Catatumbo para hacerse reconocer as no existiere una base jurdica. Ello trajo consigo el rompimiento de relaciones del gobierno nacional con ASCAMCAT, debido tambin al fracaso en la Mesa de Interlocucin del Catatumbo-MIA. No obstante conocedores de la tutela interpuesta por la comunidad Motil-Bar los dirigentes campesinos aseguraron estar dispuestos a respetar esos territorios en conflicto mediante el ejercicio de un dialogo permanente conforme al margen de territorio solicitado por los aborgenes y que interfiere con la ZRC y a manera de declaracin poltica consagraron que al declarar la Zona de reserva campesina en ese territorio no es para convertirlo en una cantera de energa para las multinacionales sino que se propone la viabilidad para sustituir los cultivos de uso ilcito y que se retome la regin nuevamente como una despensa agrcola para el nororiente colombiano. No obstante representar para los campesinos un aseguramiento de la propiedad de la tierra, usufructo y promocin de la economa campesina, hay quienes se oponen a ella. Ante ese panorama corre paralelo el infatigable trabajo del senador campesino Alberto Castilla por dotar al campesinado de personera como sujeto de derechos.

El 9 de agosto de 2017, la Corte Constitucional en sentencia declar prospera la tutela interpuesta por la comunidad Motiln-Bari e indispensable el consenso de los Motiln-Bar, sobre ampliacin, saneamiento y delimitacin de los resguardos.

No obstante, las tensiones continuaron. La comunidad Bar ha tomado acciones de restriccin de ingreso a sus territorios, en un empoderamiento de autonoma so pretexto de las acciones de conservacin que en esas zonas adelantan. Determinan una extensin de resguardos de unas 200 mil hectreas. El cronograma de demarcacin como hoja de ruta trazada por la sentencia de la Corte ha sido objeto de interpretaciones contrarias en la prctica, generndose lo que se ha dado en llamar zonas grises por la situacin de limbo en que han quedado los campesinos que colonizaron desde hace dcadas los territorios indgenas y que pasaran a ellos una vez redelimiten los resguardos. Se estima directamente afectados a unos 10 mil campesinos. A ello se suma intereses de grupos econmicos de procedencia non sancta que acechan cual aves de rapia, so pretexto de aplicar el sistema de las zonas de las Zidres, es decir, las Zonas de Desarrollo Rural Econmico y Social, a las que el exministro Cristo denomin las zonas francas para el agro. Enfocan a la utilizacin de los baldos a intereses mega particulares de inversin y desmontan la prohibicin de acumulacin de baldos, en momentos en que, como respuesta a lo alternativo, se plantea la intervencin a los grandes latifundios improductivos en el ejercicio del principio de tierra para el campesino que la trabaje, as como la funcin social de la propiedad privada, que es letra muerta en la Constitucin de 1991 y anulacin del latifundio improductivo y/o de ganadera extensiva y depredadora en el agro colombiano. La respuesta ha sido la organizacin de LA GUARDIA CAMPESINA DEL CATATUMBO como mecanismo de auto proteccin colectiva que busca la defensa de los derechos de los campesinos

Los Motilon-Bari optan por expulsar de sus territorios al E.L.N.

El diario La Opinin registra, a 8 de febrero de 2018 que los Motiln Bari, en la regin de Ro de Oro expulsaron de su territorio a cuatro colonos particulares junto con sus familias. Siendo una regin de dominio territorial del E.L.N dado en proteger a sus habitantes, les confiscaron sus propiedades. La lucha de los Motiln-Bari por recuperar sus tierras no son de ahora. Las calles de Ccuta han sido escenarios de desfiles de indgenas con atuendos y flechas difundiendo tal situacin. Argumentan que todo aquel que no tenga escrituras registradas deben salir por ser tierras sagradas para ellos. Estos propietarios no representan ni el 5% de los colonos en posesin de esas tierras. Les han dado un plazo hasta el 12 de mayo de 2018 para que desalojen tan extensos territorios, donde estn incluidas las comunidades Brunbucanina, Ochabuda, Suerera, y Asacharinocavra, jurisdiccin de TeoramaTambin en la vereda Batroctora, Carbaringcavra y Saphadana, en el municipio de Convencin. Igualmente, en El Carmen, Iguiacarora y Ayautina.

La reaccin indgena obedece a que en hechos registrados el pasado 20 de enero a las 2.30 pm, cuando navegaba sobre el Ro de Oro un cacique de la comunidad Bokshi result gravemente herido al recibir disparos de fusil junto con otros seis acompaantes, que fueron asesinados. Centenares de familias se encuentran en ese nudo de tensin entre la poblacin Bar y los colonos que habitan en Saphadana, Convencin y hoy se encuentran en un refugio humanitario en Cao Tomas (Teorama). Como resultado de esas tensiones han comenzado a actuar los grupos armados ilegales. Sobre el presupuesto que el EPL argumenta que los indgenas fueron atacados por fuerzas del ELN, comenzaron los enfrentamientos entre ambos bandos el 15 de febrero, siendo escenario de enfrentamientos en Convencin, San Calixto y Hacar, con bajas entre ambos bandos y heridos en la poblacin civil.

Sobre la llamada justicia paralela indigena

En las ltimas dcadas, y como resultado del conflicto armado interno en el pas, las comunidades indgenas han asumido una estrategia de defensa para protegerse de quienes tenan las armas. El mandato a ellos conferidos por la Constitucin poltica de Colombia 1991, bajo el acpite Del rgimen especial, artculos 329 a 330 y su pargrafo, les ha dado una caracterizacin de empoderamiento. Las guardias indgenas se han fortalecido y con ello sus autoridades expuestas a mayor riesgo. Actan como destinatarios de una justicia paralela, capturando a militares y guerrilleros y juzgndolos. Buscando consolidar el control territorial y la gobernabilidad ancestral, purgan cualquier forma de organizacin o asociacin delictiva en sus jurisdicciones. La forma piloto de actuacin lo han consolidado los indgenas nasa en el sur del pas. De all lo han hecho extensivo a regiones como el Catatumbo. El vehculo instrumental y organizativo lo constituye la ONIC (Organizacin Nacional Indgena de Colombia), de peso poltico. En el caso de las aspiraciones de las autoridades de las comunidades Motiln- Bari, expresan seguimiento, apoyo al proceso de sus luchas a quienes identifican como pueblo indgena. Resaltan acciones como las del Consejo Regional Indgena del Cauca (CRIC), que impartiendo justicia condenaron a ms de 20 aos de prisin a un grupo de hombres por ellos juzgados. Las penas las purgan en crceles estatales. El vocero del CRIC manifest que los condenaban por pertenecer a grupos ilegales; es decir, contra el Establecimiento estatal. Constituy un hito de carcter nacional el clebre juicio entre los indgenas durante la guerra contra las far-ep. Capturaron, desramaron y juzgaron a sus miembros. Dispusieron la quema de las armas. Materializacin efectiva de la fusin de dos justicias. Ante un estado de derecho fallido en Colombia, se ha constituido la justicia indgena como un factor paraestatal. La permanencia de un conflicto armado interno en el pas por la existencia al menos de dos fuerzas insurgentes activas ha significado la asimilacin de la tal llamada justicia indgena como un factor de contrainsurgencia estatal.

Son varios los casos en que la Guardia Indgena acta contra miembros del ejrcito, desalojndolos. El ltimo caso se dio en La Vega, Cauca, en que 30 soldados tuvieron que dormir en una cancha de bsquet, pues la Guardia Indgena los sac de los sembrados de coca que pensaban erradicar sin haberlo pactado previamente. Hechos que se suceden sin ninguna connotacin aparente. La pasividad manifiesta no obedece a una voluntad de respeto a los pueblos indgenas por parte del ejrcito nacional. Se otorgan pasividad pues la recompensa redunde en rditos al no enfrentarse, fortalecindose las Guardias Indgenas, paralelo al riesgo que corren sus autoridades. Ese es el escenario creado como poltica o contrainsurgente militar en el Catatumbo, al enfrentar a las comunidades indgenas con las guerrillas insurgentes. Durante los enfrentamientos entre las facciones del ELN y el EPL no han hecho presencia. Una conducta de omisin al igual que sucedi con los crmenes de lesa humanidad ante los ataques de los paramilitares contra la poblacin civil.

Sobre el entendido que los alzados en armas luchan contra todas las formas de manifestacin estatal al que buscan derrocar, explicable que el conflicto armado interno en Colombia tome el derrotero del enfrentamiento de las insurgencias contra la llamada justicia paralela y paraestatal indgena.

De manera que al abordar la problemtica lgida en el Catatumbo corresponde concluir que el anlisis amerita catalogar la situacin del enfrentamiento entre las facciones del ELN y el EPL como resultado de contradicciones en el seno del pueblo y por ende la bsqueda de su solucin en ello debe inspirarse y no resultado del manido manejo de lucha por el poder econmico del narcotrfico.

Entendible que habr mucha ms tela que cortar en la medida que para los analistas se presenten mayores elementos para abarcar la problemtica de la guerra en el Catatumbo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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