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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2018

Para llegar lejos las mujeres no deben ser muy brillantes sino simpticas

Juan Torres Lpez
Ganas de escribir


Las movilizaciones y la huelga del pasado 8 de marzo han mostrado el gran avance que se viene produciendo en la toma de conciencia general, no solo de las mujeres, sobre la discriminacin tan injusta y de todo tipo que sufre, no solo en Espaa, la mitad de la humanidad por el simple hecho de no ser de sexo masculino.

Se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, en la batalla contra la discriminacin y en la aplicacin de medidas para fomentar la corresponsabilidad y el reparto del poder de decisin entre mujeres y hombres. Es cierto. Pero tambin lo es que an persisten muchas manifestaciones de desigualdad y de discriminacin. Algunas son muy evidentes e indiscutibles, como el reparto muy asimtrico del tiempo dedicado al trabajo domstico, la brecha salarial o el acceso desigual a los puestos donde se deciden las cuestiones ms importantes de nuestra sociedad. Y precisamente porque son tan manifiestas quiz resultan las ms fcilmente superables, a diferencia de otras formas de discriminacin, tan sutiles y difciles de detectar y de combatir, que apenas si se tiene conciencia de ellas, al menos, entre quienes no se dedican a estudiar con detalle estos temas.

Un artculo de la sociloga estadounidense Natasha Quadlin, The Mark of a Womans Record: Gender and Academic Performance in Hiring, publicado la semana pasada en la prestigiosa revista American Sociological Review muestra algunas manifestaciones de este tipo de discriminacin sutil pero que hace mucho dao a la promocin de las mujeres en su carrera laboral y profesional.

Quadlin envi 2.106 solicitudes de empleo en las que slo se cambiaba el sexo, las notas promedio y las carreras realizadas y se ofrecan iguales mritos extracurriculares y las mismas cartas de recomendacin, analiz las respuestas en funcin de estas variables y obtuvo datos realmente significativos.

Descubri que las solicitudes de mujeres tenan menos posibilidades de empleo a medida que presentaban mejores calificaciones promedio y cualificacin. Es decir, que sus demandas de empleo resultan penalizadas justo por ser demasiado brillantes, por su elevada cualificacin o por sus calificaciones muy altas. Algo que no ocurre con los hombres, los cuales mejoraban sus posibilidades de empleo a medida que presentaban notas ms brillantes y carreras ms cualificadas.

Concretamente, la investigacin de Quadlin muestra que los hombres con las notas promedio ms altas obtuvieron un 50 por ciento ms de probabilidades de obtener respuesta de un empleador potencial que las mujeres con esas mismas calificaciones. Y esta discriminacin es an mayor cuando el alto rendimiento se haba dado estudiando matemticas, pues los hombres con altos rendimientos acadmicos en esta titulacin fueron convocados para entrevistas de empleo tres veces ms a menudo que sus contrapartes femeninas con la misma nota y cualificacin.

Los efectos de esta discriminacin son muy importantes y los subraya Quadlin en la discusin de sus datos. Las mujeres estn logrando acceder cada vez ms a estudios que antes no alcanzaban y logran hacerlo con resultados especialmente brillantes. Algo que siempre se haba credo que era un potente motor para combatir la discriminacin que venan sufriendo, Pero esta investigacin de Natasha Quadlin demuestra que existe un grave peligro en esta lucha de las mujeres por situarse en igualdad de condiciones profesionales con los hombres: si tienen mayor xito y brillantez que ellos, o incluso si simplemente los igualan en expediente acadmico y cualificacin, lo que les ocurre es que se vern penalizadas a la hora de encontrar empleos y sus colegas masculinos disfrutarn de ventaja.

Otro efecto paradjico que seala Quadlin a la luz de su investigacin es que las mujeres de mayor brillantez acadmica han de competir no solo con los hombres de su mismo nivel sino con las mujeres menos brillantes (las que en el experimento tenan calificaciones ms bajas) puesto que stas son preferidas a la hora de ser contratadas frente a las mujeres de ms altas calificaciones. La razn es que los empleadores tienden a consideran que si una mujer es especialmente brillante (si su rendimiento acadmico y cualificacin son elevados) lo ser porque desarrolla habilidades que no se corresponden con las propias de su sexo y, por tanto, a costa de no desarrollar las ms autnticamente femeninas. Esa fue la tesis que defendi el conocido economista Larry Summers cuando era rector de la Universidad de Harvard y dijo en un discurso que las mujeres no desarrollan carreras brillantes en el campo de las ciencias ms duras porque su habilidades innatas no son las apropiadas para ello.

El origen de esta discriminacin (el estereotipo que genera diferencias entre mujeres y hombres donde en realidad no las hay ni tiene por qu haberlas) tambin queda claro en la investigacin de Natasha Quadlin. A partir de los resultados de una encuesta experimental llevada a cabo entre 261 empleadores se deduce que stos adoptan un criterio muy discriminatorio a la hora de valorar las solicitudes de empleo, segn que sean de hombres o mujeres: valoran la competencia y el compromiso cuando son hombres quienes solicitan los empleos mientras que las mujeres candidatas que resultan mejor valoradas con las que se perciben como simpticas y agradables.

Los planteamientos y resultados de esta investigacin deben desarrollarse, tal y como advierte su propia autora, pero, en cualquier caso, se corresponden con evidencias empricas que ya se han podido comprobar en otros trabajos cientficos anteriores.

Como dice la tambin sociloga Marianne Cooper, de la Universidad de Stanford, las mujeres de alto rendimiento experimentan una reaccin social negativa porque su xito viola las expectativas dominantes sobre el comportamiento que se supone deben tener las mujeres For Women Leaders, Likability and Success Hardly Go Hand-in-Hand. De stas se espera, dice Cooper, que sean agradables, clidas, amistosas y afectuosas, de modo que si una mujer acta asertiva o competitivamente, si empuja a su equipo a actuar, si exhibe un liderazgo decisivo y contundente, se est desviando del estereotipo que dicta cmo debe comportarse y por eso nos sentimos profundamente incmodos con las mujeres poderosas.

En definitiva, tenemos una evidencia cientfica ms que confirma que los hombres y las mujeres que hacen lo mismo son evaluados de manera diferente y mientras esto siga ocurriendo ser imposible acabar con las injustas discriminaciones que sufren las mujeres.

Para evitarlo es fundamental, como dice Marianne Cooper, que los nios y las nias estn informados desde pequeos de que existen esos estereotipos y de que es un modo de pensar sesgado lo que impide que mujeres y hombres podamos realizar nuestros sueos y ambiciones personales.

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/para-llegar-lejos-las-mujeres-no-deben-ser-muy-brillantes-sino-simpaticas/



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