Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2005

Frente a las torturas llevadas a cabo por los estadounidenses, los asesinatos y castigos colectivos a civiles, est aumentando el apoyo a la resistencia iraqu
El derecho a gobernarnos a nosotros mismos

Haifa Zangana
The Guardian

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La foto de un anciano iraqu llevando en brazos el cuerpo quemado de un nio en Faluya, ampliamente difundida durante la controversia de los ltimos das acerca del empleo de armas qumicas, es prcticamente una copia de otra anterior que recuerdan los iraques, la de Halabjia en marzo de 1988. Ambos nios fueron vctimas de armas qumicas: el primero fue matado por un dictador que no respetaba la democracia ni los derechos humanos y el segundo por soldados estadounidenses, apoyados por los britnicos, que blanden la bandera llena de colores de aquellos principios al tiempo que rocan a los iraques con fsforo blanco y uranio empobrecido.

La imagen de Faluya es emblemtica de una ocupacin injusta. La semana pasada leamos que el ejrcito estadounidense "estaba sorprendido por lo que haban encontrado" en una redada en un edificio del ministerio del Interior: ms de cien prisioneros, muchos de ellos "con muestras de haber sido golpeados brutalmente" y de estar desnutridos. Haba tambin informes de cadveres con signos "de haber sido duramente torturados". El viceministro del Interior, Husein Kamel, tambin estaba "sorprendido". Su simulada sorpresa es una farsa inferior solo a la mentira de las Armas de Destruccin Masiva. Lo mismo que bajo el rgimen de Sadam Husein la tortura ha continuado en centros de detencin, prisiones, campos [militares] y celdas secretas mucho ms all de Abu Ghraib.

Mientras que los gobiernos britnico y estadounidense se han pasado los treinta meses de la ocupacin defendiendo la legalidad de las armas qumicas y la "utilidad" de la tortura para obtener informacin, los iraques se han implicado en una lucha diferente: sobrevivir a la cada vez ms dura ocupacin y definir en consecuencia democracia y derechos humanos. Sus rasgos caractersticos son las experiencias de castigos colectivos, detenciones y asesinatos aleatorios.

El 16 de octubre, por ejemplo, un grupo de adultos y de nios se reuni en torno a un Humvee quemado a las afueras de Ramadi. Haba un crter en la carretera dejado por runa bomba que el da anterior haba matado a cinco soldados estadounidenses y dos soldados iraques. Algunos nios estaban jugando al escondite y otros se divertan tirando piedras al vehculo, cuando un avin F-15 estadounidense dispar a la multitud. El ejrcito estadounidense afirm despus que haban matado a 70 resistentes en ataques areos y que no tena constancia de que hubiera vctimas civiles.

Entre los "resistentes" muertos se encontraba el nio de seis aos Muhammad Salih Ali, que fue enterrado en un bolsa de plstico despus de que su familia recogiera lo que crean que eran sus restos; el de cuatro aos Saad Ahmed Fuad, y su hermana de ocho Haifa, que tuvo que ser enterrada sin una de sus piernas ya que su familia fue incapaz de encontrarla.

El ejrcito estadounidense utiliza cada vez ms los ataques areos para reducir sus propias bajas. Tambin trabajan con las fuerzas iraques en misiones de bsqueda y destruccin para llevar a cabo represalias despus de ataques con xito contra sus tropas o para intimidar a la poblacin antes de un proceso poltico coreografiado por EEUU.

La mayora de los iraques se muestra indiferente ante el calendario poltico impuesto por los ocupantes -desde la cesin nominal de soberana hasta los extraos tres meses de discusin tnica y sectaria acerca del gobierno provisional y la declaracin por parte de Condoleezza Rice de la victoria del "S " en el referndum sobre el borrador de la constitucin apenas tres horas despus del cierre de los colegios electorales. Creen los iraques que el objetivo de todo el proceso es desviar su atencin de los principales problemas: la ocupacin, la corrupcin, la rapia de los recursos iraques y el fracaso del gobierno provisional en el mbito de los derechos humanos.

Un reciente informe de Human Rights Watch ofrece nuevos detalles acerca de las torturas infligidas a detenidos por parte del ejrcito estadounidense en Iraq. En una base militar cercana a Faluya, no solo se ha tolerado la tortura sino que incluso a veces se ha ordenado hacerla. El informe describe rutinarios y fuertes golpes a los prisioneros y la aplicacin de productos qumicos abrasivos a los ojos y piel de los detenidos para hacer que brillaran en la oscuridad. Miles de ellos han estado detenidos durante ms de un ao sin acusacin o juicio alguno, incluyendo al escritor Muhsin al-Khafaji, que fue detenido en mayo de 2003.

Las mujeres son retenidas como rehenes por los soldados estadounidenses para obligar a sus parientes fugitivos a entregarse o confesar haber cometido actos terroristas. Sarah Taha al-Jumaily, 20 aos y de Faluya, fue detenida dos veces: el 8 de octubre fue acusada de ser la hija de Musab al-Zarqawi, a pesar de que su padre, miembro de un partido panarabista, haba estado detenido por el ejrcito estadounidense durante ms de dos meses; y el 19 de octubre fue detenida y acusada de terrorismo. Miles de personas se manifestaron y hubo una huelga para pedir su liberacin. El ministro de Interior afirma que hay 122 mujeres detenidas acusadas del nuevo crimen de ser "potenciales bombas suicida".

Dado que continan las operaciones militares estadounidenses a gran escala, la situacin sanitaria sobre el terreno se encuentra en un momento crtico. La infraestructura sanitaria iraqu, los mdicos y el personal de los hospitales son incapaces de afrontar la cada vez mayor crisis humanitaria. No es de sorprender que cada vez ms iraques apoyen a la resistencia.

La resistencia armada es aceptada por una resolucin de 1978 de la Asamblea General de NNUU que reafirma "la legitimidad de la lucha de los pueblos por su independencia contra fuerzas ocupantes por todos los medios disponibles, en especial la lucha armada". El Congreso Fundacional Iraqu, un grupo que rene partidos polticos y organizaciones de la sociedad civil, est dirigiendo la resistencia poltica. Tambin existe la resistencia civil y comunitaria que incluye mezquitas, grupos de mujeres, grupos en defensa de los derechos humanos y sindicatos, que estn en contacto con grupos internacionales contra la guerra y movimientos antiglobalizacin.

La mayora de los iraques cree que tiene derecho a algo ms que a una apariencia de independencia. La leccin que la historia nos ense en Vietnam, que una persistente resistencia nacional puede acabar con los ejrcitos ms poderosos, se est aprendiendo ahora en Iraq.

Haifa Zangana es una novelista iraqu y estuvo presa durante el rgimen de Sadam [email protected]

Texto original: http://www.guardian.co.uk/comment/story/0,,1646116,00.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter