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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2018

La mala hierba

Miguel Casado
Peridico de poesa


Desde hace aos vuelvo con frecuencia a los textos de Lu Xun. Me pregunto por qu lo hago, por qu me atrae, por qu puede atraernos aqu y ahora. Se le suele considerar fundador de la literatura china moderna naci en 1881, como Juan Ramn Jimnez, y muri en 1936, como Valle-Incln, agente decisivo del cambio que llev a los escritores a usar la lengua hablada en vez del chino clsico, divulgador de la literatura occidental a travs de decenas de traducciones. A pesar de esto y de su mitificacin como hroe nacional por la Repblica Popular desde 1949, no resulta evidente para un lector extranjero cules sean los componentes de esa modernidad; tampoco los perfiles de su figura. El ensordecido cuadro de una vida cerrada, ahogada por el peso de los ritos y costumbres que la tradicin confuciana fue tejiendo como soporte de la opresin y la miseria social, la disciplinada docilidad de la gente para rechazar cualquier asomo de diferencia, la irrespirable trampa de la vida familiar, ms casi un siglo de distancia, hacen sentir ese tipo de extraeza que, asocindose a lo pintoresco o lo extico, esteriliza, convierte en vaco y ajeno un texto. Quiz sea, sin embargo, el modo en que, dentro de esa masa verbal espesa, se intuye un hilo personal, el espejo de una mirada distinta, lo que de golpe nos abre la lectura y nos atrapa.

Los personajes que se ponen enfermos, y el esfuerzo baldo de sus familias para encontrar un mdico o para conseguir los remedios que prescribe; la muerte como la irrealidad que suspende el curso cotidiano. Los hombres an jvenes de alguna gran ciudad del Norte, donde el anonimato relaja las normas, que, al volver a la cuna de su familia, rural, surea, encuentran en la vigencia del pasado la irrealidad de lo que en la vida urbana crean el presente. Las mujeres que quieren para s criterios humanos, adultos, cierta posibilidad de decidir, una forma de justicia o merecimiento adquirida por el trabajo, y se ven reducidas a ser bestias de carga y reproductoras, sin explicaciones ni razn, excluidas de esa condicin humana que, irrealmente al parecer, haban credo suya. Los que mienten, fingen, repiten discursos heredados; los que no perciben nada notable, hallan todo normal. La mirada personal es solo esto, ver algo de lo que ocurre: lo expulsado de la realidad que, en la textura de los relatos, tiembla con el pulso difcil de soportar de lo real.

Y la escritura de Lu Xun contiene siempre un quiebro peculiar que conduce ah. Es el quiebro de un punto de vista, la marca de unos ojos u odos: El viejo Shuan mir en esa direccin, pero no vio sino las espaldas de una multitud de hombres. Estiraban tanto el cuello que hacan pensar en patos sostenidos en el aire por una mano invisible. Alguien mira y el mundo le resulta opaco. Los personajes enfermos, pobres, fracasados, no vienen a los relatos de Lu Xun en el modo de la denuncia, ni por una seleccin de tipo naturalista; son siempre personajes que, en sus difciles circunstancias, intentan vivir y dejan la huella de su vnculo con el mundo, el empeo de su energa personal, son quienes miran. El relato surge para llamar la atencin, para individualizarlos, para impedir que se disuelvan en el entorno, para que no sean ni se sientan en trminos de Luis Martn Santos tierra apenas modificada. Y de pronto, aunque miran, s, y lo hacen sin cesar, no pueden ver nada, la opacidad del mundo se les revela de un modo prctico, fsico. El mundo es impenetrable, inasumible, y la vida es entonces el tiempo que sucede al desastre. Una muerte, una sentencia, una separacin. Es el ncleo de la escritura de Lu Xun: donde lo existencial se manifiesta ferozmente social, poltico.

El padre de Lu Xun, letrado empobrecido, muri cuando l era nio; como primognito, era quien buscaba los estrafalarios remedios mdicos. Abandon la familia para ir a una escuela dedicada a los estudios extranjeros, sin ningn prestigio en el pas, centrados en las ciencias modernas y los idiomas. Fue a Japn a estudiar Medicina y encontr all, en la experiencia del menosprecio que le clasificaba como procedente de un pas anquilosado, una vocacin literaria y pedaggica. Fund revistas, recorri escuelas y universidades, particip en los movimientos culturales y polticos de los agitados aos 20 y 30 y sus entrecruzadas guerras civiles. Profesor de qumica y fisiologa, profesor de literatura, militante sin partido, rector universitario y fugitivo sin solucin de continuidad. Un perceptible hilo personal en el tejido de lo colectivo.

La verdadera historia de AQ, con su singular pulso satrico, lleva a lo grotesco, ridiculiza el uso repetido de discursos que ocultan y falsean la realidad, que ponen las virtualidades de la lengua al servicio de la mentira y la conservacin del sistema. En el implacable anlisis de esta prctica, est para Lu Xun el corazn revolucionario, la energa de la escritura; y lo que, a la vez, la hace inasimilable para su tiempo; en sus ltimos aos conoci la ejecucin de muchos compaeros (como los creadores de la revista Nueva Juventud, que tambin lo seran despus del Partido Comunista), o el asesinato de veintisiete miembros de la Liga de Escritores de Izquierda, en Nankn en 1931. l muri de tuberculosis, como su padre y muchos de sus personajes.

Es algo como la frmula de Gramsci sobre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. La negrura de sus textos y el empeo incesante de cambiar la vida. El protagonista del Diario de un loco se cree rodeado de canbales que lo acechan para comrselo, un poco como aquel personaje de La bestia del corazn, de Herta Mller, obsesionado por los bebedores de sangre del matadero donde trabaja. Y eso traduce una forma agudsima, extrema, de soledad. Aunque siempre quede otra vuelta de tuerca, otro giro del discurso quin sabe si falseador o verdadero, si desesperado o esperanzado: La vida, cuando deja de ser vida, se pudre y yo me alegro de que as sea porque su podredumbre me hace saber que no todo ha desaparecido. Abono para las prosas de La mala hierba .

Lecturas:

Lu Xun, Diario de un loco, traduccin de Sergio Pitol, Barcelona, Tusquets, 1971.

- Novelas escogidas, traduccin de Luis Enrique Dlano, Pekn, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1972.

- La mala hierba, traduccin de Blas Piero Martnez, Madrid, Bartleby, 2013.

- Cheng Jing, Lu Xun. Una vida de triunfo y tristeza, traduccin de Qiu Baoqi y Antonio Rodrguez, Madrid, Editorial Popular, 2009.

- Luis Martn Santos, Tiempo de silencio, Barcelona, Seix Barral, 1978 (12 ed.).

- Herta Mller, La bestia del corazn, traduccin de Bettina Blanch Tyroller, Madrid, Siruela, 2009.

Este texto ha sido publicado en La sombra del ciprs, suplemento del diario El Norte de Castilla.


Fuente: http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php/1659-tienda-de-fieltro/4384-no-093-tienda-de-fieltro-la-mala-hierba

 



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