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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2018

De mercenarios y yihadistas

Susana Merino
Rebelin


Aunque el sistema del mercenariato data de tiempos inmemoriales ha sido en el ltimo siglo, en particular a partir de la aparicin del yihadismo, cuando el beneficio, fundamentalmente econmico, que reciban los luchadores que participaban en los conflictos blicos, ha cambiado radicalmente de sentido.

Ese tradicional sistema cuya existencia ya haban puesto en prctica los persas unos500 aos A.C. cuando Jerjes, rey de Persia invadi Grecia o cuando poco tiempo ms tarde Ciro el Joven contrataba mercenarios griegos (los diez mil del Anabasis) para derrocar del trono de aquel mismo pas a su hermano, para seguir luego a travs de toda la historia, con los condottieri en las ciudades-estado, con los caballeros cristianos como el Cid Campeador en el Andaluz que ponan sus armas al servicio de los gobernantes de turno no siempre por motivos ideolgicos o religiosos sino como forma de subsistencia y de ascenso social. Hasta el mismo Santo Toms Moro abogaba en su tiempo por el uso preferencial de mercenarios en las contingencias blicas en el lugar de los simples ciudadanos.

Ya en nuestro tiempo la contratacin de mercenarios a travs de empresas especializadas como Black Water, fundada en 1997 conalrededor de 20.000 efectivos inicialmente y transformada luego en Academy ha constituido una parte importante de la intervencin de los EE.UU. en Irak en donde, por otra parte, ha sido una organizacin reiteradamente denunciada por los enormes excesos cometidos en aquel pas. Hoy es este un sistema que se ha generalizado y se teme que la contratacin de combatientes privados derive en la prdida del monopolio de la fuerza legal por parte de los estados y se entre en una espiral en la que se incentive la perpetuacin de las guerras alentadas por el lucro empresarial.

El yihadismo, sin embargo, (del rabe yihad que significa esfuerzo), se basa en una forma de incentivacin totalmente diferente en la que los rditos de los participantes en la llamada guerra santa, (en el nombre de Al), cuya prioridad es combatir a los infieles de Occidente y extender el islam a todo el mundo, no son inmediatos ni econmicos. Su proselitismo es fundamentalmente religioso y se basa en la predicacin del Corn en mezquitas y madrazas en las que se incentiva, sobre todo en los jvenes, el martirio personal como una forma de alcanzar la mayor recompensa jams imaginada: reunirse con Al junto a quien finalmente se encontrar un lugar seguro en que disfrutar las delicias del Paraso, jardines y fuentes, vestidos de brocado y satn, deliciosos manjares y hures de grandes ojos por esposas. De este modo se persuade a los militantes de que no estn luchando por intereses ajenos sino por sus propia y esperanzada ilusin de alcanzar una felicidad que no les promete su entorno ni sus perspectivas de futuro. En sntesis, el Corn ofrece bienaventuranzas a quienes combaten en la senda de Dios y especialmente a quienes mueren en dichos combates, un convencimiento que a todas luces exacerba el nimo y el valor de los terroristas suicidas o los que podramos llamar los mercenarios espirituales del islam.

Si ya ha sido humanamente repudiable incentivar los enfrentamientos blicos cuyo objetivos han sido y siguen siendo a travs de los siglos la obtencin de incalculables y concentrados rditos econmicos cuanto ms lo es incentivar tales conflictos enmascarndolos y fundamentndolos en los nobles anhelos de felicidad y al natural bienestar a que aspiramos los seres humanos y an ms cuando estn dirigidos a los ms jvenes a quienes la sociedad retacea, cada vez ms, las posibilidades de un futuro mejor.

En sntesis, hasta ahora los mercenarios cobraban al contado o a lo sumo mensualmente mientras que en la actualidad los lderes yihadistas han descubierto que es menos oneroso convencerlos de que sern remunerados y hasta mucho ms generosamente al final de su misin, ocultndoles tal vez prolijamente que sern otros los que se vern beneficiados con su inmolacin y en este mismo planeta .


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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