Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2018

Miguel Hernndez, hilvanando sueos y clamor de justicia en sus versos

Cecilia Zamudio
Rebelin


Un 28 de marzo de 1942, falleca en la crcel de Alicante, con 31 aos, Miguel Hernndez: poeta comunista represaliado por la clase explotadora y su fascismo. El cuerpo de Miguel Hernndez aguant menos de tres aos la prisin franquista, debido a las penurias y malostratos; pero su alma de lucha trasciende su vida, y su ternura revolucionaria vence la saa fascista.

Miguel Hernndez, inmenso poeta comunista, inmenso ser humano, artista de una honestidad clara, eligi siempre estar con las y los humildes, siempre con la clase explotada, hilvanando sueos y clamor de justicia en sus versos. La clase explotadora y su fascismo se ensaaron con l: por supuesto, no podan tolerar su lucha, y sus versos que retrataban no solo la miseria que padece el pueblo, sino a los burgueses causantes de la misma.

El fascismo es la herramienta de la clase explotadora para mantener el capitalismo; as se ha perpetuado, y as se perpeta, el capitalismo por todo el Orbe: a punta de represin, exterminio, golpes de Estado, guerras imperialistas, paramilitarismo, etc... Los fascistas, en su macabra tarea de mantener en pie al capitalismo, han asesinado a las mujeres y hombres ms bellos que ha parido la tierra.

A continuacin, el Poema Las Manos, de ese Miguel eterno y universal:

Las Manos

Dos especies de manos se enfrentan en la vida, brotan del corazn, irrumpen por los brazos, saltan, y desembocan sobre la luz herida a golpes, a zarpazos.

La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente.

Ante la aurora veo surgir las manos puras de los trabajadores terrestres y marinos, como una primavera de alegres dentaduras, de dedos matutinos.

Endurecidamente pobladas de sudores, retumbantes las venas desde las uas rotas, constelan los espacios de andamios y clamores, relmpagos y gotas.

Conducen herreras, azadas y telares, muerden metales, montes, raptan hachas, encinas, y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares fbricas, pueblos, minas.

Estas sonoras manos oscuras y lucientes, las reviste una piel de invencible corteza, y son inagotables y generosas fuentes de vida y de riqueza.

Como si con los astros el polvo peleara, como si los planetas lucharan con gusanos, la especie de las manos trabajadora y clara lucha con otras manos.

Feroces y reunidas en un bando sangriento avanzan al hundirse los cielos vespertinos unas manos de hueso lvido y avariento, paisaje de asesinos.

No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos, mudamente aletean, se ciernen, se propagan. Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos, y blandas de ocio vagan.

Empuan crucifijos y acaparan tesoros que a nadie corresponden sino a quien los labora, y sus mudos crepsculos absorben los sonoros caudales de la aurora.

Orgullo de puales, arma de bombardeos, con un cliz, un crimen y un muerto en cada ua: ejecutoras plidas de los negros deseos que la avaricia empua.

Quin lavar estas manos fangosas que se extienden al agua y la deshonran, enrojecen y estragan? Nadie lavar manos que en el pual se encienden y en el amor se apagan.

Las laboriosas manos de los trabajadores caern sobre vosotras con dientes y cuchillas. Y las vern cortadas tantos explotadores en sus mismas rodillas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter