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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2018

El bicentenario de Marx

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Los Marxistas no creemos que la empresa de crear un nuevo social, superior al orden capitalista, incuba a una amorfa masa de parias y de oprimidos guiada por evanglicos predicadores del bien.. La energa revolucionaria del socialismo no se alimenta de compasin ni de envidia. En la lucha de clases, donde residen todos los elementos de lo sublime y lo heroico de su ascensin, el proletariado debe elevarse a una moral de productores, muy distante y muy distinta de la moral de esclavos, de que oficiosamente se empean sus gratuitos profesores de , horrorizados de su materialismo.

Jos Carlos Maritegui. Defensa del Marxismo. Pags. 72-73 Biblioteca Amauta. Lima.

 

El ao pasado el mundo record el Centenario de la Revolucin Socialista de Octubre, El 2018, se recordar, en todo los pases, el Bi Centenario del nacimiento de Carlos Marx.

Nacido en Trveris, a las orillas del rio Mosela en la antigua zona de la Renania, el 5 de mayo de 1818, Marx fue ciertamente un hombre universal: Mas all de ttulos formales de orden acadmico que los tuvo- fue un pensador, filsofo, economista, abogado, historiador, periodista escritor, poltico y, sobre todo, un revolucionario en la mayor extensin de la palabra. Se le considera por eso, una de las figuras estelares de la humanidad, razn por la cual su nombre, y su obra, perduran en la historia.

Al evocarse hoy la fecha que se aproxima, bien podemos recordar tambin lo que dijera el introductor del pensamiento socialista en nuestra patria, Jos Carlos Maritegui: Marx est vivo en la lucha que, por la realizacin del socialismo libran en el mundo innumerables muchedumbres, animadas por su doctrina. Porque eso es as, tambin en nuestro pas en el mes de mayo y en el transcurso de todo el 2018- se desarrollarn eventos de primer nivel destinados a honrar la memoria de esta magna figura.

Ms all de las transitorias derrotas de los pueblos y an de los sinsabores de la historia, millones de hombre y mujeres en todos los pases de la tierra, enarbolan hoy las ideas bsicas del pensamiento marxista y dan forma y contenido a sus luchas, seguros de encontrar un imbatible camino que conducir a los pueblos al Socialismo. Actan con la absoluta conviccin que el Socialismo, tal como fue bsicamente pergeado por Marx, ser la sociedad del futuro.

Se han registrado, sin embargo, muchos intentos por devaluar la figura de Marx. Ha habido quienes han pretendido considerarlo un pensador ms de aquellos aos en los que el sistema de dominacin capitalista se afirmara en el mundo. Lo han comparado entonces con Owen, Fourier, Lassalle, David Ricardo, el propio Hegel, o an Mijhail Bakunin, el clebre idelogo del anarquismo ruso; pero han fracasado en el intento de menoscabar su autoridad, y su prestigio. Porque hoy, valorando los aportes de cada quien, nadie toma partido por las ideas de ellos, como si lo hace por las del autor de El Capital.

En el esfuerzo por menoscabar la importancia del pensamiento de Marx han habido quienes han pretendido teorizar con el pensamiento de Marx pretendiendo descubrir incluso contradicciones entre el joven Marx y el Marx mayor, procurando descubrir algunos atisbos, que alimentaran sospechas de error en la rigurosidad de su pensamiento, o contradiccin en el mismo. Vano esfuerzo, sin duda, porque el mensaje del fundador del socialismo cientfico responde a una sola concepcin: aquella que alimenta la idea de una sociedad basada en la eliminacin de la explotacin capitalista y el trabajo asalariado.

Cabe entonces aludir a algunas etapas de la historia que le permitieron a Marx disear los elementos bsicos de su concepcin ideo-poltica y recoger los elementos esenciales del proceso que le toc vivir, y que dieron sustento a su pensamiento y a su accin.

LOS COMIENZOS

Franz Mehring, quiz el ms calificado de sus bigrafos, nos remite a los escritos juveniles de Marx citando lo que constituye casi un clsico: el texto referido a las consideraciones de un joven antes de elegir cerrara. El, nos revela la concepcin materialista de la historia que subyace desde un inicio, y que se proyectar ininterrumpidamente y sin dobleces a lo largo de toda su vida. Ya en ese entonces se distingua por su riqueza de ideas y por su buena distribucin sistemtica; elementos ambos esenciales para la formulacin de sus ms complejas teoras econmicas y sociales.

Tambin a sus comienzos corresponde su vnculo con Yenny de Westfalia, convertido en matrimonio solo en 1843. Ella, una mujer excepcional, se mantuvo al lado de su esposo desde 1835 hasta la muerte de ste, ocurrida en marzo de 1883; Y, adems, su matrcula en la Universidad de Berln, en 1836, cuando Carlos Marx amaba su soleada tierra natal, y la capital de Prusia. Le repela todos los das de su vida.

Esta etapa de la vida de Marx, en realidad se prolonga hasta los primeros aos de la dcada de los 40, cuando Marx se une a Bruno Bauer y los jvenes hegelianos a los que considera portadores del pensamiento ms progresista de la poca; y recibe la investidura de Doctor, que se la otorga la Universidad de Jena, en 1841, gracias al anlisis que hace de las concepciones filosficas de Demcrito y Epicuro.

Este fue un breve periodo en el que Marx dedic su esfuerzo al trabajo periodstica. Coincidi, sin embargo, con la etapa en la que su gil pluma se desliz por el campo de la polmica a travs de las pginas de La Gaceta del Rin, publicada en Colonia a partir de 1842. Dos aos ms tarde, y ya en el caluroso verano de 1844, tomara contacto con Federico Engels en Paris.

Fueron estos, verdaderos aos de bsqueda en los ms variados sentidos. La tarea era definir el pensamiento en trminos filosficos, pero tambin polticos, disear el esquema social de la poca; y, al mismo tiempo, perfilar el cuadro de las acciones fundamentales, aquellas que deban esbozarse a travs de la prensa y las publicaciones de entonces, en un escenario particularmente convulso, cuando las revoluciones republicanas de 1830 y 1848 se empeaban en restablecer las conquistas de la Revolucin Francesa de 1789, desconocidas por la fuerza restauradora de la monarqua que retomara la ofensiva luego del Congreso de Viena, de 1815.

La insurreccin de los Tejedores de Silesia, en 1844, su herosmo y sus luchas, no slo fueron aliciente para Carlos Marx sino tambin para el poeta Heine, que compuso versos, y hasta un himno que hizo historia. Abordando esa lucha, fue que Marx expuso una idea clave para su pensamiento: Sin Revolucin, no podr realizarse el Socialismo

UNA AMISTAD IMPERECEDERA

La relacin establecida a partir de aquellos aos entre Marx y Engels, se torn emblemtica. En verdad, por esas curiosidades de la historia, ambos personajes haban venido perfilando estudios similares, y partiendo de distintas experiencias, haban llegado a las similares conclusiones. Ya en ese entonces, Federico Engels haba iniciado lo que sera un enjundioso estudio referido a la situacin de la clase obrera en Inglaterra, que culminara solo en 1845 con el propsito de unir al proletariado con la idea del socialismo emergente.

Prcticamente desde un inicio, Marx y Engels encontraron una base comn en los ms variados escenarios de anlisis. Coincidieron en el estudio riguroso de la sociedad capitalista y la desenmascararon, mostrando sus limitaciones y perfidias; subrayaron el papel de la clase obrera como fuerza esencial para transformar la sociedad; y pusieron desde un inicio las bases de la sociedad socialista diseando el papel y las tareas de los comunistas en la lucha por forjarla Y avanzaron ms all hasta disear los alcances de una nueva visin del mundo y de la vida.

De esa relacin surgi la idea comn de vincularse a las organizaciones existentes en la Europa de entonces, y en particular en Francia; donde bullan las ideas revolucionarias de la poca. Por eso, tomaron contacto con la Liga de los Justicieros una pequea estructura casi de orden conspirativo, que haba nacido al calor de los combates de clase que arreciaban entonces.

Los dirigentes de esta Liga Karl Schappers, Heinrich Bauer, Joseph Moll, entre otros- tuvieron la idea de invitar a Marx y Engels a sumarse a ese movimiento, pedido que fue aceptado apenas con dos condiciones: que la Liga trocara su nombre, y dejara de llamarse Liga de los Justicieros, para denominarse ms bien Liga de los Comunistas; y que renunciara a su consigna central todos los hombres son hermanos- para asumir otra, de la peruano / francesa Flora Tristn: Proletarios del mundo, unos!.

Ambos planteamientos fueron aceptados, razn por la que en 1847, en el II Congreso de la Liga de los Comunistas celebrado en Londres, les fue encomendada a Marx y Engels la misin de elaborar un Programa Poltico que sirviera para presentar al mundo la idea de los comunistas. Surgi, de eso modo el hoy clebre Manifiesto del Partido Comunista, publicado Por primera vez en febrero de 1848.

Los elementos bsicos del Manifiesto Comunista son hoy suficientemente conocidos, de modo que no es indispensable researlos. Hay que subrayar sin embargo algunas ideas esenciales, como aquella que la historia escrita vivida por la humanidad, no es otra que la lucha de clases. La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho, ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresin, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas.

Resulta asombroso constatar como en l848 estas grandes figuras del pensamiento socialista lograron mirar el porvenir con tan prodigiosa percepcin. Como si hubiesen tomado una nave especial, y volado al futuro; volvieron para contar a sus contemporneos, lo que nosotros veramos ya en nuestro tiempo: el fenmeno llamado de la Globalizacin.

La necesidad de encontrar mercados espolea a la burguesa de una punta a otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye la burguesa, por doquier establece relaciones. La burguesa, al explotar el mercado mundial da a la produccin y al consumo de todos los pases, un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios, destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya instauracin es vital para todas las naciones civilizadas.

Se describe, as una realidad que nosotros vivimos, la del mercado mundial, las grandes corporaciones, el sistema financiero, la exportacin de capitales, la internacionalizacin del comercio, la sobre explotacin de los trabajadores gracias la constante migracin, la prdida de la capacidad adquisitiva de los salarios, la migracin de la mano de obra no calificada y muchos otros fenmenos que afloran hoy en su mayor dimensin.

Las dos grandes conflagraciones mundiales las Guerras Inter-Imperialistas de 1914 y 1939- estn marcadas por este signo de la expansin del capital, la lucha por las materias primas y el dominio de los mercados; y no ha trado al mundo sino hambre, miseria, sangre y destruccin. La sociedad capitalista ha generado sus propios factores de destruccin, y ha creado las bases para que los pueblos enarbolen con ms fuerza el ideal socialista.

En el Manifiesto Comunista, Marx y Engels demostraron que la propiedad privada sobre los medios de produccin constitua una inagotable fuente de explotacin que slo podra ser superada a partir de una transformacin radical de la sociedad en la que asomaran dos elementos claves: la propiedad social de los medios de produccin, y la clase obrera en la conduccin de un Estado de nuevo tipo.

AL decir de Rodney Arismendi, destacado comunista uruguayo y Secretario General del PCU en los aos 70 del siglo pasado, con Marx y Engels, el socialismo pas de Utopa, a Ciencia.

TENSIONES SOCIALES DE LA EPOCA

En ese lapso, sobre todo entre 1830 y 1871, arreciaron las luchas sociales en el viejo continente. La insurreccin polaca de 1830, la insurreccin de Sicilia del mismo ao, las Revoluciones burguesas de 1830 y 1848, las acciones campesinas en Alemania, y las grandes luchas obreras en Inglaterra, Alemania, Francia y otros pases.

La respuesta a estas acciones de combate de los trabajadores fue siempre la represin. Ese fue el signo de los Procesos de Colonia entre 1849 y 1852, mediante los cuales se busc destruir y aniquilar a las organizaciones obreras en lucha. Estas, a su vez en 1864, coronaron sus esfuerzos unitarios y dieron nacimiento a la Asociacin Internacional de los Trabajadores la Primera Internacional, como se le conoce-

Esta organizacin, de inmenso valor histrico, slo pudo ser quebrada, por el feroz y directo ataque de la clase dominante, y por la actividad corrosiva y disolvente del bakuninismo en accin, ofensiva que fue desplegada en la vspera de la Guerra Franco-Prusiana de 1870 y el surgimiento y cada de la Comuna de Pars. El primer gobierno de obreros y campesinos de la historia humana.

En todo este periodo Marx y Engels lucharon de manera resuelta y directa, afrontando inmensas penurias y dificultades. Fueron expulsados sucesivamente de Blgica, Francia, y Alemania, debiendo radicarse en Londres, fuera del territorio continental europeo. Con ejemplar coraje, ambos mantuvieron muy en alto el ideal socialista, y no se arredraron ante ninguna batalla. Federico Engels, incluso, particip en acciones armadas en Alemania, luchando por los derechos de las poblaciones agrarias y urbanas.

Obras tan importantes como La lucha de clases en Francia de 1841 a 1850, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, o Las guerras campesinas en Alemania dieron sustento a la teora revolucionaria de Marx, e insistieron en la idea de la Revolucin Proletaria como nica posibilidad de forjamiento de una sociedad nueva, ms justa y ms humana.

La burguesa en el Poder se vali de todos los recursos para quebrar la resistencia de los pueblos y acallar la voz creciente y vigorosa de los comunistas. En el extremo, recurrieron a las guerras de conquista, como lo haran ms tarde, en el siglo XX. Ese fue el sentido de la Guerra Franco Prusiana de 1870 que, sin embargo tuvo la virtud de desenmascarar a la gran burguesa francesa que mostrando su profundo odio de clase- prefiri capitular ante las camarillas guerreristas germanas antes de entregar el Poder a los trabajadores franceses.

En contrapartida, Marx tuvo el merito histrico de descubrir en el Proletariado, la fuerza capaz de cambiar el rumbo de la sociedad de nuestro tiempo. Y ese descubrimiento, no fue el resultado de una especulacin doctrinaria, sino la consecuencia natural de su anlisis de la realidad concreta.

EL CAPITAL, LA OBRA CUMBRE DE MARX

El 1 de enero de 1866 Carlos Marx comenz la redaccin final de la que sera su obra monumental: El Capital. Fue a partir de esa fecha el proceso de consolidacin terica de materiales dispersos a partir de los cuales haba desarrollado sus concepciones econmicas fundamentales.

Ya desde 1851 Marx trabajaba en el tema que sin embargo, no poda continuar agobiado como estaba por la acumulacin de tareas de todo orden, sumadas a las condiciones materiales ms adversas para la actividad revolucionaria y hasta para la subsistencia. Tambin para la produccin de esta obra, la contribucin de Federico Engels, seria excepcionalmente importante.

El Primer tomo de El Capital -el nico que pudo ver impreso el propio Marx- recoge el estudio de termas cardinales: la mercanca, el dinero, la acumulacin del capital, el papel del trabajo, la plusvala y otros elementos esenciales orientados a desentraar la naturaleza misma de la sociedad capitalista. El segundo y el tercer tomo fueron el resultado del abajo esforzado de Federico Engels quien recogi materiales preparados por Marx. y pudo desarrollar y sustentar su teora.

Cuando estuvo en condiciones de dar a conocer el tomo 1 de El Capital, Carlos Marx no tuvo disimular su orgullo: despus de tantos, y tan largos dolores para parirla; le alegraba, naturalmente, poder lamer y pulir la criatura.

Esa criatura -como El Manifiesto Comunista- ha pasado a la historia como una obra de excepcional importancia y trascendencia. Su lectura, no es fcil. No slo requiere conocimientos especializados de economa, sino tambin una clara capacidad de abstraccin y anlisis. Pero ciertamente est escrita de manera sencilla, polmica e incluso irnica. Marx aprovecha sus elevados conocimientos, para burlarse de sus detractores con un muy fino humor.

Lo que debe subrayarse es que esta obra coincidi en el tiempo con los ms importantes congresos de la I Internacional, cuando el hombre de Trveris se enfrentaba duramente a sus crticos que -como Bakunin lo acusaban de querer convertir a los obreros en doctrinarios porque pretenda que dominaran los temas de la cultura y el saber humano.

Como lo asegura Jos Moral, El Capital es una de las obras ms conocidas en la historia del pensamiento moderno, y yo dira que adems es una de las menos ledas. Es una de las obras sobre las que casi todo el mundo habla y de las que casi nadie ha ledo. Si tuvisemos que hacer un porcentaje de la gente que ha ledo El Capital , entre los economistas, los tratadistas y los propios intelectuales marxistas -obviamente sera imposible-, pero yo creo que no llegaramos al 1 por 100.

MARX EN NUESTRO TIEMPO

En nuestro tiempo no solo las ideas bsicas de Carlos Marx conservan plena vigencia, su tambin su obra completa y su vida entera. Y es que no se le ve como un terico abstracto, ni como un pensador dedicado a filosofar en torno al futuro de la humanidad Se le percibe como un combatiente de primera fila que entreg todo por la causa de los pueblos.

Intelectuales del nivel de Henri Barbusse o Antonio Gramsci; personalidades de valor de Alberto Einstein o Federico Joliot-Curie; lderes sociales de renombre, como Jos Carlos Mariteui o Luis Carlos Prestes; y figuras de nuestro tiempo, tan valiosas como Fidel Castro Ruz; vieron en C arlos Marx ni solo el estudioso de la realidad social, sino tambin mentor del pensamiento renovador de nuestra historia. Y siguieron con ahnco sus reflexiones y enseanzas.

Nadie en su sano juicio podra suponer que la cada de la Unin Sovitica, o la derrota del socialismo en los pases de Europa del este, implica el fin de la teora de Marx, ni el fracaso de sus previsiones o pronsticos. Bastara leer sus escritos para comprobar que conservan vigencia plena y reflejan la mayor actualidad.

Lo escrito por Marx, pareciera referirse a los momentos que vive hoy la humanidad. Y es que se trata de un adelantado de nuestro tiempo, de alguien que viaj al futuro y retorn para contarnos lo que habra de suceder. Fue, sin duda, un verdadero sabio.

Es bueno recordar entonces algo de lo que dijera Federico Engels el 17 de marzo de 1883, con motivo de los funerales de este gran hombre de la historia: El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dej de pensar el ms grande pensador de nuestros das. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su silln, pero para siempre. Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y Amrica y la ciencia histrica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejar sentir el vaco que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.

Por eso recordar su aporte a la vida humana al cumplirse los 200 aos de su nacimiento, constituye un deber esencial , sobre todo para quienes se sienten, de una u otra manera, ligados a la lucha por la transformacin de la sociedad.

Acabar con el hambre, la miseria, la explotacin y la guerra; no slo que constituye un deber de los revolucionarios de nuestro tiempo. Tambin es una posibilidad real si se abre paso a una sociedad en la que impere la propiedad social sobre los grandes medios de produccin, y el Poder sea detentado por los trabajadores de la ciudad y el campo.

Tomar en sus manos las riendas del Poder en cada pas constituye el deber esencial de los pueblos. Solo as, ser posible construir un mundo mejor.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de direccin de Nuestra Bandera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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