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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2018

Antes de la hora final de las dos monedas en Cuba

Ariel Terrero
IPS

Los ojos del pas miran hacia una dualidad monetaria y cambiaria que se ha convertido en traba crtica del proceso de transformaciones del modelo econmico y del crecimiento de su economa.


Las autoridades de Cuba dejaron con un palmo de narices a quienes aguardaban por el anuncio, antes de concluir marzo, de las intenciones gubernamentales frente al gran dilema de la economa cubana: la dualidad monetaria y cambiaria. El informe del Pleno del Comit Central del Partido Comunista, publicado el 26 de ese mes, dijo mucho menos que lo esperado acerca del enredo de dos monedas y mltiples tasas de cambio. Casi nada.

Cuatro das despus, el Banco Central de Cuba (BCC) confirm que no tena planes de sacar de circulacin al peso cubano convertible (CUC) en el corto plazo, al calificar de falsos los rumores que haban disparado la compra de pesos cubanos (CUP) en bancos y en las casas de cambio Cadeca.

La culpa de las altas expectativas la tuvo, en parte, una sesin del Parlamento en diciembre pasado que, contrariamente, inform sobre la dualidad monetaria mucho ms de lo que aguardaban entonces los observadores. El jefe de la comisin gubernamental encargada de conducir la reforma econmica en Cuba, Marino Murillo, se ocup de fertilizar la vigilia social por el dinero.

Tras ubicar el ordenamiento monetario como primera entre cuatro prioridades del proceso de transformaciones, Murillo anunci a los diputados que en el primer trimestre presentara al Pleno del Comit Central un informe de los pasos, polticas y resultados de la actualizacin del modelo econmico. Prometi tambin una proyeccin estratgica de cmo se va a enfrentar la implementacin de los Lineamientos hasta el 2021.

Lo hizo? A juzgar por el reporte ms reciente, la reunin partidista analiz el asunto, aunque de la unificacin monetaria solo public, en un rictus de discrecin extrema, que se mantena como prioridad. Nada ms.

Ms enfticos fueron los comentarios pblicos del Presidente Ral Castro en diciembre. Ante los diputados se hizo eco del malestar social creado por la dualidad monetaria y la secuela de la injusta pirmide invertida, donde a mayor responsabilidad se recibe una menor retribucin. Como consecuencia, no todos los ciudadanos aptos se sienten motivados a trabajar legalmente, al tiempo que se desestimula la promocin a cargos superiores de los mejores y ms capacitados trabajadores y cuadros, algunos de los cuales emigran al sector no estatal, dijo.

Nadie puede calcular apostill-, ni el ms sabio de los sabios que tengamos nosotros, el elevado costo que ha significado para el sector estatal la persistencia de la dualidad monetaria y cambiaria.

Tensiones y expectativas polticas

La reciente explosin en la compra de pesos expresa tambin la tensin subyacente en la sociedad ante perspectivas desconocidas con su dinero, por ms que el Gobierno reitere una y otra vez que proteger el patrimonio de sus ciudadanos.

Ante el Parlamento, Ral Castro abon las expectativas de un movimiento cercano con las monedas al rematar su anlisis con una frase: Debo reconocer que este asunto nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse ms su solucin.

La proximidad del retiro de Ral Castro de su cargo al frente del Estado y el Gobierno acentu tambin conjeturas de que intentara algo antes. Sin embargo, la bsqueda de puntuacin o glorias pblicas no ha sido su estilo. Desde que comenz el proceso de renovacin del modelo econmico ha insistido en un principio de gradualidad sin prisas pero sin pausas- y no parece razonable que lo abandone ahora. Tampoco ha renunciado el Gobierno a otro principio clave: evitar que los cambios de la economa desaten perjuicios para algn sector de la sociedad.

El recurso de dos monedas implementado en los aos 90 como oportuno muro de contencin de una crisis inflacionaria se ha convertido con el paso de los aos en una de las deformaciones de la economa de ms difcil solucin. A fin de atenuar la abusiva distancia entre la tasa oficial (1 CUP x 1 CUC x 1 USD) y la tasa de Cadeca (25 CUP x 1 CUC), el Gobierno ha instituido tasas intermedias de compensacin en actividades empresariales muy especficas. La multiplicidad y asincrona de estos tipos de cambio constituye el nudo principal del problema, a juzgar por el consenso de economistas.

En los ltimos aos las tensiones monetarias se acentuaron al desaparecer el equilibrio entre la cantidad de CUC en circulacin y las reservas de divisas del pas. A fin de sellar las grietas, el Gobierno invent la alternativa de los certificados de liquidez (CL). Para agravar el galimatas, la gente suele nombrar como moneda nacional solo al peso cubano y le niega esa identificacin a su alter ego convertible. Los turistas, en tanto, sudan fro: los cubanos y cubanas les hablan de pesos indistintamente en cualquiera caso.

Falta de transparencia en la economa

Los economistas que han estudiado el asunto en profundidad, no muchos, coinciden al reconocer la enorme complejidad tcnica y poltica que entraa cualquier decisin para unificar monedas y tasas. Pero alertan asimismo por los riesgos y costos de demoras de un ordenamiento que se hace cada vez ms imperioso.

El problema ms agudo que enfrenta la nueva agenda econmica es la dualidad monetaria, razona una de las economistas con ms horas de estudio del tema, Vilma Hidalgo, en la revista Economa y Desarrollo de Enero-Junio, 2016. Esta dualidad, comenta, condiciona un entorno econmico e institucional bajo el cual conviven diversos circuitos econmicos con diferentes reglas del juego en cuanto a regulacin, protagonismo del mercado, formacin de precios, acceso a la divisa y tasas de cambio de referencia.

Para las personas jurdicas se torna casi imposible determinar la rentabilidad real de una produccin o negocio, o de una administracin territorial, bajo la sombrilla de un tipo de cambio oficial sin fundamento econmico. En ese punto concuerdan autoridades y acadmicos desde hace dcadas.

Por la distorsin cambiaria no se puede saber quin opera con eficiencia y quin no, advierte otro investigador de la economa cubana, Juan Triana, mientras Joaqun Infante, Premio Nacional de Economa, insiste en la deformacin que la tasa de cambio oficial introduce en la informacin de las empresas. En su opinin inhabilita los informes de los estados financieros como instrumento de direccin empresarial y para la evaluacin de inversiones.

En contraste con la tasa oficial, exageradamente apreciada, Infante y la britnica Emily Morris consideran depreciado o infravalorado el tipo de cambio de Cadeca. Otros estudiosos se mueven con ms cautela a la hora de juzgar esa tasa, pero el consenso entre corrientes acadmicas diversas reconoce una deformacin alarmante en el sistema monetario.

La multiplicidad de tasas de cambio enrarece la convivencia entre empresas estatales y entre estas y las formas de gestin no estatal a las que el modelo econmico cubano ha abierto las puertas (trabajadores por cuenta propia, cooperativas y las pequeas y microempresas privadas en formacin). Aunque en mbitos como el mercado mayorista y la banca las empresas del Estado gozan de ventajas sobre la economa no estatal, la coexistencia de dos tasas de cambio tan distantes entre s genera condiciones ms favorables para los negocios privados.

La dualidad monetaria cre graves distorsiones comenta el economista de origen cubano Carmelo Mesa-Lago-: los trabajadores reciben su salario en CUP, pero parte de sus gastos es en CUC; no se puede determinar la eficiencia de las empresas, la rentabilidad y competitividad de las exportaciones, la factibilidad de las inversiones y de la sustitucin de importaciones.

Triana razon en una entrevista que en todos los casos en las relaciones entre empresas el peso est sobrevalorado. Sin embargo cuando las empresas pagan en pesos cubanos a sus trabajadores y los trabajadores salen a la calle entonces se encuentran con un peso subvalorado, con poca capacidad adquisitiva.

Por el contrario, la economa no estatal lo negocia casi todo en condiciones de oferta y demanda ms prximas a la tasa de Cadeca y pagan mucho mejores salarios al personal que contratan.

Puntal principal de la economa

Hidalgo observa un drenaje de empleo calificado hacia actividades de baja complejidad tecnolgica, debido a la profundizacin de la brecha salarial entre el sector pblico y el sector no estatal. Y advierte: Transferir empleo a un sector no estatal en estas condiciones podra resultar contrario a los objetivos de crecimiento (econmico) de largo plazo. Esta profesora parte del hecho de que el peso principal de la economa cubana descansa sobre hombros estatales, una peculiaridad que resta validez a la propuesta de otro economista, Pedro Monreal, de apostar al sector privado como as de triunfo contra el entuerto monetario.

Opuesto a entender la multiplicidad de tasas de cambio como una deformacin, Monreal aplaude la tasa de Cadeca como la mejor de todas, al juzgar que tiene fundamentacin econmica, una idea riesgosa en un modelo econmico lastrado por insuficiente transparencia de la rentabilidad. Al considerar distorsionada nicamente la tasa de cambio oficial, solo admite una cara de la moneda o del problema. Monreal reprocha por ese camino el punto de vista de otros que observan ventajas para el sector privado, derivadas del enredo monetario, en detrimento del empleo estatal.

Asesorado por economistas de ms equilibrio y puntera, el Gobierno programa iniciar la descontaminacin monetaria por el sector empresarial o de las personas jurdicas, segn indican una serie de resoluciones (19, 20 y 21) que el Ministerio de Finanzas y Precios emiti en 2014, para preparar el terreno contable, el sistema de formacin de precios y otras normas hacia el Da Cero, cuando dejara en circulacin una sola moneda, el peso cubano.

La unificacin monetaria se propone llegar luego al mbito minorista donde opera la poblacin. Es de esperar, por tanto, una devaluacin gradual de la tasa oficial y que luego, inversamente, se aprecie el peso en la tasa de Cadeca hasta encontrar un punto de equilibrio entre ambas, segn analiza el ex ministro de economa Jos Luis Rodrguez en varios artculos.

Pero en los cuatro aos transcurridos desde entonces no ha ocurrido ningn cambio significativo o perceptible hacia la unificacin monetaria, como no sea la aceptacin a partir de marzo de 2014 de pagos en pesos o en CUC en las tiendas segn la tasa de 1 x 25.

La hora de la verdad

Cundo dar el Gobierno el prximo paso? Una incgnita objeto de rachas temporales de especulacin en la poblacin y del silencio oficial.

No pocos expertos postulan que la economa debe adquirir antes fuerzas y reservas en divisas. De otra manera, el Estado no podra subsidiar temporalmente a las empresas que no resistan un alza de costos al depreciarse el peso, ni podra crear fondos para prevenir inflaciones y proteger a trabajadores y consumidores.

Pero con el tiempo se abre paso otra idea: la nacin no podr ganar fuerzas mientras persista un sistema monetario distorsionado y distorsionante de las relaciones econmicas. El magro crecimiento de la economa desde hace diez aos parece confirmarlo, por ms que la frenen tambin otras causas inmediatas.

Difcilmente avanzar la economa con celeridad, reflexiona Vilma Hidalgo, si no se priorizan intervenciones entre las cuales cita la unificacin monetaria, la correccin de precios relativos, una administracin pblica ms eficiente y mayor rol del sistema financiero en la asignacin de recursos.

Est la tesis de que hay que esperar a ser productivo para tomar esa medida (unificacin), y no s hasta dnde es posible lograr un boom de produccin y eficiencia con una distorsin cambiaria tan alta como la que tenemos, coment en Progreso Semanal hace un ao Triana, quien advierte, sin embargo, que la coyuntura de limitaciones financieras externas que afronta Cuba hoy no es buena para hacerlo.

La mayora de los expertos, dentro y fuera del pas, coincide con el Gobierno cubano en que la dualidad monetaria es un obstculo para el avance de la renovacin econmica. Por qu demora entonces la solucin? La enorme complejidad del problema se encuentra entre las causas. Pero no es la nica.

Desde el inicio de la actualizacin del modelo, el Gobierno ha defendido la tesis de que los cambios no impliquen traumas para la sociedad. La promesa de proteger a todos los sectores sociales, y las cuentas bancarias de la ciudadana, ante cualquier giro del sistema monetario se ha convertido en una carta espinosa que prcticamente ha congelado el juego. Las autoridades lo saben. El informe del Pleno del Partido acept hace unos das que el firme propsito de no dejar a ningn cubano desamparado () ha incidido en el ritmo de las transformaciones.

Aunque sigue el Gobierno sin dar seas claras de la ruta crtica y del momento esperado, parece cada vez ms prxima la hora final de una dualidad monetaria y cambiaria cuyas deformaciones se han extendido y agravado en el tiempo. Si hace anuncios inoportunos de sus intenciones, zozobrara un ordenamiento de alta sensibilidad social; si lo acelera sin condiciones, tambin. Pero si lo demora en exceso, entonces corre el riesgo de naufragar la bsqueda misma del nuevo modelo econmico para el socialismo cubano.

Fuente: http://www.ipscuba.net/espacios/por-su-propio-peso/camino-al-andar/antes-de-la-hora-final-de-las-dos-monedas-en-cuba/



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