Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2018

Trumponomics

Jos A. Estvez Araujo
Mientras tanto


El trmino "Trumponomics" se utiliza por analoga con la que se llam, en su momento, "Reaganomics". La poltica econmica de Ronald Reagan supuso un cambio radical en Estados Unidos e inaugur la era de la globalizacin neoliberal. La mundializacin de la economa, junto con las polticas desreguladoras y privatizadoras, no fueron fruto slo de medidas adoptadas por presidentes republicanos. Los demcratas posteriores a Reagan no pusieron en cuestin la globalizacin neoliberal, sino que siguieron avanzando en esa lnea. El punto culminante del proceso se alcanz con la derogacin de la ley Glass-Steagal durante el mandato de Clinton, que complet el proceso de desregulacin financiera en Estados Unidos. Hay incluso autores que sostienen que el demcrata Carter desregul ms intensamente la economa que su sucesor, Reagan [1].

Por las connotaciones que tiene el trmino "Trumponomics" parece que se quiere expresar con l que la poltica econmica de Trump va a provocar un cambio de rumbo tan radical como el que caus Reagan. Si ste fue el artfice de la globalizacin neoliberal, Trump lo ser de su desmantelamiento: llevar a cabo una reversin del proceso globalizador. Sin embargo, que este pronstico se cumpla resulta bastante improbable. Hay cosas que son ms fciles de hacer que de deshacer. Liberar a un montn de pjaros de sus jaulas es mucho ms sencillo que volverlos a meter en ellas. La mundializacin de la economa ha sido resultado de un proceso largo, que en lo esencial dur ms de veinte aos y renacionalizar o relocalizar la actividad econmica es algo que est fuera del alcance de un solo pas, aunque ste sea Estados Unidos.

Analizar los objetivos que se marc Trump en su campaa nos ayudar a ponderar con mayor precisin si la ejecucin de su "programa" podra dar lugar a una reversin de la globalizacin. "Programa" entre comillas, porque ms que una "Trumponomics" el derrotero de Trump parece una "Tumbonomics": la trayectoria de un personaje que avanza (y retrocede) "dando tumbos".

Uno de los lemas de la campaa de Trump fue "America first". Esta expresin, de entrada, revalida la inveterada costumbre de los estadounidenses de denominarse a s mismos "americanos", como si no hubiera ningn otro pas en ese continente. El lema es polismico. Significa que los intereses de Estados Unidos deben prevalecer a toda costa en el escenario internacional. Ya no hay aliados incondicionales ni enemigos acrrimos. La poltica exterior de Trump se gua por el principio pragmtico de establecer las alianzas que sean favorables en cada momento para los intereses de Estados Unidos y deshacerlas cuando dejen de serlo. Significa tambin que Estados Unidos debe volver a ser "el primero" en el mundo, recuperar su hegemona econmica y demostrar quin manda, si es preciso, por medio de las armas. Tambin insta a que se compren productos "made in America": Bourbon en lugar de Scotch, Levy's y no Pierre Cardin, Ford y no Toyota (pero coches Ford fabricados en Estados Unidos, no importados de Mxico). Tambin quiere decir que "Amrica es para los americanos", que la inmigracin debe ser contenida y que los inmigrantes sin papeles deben ser expulsados. Probablemente, este significante cuasi vaco expresa algunas cosas ms para otras personas.

Trump sostiene que Estados Unidos ha sido uno de los pases que han salido perdiendo con la globalizacin. Afirma que este perjuicio ha sido causado por las malas prcticas de naciones como China y Alemania. No creo que merezca la pena perder el tiempo aqu refutando esta tesis. El libro de Varoufakis El minotauro global proporciona suficientes evidencias para demostrar que Estados Unidos (o, mejor, la parte ms rica de su poblacin) obtuvo grandes beneficios de la globalizacin a pesar de su enorme dficit comercial, al menos hasta el crac del ao ocho. Que la tesis de Trump sea insostenible no quita que su discurso "antiglobalizacin" le haya granjeado muchos apoyos en los estados ms afectados por el desmantelamiento del tejido industrial, provocado por los procesos de deslocalizacin de las empresas estadounidenses. A fin de cuentas, segn se dice, estamos en la poca de la "posverdad".

La "oleada" de inmigrantes que ha invadido Estados Unidos como consecuencia de la globalizacin es, segn Trump, otra de las causas de que USA se haya visto gravemente perjudicada por la mundializacin de la economa. La afluencia de esas personas y, especialmente de los inmigrantes "ilegales" procedentes de Mxico, sera una de las causas de que muchos americanos "de verdad" (es decir, WASP), carezcan de empleo. Tampoco parece necesario perder el tiempo en refutar ese tipo de discursos xenfobos que, en Europa, desgraciadamente, tambin estn ganando audiencia. Pero s cabra recordar que la globalizacin ha supuesto una liberalizacin de la circulacin de bienes y capitales (y, en menor medida, de servicios), pero no el establecimiento de un sistema de libre movimiento de las personas a travs de las fronteras.

Los ejes de la "poltica econmica" de Trump, (poniendo tambin entre comillas esa expresin, por la misma razn que antes lo hicimos con la palabra "programa"), parecen ser los siguientes:

En materia presupuestaria y fiscal el actual presidente pretende resolver la cuadratura del crculo persiguiendo simultneamente los siguientes objetivos: disminuir los impuestos a las empresas, poner en prctica un ambicioso programa de obras de infraestructura financiado con deuda y lograr en unos aos el equilibrio presupuestario.

Uno de los mecanismos que el presidente est utilizando para intentar hacer compatibles estos objetivos, incongruentes a primera vista, es bien conocido por nosotros: los recortes presupuestarios en materia de poltica social, especialmente en sanidad y educacin. A ello se aade su ataque contra el empleo pblico federal: ha congelado la contratacin de nuevo personal y se estn poniendo en marcha una batera de medidas desde diversas instancias para debilitar a los sindicatos, cuestionando, por ejemplo, su derecho a cobrar cuotas por representar a los trabajadores. Esta agresin contra la libertad sindical afectar especialmente a los empleados del sector pblico que son, con mucho, los que tienen un mayor ndice de afiliacin a los sindicatos. Disminuirn sus derechos laborales facilitndose as los despidos o los recortes salariales.

Las medidas de ahorro son contrarrestadas por el aumento del gasto en otras partidas, como la defensa o la seguridad nacional. El objetivo de reducir el dficit pblico tambin se enfrenta a la disminucin de los ingresos como consecuencia de la poltica fiscal que Trump est implantando, consistente en reducir los impuestos que pagan los ms ricos y las grandes corporaciones. Es muy dudoso que el balance final de este conjunto de medidas presupuestarias y fiscales den como resultado un saldo positivo para el sector pblico. Las consecuencias sociales de estas polticas estn debilitando an ms el ya exiguo grado de aceptacin de Trump por parte de los ciudadanos. La impopularidad del presidente perjudicar a los candidatos republicanos en las elecciones al Congreso y al Senado que tendrn lugar en noviembre de 2018, amenazando la revalidacin de la actual mayora de su partido en ambas cmaras.

Pero Trump ha sacado de su chistera una medida que cree que le permitir llevar a cabo la cuadratura del crculo: la desregulacin financiera. El presidente ha abolido las tmidas medidas de control que la Administracin Obama adopt tras la crisis de 2007-2008 (medidas que, por lo dems, han resultado ser ineficaces). En este mismo boletn, Miguel ngel Lorente public en estas pginas un excelente artculo explicando por qu Trump considera que la desregulacin financiera le permitir compatibilizar estos objetivos y las razones por las que es previsible que la operacin fracase y conduzca a una nueva debacle financiera. Trump no hizo saber en ningn momento que pensaba llevar a cabo una operacin de este tipo durante su campaa electoral, mxime cuando se presentaba a s mismo como un candidato "anti-establishment" (y qu puede ser ms establishment que Wall Street?).

La saa desreguladora del mandatario estadounidense se ha cebado an ms en otro campo: el de la proteccin medioambiental. Ha derogado normas destinadas a proteger los ros de la actividad contaminante de las empresas, ha reducido el presupuesto de la EPA (Agencia de Proteccin Medioambiental y ha autorizado obras que tienen un enorme impacto negativo en el medio ambiente, como el oleoducto Keystone. La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de Pars contra el cambio climtico ha reavivado las extracciones de combustibles fsiles extremos. De acuerdo con el informe Fossil Fuel Finance Report Card 2018, elaborado por un conjunto de ONG entre las que se encuentran BankTrack, el Sierra Club y la Rainforest Action Network (RAN) y titulado Banking on Climate Change la expresin combustibles fsiles extremos se refiere al "petrleo extremo (arenas bituminosas, petrleo del rtico y aguas ultra profundas), la exportacin de gas natural licuado (GNL), la extraccin de carbn y la energa del carbn. A ello hay que aadir que una parte del GNL se extrae mediante el fracking una tcnica que, como es bien conocido, tiene un enorme impacto ambiental. Ese mismo informe revela que la inversin en esas actividades extractivas est proporcionando pinges beneficios a bancos como JP Morgan Chase. Los que se estn beneficiando de esos combustibles fsiles extremos no son slo las grandes entidades financieras estadounidenses, sino las de todos los pases, incluido el Banco de Santander espaol.

Y lo peor est an por llegar. Dos investigadores financiados por el API (American Petroleum Institute, el poderoso lobby que agrupa a ms de seiscientas empresas de hidrocarburos estadounidenses) han publicado en dos revistas indexadas y que someten las propuestas de artculos a procesos de peer review, sendos trabajos en los que "demuestran" que la presencia en suspensin de partculas contaminantes en el aire no es daina para la salud. Con estos resultados, segn uno de los autores, se han echado por tierra toneladas de "ciencia basura" producida por la EPA. La publicacin de estos estudios se inscribe en una campaa del sector petrolero que pretende acabar con una de las joyas de la corona en materia de regulacin medioambiental: la Clean Air Act. No est tampoco nada claro que Trump diera a conocer estos propsitos de desproteger el entorno natural durante su campaa electoral.

La poltica que lleva a cabo Trump en contra de la inmigracin tambin est siendo muy contundente. Su medida ms desalmada ha sido revocar la disposicin adoptada por la Administracin Obama de conceder la ciudadana a los inmigrantes que entraron ilegalmente en el pas siendo nios. El desarraigo de unas personas plenamente integradas en el contexto sociocultural estadounidense provocar grandes sufrimientos a los afectados por la medida. El ejemplo de lo que est sucediendo en Suecia con los hijos de solicitantes de asilo, que reciben la orden de deportacin tras largos aos pleiteando en el pas nrdico hasta agotar todas las instancias competentes, es extraordinariamente conmovedor. Muchos de esos nios sufren una singular enfermedad que les sume en un estado parecido al coma, pero sin serlo en sentido estricto, pues permanecen conscientes. Permanecen en cama durante meses, inmviles, sin comunicarse y sin reaccionar a los estmulos externos teniendo que ser alimentados por medio de sondas. Se trata de la somatizacin extrema de un intenssimo estado de depresin, que curiosamente slo se da en Suecia, donde se han producido decenas de casos (lo que plantea la interesante cuestin de si las formas de somatizar los padecimientos psquicos pueden estar parcialmente modeladas por la cultura). Los nios sumidos en esta postracin, denominados "apatticos", no sufren tanto por la idea de volver a su pas de origen que muchos abandonaron siendo bebs, sino, sobre todo, por la angustia de ser extirpados del entorno en el que se han socializado y donde han encontrado cobijo.

El aspecto ms llamativo de la poltica comercial de Estados Unidos durante estos ltimos meses han sido las medidas "proteccionistas" adoptadas por Trump. El presidente estadounidense ha impuesto aranceles a las lavadoras procedentes de Mxico (de marcas coreanas), y a las clulas y paneles solares importados de ese pas y de China. Ha gravado tambin con un tributo del 25% las importaciones de acero y con un 10% las de aluminio.

La visin del comercio internacional que Trump divulga al anunciar a bombo y platillo estas medidas "proteccionistas" no se adeca en absoluto a las caractersticas actuales de los intercambios comerciales a nivel global, pues resulta totalmente anacrnica. Los media y sus tertulianos suelen informar y opinar sobre el tema de la poltica arancelaria de Trump como si nos encontrramos inmersos en las pugnas entre proteccionistas y librecambistas propias del siglo XIX.

Hoy en da el grueso del comercio mundial en el mbito de la manufactura est constituido por componentes o productos semielaborados. El intercambio de estos artculos se lleva a cabo entre los eslabones de las cadenas globales de valor que fabrican los productos de consumo duraderos (aparatos electrnicos, electrodomsticos, automviles) y que se encuentran situados en diversos pases. La mundializacin de la divisin tcnica del trabajo est muy bien explicada en un breve documental de la Organizacin Mundial del Comercio titulado Made in the World (siempre que prescindamos de la apologa final del llamado "libre comercio").

En el mundo de las cadenas globales de valor, la imposicin de aranceles a la mayora de los productos que USA importa tiene un efecto "de rebote" y perjudica a muchos ms trabajadores y empresas estadounidenses de las que resultan beneficiadas. Es, por ejemplo, el caso del acero. Un arancel del 25% que potencialmente podra beneficiar a unos 200.000 trabajadores perjudicar a otros ocho millones y medio. Adems, hoy en da, las aceras realmente competitivas y rentables son las que producen aleaciones especficas para usos determinados en la industria. Las compaas estadounidenses estn muy atrasadas tecnolgicamente y quien exporta variedades de acero de mayor calidad a USA es Alemania. Se puede vaticinar que el sofisticado acero alemn no podra ser sustituido a corto plazo por el tosco producto de las pocas aceras norteamericanas que no han quebrado.

Trump anunci las medidas "proteccionistas" justo antes de las elecciones parciales en Pensilvania, un estado industrial cuyos votos fueron determinantes para la victoria de Trump. Los resultados de los comicios fueron finalmente favorables a los demcratas en un estado en el que el mandatario haba vencido por veinte puntos en las presidenciales. Las medidas arancelarias se adoptaron finalmente despus de esas elecciones. Pero se eximi de ellas no solamente a Alemania (y al resto de los pases de la UE), sino tambin a Canad, uno de los grandes exportadores de acero a USA. Las bravatas de Trump sobre el proteccionismo se revelan, pues, en buena parte, como una pantomima dirigida a un electorado que va perdiendo rpidamente la confianza en el presidente al que vot. Tambin como una de las maniobras para desviar la atencin de otros problemas, entre los que se encuentran el incremento de la desigualdad o los escndalos que rodean al personaje.

Junto al efecto "de rebote", la fabricacin de productos manufacturados por cadenas globales de valor plantea tambin otro formidable obstculo al "proteccionismo": dadas las caractersticas del comercio global, puede resultar que en la prctica USA no sea realmente deficitaria (o tan deficitaria) respecto a China. China no ha sido tanto "la fbrica del mundo", como a veces se la denomina, sino ms la ensambladora de productos elaborados. Es decir, los productos "made in China" incorporan ms valor aadido generado en terceros pases que propiamente en China. Por ello, en trminos de valor, puede pensarse que USA es en realidad deficitaria respecto a componentes fabricados en terceros pases (como Japn, Corea o Taiwn) que son exportados a China, incorporados a los productos ensamblados en ese pas y reexportados despus a Estados Unidos.

Este fenmeno queda claramente ilustrado por el caso de Apple. No resulta nada fcil identificar todos los eslabones de la cadena global de valor (CGV) de una multinacional. Pero un estudio emprico, publicado por un investigador irlands y otro chino en 2016, logr hacer un mapa de la CGV de la multinacional de la manzana mordida. La red de Apple comprenda unas 200 compaas y 750 subsidiarias. Las empresas matrices pertenecan a 19 pases diferentes y tenan en conjunto subsidiarias en el territorio de treinta estados distintos.

Poner aranceles a los IPhone procedentes de China no tendra repercusiones necesariamente positivas para los trabajadores de Estados Unidos. Las dos grandes empresas taiwanesas, cuyas filiales ensamblan la mayora de los iPhone en factoras chinas podran relocalizar esos empleos no cualificados en otros pases, como Vietnam. O bien Apple podra realizar esas tareas en suelo estadounidense, pero automatizndolas.

Trump manifest especficamente durante su campaa que tena el propsito de que los productos de Apple destinados al mercado estadounidense se fabricasen en su pas. Llevar a cabo ese objetivo exigira no slo crear plantas de ensamblaje, sino que surgieran las empresas y los capitales precisos para fabricar en Estados Unidos los componentes que ahora producen las 200 empresas de la CGV de Apple y sus 750 subsidiarias en el extranjero y que constituyen la inmensa mayora de las piezas que lleva un iPhone. Eso es claramente imposible de llevar a cabo por muchos aranceles que se impongan a los productos chinos. Lo que se conseguira a corto plazo es arruinar a la empresa y, desde luego, no parece en absoluto que Trump quiera acabar con las multinacionales estadounidenses. En ese terreno se ha limitado a conseguir algunos acuerdos puntuales, de carcter simblico, en virtud de los cuales dos o tres corporaciones de Estados Unidos han decidido instalar en territorio estadounidense alguna planta que tenan proyectada para Mxico.

Trump est escenificando una aparente lucha contra la globalizacin, para compensar con estas representaciones populistas los efectos sociales negativos que sus otras medidas estn teniendo entre los trabajadores blancos que le votaron. La "Trumponomics" no va a revertir la globalizacin de la produccin manufacturera y mucho menos an la del sector financiero. Para ello tendran que ponerse decididamente de acuerdo USA, Japn, la UE y los socios de Estados Unidos en el TLC. Y no hay indicios de que exista algn atisbo de disposicin en ese sentido. En el mundo globalizado de hoy en da el proteccionismo en un solo pas es, sencillamente, imposible.

Nota:

[1] Ian Ayres y John Braithwaite, Responsive Regulation: Transcending the Deregulation Debate, Oxford University Press, 1992.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-167/notas/trumponomics




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter