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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2018

Mayores y mujeres, tercera fase de la crisis

Ignacio Muro
Economistas frente a la crisis


La manifestacin feminista del 8M y las de jubilados, celebradas antes y despus, mandan mensajes ntidos al poder: de un lado, una demanda intensa por la igualdad de genero y contra la discriminacin; de otro, un rechazo a los recortes crecientes en pensiones, la nueva fuente del ajuste en gasto social que dominar las prximas dcadas.

Son aparentemente diferentes pero tienen mucho en comn porque, en su raz, ambas responden a la llamada crisis de los cuidados. Y es que los jubilados son, por un lado, los principales demandantes de cuidados, sobre todo cuando se acercan o superan los 80 aos. Pero antes de que el envejecimiento les convierta en sujetos dependientes, son tambin cuidadores, y como parte de la oferta, un complemento esencial del trabajo femenino en el hogar. Son ellos los que estn asumiendo la descarga asistencial a hijos y nietos y son ellos los que les aportan recursos econmicos que les alivian la vida.

La invisibilidad econmica de los cuidados

Las actividades indispensables de reproduccin social que asociamos con los cuidados, tienen dos rasgos evidentes: por un lado, la sociedad patriarcal los considera fundamentalmente trabajo de mujeres; por otro, se realizan, en buena medida, sin remuneración, y, por tanto, son invisibles en las estadsticas y en el PIB.

Tambin las ayudas de los jubilados a sus familias son invisibles. Solo a travs de encuestas privadas s e puede estimar el tamao ingente de la transferencia de rentas que esto provoca, que puede ascender al 1,5% del PIB(un 60% de jubilados aportan a sus descendientes entre 150 y 300 al mes, alrededor de 15.000 mill en total)

Ese sacrificio se suma a la merma de las pensiones que supone una descapitalizacin que, en valor actual, equivale a 63.000 por jubilado. Ese es el tamao del capital que la consultora AFI estima necesario para obtener una renta perpetua de 350 al mes, que es la prdida estimada de las pensiones futuras.

El estudio va dirigido a UNESPA, la patronal del Seguro, que lo ha festejado imaginando el negocio que les puede inducir el recorte de las pensiones pblicas. UNESPA no parece contemplar el escenario alternativo ms probable: familias desahuciadas viviendo en la calle, viejos recogiendo cartones y residuos para complementar su raqutica pensin, violencia y tensiones sociales por doquier.

La crisis de los cuidados, el principal problema en todo el mundo

Esa doble descapitalizacin de los mayores es el precio oculto pagado por la ausencia de recursos pblicos en la ley de dependencia y en asistencias a la familia y guarderas. No es solo en Espaa: junto a las mujeres, los jubilados conforman hoy los principales grupos sacrificados por la ausencia de red social y la privatizacin de los riesgos futuros en todo el mundo. Representan la tercera fase de la crisis y la recuperacin de la movilizacin social dominante en los aos siguientes al 2008.

A menudo relacionado con ideas como conciliacin familiar, desigualdad de genero, sostenibilidad de las pensiones, precariedad del empleo juvenil, privatizacin de la sanidad la crisis de los cuidados hace referencia a las presiones que desde diversos puntos están actualmente exprimiendo un conjunto clave de capacidades sociales: las disponibles para tener y criar niños, formar a los jvenes, cuidar a los abuelos, atender a los enfermos, mantener hogares y comunidades y sostener las relaciones sociales más imprescindibles para la reproduccin de la vida.

Este capitalismo suele olvidar que ese reproducir la vida es la actividad econmica esencial para la sostenibilidad del sistema pues tiene como finalidad reponer a los trabajadores existentes y producir y preparar las nuevas generaciones. Ninguna sociedad que sistemáticamente debilite su reproducción social logra perdurar mucho.

Sin embargo, el neoliberalismo gestor del ltimo capitalismo financiarizado, está haciendo exactamente eso. El resultado es una enorme crisis, no solo de los cuidados, sino también de la reproducción social en su sentido más amplio.

La actual crisis es una crisis de reproduccin

El feminismo es hoy una fuente imprescindible para comprender y cambiar la sociedad actual y sus desigualdades. Pero tambin lo es para analizar con perspectiva crtica la realidad econmica. Basta leer a la sociloga norteamericana Nancy Fraser y su artculo Las contradicciones del capital y los cuidados

Sostiene Fraser que la denominada crisis de los cuidados no es algo soluble desde la ptica neoliberal. La razn es que forma parte de la contradicción principal del capitalismo actual que tiende a la acumulación ilimitada, desestabiliza los procesos de reproducción y hace peligrar las capacidades sociales necesarias para sostener la vida, que es el nutriente de la acumulación econmica a largo plazo.

Mientras que el Estado de Bienestar permita subordinar los intereses cortoplacistas de las empresas privadas al objetivo de la acumulación sostenida a largo plazo, estabilizando la reproducción mediante la provisión de servicios pblicos, el régimen actual impone la disciplina a los Estados y toma como bandera la desinversión pública en los servicios asociados a los cuidados y la reproducción social.

Al optar por la socialdemocracia en el siglo XX las clases trabajadoras estaban valorando no solo los salarios y el empleo estable, votaban por la familia y la recuperacin del tiempo libre y la calidad de vida y contra el tiempo dedicado al trabajo y a las fábricas. Votaban por un modelo de vida completa frente al devorador dinamismo de la producción económica.

La naturaleza de la crisis define la naturaleza de las luchas

Lo que se denomina crisis de los cuidados, tiene sus raíces en la dinámica estructural del capitalismo financiero que obtiene su rentabilidad de cualquier espacio. No solo extrayendo plusvala de las clases populares tradicionales (del viejo proletariado, del autnomo, de las clases medias profesionales, de la pyme nacional) sino tambin de cualquier empresa, administracin o familia endeudada, de cualquier recurso pblico estatal, regional o local (pensiones, desempleo, dependencia) y de cualquier estructura social debilitada.

Los movimientos contra los desahucios en la vivienda, la atención sanitaria, la seguridad alimentaria, la lucha por un permiso de paternidad intransferible, los impulsos por reducir la jornada laboral, las batallas de las camareras de pisos contra la sobreexplotacin, la demanda de recursos para la ley de dependencia o por el mantenimiento de pensiones dignas o de una renta básica demandan una profunda reordenacin en las jerarquas actuales entre producción y reproducción.

Son luchas situadas en los espacios de la reproducción social, tan centrales para la actual coyuntura como las luchas de clases en el ámbito de la producción en el capitalismo tradicional.

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/mayores-y-mujeres-tercera-fase-de-la-crisis/



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