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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2018

La libertad de Lula y el orden social

Amlcar Salas Oroo
Centro Estratgico Latinoamericano Geopoltico (CELAG)



Manifestacin en apoyo de la candidatura de Lula
(Crditos: CELAG)

Con un clima poltico fascistizado y lenguajes sociales cada vez ms marcados por valores antidemocrticos, con dirigencias (de los rdenes que sean) cada vez ms degradadas, con militares que twittean amenazas y medios de comunicacin que encuadran su significado, sin un horizonte claro respecto de los contornos institucionales futuros, el Supremo Tribunal Federal (STF) hizo su contribucin funcional. Neg el pedido (de habeas corpus) presentado por la defensa de Lula para que ste pudiera esperar en libertad la revisin final de su sentencia, tal como lo admite la Constitucin y en sintona con la presuncin de inocencia que supone un Estado de derecho.

Esto no significa que Lula vaya inmediatamente a prisin: para que esto ocurra tendr que ejecutarse el correspondiente pedido de detencin, circunstancia que no puede adelantarse a la resolucin definitiva de los recursos antepuestos (por la defensa) al Tribunal de 2 Instancia, con fecha de respuesta ltima para el 10 de abril. Tampoco significa que Lula haya quedado invalidado como candidato presidencial para octubre, una condicin que corresponder ser analizada eventualmente por el Tribunal Superior Electoral (TSE) una vez que haya sido registrada la candidatura (el plazo es el 15 de agosto). Ante la circunstancia segura de que aparezcan impugnaciones, el mrito de su condicin ser objeto pasible de estudio en el propio Supremo Tribunal Federal (STF), porque segn la ley brasilea los derechos polticos votar y ser votado son suspendidos slo cuando hay una sentencia penal condenatoria finalizada, cosa que todava no ha ocurrido.

De all la posibilidad, altamente paradjica pero coincidente con la democracia desquiciada por la que atraviesa Brasil, de que Lula contine candidato aun estando preso. Esto no significa que haya posibilidades auspiciosas en medio de la tormenta; todo lo contrario, es simplemente la constatacin del derrumbe institucional. Y aqu es donde vale la pena recordar que se trata de una coyuntura estructurada desde un golpe, desde una alteracin al Estado de derecho: el primer paso (del golpe) se hizo sobre el poder legislativo, para garantizar el impeachment a Dilma Rousseff; el segundo acto, un ao despus, fue poner contra las cuerdas al mismo poder ejecutivo, limpiando del gobierno de M. Temer cualquier supuesta autonoma peemedebista sobre el proceso, convirtiendo al presidente en una figura completamente maniatada; y el tercer momento del drama encuentra al poder judicial en su instancia mxima- a merced de la organizacin general de las condiciones que permitan habilitar las elecciones presidenciales, claramente sin el principal lder de las encuestas. Es que el reordenamiento ha sido en todos los rdenes, y por eso es difcil pensar que algn estamento institucional pueda servir para una recuperacin democrtica. Un golpe es eso, un golpe, y no hay muchas ilusiones que puedan extraerse de tal circunstancia. En ese sentido, la resolucin del STF es el desdoblamiento de un mismo punto de partida.

El golpe, la justicia y la organizacin de la sociedad.

No est de ms recordar que el expediente que conden a Lula a una pena de doce aos y un mes, bajo el cargo de corrupcin y lavado de dinero en funcin de la titularidad de un inmueble en Guaruj, en el Estado de San Pablo, del que nunca fue propietario(!)- no consider las lneas elementales de un debido proceso: en lo que respecta a la instruccin, se utilizaron muy pocas pruebas substantivas y se recogieron pruebas ilcitas; hubo en varios casos conducciones forzadas a declarar y testimonios prestados bajo modalidades coercitivas alejadas de los procedimientos habituales; buena parte de los indicios (de pesquisa) vinieron de arrepentidos que llevaban varios meses de reclusin, algo contrario a cualquier sistema (jurdico) que promueva la garanta de los derechos personales como presupuesto; por diversos actos tambin qued en claro el trato diferencial que hubo con Lula como denunciado, alterando el principio de isonoma en lo que respecta al derecho a una libre y amplia defensa; fue notoria y alevosa, en su momento, la arbitrariedad del Juez Sergio Moro con el principio de la publicidad de los actos judiciales, abusando de su exposicin de una forma notable, aprovechando la maniobra para deconstruir y estigmatizar a Lula y la izquierda en general; y ni hablar de la permanente evasin sobre el principio de inocencia, precisamente algo que volva a considerarse (con la ilusoria expectativa de que se repararan las desviaciones anteriores) con el habeas corpus tratado por el Supremo Tribunal Federal (STF), que termin como termin.

Es que todo golpe desarma los contextos previos e impone criterios y regularidades fuera de lo convenido hasta el momento por los valores estimados de esa comunidad. Ahora, cuando lo que entra en contradiccin es la condicin de lo que supone el ejercicio de la libertad (artculo 5 de la Constitucin brasilea) es que el golpe es de una naturaleza nada superficial ni episdica, pues afecta un aspecto sensible y reconocible de la dinmica colectiva. Si sobre lo que significa el ejercicio de la libertad no hay mnimos entendimientos, el panorama pasa a ser ms que preocupante. Es lo que precisamente aleg uno de los ministros, R. Lewandowski, al desarrollar la discusin en torno a que la persona debe mantenerse libre, siendo la excepcin su prisin, como aparece con claridad en el artculo 283 del Cdigo de Proceso Penal. En ese sentido, Lula debera permanecer libre hasta el final del proceso y, entonces, de no registrarse nuevas interpretaciones, ser objeto de la punicin estatal. No antes. No es lo que se defini en el STF.

Y no es casualidad esta situacin, pues todo golpe trae consigo un nuevo significado de la libertad; sea en relacin con lo que tiene que ver con las libertades polticas (por ejemplo, aqu el acto de votar se devala, en la medida en que quien est en la Presidencia nunca fue votado), sea en lo que tiene que ver con las libertades civiles ( el clima recalcitrante de intolerancia que se viene asentando en los ltimos aos, agudizado sin dudas estas ltimas semanas, asesinato de Marielle y disparos a las caravanas de Lula mediante) o sea la libertad a secas: bajo el Gobierno de M. Temer, Brasil alcanz el deshonroso mrito de convertirse en el 3 pas del mundo en cantidad de presos, llegando casi a 800.000. Qu diferencia respecto de los logros que tiene Lula para mostrar de sus gobiernos! Ms claro imposible: cuando la institucionalidad se derrumba y la democracia se desquicia, y no hay principios de un orden legtimo, slo queda en pie el hecho de organizar la dialctica social por la fuerza. Ya se sabe: eso implica el reino de la incertidumbre y que sea lo que sea, y que cada uno se las arregle.

Por eso es que Lula est donde est, como liderazgo, todava presente en esas estimas colectivas que lo ven como protector, algunos, y sobre todo como un organizador. Es lo que lo mantiene competitivo como candidato, en tanto l mismo representa esa posibilidad como Gobierno, como potencial proyecto de orden social, con una definicin de libertad que no es la que se viene proponiendo ni es la que tradicionalmente le propusieron las lites al pas. Y en esa encrucijada es comprensible que la sustraccin de su (propia) libertad sea vivenciada de manera entristecedora; aunque, quizs este all tambin un nuevo principio de respuesta al golpe. Ser el caso, entonces, de que Lula vale a luta.

Amlcar Salas Oroo es investigador argentino del Centro Estratgico Latinoamericano Geopoltico (CELAG).

Fuente: http://www.celag.org/la-libertad-de-lula-y-el-orden-social/


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