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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2018

Trump agrava el atolladero estadounidense

Claudio Katz
Rebelin


Transcurrido ms de un ao de gestin Trump no logra encaminar su gobierno. Sus exabruptos y contramarchas son tan impactantes como el catico manejo de su gabinete. Los desplantes, provocaciones e insultos han afianzado la imagen de un hombre descontrolado e irracional.

Pero el magnate tiene objetivos muy precisos. Toda su estrategia apunta a utilizar la supremaca geopoltica y militar de Estados Unidos para revertir el declive econmico de la primera potencia. Esa recomposicin exige una dura pulseada con rivales y aliados de larga data. La batalla se desenvuelve en la arena comercial pero genera grandes peligros en todos los terrenos.

Revertir el desequilibrio comercial

En las ltimas dcadas Estados Unidos fue el principal impulsor de la mundializacin neoliberal y obtuvo grandes beneficios de esa transformacin capitalista. Pero las nuevas reglas de la acumulacin global no contuvieron su prdida de posiciones econmicas. Ese debilitamiento se refleja en el sostenido endeudamiento externo y en el gigantesco dficit comercial.

Trump busca reducir drsticamente ese desequilibrio de intercambios con China, Alemania, Japn, Mxico y Canad. Para lograr mayor equilibrio exige la restauracin de la negociacin bilateral. Pretende priorizar las leyes nacionales y atenuar el peso de los arbitrajes internacionales.

Como las reglas de la OMC obstruyen esas tratativas directas, Trump sabotea el organismo y desconoce su facultad para zanjar controversias. El sentido de su principal lema (America first) es colocar a Estados Unidas en el centro de negociaciones con cada pas.

Con esa estrategia busca reforzar la preponderancia de Wall Street. Ya ampli la desregulacin financiera y dispuso nuevos privilegios impositivos para los bancos. Trabaja adems para el lobby petrolero eliminando restricciones a la contaminacin. En medio de grandes huracanes y sequas esgrime un descarado negacionismo climtico.

Su ofensiva favorece tambin a las firmas de alta tecnologa. Trump sabe que Estados Unidos no puede recuperar el empleo industrial perdido, pero intenta relocalizar las actividades automatizadas que utilizan mano de obra calificada. Por eso reclama una mayor apertura a sus rivales en los sectores de alta competitividad yanqui.

El potentado apunta especialmente al sector de los servicios. En esa actividad Estados Unidos mantiene un importante supervit que compensa el monumental desequilibrio en el comercio de bienes.

Las ventajas en los servicios obedecen al surgimiento de una economa digital liderada por compaas norteamericanas. La nueva fase de la revolucin informtica se asienta en la expansin de mecanismos que aceleran la transnacionalizacin de ese sector. Internet es el epicentro de un sistema de plataformas que generan y recolectan enormes volmenes de datos.

El 50% de la poblacin mundial ya est conectada y el flujo transfronterizo de informacin creci 45 veces desde el 2005. El manejo de ese insumo clave (big data) permite disear perfiles detallados de los individuos, que las empresas venden para personalizar la publicidad. Las grandes corporaciones digitales se han consolidado utilizando la masa de usuarios reclutados en la fase previa. Tambin aprovechan la tendencia a permanecer en el mbito donde cada uno se encuentra conectado.

Estados Unidos controla ese dispositivo. Cinco empresas de ese origen (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) absorbieron el enorme capital requerido para afianzar ese dominio. Las compaas estadounidenses manejan los datos que luego empaquetan y venden. Operan a escala internacional sin ninguna presencia fsica y ya manejan gran parte de la publicidad.

Trump pretende estabilizar ese liderazgo bloqueando cualquier proteccin al flujo de datos. Tambin se opone a la localizacin de los servidores fuera del territorio norteamericano y al consiguiente desarrollo de capacidades locales en otros pases.

Esa supremaca es indispensable para comandar la prxima fase del desarrollo informtico basada en la robtica, la inteligencia artificial, el aprendizaje automtico y las nuevas formas de almacenamiento de la energa. Ese futuro se dirime en las negociaciones sobre el comercio electrnico que prioriza Trump.

El potentado disputa en mltiples terrenos y con incontables pases, pero jerarquiza la confrontacin con China. Quiere frenar a toda costa la expansin de un gigante que compite por la primaca econmica global. Trump exige la apertura de la economa oriental en las reas ms favorables a la penetracin yanqui (telecomunicaciones, energa, finanzas).

Con los adversarios alemanes discute una agenda semejante, pero con menor agresividad y apostando a la sumisin del estrecho aliado de posguerra. La negociacin con los subordinados del imperio (Japn, Canad) es ms amistosa pero igualmente intensa.

Dilemas de la intervencin

El principal instrumento de la estrategia econmica de Trump es el poder imperial norteamericano. Afronta dos posibilidades para el uso de esa fuerza.

La primera es restaurar el unilateralismo blico. Cuando proclama que su pas debe alistarse para ganar guerras parece retomar ese modelo. Insina grandes operaciones, que sintonizan con el clima creado por sus diatribas contra el terrorismo y los inmigrantes.

Reagan y Bush son los antecesores de esa estrategia. En los 80 el actor devenido en presidente recurri a un gran despliegue de misiles para doblegar a la URSS. Bush propici varias intervenciones para recomponer la hegemona de la primera potencia. An se desconoce si Trump retomar esa senda. No es lo mismo el cacareo cotidiano a travs de twittes que los operativos reales de accin militar.

Una escalada de ese tipo convergera con los intereses del Pentgono que ya logr un significativo aumento del presupuesto. Entre 2001 y 2011 el incremento del gasto militar permiti cuadruplicar las ganancias de los fabricantes de cadveres. El viejo complejo industrial militar ha integrado al pujante sector informtico y esa articulacin requiere desenlaces blicos para destruir capital sobrante. Las guerras constituyen, adems, el tpico recurso de los mandatarios yanquis para tapar escndalos polticos y desviar la atencin de la poblacin.

La segunda posibilidad de Trump es reconocer el declive de la capacidad norteamericana para consumar grandes aventuras blicas. Si predomina esa evaluacin, slo gestionara incursiones protagonizadas por sus socios o vasallos. Esas guerras por delegacin se desarrollaran con asesoramiento del Pentgono pero sin la intervencin directa de los marines.

Cul de las dos opciones ha priorizado hasta ahora el millonario? Sin descartar la primera alternativa jerarquiza la segunda, en el escenario clave de Medio Oriente.

Luego de retomar los bombardeos en Siria Trump eludi la presencia de tropas, en un pas ocupado por mltiples ejrcitos. Lleg a un acuerdo con Putin para congelar el conflicto en un status de baja intensidad, con divisin de zonas bajo la proteccin de cada contendiente. Incluso acept la continuidad de Assad, diluyendo la programada contraofensiva de los mercenarios que financia el Departamento de Estado.

Estados Unidos bombardea ocasionalmente el demolido pas en una guerra que no concluye. La derrota del Ejrcito Islmico confirm la tradicional debilidad de un salvajismo rudimentario frente a la barbarie de los ms poderosos. Otras variantes de la oposicin al gobierno de Assad fueron pulverizadas y Siria se convirti en una simple pieza de las disputas geopolticas internacionales. Cada potencia hace su juego con la tragedia ocasionada a millones de individuos.

Turqua est lanzada a desmantelar las regiones kurdas que conquistaron autonoma y Rusia afianza su presencia militar. Recurrir Trump a un despliegue de tropas equivalente al exhibido por Putin? Hasta ahora no implement ningn paso en esa direccin. Apuesta a la intervencin de sus dos principales socios.

Por un lado dispuso el reconocimiento de Jerusaln como capital de Israel, para enviar un contundente mensaje de sostn a cualquier agresin sionista. Netanyahu celebra la sangra de Siria, pero no ha renunciado a la balcanizacin de su principal rival fronterizo. El plan de segmentar a Siria en tres mini-estados (kurdo, sunita y alauita) explica la continuidad del martirio impuesto a la poblacin.

Trump tambin avala la nueva conduccin belicista de la monarqua saudita. Los jeques multiplican las masacres en Yemen e incursionan en el Lbano para compensar sus fracasos en Siria. Apuntalan una alianza militar con Egipto para desbaratar la estrategia conciliadora que impulsan Qatar y Turqua. Pretenden bloquear los acuerdos energticos con Rusia y sabotean la estabilizacin de una zona de comercio fluido con China.

El magnate prioriza la vieja asociacin de petrleo y armas que Estados Unidos mantiene con Arabia Saudita. Esa conexin permite sostener al dlar como moneda internacional, frente a los intentos de sustituir ese signo por una canasta de divisas que incluya al yuan. Los sauditas realizan, adems, compras multimillonarias de armas e invierten en la infraestructura estadounidense.

En las principales alternativas de Medio Oriente Trump delega la accin militar en sus aliados. Busca recuperar terreno con la agresividad de sus apndices, sin comprometer directamente al Pentgono.

Disyuntivas similares en otras regiones

Los mismos dilemas afronta el millonario en otros focos de tensin internacional. Frente a Corea del Norte ha subido el tono de las agresiones verbales manteniendo la prudencia militar. Su amenaza de arrasar el pas es coherente con la masacre perpetrada por los yanquis en los aos 50. Convalidaron la divisin del territorio y obstruyeron todas las negociaciones de paz. Trump utiliza un lenguaje virulento con frmulas primitivas, sin recurrir siquiera al disfraz de la intervencin humanitaria.

Su inagotable palabrero oculta que los misiles probados por Corea son los mismos que ensayaron India y Francia. Diaboliza al pas que vulner un principio bsico de la hipocresa nuclear: otorgar el derecho a destruir a ciertas naciones y condenar a otras a ser destruidas.

Trump sabe que las opciones militares son limitadas, en la medida que Pongyang pueda convertir a Sel o a Tokio en cenizas. Su tenencia de bombas nucleares tiene efectos disuasivos y le impide a Washington repetir las masacres de Irak o Libia.

Para lidiar con el pequeo pas Trump militariza la zona, acelera el rearme de Japn y aumenta la presin sobre China. Con esa variedad de acosos busca quebrantar a un rgimen aislado. Pero no ha logrado vencer las reticencias del gobierno surcoreano a la instalacin de otro arsenal nuclear. El rgimen de Kim sigue probando misiles y ya estara prximo a lograr el status de potencia nuclear. Como ha fracasado la neutralizacin negociada Trump debe definir sus prximos pasos.

En un tercer terreno de conflictos localizados en Europa, el millonario acta con menor agresividad que Obama. Ha disminuido la presin sobre Ucrania y evita provocaciones en el manejo de los misiles que rodean a Rusia. Su estrategia apunta a reducir la presencia de tropas estadounidenses en el Viejo Continente, para involucrar a Alemania en un mayor financiamiento de la OTAN. Exige un drstico aumento del gasto militar por parte de la Unin Europea.

El espionaje yanqui suele utilizar tambin los atentados yihadistas para conseguir las metas de la Casa Blanca. Una parte de esos grupos es manipulada directamente por sus creadores del Departamento de Estado. Por eso los fundamentalistas se trasladan de un lugar a otro sembrando el terror, bajo la sospechosa inaccin de los servicios de inteligencia. Su comportamiento bestial sirvi para demoler varios pases (Irak, Libia, Siria) y actualmente facilita la militarizacin de las relaciones internacionales. Este clima contribuye a imponer la subordinacin de Europa y el debilitamiento del competidor alemn.

En otro lugar clave de la batalla geopoltica -Afganistn- Trump avala una presencia ms directa del Pentgono. Confirm esa poltica con la mega-bomba que lanz para impresionar a toda la regin. Con esa pedagoga del terror reforz la presencia militar en una zona de estratgico entrecruzamiento fronterizo (China, Irn, India, ex repblicas soviticas).

Pero repite el mismo alarde de podero que desplegaron otros presidentes demcratas y republicanos sin revertir su fracaso. No logra resultados con la privatizacin de tropas financiadas con el saqueo de los recursos naturales.

Todo indica que la prueba de fuego para el guerrero yanqui se desenvolver en Irn. Trump busca anular el acuerdo de control nuclear suscripto por Obama y no tolera la existencia de un estado independiente de la envergadura persa. Los Ayatollahs no encarnan un proyecto antiimperialista, pero manejan un nivel de riquezas y podero que rompe la balanza de poder regional. El desbocado presidente no acepta un desafiante de ese porte.

Desde hace tiempo Israel propicia atentados directos contra los laboratorios de investigacin atmica. Los sauditas suscriben ese plan para disputar el liderazgo subimperial en la regin.

El reingreso de un pelotn de caverncolas al gabinete del millonario (Bolton, Pompeo, Haspel) sintoniza con estas tendencias guerreras. Pero la confrontacin con Irn es una decisin muy seria. Acentuara el distanciamiento con miembros de la OTAN (como Turqua) y chocara con la resistencia de Alemania y Francia, que preparan grandes negocios con Tehern.

El uso de las tensiones blicas para reconstruir el poder econmico estadounidense es una jugada riesgosa. Hasta ahora Trump slo propaga amenazas (Irn), autoriza acciones indirectas (Siria), rodea a sus enemigos (Corea), encubre repliegues (Europa Oriental) y recrea fracasos (Afganistn). La consistencia de su proyecto es una gran incgnita. 

Frustraciones externas

Trump no ha logrado en su primer ao ninguna concesin econmica significativa de China o Alemania. El gigante asitico muestra poca disposicin a negociar bajo chantaje. Ha respondido con la bandera de Davos, exhibe fidelidad al libre-comercio y busca atraer a las empresas transnacionales enemistadas con el millonario.

Esa postura coincide con una gran aceleracin del salto hacia el capitalismo pleno en China. Hay nuevas privatizaciones de empresas estatales y se prepara un cambio de normas bancarias para derivar la fijacin de la tasa de inters al mercado.

El gigante oriental sigue creciendo con nuevos emprendimientos globales, como el Banco Asitico de Inversiones en Infraestructura que ya suma a 84 pases. La Ruta de Seda en gestacin y un prximo mercado de petrleo a futuro en Shangi, incrementan la presin para convertir al yuan en moneda mundial. Tambin el comercio con frica y Amrica Latina supera cualquier volumen precedente.

China no se amolda a las exigencias de Trump. El presidente Xi se afianz mediante un equilibrio entre la crema del poder (los prncipes) y las burocracias regionales. Ahora se planta como un duro interlocutor de Washington.

En la gira por China Trump redujo el tono de su agresividad. Pero posteriormente retom la ofensiva, con el contundente anuncio de aranceles a 1300 productos de origen asitico. Con esa decisin explicit quin es su principal enemigo econmico y con qu intensidad buscar forzar el pago de patentes.

Las acciones contra China contienen un mensaje estratgico. No son simples medidas proteccionistas, que Trump anuncia y revierte en funcin de lo negociado con cada pas. Difieren del variable manejo ensayado con el acero. El adversario oriental intenta evitar el choque frontal, pero nadie sabe cmo termina una escalada comercial descontrolada.

Trump afronta problemas del mismo tipo con su segundo rival de peso. La resistencia de Alemania ha sorprendido al mandatario yanqui. Merkel intenta sumar a Macron a un eje de rechazo a las exigencias estadounidenses. Realiz varias giras por el mundo para ensayar polticas autnomas y sugiri la conveniencia de un alineamiento militar con Francia. Esa reaccin ha creado una severa crisis en la relacin transatlntica.

La lder germana ha perdido la fortaleza electoral del pasado. La economa no es tan prspera como pareca y la insatisfaccin con la precarizacin laboral genera el descontento que expresan las urnas. Pero como ese malestar es capitalizado por la derecha, la disputa con el magnate estadounidense se acenta.

Mientras las relaciones entre ambos pases se enfran, el Bundesbank decidi incluir al yuan en sus reservas en desmedro del dlar, para enviar un mensaje de disgusto a la Reserva Federal. En la pulseada con Alemania y China se juega la reduccin del dficit comercial que Trump no logra achicar.

Sin socios a la vista

Trump necesita alguna sociedad con pases para implementar su estrategia. Por eso intent un acuerdo inicial con Rusia. B usc esa alianza para contrapesar la incontable variedad de flancos que abre a escala internacional. Pero desde hace mucho tiempo Mosc es el principal adversario geopoltico de Washington y el grueso del establishment norteamericano se opone a cualquier pacto.

Esa animadversin desbarat todas las sugerencias de aproximacin con Putin. El complejo militar vet el acercamiento y el partido Demcrata (junto a la prensa hegemnica) esgrimieron una dudosa operacin de espionaje (Rusiagate), para obstruir cualquier convergencia con el aliado ambicionado por Trump. Las virulentas presiones anti-rusas de Washington han escalado hasta forzar la expulsin de diplomticos, como corolario del escndalo por espionaje que estall en Inglaterra.

Por su parte la dirigencia rusa consum exitosas jugadas en Siria y Crimea y desconfa del prfido funcionariado norteamericano. Sabe que Estados Unidos nunca ofrece retribuciones significativas a cambio de la simple subordinacin. Con una poltica exterior agresiva y fuertes apelaciones al ideario imperial, Putin ha consolidado un sostn electoral que lo aleja de la asociacin imaginada por Trump.

Inglaterra es el otro candidato a converger con la poltica diseada en la Casa Blanca. Trump ofrece a los conservadores britnicos un gran respaldo para confrontar con Alemania, en la dura negociacin por la salida de la Unin Europea.

El Brexit tiene parentescos con la estrategia de Trump y puede ser visto como una versin reducida del mismo proyecto. Alienta la recuperacin de posiciones econmicas britnicas a travs de fuertes restricciones a la inmigracin, mayor diversificacin del comercio y creciente desregulacin financiera.

Inglaterra ha perdido posiciones y pretende retener el mximo acceso al mercado unificado de la Unin Europea. Pero intenta eludir el arancel aduanero comn de esa entidad. Busca libertad para concertar acuerdos comerciales con otros pases y manejar en forma autnoma su poltica inmigratoria.

Es lo mismo que plantea Trump a una escala inferior. Mantener al pas dentro de la globalizacin, pero con estrategias comerciales propias y una gestin unilateral de la fuerza de trabajo. Con esa modalidad del England First se intenta mejorar la performance de una vieja potencia en la internacionalizacin europea.

Pero con la economa estancada y la productividad en retroceso, los britnicos tienen poco espacio para desenvolver con xito esa operacin. No cuentan con las espaldas de Estados Unidos para encarar una apuesta tan riesgosa. Por eso la salida rpida de la UE (hard Brexit) qued frenada, en un contexto de gran divisin en las clases dominantes. Mientras se desenvuelven las tratativas, los bancos y las automotrices no saben a qu atenerse.

Alemania no acepta la simple revisin de los acuerdos comerciales, ni el olvido de los millonarios compromisos presupuestarios que asumi Inglaterra al incorporarse a la Unin. Tampoco hay ntidas resoluciones para el estatus de los tres millones de europeos que viven en Gran Bretaa y los dos millones de ingleses afincados en Europa.

La restitucin de potestades legales de Europa a Gran Bretaa se ha complicado y el mantenimiento de una frontera abierta de Irlanda del Norte con el Sur (que permanece en la Unin) introduce conflictos adicionales. La propia existencia del Reino Unido est en juego, si Escocia decide celebrar un nuevo referndum para reconsiderar su asociacin de tres siglos con Inglaterra.

Trump tampoco logra consolidar una sociedad con la derecha europea continental. El electorado de esa regin busca a ciegas caminos para oponerse al neoliberalismo de los partidos tradicionales y ha facilitado la expansin de organizaciones muy reaccionarias. Pero esas formaciones afrontan un techo cuando se avizora su llegada al gobierno y sus proyectos son frecuentemente absorbidos por la derecha convencional. La irrupcin de pequeos Trumps en mltiples puntos de Europa, no implica la automtica concertacin de alianzas con el inventor estadounidense de la frmula. 

La crisis interna

Ningn obstculo externo se equipara con la oposicin que afronta el millonario dentro de su pas. Desenvuelve un mandato signado por tormentosos conflictos. No consigue el sostn estable del Congreso para sus principales proyectos y forz la renuncia de 25 funcionarios de alto rango. Esa rotacin equivale al doble de lo registrado durante Reagan y al triple de lo observado con Obama.

Varios jueces le impusieron, a dems, fuertes vetos a sus decretos de visado anti-musulmn y el intento de expulsar a los inmigrantes llegados en la infancia (dreamers) est cuestionado. No logr tampoco aumentar las deportaciones, que en el 2017 fueron inferiores al ao precedente. Despliega grandes anuncios del muro fronterizo con Mxico, pero no obtiene los fondos de los legisladores para construirlo.

La improvisacin y los fracasos son datos repetidos de su gestin y los escndalos por corrupcin afectan a sus allegados y familiares. En los primeros meses el establishment le impuso una seria depuracin. Debi eyectar a su principal hombre de confianza (Bannon), a su estratega militar (Flynn) y tuvo que incorporar a dos generales del Pentgono (Mattis, McMaster) y varios hombres de la elite empresarial (Tillerson, Perry).

Pero posteriormente impuso un giro inverso. Desplaz a los exponentes de Washington (Tillerson, Cahn), reafirm a sus fieles (Navarro, Ross), introdujo nuevos trogloditas (Bulton) y ascendi a gente de su mismo palo (Pompeo, Haspel).

Con esa restauracin de allegados volvi al punto de partida y a la consiguiente intencin de forjar una presidencia bonapartista, para disciplinar a los principales grupos de poder. La pulseada con el establishment permanece irresuelta y slo quedara zanjada en las elecciones de medio trmino.

Trump reafirma su xenofobia para conservar el apoyo de los sectores empobrecidos. Logr ese sustento propiciando lmites a la movilidad de la fuerza de trabajo, con la intencin de actualizar la vieja segmentacin de los asalariados estadounidenses. Mediante una descarnada confrontacin con la gran prensa pretende mantener la fidelidad de sus bases de la Amrica Profunda. Pero recurre a manipulaciones aberrantes del electorado, mediante invasiones a la privacidad que ya destaparon las investigaciones de Cambridge Analytica-Facebook.

El magnate usufructa del rechazo al centralismo de Washington y fomenta un nacionalismo primitivo profundamente arraigado. Busca canalizar esas tradiciones hacia proyectos regresivos de liquidacin del Obamacare y mayor debilitamiento de las organizaciones gremiales. Apuntala la ofensiva legislativa para pulverizar los derechos de sindicalizacin y quebrar las protestas de los docentes y empleados pblicos. Acta en un contexto de gran declive de las huelgas tradicionales.

Pero no logra doblegar otras resistencias democrticas asociadas por ejemplo con el movimiento feminista. Tampoco disuade la lucha de los afroamericanos, que encabezaron el repudio a su complicidad con los asesinatos racistas del sur. Otro flanco de batalla despunta entre los jvenes que se movilizaron para exigir la prohibicin (o regulacin) del uso de armas, luego de las terribles masacres de Las Vegas y Florida.

Esos asesinatos volvieron a conmocionar a una sociedad acosada por la irrestricta circulacin de 300 millones de pistolas y fusiles de variado calibre. Ese arsenal es comercializado a travs de un lucrativo mercado de la muerte. Trump es un representante directo de la Asociacin Nacional del Rifle y los asesinatos estn a tono con sus discursos. Sintonizan con la brutalidad de un mensaje que enaltece la guerra. Mientras despotrica contra el peligro islmico, el magnate protege descaradamente a los terroristas internos de la ultra-derecha.

En el colmo de ese salvajismo, Trump propuso armar a los maestros para convertir a los colegios pblicos en campos de batalla. La indignacin masiva del estudiantado y las marchas del nuevo movimiento por nuestras vidas pueden sepultar ese delirio.

Nuevo escenario econmico

El contexto productivo de la gestin de Trump es muy distinto al prevaleciente en la era Bush u Obama. El legado de desplome financiero del 2008 ha sido sustituido por una moderada recuperacin de la economa.

A diez aos de la gran recesin se observa el mismo repunte en todos los pases desarrollados. Los efectos el socorro estatal ya no influyen slo sobre el sector bancario. Impactan sobre el nivel general de actividad. Tambin el comercio global se recupera y la traccin de China impulsa incontables negocios internacionales.

Existen opiniones divididas sobre la consistencia de esta recuperacin. Algunos autores estiman que el rebote slo encubre la explosividad financiera subyacente. Consideran que las entidades privadas no estn saneadas y que los Bancos Centrales cargan con inmanejables activos txicos. Resaltan la peligrosidad del boom artificial de Wall Street, que multiplic por cuatro sus cotizaciones desde el 2009.

Pero otros analistas estiman que la recuperacin tiene cimientos reales. Subrayan que por esa razn la FED ha puesto fin al rescate monetario (Quantitative Easing), adquiere bonos en lugar de emitirlos y est embarcada en una paulatina elevacin de la tasa de inters.

La economa estadounidense es el principal escenario de este giro. Trump estimula la renovada avidez por el beneficio, promoviendo los cambios legislativos que reclama el gran capital. Su reforma tributaria ya redujo significativamente el pago de impuestos a las corporaciones.

No slo en ese terreno repite la poltica de Reagan. Tambin r etoma la estrategia monetaria y cambiaria de su antecesor para absorber capital forneo. Intenta conciliar las tasas de inters elevadas con un dlar fuerte y al mismo tiempo competitivo. El endeudamiento y las burbujas que generan esas polticas son conocidos. Pero mientras florecen las ganancias toda la burguesa bendice al magnate.

Este nuevo contexto se refleja en los organismos internacionales. Durante los aos de mayor crisis la OMC y el G 20 apuntalaban el salvataje coordinado de los bancos. En el respiro actual reaparecen las disputas comerciales expresadas en los desplantes de Trump. Como desapareci el temor a un gran desplome de los bancos resurgen los choques entre competidores.

Estados Unidos ya no aspira a lograr el rescate chino de sus finanzas. Pretende recuperar los negocios perdidos y frenar la expansin de su rival. A una escala inferior estas mismas tensiones se verifican con Europa.

El discurso proteccionista del ocupante de la Casa Blanca se amolda a esta situacin. En lugar de propiciar la regresin a los bloques aduaneros de los aos 30, aprovecha la coyuntura de crecimiento para apuntalar la competitividad yanqui.

Trump no quiere, ni puede revertir el cambio estructural introducido por la preeminencia de las empresas transnacionales. Ese proceso de internacionalizacin se afianz al cabo de tres dcadas de grandes inversiones extranjeras y crecimiento del comercio por encima de la produccin.

Su estratgica apuesta al capitalismo digital requiere ms globalizacin. Sera totalmente inaplicable en un contexto de generalizado cierre de fronteras. Las pulseadas aduaneras que retoma no son novedosas . Entre 2009 y 2017 se registraron 1643 acciones proteccionistas contra 622 liberalizadoras entre los miembros del G 20. La belicosidad comercial tampoco impidi la reciente suscripcin del tratado de libre comercio entre Canad y la Unin Europea.

Las principales tendencias de la globalizacin productiva persisten ms all de la coyuntura. Las empresas transnacionales y sus cadenas de valor se expanden al mismo ritmo que el desplazamiento de la industria a Oriente. Ese curso refuerza el deterioro salarial, la precarizacin laboral, el desempleo y la desigualdad social.

Trump no tiene ninguna receta para evitar las enormes convulsiones -que cada quinquenio o decenio- conmocionan a la economa mundial. Al contrario, acrecienta los excedentes invendibles, la sobreinversin y la especulacin financiera, que saldrn a la superficie en el prximo estallido. Como tpico exponente del capitalismo actual erosiona los diques que morigeran los desajustes del sistema.

Erosin del poder estadounidense

Trump es frecuentemente presentado como un demente sin brjula que acta en forma imprevisible. Esa impresin suele oscurecer el sentido principal de su presidencia, que es recuperar posiciones econmicas con la amenaza de la guerra. El magnate no acta slo, ni al servicio de una minscula elite. Representa a los grandes capitalistas norteamericanos. Es importante registrar esa lgica de su accin para evitar interpretaciones superficiales de su mandato.

Estados Unidos fue un ntido ganador del primer perodo de la mundializacin neoliberal y cumpli un papel econmico clave en el despegue de ese proceso. Aport el enlace estatal requerido para gestar la acumulacin a escala mundial. Las instituciones de Washington internacionalizaron los instrumentos financieros y apuntalaron la globalizacin productiva.

La regulacin bancaria de la FED, la operatoria del dlar como moneda mundial, la reorganizacin de los presupuestos estatales bajo la auditora del FMI y las reglas burstiles de Wall Street afianzaron la mundializacin. Esa gravitacin volvi a notarse en el desenlace de la convulsin del 2008.

Pero esta nueva etapa del capitalismo no revirti la prdida de supremaca norteamericana. Estados Unidos conserva los principales bancos y empresas transnacionales y encabeza, adems, la introduccin de nuevas tecnologas. Pero ha resignado posiciones claves en la produccin y el comercio. Su impulso de la mundializacin neoliberal termin favoreciendo a China, que se convirti en un inesperado competidor global. Trump intenta modificar ese resultado atemorizando a sus contrincantes.

Pero su capacidad real para ejercer esa presin es una incgnita. Aunque Estados Unidos prevalece en el terreno militar (y carece de reemplazantes para la custodia del orden capitalista) su hegemona ha perdido la contundencia del pasado. Por eso sus lderes fallan en todos los operativos para retomar supremaca.

El balance de las ltimas dcadas es concluyente. El c ambio de rgimen en Irak reforz a Irn y no redujo la autonoma de Turqua. La incursin en Ucrania para debilitar a Rusia tuvo el efecto opuesto. El despegue de China y el acceso de Corea del Norte a las armas nucleares no fueron contenidos.

El Pentgono esparci adems el caos en Libia, Sudn, Somalia y Afganistn, sin apuntalar la dominacin estadounidense. Los ganadores de la pulseada en Siria son Rusia e Irn. Cada una de esas intervenciones consumi millones de dlares y decenas de bajas.

Como esas destructivas acciones desmoralizaron tambin a los pueblos, el imperialismo norteamericano no ha sufrido derrotas comparables a Vietnam. Pero ha fracasado en el logro de sus objetivos.

La acumulacin de fallidos ha modificado las relaciones de Estados Unidos con sus socios. La tradicional subordinacin ha mutado hacia entrelazamientos ms complejos. Las potencias europeas y asiticas ya no aceptan con la vieja sumisin a Washington. Desenvuelven estrategias propias y explicitan sus conflictos con el gigante norteamericano . Ningn aliado cuestiona la supremaca del Pentgono , ni pretende gestar un poder blico contrapuesto. Pero se diluy el vasallaje de la segunda mitad del siglo XX.

Habr que ver si en el futuro el liderazgo yanqui desaparece, resurge o se disuelve paulatinamente. Hasta ahora ninguna accin de Trump ha contenido el declive.

Resumen

Con provocaciones y amenazas Trump intenta recuperar la primaca econmica de Estados Unidos. Exige negociaciones bilaterales para reforzar el dominio de la digitalizacin y la supremaca en los servicios. Pero no logra forjar las alianzas internacionales requeridas para su proyecto. Acenta el belicismo de sus apndices sin recurrir hasta ahora a la intervencin directa.

En un escenario de recuperacin econmica la ansiada reduccin del dficit comercial sigue pendiente. El caos del gabinete, las tensiones con el establishment y la resistencia democrtica erosionan su gestin. El liderazgo inicial de la mundializacin neoliberal no ha contenido el deterioro del poder norteamericano.

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Notas:

[1] Este artculo actualiza y complementa los conceptos expuestos en: Katz, Claudio. Belicismo, globalismo y autoritarismo, Nuestra Amrica XXI, CLACSO, noviembre 2017.  

[2]  Claudio Katz: Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons , respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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