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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2018

Diecisiete objetivos que transformaran el mundo
La financiacin de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Santiago Gonzlez Vallejo
Rebelin


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible fueron aprobados por todos los pases de las Naciones Unidas en el ao 2015. Buscan erradicar la pobreza, el hambre, el trabajo infantil, lograr plena igualdad de gnero, trabajo decente, la transicin energtica y la reduccin de emisiones contaminantes Diecisiete objetivos que transformaran el mundo desde esa fecha hasta lograr en el ao 2030, 169 metas mensurables y cuantificables. An con contradicciones internas, su cumplimiento sera una revolucin copernicana y hay que trabajar por ello. Pero hay aspectos, por omisin, que impedirn que se consiga si no los resolvemos.

Concretando uno de los aspectos:la financiacin

Antes de la fijacin de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hubo una discusin sobre financiacin de los mismos en la Conferencia de Addis Abeba (2015). Este hecho pareca demostrar la preocupacin institucional para que los ODS se pudieran llevar a cabo.

En su da, la financiacin de los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), volcados en la erradicacin de la pobreza extrema en los pases ms pobres, fue planteada despus de la aprobacin de los mismos en la Conferencia de Monterrey de 2002. All, el planteamiento fue un clsico de las relaciones Norte-Sur y tena como elementos centrales el crecimiento econmico y la propuesta (incumplida) de dedicar el 0,7 % del Producto Nacional Bruto de los pases desarrollados como ayuda al desarrollo. De hecho, a la fecha de hoy, slo seis pases Dinamarca, Noruega, Suecia, Luxemburgo, Pases Bajos y Reino Unido cumplen ese compromiso . Aada otros elementos financieros novedosos como las tasas areas (Francia), y la tradicional literatura sobre el desarrollo: transferencias tecnolgicas, comercio, crecimiento, reducir la fuga de capitales, estimular al sector privado y, por supuesto, movilizar recursos internos y mejora de la distribucin.

En Addis Abeba se reiter de nuevo la necesidad de que los pases ricos cumplieran con la donacin del 0,7 de la Renta Nacional ms del resto de las recomendaciones antes sealadas. Se puso ms nfasis en las asociaciones pblico-privadas para alcanzar los ODS.

Pero, lo ms relevante, es que en esa conferencia realizada tras la crisis financiera ya hay un prrafo 23 explcito contra la elusin y evasin fiscal de las transnacionales y personas millonarias y una referencias a la erradicacin de los parasos fiscales (25).

Un paso adelante y otro atrs

Los tratados bilaterales para evitar la doble imposicin no resuelven nada, ante jurisdicciones y prcticas opacas. Al contrario son parte del ninguneo fiscal de las multinacionales con su planificacin fiscal agresiva que incluyen los pagos de royalties o la gran capacidad para posibilitar el fraude en las empresas digitales. Es decir, el problema no se afronta de forma coherente. No fue casual. Al comienzo de la crisis del ao 2008, el G20 alent formalmente a que la OCDE se preocupara por los parasos fiscales y la elusin fiscal como sus prioridades, pero los gobiernos de los pases donde estn las sedes de las multinacionales y la residencia de sus accionistas dan un paso atrs cuando se pretende estrechar el margen de maniobra de esas soberanas fiscales y de los beneficiarios de la elusin y fraude fiscal. Porque si bien ha habido algunos avances normativos para homogeneizar bases imponibles de las empresas o estamos al alba de las declaraciones fiscales pas a pas de las multinacionales, tambin ha habido actos fallidos como la revisin de los criterios de fijacin de un paraso fiscal, de forma tan torpe, que la OCDE admite que la simple firma de colaboracin entre soberanas opacas, un Gibraltar y Liechtenstein por ejemplo, exime de que las consideren paraso fiscal.

Se rechaz en Addis Abeba (y siguientes conferencias sobre el tema) la institucionalizacin en el seno de las Naciones Unidas de un rgano de colaboracin ejecutiva sobre impuestos, fondos buitres, etc.

Las multinacionales y sus cadenas de valor mueven el 60% del comercio mundial. El 80 % de los beneficios revierte en apenas el 10% de las empresas que cotizan en bolsa, segn la documentacin de la Confederacin Sindical Internacional. Los informes sobre desigualdad publicados por Oxfam Intermn y la concentracin de riqueza en el 10% o en el 1% de la poblacin mundial son significativos del poder de estas empresas y personas frente al resto de la humanidad.

Los mismos gobiernos que promueven el libre comercio, la libertad de inversiones y el librrimo movimiento de capitales y ahorro ponen trabas a elaborar un tratado vinculante sobre empresas multinacionales y derechos humanos y, por supuesto, a organizar una lucha coordinada contra los parasos fiscales.

No olvidemos que muchas de esas jurisdicciones fiscales forman parte de la soberana de los estados ms poderosos: Delaware en Estados Unidos , las incontables islas que dependen del Reino Unido o insertadas directamente en su sistema fiscal, como frmula para atraer beneficios a sus administraciones a costa de otras, como Holanda, Luxemburgo El caso de la empresa Apple , trasladable a otras muchas ms empresas de muchos pases, con cientos de miles de millones no declarados en los diferentes pases donde se han vendido sus productos (con escaso pago a los proveedores de los mismos) es relevante. Que la administracin Trump recorte los impuestos en Estados Unidos es una decisin nacional, dentro de la competencia fiscal y la poltica de reduccin del gasto social pblico de esa administracin, pero las medidas de repatriacin de beneficios (no declarados en otras administraciones nacionales) supone expresar cnicamente que no se va a cooperar en la lucha contra los parasos fiscales.

Hay que desenmascarar la contradiccin de los gobiernos que firman los ODS, dejan que cada pas los financie movilizando recursos nacionales, pero les atan las manos a la espalda al impedir la coordinacin fiscal internacional.

La existencia de parasos fiscales y la libertad de movimientos de capitales alimentan una competitividad fiscal que conduce a volcar en los impuestos indirectos el peso de los ingresos pblicos. Los ingresos y gastos tienen que estar acompasados, y hay tensiones para que crezcan menos que el crecimiento econmico; tambin, que los presupuestos de gastos se trasladen de gastos sociales y universalizacin de prestaciones a un rediseo donde sean las empresas las que marquen su eficacia y destino.

Por tanto, los estados se encuentran con la dificultad de no controlar el reparto del beneficio de la cadena de valor y, adems, los parasos o guaridas fiscales que fomentan la corrupcin y otros delitos, ms la elusin fiscal de toda la cadena de valor, impidiendo una mayor generacin de recursos nacionales o internacionales, porque el beneficio ir a los accionistas y corruptos, sin distribuirse parcialmente al conjunto de la poblacin e impidiendo la financiacin de los Objetivos para un mundo ms justo.

Hora es pues, de exigir coherencia a nuestros gobiernos, menos vasallaje fiscal y que penalicen a las guaridas fiscales.

Santiago Gonzlez Vallejo. Economista USO / Plataforma por la Justicia Fiscal.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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