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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2018

La Jineology y la mujer kurda en tiempos de lucha

Alejandro Azadi
Rebelin


Somos acopiadores de una realidad que no nos pertenece, de un constructo de imaginarios que han devenido por as decirlo en mediocres crceles donde nosotros y nosotras mismas somos las propias carceleras. Un constructo que, sin menospreciar su gran fuerza y poder, puede ser demolido.

El patriarcado moderno-capitalista, con sus instituciones y su leviatn, slo ha propuesto a la humanidad ser parte del engranaje donde el capital, el poder y el Estado nos articulan como piezas reemplazables de la gran maquinaria de opresin. Pero no siempre fue as, solo desde que el hombre impuso la lgica de dominio y expropi la amistad entre las mujeres imponindose como amo.

Mucho antes del paso del nomadismo al sedentarismo las mujeres regulaban la economa de la comunidad. Bajo el concepto de economa del regalo (no del trueque) la mujer regalaba su excedente (sororidad de tiempos remotos) a otra mujer. Poco a poco el hombre fue expropiando esta condicin, seguramente a partir del golpe y la vejacin, y creando el trueque como forma moderna de la economa. En este momento de la historia las cosas valen en relacin a otras cosas. El campesino intercambiaba su excedente solo si el valor del intercambio con otro producto era de similar valor. De esta manera a la mujer se le arrebata su lugar en la comunidad, nace la patria y muere la matria.

Las comunidades matriarcales tienen caractersticas similares en los lugares donde han coexistido con la naturaleza: la moralidad estaba regida por principios de amistad, el liderazgo poltico de la mujer no devena en opresin hacia los hombres (sino en direccionamiento y organizacin comunitaria), la comunidad regalaba sus excedentes en funcin de necesidades, no se configuraba la idea de propiedad ni intelectual, ni material, los nios y las nias eran el centro de atencin (y no as la economa, como actualmente pasa).

Sin embargo, el tiempo ha pasado. El orden natural de la vida artificial creada durante el nomadismo ha perecido. La mujer, antes direccin, ha sido cosificada doblemente (como trabajadora, y como objeto de deseo), esclavizada por el macho dominante.

El patriarcado, la patria, devenga en la institucin escondite en que devenga (sea del orden estatal que sea), ha aceitado, cada vez con mayor vehemencia, el mecanismo sobre el cual la relacin amo-esclava quede encubierta. El progreso slo es, por decirlo as, una institucin moderna ms capaz de velar por la normativizacin de las relaciones de opresin.

La mujer trabaja, en casi todas las patrias capitalistas, cinco aos menos que el hombre. Pero esta norma, para dar un ejemplo, encubre que la vejacin sobre el cuerpo de la mujer es mayor en estos pases: en lgica del capital, su vida til (despus de haber pasado por los golpes, humillaciones, las tareas de la casa, etc.) perece ms rpidamente. Se vuelve improductiva y desechable para el mercado. De la misma manera que, vale la oportunidad decirlo, su remuneracin salarial es proporcionalmente ms baja que la de un hombre.

La mujer kurda ejemplo de lucha

El levantamiento armado de las mujeres kurdas en las Unidades de Proteccin Femeninas -YPJ- y en las Unidades de Proteccin del Pueblo -YPG- contra el Estado Islmico y el Estado de Turqua, es producto no solo de la severa opresin de la que es objeto la mujer en Oriente Medio. Sino, y es de importancia visibilizar esto (en la era de los dioses enmascarados y los reyes cubiertos), de que la expropiacin de la economa por parte del hombre hacia la mujer tiene su epicentro en la regin de la Anatolia [tambin llamada Asia Menor, es una pennsula actualmente ocupada por la parte asitica de Turqua].

Es en este Medio Oriente moderno-estatista-patriarcal donde se configuran las primeras representaciones de la civilizacin tal como la conocemos actualmente. Donde, primeramente, nacen las bases del Estado tal como lo conocemos hoy. Es donde el patriarcado impone el monotesmo como justificacin para subsumir a la mujer a las peores degradaciones. A fin de cuentas, es aqu donde nace Occidente y es aqu, definitivamente, donde morir.


Alejandro Azadi es parte del Centro de informacin y documentacin del Kurdistn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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