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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2018

Un anlisis crtico constructivo
El flujo y reflujo de la correlacin de fuerzas entre izquierda y derecha en Amrica Latina

Roberto Regalado
La Tizza


En Amrica Latina, tras una acumulacin de fuerza social y poltica iniciada en los aos ochenta con la lucha de los movimientos populares contra el neoliberalismo, incrementada en los noventa con la ocupacin de espacios en gobiernos locales y legislaturas nacionales, que alcanza el clmax en la dcada de 2000 con el ejercicio del gobierno nacional en una decena de pases, desde finales de esta ltima, la correlacin de fuerzas comienza a cambiar a favor de los sectores oligrquicos proimperialistas y, en apenas cinco aos, la prdida de capacidad de movilizacin popular, la falta de estrategias, medios y mtodos adecuados para derrotar la desestabilizacin de espectro completo,[1] los reveses electorales y los golpes de Estado de nuevo tipo, llegan a tal punto que la derecha se ufana en proclamar el fin del ciclo progresista.

Es este un vuelco tan imprevisible o inesperado de la situacin poltica, que no se pudo evitar o no dio oportunidad para una preparacin a tiempo que permitiese enfrentarlo en mejores condiciones? Sera imposible responder esa pregunta sin hacernos otra: vuelco imprevisible o inesperado para quin?

La involucin de la situacin poltica y econmica de la regin en general, y de cada pas gobernado por fuerzas progresistas y de izquierda en particular, de ningn modo fue ignorada por todas y todos los dirigentes, cuadros, militantes, activistas y analistas del bloque popular. Sin embargo, los liderazgos principales y las corrientes polticas e ideolgicas hegemnicas en los partidos, frentes y coaliciones progresistas y de izquierda, primero ignoraron o subestimaron el deterioro creciente de la correlacin de fuerzas, que pudieron y debieron enfrentar cuando tenan mayores y mejores posibilidades de xito, y luego quedaron impvidos ante sus consecuencias.

Por qu ese inmovilismo? Es atribuible a la mala intencin o incluso a una traicin?

La respuesta es no, salvo casos especficos que ciertamente pueden existir. Los liderazgos individuales y colectivos de los gobiernos, partidos, movimientos, frentes y coaliciones progresistas y de izquierda, tambin son productos de correlaciones de fuerzas, tanto en la sociedad en su conjunto, como dentro de ese espectro poltico e ideolgico en particular, y en la Amrica Latina de finales del siglo XX e inicios del XXI, la hegemona de las fuerzas polticas multitendencias caractersticas de la etapa, la ejercen el progresismo, proveniente de sectores democrticos de los partidos tradicionales, y lo que podramos llamar la nueva socialdemocracia latinoamericana.[2]

Ambas corrientes comparten:
[] la maniquea concepcin de la democracia burguesa como sistema poltico supuestamente imparcial e incluyente, que en Amrica Latina solo funcion con relativa estabilidad en Uruguay y Chile, y solo lo hizo mientras el imperialismo y las oligarquas de esos dos pases no identificaron a la izquierda como una amenaza al sistema, pero tan pronto la percibieron como tal, en ambos implantaron frreas dictaduras.

[] De ah parte la sorpresa e incomprensin que incluso hoy, despus de haber sido expulsadas del gobierno o estar en riesgo de serlo  sin haberlo visto venir, ni saber, a ciencia cierta, cmo evitarlo y revertirlo  , y de haber sido criminalizadas y judicializadas, o de estar a punto se serlo, siguen manifestando [], y tambin de ah que la mayor parte de los anlisis y reflexiones publicados al respecto, se limiten a denunciar las manipulaciones, transgresiones y violaciones que la derecha hace contra los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda, y poco o nada se mencionen las deficiencias y errores de estas ltimas que contribuyeron a torcer la correlacin regional de fuerzas en su contra
.[3]
Aunque el predominio de lo que, en genrico, categorizamos en este ensayo como progresismo y nueva socialdemocracia, se aprecia con mayor nitidez en los partidos, organizaciones, frentes y coaliciones polticas multitendencias que ejercieron o an ejercen el gobierno en Argentina, Brasil y Uruguay, su influencia est presente, en mayor o menor medida, en toda fuerza progresista y de izquierda que ejerce o ha ejercido el gobierno, aunque su liderazgo principal y su rumbo estratgico se orienten a la transformacin social revolucionaria, pues son fuerzas plurales que incluyen a dirigentes, cuadros, militantes y corrientes internas partidarias del progresismo y/o de la nueva socialdemocracia.[4]

En el debate sobre los cambios ocurridos en las condiciones y caractersticas de las luchas populares en Amrica Latina, de los que se deriva el flujo y reflujo en la acumulacin de las fuerzas polticas progresistas y de izquierda objeto de anlisis, por primera vez incursion en 2006, con la publicacin del libro Amrica Latina entre siglos: dominacin, crisis, luchas populares y alternativas polticas de la izquierda, y al debate sobre las posibilidades de xito, fracaso o derrota de las experiencias de reforma progresista o transformacin revolucionaria me incorpor en 2012, con la publicacin de La izquierda latinoamericana en el gobierno: alternativa o reciclaje?

En las Palabras del autor de esta obra, se plantea:
[] tenemos que preguntarnos cules son las probabilidades de que los gobiernos integrados por fuerzas polticas y social‑politicas de izquierda y progresistas  algunos de los cuales se encuentran en su tercer perodo consecutivo y otros en su segundo  estn enrumbados hacia la edificacin de sociedades alternativas, y cules son las probabilidades de que se conviertan en un parntesis que, en definitiva, contribuya al reciclaje de la dominacin del capital. En este texto se parte de la premisa que ambas posibilidades estn abiertas [].
A esos libros me remito porque contienen los fundamentos analticos y reflexivos en los que me baso para abordar la situacin actual de los gobiernos y las fuerzas polticas progresistas y de izquierda.

Procesos determinantes en la situacin poltica de Amrica Latina

Cules son los procesos determinantes en los cambios ocurridos en la situacin de Amrica Latina a partir de la dcada de 1970, de los cuales se derivan, tanto la mutacin ocurrida en las condiciones y caractersticas de las luchas populares, como las posibilidades y lmites de los procesos de reforma social o transformacin revolucionaria desarrollados por los gobiernos progresistas y de izquierda, cuyo apogeo se produjo entre 1999 y 2009?

Son cuatro procesos escalonados y con efectos acumulativos:

1. En la dcada de 1970, ocurre el salto de la concentracin nacional a la concentracin transnacional de la propiedad, la produccin y el poder poltico (conocido como globalizacin), cambio cualitativo en la formacin econmico‑social capitalista cuyo detonante fue el irreversible agotamiento de la capacidad de reproduccin expansiva del capital iniciado en ese decenio. Para paliar sus efectos, se desata una ofensiva sin precedentes del capital contra el trabajo destinado a intensificar la concentracin de la riqueza y la exclusin social. En el caso de Amrica Latina, este proceso modifica el lugar que la regin ocupaba desde principios del siglo XX en la divisin internacional del trabajo, y destruye las estructuras y relaciones socio‑clasistas caractersticas de esa etapa.

2. En la dcada de 1980, la avalancha universal del neoliberalismo apuntala, legitima e institucionaliza la concentracin transnacional de la propiedad, la produccin y el poder poltico, incluida la reestructuracin y refuncionalizacin de los mecanismos de dominacin imperialista mundiales y regionales existentes, y la creacin de otros. Adems de sufrir los efectos generales de este proceso, al igual que el resto del mundo subdesarrollado y dependiente, Amrica Latina sufre los efectos especficos de un nuevo sistema de dominacin continental del imperialismo norteamericano, desplegado en lo fundamental durante el mandato presidencial de George H. Bush (1989‑1993).

3. Entre finales de la dcada de 1980 y comienzos de la de 1990, el derrumbe de la Unin Sovitica y el bloque europeo oriental de posguerra nucleado en torno a ella, catalizador del llamado cambio de poca, le facilit al imperialismo encubrir su propia crisis sistmica, despej el camino para el avance incontestado de la avalancha universal del neoliberalismo, y sumi en el descrdito a, corto y mediano plazo, a las ideas revolucionarias y socialistas.

4. En la dcada de 1990, cristaliza la neoliberalizacin de la socialdemocracia europea. Ese heterogneo vector poltico e ideolgico, que durante las primeras seis dcadas del siglo XX contribuy a la reproduccin de la hegemona burguesa y se erigi en portaestandarte del Estado de bienestar, a raz del derrumbe de la URSS y para paliar el creciente rechazo de los pueblos al neoliberalismo, termin de renegar por completo de sus orgenes, lo cual ya vena haciendo desde inicios de ese siglo XX, asumi como propia a la doctrina neoliberal y, desde entones, con un discurso light, disfrazado de alternativo, contestatario y hasta opositor, se dedic a reproducir la hegemona burguesa de la presente etapa de la involucin del capitalismo: la hegemona neoliberal.

Factores que fundamentan la eleccin de gobiernos progresistas y de izquierda en Amrica Latina, a contracorriente del nuevo orden mundial


Cmo se explica que, a contracorriente del derrumbe del campo socialista y la imposicin del llamado nuevo orden mundial, a raz de los cuales caba esperar un prolongado retroceso de las luchas populares en todo el mundo, en Amrica Latina se abriera una etapa de luchas caracterizada por el aumento de la organizacin y la combatividad de los movimientos populares, y por la conquista de espacios institucionales dentro del sistema poltico democrtico burgus, que por primera vez impera en todo el continente, incluido el ejercicio del poder ejecutivo del Estado?

Se explica por la combinacin de cinco factores:

1. El acumulado de las luchas de las fuerzas populares libradas a lo largo de su historia y, en particular, en la etapa abierta por el triunfo de la Revolucin Cubana (1959‑1989), en la cual, aunque su desenlace no fue el cumplimiento de los objetivos que las organizaciones poltico‑militares se haban planteado, a saber, la conquista del poder y la instauracin de un nuevo Estado y un nuevo sistema social, los pueblos demostraron una voluntad y una capacidad de combate de tales magnitudes que obligaron al imperialismo y a las clases dominantes de la regin a reconocerles los derechos polticos que hasta entonces les haban sido negados.[1]

2. El repudio mundial al genocidio y la fuerza bruta histricamente utilizados en el subcontinente como medios de apuntalar la opresin y la explotacin, en especial, por parte de los Estados de seguridad nacional que asolaron a la mayor parte de la regin entre 1964 y 1989, que compuls al imperialismo norteamericano y a las oligarquas criollas a buscar formas ms mediadas de dominacin.

3. El aumento de la conciencia, organizacin, movilizacin, y lucha social y social‑poltica, ocurrido en el fragor de la batalla contra el neoliberalismo, que estableci las bases para un aumento sin precedentes de la participacin electoral de la gran parte de los sectores populares tradicionalmente marginada de ese ejercicio poltico, y un cambio en los patrones de votacin de la otra parte de ellos que estaba subsumida en la lgica del sistema de dominacin.

4. El voto de castigo de amplios sectores sociales contra los efectos devastadores de las polticas neoliberales impuestas a partir de finales de la dcada de 1970, cuya pionera fue la dictadura militar chilena encabezada por el general Augusto Pinochet.

5. Tratamiento especial merece el error de clculo del imperialismo norteamericano, que crey poder dejar de oponerse de oficio, de manera abierta y directa, a todo triunfo electoral de la izquierda, tal como haba hecho histricamente, confiado en que su nuevo sistema de dominacin continental, cuyo pilar poltico es la implantacin de democracias neoliberales en todos los pases de Amrica Latina y el Caribe, sujeto a mecanismos transnacionales de control y sancin de infracciones, blindara a los Estados de la regin contra cualquier intento de penetracin por parte de fuerzas polticas de izquierda y progresistas. Esta confianza lo llev a establecer un pacto de lites de defensa de la democracia representativa, es decir, de la democracia burguesa que asume explcitamente la forma de democracia neoliberal, y al establecimiento de una llamada clusula democrtica en todos los organismos y mecanismos continentales y subcontinentales. No previ entonces que, con estricto apego a las normas de la democracia representativa, fuesen electos candidatos presidenciales como Chvez, Lula, Kirchner, Tabar, Evo, Correa, Daniel, Cristina, Dilma y otros.

No era la primera vez que, convencido de tener garantizado el control de una subregin o de la regin en su conjunto, el imperialismo norteamericano impuso pactos de defensa de la democracia y sancin a las interrupciones del orden constitucional. As hizo en Centroamrica en la dcada de 1920 como medio de disuasin a las constantes guerras entre conservadores y liberales, pero la gesta antiimperialista del general Sandino en Nicaragua y la insurreccin indgena campesina y popular de enero de 1932 en el Salvador, aplastada con mtodos genocidas por el dictador Maximiliano Hernndez Martnez, lo llevaron a desistir de ese empeo. As ocurri tambin tras el triunfo de la Revolucin Cubana, cuando el presidente John F. Kennedy decidi aislarla y estigmatizarla rodendola de democracias representativas, y termin derrocando gobiernos constitucionales que no se plegaban al bloqueo contra Cuba, y apoyando a dictaduras militares que s lo hacan. Todo ello ratifica que el imperialismo no tiene principios, sino intereses. Con claridad lo expres el sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson, cuando, al apoyar el golpe de Estado contra Joao Goulart en Brasil, en 1964, proclam la doctrina que lleva su nombre: Los Estados Unidos prefieren tener a aliados seguros, que vecinos democrticos. A la aplicacin de la Doctrina Johnson regresa el imperialismo norteamericano para borrar del mapa a los gobiernos progresistas y de izquierda, no mediante los golpes de Estado tradicionales, sino mediante la desestabilizacin de espectro completo y los golpes de Estado de nuevo tipo.

Periodizacin del flujo y reflujo de la correlacin de fuerzas en Amrica Latina a partir de finales de la dcada de 1980


Cules son las etapas por las que atraviesa la situacin poltica de Amrica Latina desde finales de la dcada de 1980 hasta la actualidad?

En estas tres dcadas, la situacin poltica de Amrica Latina atraviesa por cinco etapas, en cada una de las cuales est regida por un proceso predominante:

- La primera, de 1989 a 1994, comprende los cuatro aos de la administracin de George H. Bush y el primero de la de Bill Clinton, hasta la celebracin de la Primera Cumbre de las Amricas. Fue una etapa favorable para el imperialismo norteamericano y las oligarquas latinoamericanas. El proceso predominante fue la reestructuracin del sistema de dominacin continental, basada en tres pilares: la implantacin de democracias neoliberales sujetas a mecanismos transnacionales de imposicin, control y sancin de infracciones; el establecimiento de los llamados tratados de libre comercio, bilaterales y subregionales, unidos a la creacin de un rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), derrotada en 2005; y, el aumento de su presencia militar directa de los Estados Unidos en la regin, con el pretexto del combate al narcotrfico y el terrorismo

- La segunda, de 1994 a 1998, abarca desde la insurreccin del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional y el estallido de la crisis financiera mexicana de 1994, hasta el triunfo de Hugo Chvez en la eleccin presidencial venezolana de diciembre de 1998. Fue una etapa desfavorable al imperialismo norteamericano y a las oligarquas latinoamericanas. En ella hay dos procesos predominantes interrelacionados: la crisis del Estado neoliberal recin impuesto; y el auge de la lucha de los movimientos populares contra el neoliberalismo

- La crisis del Estado neoliberal es resultado de su incapacidad de cumplir las funciones que le corresponden en la cadena de la dominacin capitalista, a saber, redistribuir cuotas de poder poltico y econmico entre las lites, mantener a raya las luchas populares, mediante su cooptacin y represin

- La lucha de los movimientos populares lleg al punto en que haba fuerza social suficiente para derrocar a gobiernos neoliberales, pero no fuerza poltica para elegir gobiernos propios, por lo que el neoliberalismo reflotaba con la eleccin del siguiente gobierno

- La tercera etapa, de 1998 a 2009, incluye desde la eleccin de Hugo Chvez a la presidencia de Venezuela, hasta el golpe de Estado de nuevo tipo contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras. Fue una etapa favorable con la eleccin y reeleccin continua de gobiernos progresistas y de izquierda en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras, Paraguay y El Salvador

- La cuarta etapa, de 2009 a 2015, se extiende desde el golpe de Estado contra Zelaya hasta la derrota del candidato presidencial del Frente para la Victoria en Argentina. Fue una etapa caracterizada por la agudizacin de la disputa derecha-izquierda. La derecha tuvo a su favor los golpes de Estado de nuevo tipo en Honduras (2009) y Paraguay (2012), y la izquierda tuvo a su favor los triunfos electorales de Venezuela (2012 y 2013) y El Salvador (2014), aunque con tendencia a ganar por un margen decreciente

- La quinta etapa, 2015 hasta nuestros das, se caracteriza por la derrota del candidato presidencial del Frente para la Victoria en Argentina, la prdida de la mayora en la Asamblea Nacional de Venezuela, la derrota en el referendo convocado para habilitar una nueva candidatura presidencial de Evo Morales, el golpe de Estado parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil, y la divisin de Alianza Pas tras la toma de posesin del presidente Lenn Moreno. Esta es la etapa pico, hasta este momento, de desacumulacin de fuerzas de los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda

Son todos los gobiernos progresistas y de izquierda idnticos o siquiera semejantes?

Si bien hay elementos generales a partir de los cuales se abri en Amrica Latina una tendencia sin precedentes favorable a la eleccin de gobiernos progresistas y de izquierda, en cada pas impera una situacin poltica especfica. De los diecisiete pases de lengua espaola o portuguesa del subcontinente, de acuerdo al criterio de este autor, no ha habido gobiernos progresistas o de izquierda en siete (Mxico, Guatemala, Costa Rica, Panam, Colombia, Per y Chile), y en los otros diez, en los cuales s hay o hubo gobiernos de ese espectro poltico, en sentido general, es posible hacer cuatro agrupamientos sobre la base de similitudes y diferencias:

1. En Venezuela y Bolivia, la izquierda estableci su control sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y en Ecuador, sobre los poderes ejecutivo y legislativo, en virtud de la ruptura o debilitamiento extremo de la institucionalidad neoliberal, factor que les permiti hacer cambios polticos inmediatos y radicales dentro del sistema social capitalista y del sistema poltico de democracia burguesa, a travs de la adopcin de nuevas Constituciones. Los procesos polticos de estos pases tienen en comn que el liderazgo personal de Chvez, Evo y Correa fue el elemento dominante en torno al que se construyeron y actuaron sus respectivas fuerzas polticas, y que entre sus prioridades resaltan la recuperacin de los recursos naturales, y sus polticas democratizadoras, de redistribucin de riqueza y desarrollo social.

2. En Nicaragua y El Salvador hay un elemento comn: las fuerzas de izquierda gobernantes eran movimientos revolucionarios poltico‑militares devenidos partidos polticos legales. En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberacin Nacional conquist el poder poltico mediante una guerra revolucionaria, y aos despus fue desplazado de l por la agresin indirecta del imperialismo norteamericano, pero logr conservar el control de una parte de las instituciones del Estado y una correlacin social y poltica de fuerzas, gracias a lo cual poco ms de tres lustros despus gan tres elecciones presidenciales consecutivas, y recuperado el control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. En El Salvador, tras doce aos de guerra revolucionaria, el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional oblig al imperialismo norteamericano y la oligarqua salvadorea a firmar unos Acuerdos de Paz, en virtud de los cuales, por primera vez en la historia nacional, se abrieron espacios democrticos, en los que esa organizacin poltico‑militar se transform en partido poltico legal y devino la segunda fuerza poltica del pas, hasta que en 2009 y 2014 logr ocupar el poder ejecutivo.

3. En Brasil, el Partido de los Trabajadores se convirti en el ncleo de la coalicin que ejerci el gobierno y, en Uruguay, el Frente Amplio estableci su control sobre los poderes ejecutivo y legislativo del Estado, en ambos casos, debido al auge de las luchas sociales y populares, combinado con el voto de castigo de amplios sectores sociales contra los gobiernos neoliberales que les antecedieron. A diferencia de Venezuela, Bolivia y Ecuador (donde existan crisis polticas), en Brasil y Uruguay el debilitamiento institucional no era suficiente para permitir la realizacin de cambios polticos radicales, y tampoco existe, dentro de sus respectivas fuerzas progresistas y de izquierda multitendencias, la correlacin necesaria para emprenderlos. Si bien los liderazgos personales, en especial el de Luiz Incio Lula da Silva y en menor medida el de Tabar Vsquez, jugaron importantes papeles en sus triunfos electorales, en ambos casos hubo una mayor correspondencia entre el liderazgo personal, y la fortaleza y madurez de esas fuerzas polticas, que en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

4. En Argentina, Honduras y Paraguay, debido a la debilidad y atomizacin de las fuerzas polticas progresistas y de izquierda, las coaliciones que ocuparon el poder ejecutivo en Argentina y Honduras fueron lideraras por figuras democrticas provenientes de partidos tradicionales, Nstor Kirchner y Cristina Fernndez en Argentina y Manuel Zelaya en Honduras, y una figura proveniente de la Iglesia Catlica, Fernando Lugo, en Paraguay.

El cambio en la correlacin de fuerzas desfavorable a los gobiernos y fuerzas polticas progresistas y de izquierda


Transcurridos casi veinte aos de la primera eleccin de Hugo Chvez a la presidencia de Venezuela, primer eslabn de la cadena de gobiernos latinoamericanos progresistas y de izquierda, cabe preguntarnos: cmo se ha modificado cada uno de los cinco factores que, en aquel momento, desencadenaron esa tendencia?

- El primer factor fue el acumulado histrico. En la conciencia social el acumulado histrico es voltil. Los efectos de esa ralentizacin y difuminacin pueden aminorarse y postergarse mediante un sistemtico trabajo de educacin y formacin poltica e ideolgica, junto a la satisfaccin de las necesidades populares, no solo las histricas, sino tambin las que surgen y pasan a primer plano en la medida en que se atienden las anteriores, siempre y cuando ambas cosas, tanto la educacin y la formacin, como la satisfaccin de las necesidades, se hagan con apego al principio: crear riqueza con la conciencia, y no conciencia con la riqueza.

Pero eso es difcil, entre otros, por los siguientes factores:

- La democracia burguesa no est hecha para que la izquierda ocupe y ejerza el gobierno, mucho menos para que cambie el gobierno desde el sistema, y menos an para que rompa con el sistema y construya otro que lo supere histricamente. Esta es una dura batalla que se libra a contracorriente

- La erosin ideolgica y/o la cooptacin de dirigentes, funcionarios y militantes de izquierda, ya sea por la frustracin y la resignacin que anida en ellos debido a la resistencia del sistema a los cambios que creyeron poder hacer sin tantos obstculos, o por la asimilacin de los valores del sistema y acomodamiento a sueldos y beneficios, o por la combinacin de ambos factores

- La insuficiente correlacin de fuerzas propias para realizar las reformas progresistas o las transformaciones revolucionarias planteadas, que obliga a hacer alianzas con fuerzas de centroizquierda, centro e, incluso, de la derecha moderada

- El carcter heterogneo de la fuerza progresista y de izquierda que ejerce el gobierno, y la asignacin de puestos en los poderes del Estado y sus dependencias a aliados e incluso a cuadros propios que no apoyan el programa de reforma progresista o transformacin revolucionaria

Por estas y otras razones, toda fuerza poltica progresista y de izquierda debe preguntarse, en forma constante: en qu medida fortaleci el acumulado histrico que tena en el momento que asumi el gobierno? En qu medida ese acumulado se estanc? En qu medida se deterior y desgast?

- El segundo fue el repudio mundial al genocidio y la fuerza bruta, que oblig al imperialismo a buscar formas ms mediadas de dominacin, y est interrelacionado tambin con lo que antes llamamos el error de clculo del imperialismo, consistente en creer que la democracia neoliberal sera suficiente para garantizar su dominacin. En este aspecto, el imperialismo ha rectificado el error de clculo mediante el desarrollo de la estrategia de desestabilizacin de espectro completo destinada a derrotar electoralmente o derrocar a los gobiernos progresistas y de izquierda, y al mismo tiempo criminalizar y judicializar a sus lderes y lideresas, y destruir a sus organizaciones polticas. Este es prolficamente documentado en trabajos cientficos y periodsticos, por lo que me abstengo de profundizar en l. Hasta el momento, solo la Revolucin Bolivariana de Venezuela, en mi modesta opinin algo tardamente, reaccion con energa y efectividad frente a esta estrategia.

- El tercer factor fue el sustancial incremento de la participacin electoral motivado por el auge de la lucha de los movimientos populares. Contra su vigencia conspira el hecho de que el acumulado histrico de las fuerzas progresistas y de izquierda  ya abordado como primer factor  se produjo desde la oposicin, en la lucha contra el Estado y en defensa de las reivindicaciones de los sectores populares, pero esas fuerzas ahora tienen que rendir cuentas por el desempeo de un Estado en el que ocupan espacios, pero no ejercen el poder. Conocida es la camisa de fuerza a la que los gobiernos neoliberales precedentes dejaron sujeto al Estado latinoamericano, cargado de concesiones a potencias extranjeras y deudas externas impagables. Si bien los precios de los productos de exportacin durante la primera mitad de la dcada de 2 000 permiti atender esos compromisos y, al mismo tiempo, saldar parte de la deuda social, ya ambas cosas son excluyentes. Tambin hay una cuota de elitismo y distanciamiento de los gobiernos progresistas y de izquierda con respecto a los molestos movimientos populares que no entienden la postergacin de la satisfaccin de sus reivindicaciones en funcin de cumplir los compromisos con el capital transnacional y nacional. Todo esto repercute en lo que llamo la abstencin de castigo contra los gobiernos progresistas y de izquierda, ya que son sectores concientizados que no votaran por la derecha.

- El cuarto y ltimo factor  puesto que ya el error de clculo del imperialismo se coment en el punto 2  , es el voto de castigo contra los gobiernos y fuerzas polticas neoliberales que se vuelve contra los gobiernos y las fuerzas polticas progresistas y de izquierda. Esta es la masa ciudadana que sufraga de acuerdo a percepciones circunstanciales de perjuicio y beneficio, y es susceptible a ser movida a la derecha mediante la desestabilizacin de espectro completo y la mercadotecnia electoral. Es una masa fundamental, pues cabe recordar que ningn gobierno progresista o de izquierda fue electo con el voto de una mayora concientizada, sino con el de una minora comprometida y enaltecida  parte de la cual en la actualidad se abstiene  y una mayora fluctuante que no se hizo todo lo que posible para concientizar.

Consideraciones


1. Si analizamos los efectos de los procesos determinantes en la situacin de Amrica Latina  la concentracin transnacional de la propiedad, la produccin y el poder poltico, la avalancha universal del neoliberalismo, el derrumbe de la Unin Sovitica y el bloque europeo oriental y la neoliberalizacin de la socialdemocracia europea  y los entrecruzamos con los factores que fundamentan la acumulacin de fuerzas conducente a la eleccin de gobiernos progresistas en la regin  el acumulado de luchas, el rechazo a los mtodos violentos de dominacin, el auge de la lucha de los movimientos populares, el voto de castigo contra los gobiernos neoliberales y el error de clculo del imperialismo norteamericano  , resulta evidente que la eleccin y reeleccin de gobiernos progresistas en el subcontinente, no se corresponde con las tendencias dominantes en el mundo, sino que se produce a contracorriente de ellas. Lo dominante a escala mundial no es la democratizacin, sino el desmontaje del tipo de democracia burguesa y Estado de bienestar imperante durante la posguerra en los pases del norte de Europa Occidental, y su sustitucin por un tipo de democracia y de Estado neoliberal, cuya funcin es apoyar la ms intensa posible concentracin de la riqueza y masificacin de la exclusin social.

De lo anterior se deriva que la concepcin de que en Amrica Latina se haba instaurado una democracia sin apellidos, expresin asumida y defendida por el progresismo y la nueva socialdemocracia latinoamericana, muy escuchada en los duros debates que se dieron en los primeros Encuentros del Foro de So Paulo, es una concepcin errada que repercuti en la falta de previsin y de preparacin para enfrentar el cambio en la correlacin de fuerzas adverso a los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda de la regin, identificable a partir de 2009.

La sorpresa y la incomprensin que esas corrientes manifiestan, incluso hoy, despus de haber sido expulsadas del gobierno o estar en riesgo de serlo  sin haberlo visto venir, ni saber, a ciencia cierta, cmo evitarlo y revertirlo  , y de haber sido criminalizadas y judicializadas, o de estar a punto se serlo, es consecuencia de haber asumido la concepcin de la democracia burguesa como sistema poltico y electoral pretendidamente imparcial e impoluto, que supuestamente no estara sometido a la presin y la injerencia de los centros de poder imperialista, ni a la accin de los defensores de los intereses de las oligarquas criollas incrustados en los poderes del Estado y organizados en poderes fcticos, en el que los opresores de antao reconoceran civilizadamente sus derrotas electorales y, con igual civismo, le permitiran gobernar a las fuerzas progresistas y de izquierda, frente a las cuales se limitaran a realizar la comedida funcin opositora caracterstica de la alternancia entre partidos del sistema, y en el que ejercer el gobierno  un gobierno cuyo ejercicio sera compartido con aliados tcticos de centro y hasta de derecha  sera equivalente a ejercer el poder.

Una cosa es que, en las condiciones actuales y en el futuro previsible de Amrica Latina, las fuerzas progresistas y de izquierda tengan que luchar dentro del sistema poltico de democracia burguesa, e incluso que tengan que apegarse de modo estricto y escrupuloso a sus reglas del juego, hasta tanto se creen las condiciones para establecer verdaderas formas de democracia, participativas, deliberativas, comunitarias, populares y protagnicas, y mientras la derecha tambin las respete, y otra cosa distinta es que se asuma como vlida y como propia la mitologa creada para legitimar y garantizar la reproduccin de dicho sistema.

2. Si al anlisis incorporamos la periodizacin del flujo y reflujo de la correlacin de fuerzas favorable a los gobiernos y fuerzas progresistas y de izquierda en Amrica Latina, cuya curva, primero evolutiva y luego involutiva, demuestra los efecto de la desestabilizacin de espectro completo, las derrotas electorales, los golpes de Estado de nuevo tipo, y las campaas de criminalizacin y judicializacin, destinadas a proscribir y encarcelar a los lderes y lideresas del bloque popular, y a ilegalizar y desarticular a sus partidos, movimientos, frentes y coaliciones, observamos una tendencia a que los actuales gobiernos progresistas y de izquierda sean un parntesis en la dominacin del capital. No necesariamente es una tendencia fatal, irremediable, irreversible, pero s es la tendencia real. Para que no llegue ser fatal, para que sea remediable y reversible, lo primero es cortar de raz los enfoques justificativos y complacientes, y trazar objetivos, estrategias y tcticas basados en el conocimiento y comprensin de la realidad.

Hay que denunciar y combatir la desestabilizacin de espectro completo que el imperialismo y las oligarquas nacionales realizan contra los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda, pero ello no basta. Urge una evaluacin autocrtica de las fortalezas y debilidades de nuestros proyectos, procesos, gobiernos y fuerzas polticas, no para autoflagelarnos o darle armas al enemigo, sino para potenciar esas fortalezas y erradicar esas debilidades. La desestabilizacin de espectro completo nos debilita y destruye ms cuando aprovecha nuestras deficiencias y errores, y tenemos mejores condiciones para derrotarla cuando somos rigurosos y eficientes en nuestra labor organizativa, poltica e ideolgica, y nuestra relacin con el pueblo es fluida, constructiva e interactiva.

3. Discrepo con los compaeros y compaeras que afirman que, no obstante los reveses sufridos, las fuerzas de izquierda y progresistas de Amrica Latina an estn en mejores condiciones que en pocas anteriores, porque siguen habiendo condiciones para la lucha poltica legal, se mantiene un amplio, aunque disminuido apoyo popular, y se conserva presencia en los poderes e instituciones del Estado. Si bien todo eso es cierto, nada de eso constituye un fin en s mismo. El fin es la reforma progresista y la transformacin revolucionaria de la sociedad, y ya el imperialismo encontr una forma actualizada de frustrarlas y revertirlas.

Tienen razn quienes argumentan que en las condiciones actuales y previsibles, ganen las elecciones las fuerzas progresistas y de izquierda, o gnenlas las fuerzas oligrquicas y proimperialistas, salvo excepciones, el triunfo de una u otra oscilar entre 1% y 5%, pero triunfos poltico‑electorales por ese margen, o incluso por mrgenes muy superiores no son suficientes para emprender, desarrollar y culminar una transformacin social revolucionaria.

4. Comparto el concepto leninista de apertura y cierre de ventanas de oportunidad para las transformaciones sociales, que rescata Valter Pomar en su Ensayo sobre cmo abrir nuevamente la ventana. De eso se trata: la ventana de oportunidad abierta en Amrica Latina durante las dcadas de 1980 a 2000, se est cerrando y hay que ver cmo y cundo abrirla nuevamente.

Se cerraron los espacios para las reformas y transformaciones sociales realizadas dentro de la democracia burguesa, dirigidas o muy influidas por liderazgos y corrientes progresistas y neosocialdemcratas. Salvo casos especficos de pases como Mxico, donde hasta el momento el sistema ha impedido la eleccin de gobiernos progresistas y de izquierda, y de ocurrir esa eleccin sera un proceso nacional tardo que, al menos intente sacar al pas del estancamiento y la involucin, en tendencia, este tipo de liderazgos y proyectos ya est agotado. Las fuerzas polticas multitendencias hegemonizadas por el progresismo y la nueva socialdemocracia estn siendo expulsadas del Estado y del sistema.

Con pleno y sincero reconocimiento a los mritos de figuras como Lula, Kirchner, Cristina y Correa, cabe preguntarse si, en caso de volver a ocupar la presidencia, podran relanzar sus proyectos de reforma social, o si sera una victoria prrica, a partir de la cual la escalada contra ellos de la desestabilizacin de espectro completo sera fulminante. En esencia, estn expulsando al progresismo y a la izquierda del sistema. Es preciso romper con l, superarlo, pero para hacerlo, en especial, cuando no existe una situacin revolucionaria, se requiere de una gran acumulacin de fuerza social y poltica, y las nuestras estn menguadas.

5. El cambio en la correlacin de fuerzas desfavorable a los gobiernos y las organizaciones polticas progresistas y de izquierda ocurrido en los ltimos aos, reafirma una verdad conocida, pero por lo general olvidada, subestimada o aceptada solo de palabra: los espacios de poder estatal conquistados por la izquierda son frgiles y efmeros si no se sustentan en la construccin de hegemona y poder popular. Una cosa es creer que estamos construyendo hegemona y poder popular desde el gobierno, y otra construirlos de verdad. La hegemona y el poder popular no se construyen de arriba para abajo, sino en interaccin fluida de abajo para arriba y de arriba para abajo.

6. Al contrario de lo que muchos cremos, la prctica demuestra que necesariamente era ms slido el blindaje contra los embates sistmicos de los procesos de transformacin social revolucionaria (Venezuela, Bolivia y Ecuador), que el de los procesos de reforma no rupturista (el resto de los existentes). La resiliencia del poder permanente funciona contra ambos: unos y otros son sujetos potenciales de expulsin de los espacios institucionales que lograron ocupar.

7. La revolucin mediante rupturas parciales sucesivas con el sistema social capitalista es una hiptesis an no validada en la prctica que, en Venezuela y Bolivia, puede convertirse en tesis demostrada. Ese camino, inicialmente proclamado por la socialdemocracia europea de orgenes marxistas, fue abandonado por ella en la medida en que ocup espacios institucionales dentro de la democracia burguesa y termin siendo un elemento orgnico del sistema.

En la Amrica Latina actual est, de nuevo, abierta la posibilidad de transitar ese difcil y peligroso camino. El paso de la democracia burguesa a formas superiores de democracia puede darse en Venezuela y Bolivia, pero la continuacin de sus respectivos procesos transformadores no depender solo del imprescindible atrincheramiento en los poderes del Estado que sus respectivas dirigencias estn realizando en legtima respuesta a la ofensiva imperialista destinada a destruirlos y aniquilarlos. An ms imprescindible es resolver, de manera real, efectiva y duradera, los errores, deficiencias y vacos existentes en la construccin de hegemona y poder popular que provocaron los desfavorables cambios en la correlacin de fuerzas en esos pases. Toda experiencia inicialmente revolucionaria que se atrinchera en los poderes del Estado, sin una verdadera base de hegemona y poder popular, se divorcia del pueblo y termina negando su propia historia. Sobran los ejemplos conocidos de en qu desviaciones no incurrir, y en Venezuela y Bolivia an hay tiempo para no incurrir en ellas.

8. En Ecuador, tras haber vencido por muy estrecho margen la accin concertada de las fuerzas oligrquicas que buscaban impedir la eleccin del candidato presidencial de Alianza Pas, Lenn Moreno, se produjo la ruptura entre la corriente encabezada por el nuevo mandatario, a la que las autoridades electorales adjudicaron la conservacin de la identidad de Alianza Pas, y la liderada por el expresidente Rafael Correa, que fund el Movimiento de la Revolucin Ciudadana. Al margen de las consideraciones que pudieran hacerse sobre sus motivos, la ruptura ratifica la validez del principio de que, llmese partido, organizacin, alianza, movimiento o de cualquier otra forma, la fuerza poltica progresista o de izquierda que aspire a desarrollar un proyecto reformador o transformador tiene que contar con estructura, organizacin, objetivos y programa que garanticen su unidad, coherencia y continuidad, incluidos los mecanismos para identificar las diferencias, debatirlas, procesarlas de modo oportuno y efectivo, y crear consensos o adoptar decisiones de mayora y minora que no pongan en peligro el proyecto.

Palabras finales

Los dos formidables retos que enfrenta la izquierda latinoamericana son: evitar ser expulsada del sistema, y evitar ser asimilada por el sistema, lo cual nos conduce a preguntarnos: podr la izquierda latinoamericana enfrentar con xito estos retos? Podr evitar ser asimilada por el sistema? Podr concluir, con xito, el proceso de rupturas parciales sucesivas con el capitalismo que la socialdemocracia de orgenes marxistas abandon?

En cualquier caso, no estamos ante el fin de la historia. El capitalismo senil de nuestros das necesita, imperiosamente, concentrar riqueza, excluir poblacin y depredar el planeta de manera incontrolada y vertiginosa. Ello se expresa en que, tal como sucedi en Argentina y Brasil, de inmediato reimpone el neoliberalismo puro y duro, que vuelve a agudizar la crisis del Estado y vuelve a estimular la protesta social, solo que, despus de las derrotas sufridas, el salto de la acumulacin social a la acumulacin poltica puede ser ms lento y difcil que en las dcadas de 1980, 1990 y 2000:

- En los pases donde la respuestas a las tres interrogantes planteadas en estas Palabras Finales sean positivas, es posible que la ventana de oportunidad no llegue a cerrarse por completo o que se logre reabrirla en un plazo relativamente corto

- En los pases donde las respuestas sean negativas, cabe esperar una refundacin de la izquierda, reminiscente pero distinta, en cuanto a forma y contenido, del nacimiento de los partidos multitendencias a finales de la dcada de 1980. La cantera de lderes y lideresas, cuadros, militantes y activistas para esa refundacin, ya existe en las nuevas generaciones. Le tomar algn tiempo madurar, tomar conciencia de su misin, organizarse y asumir el papel que la historia les depara.

Notas

[1] El trmino desestabilizacin de espectro completo es una parfrasis de los trminos guerra de espectro completo y dominacin de espectro completo formulados por la Dr. Ana Esther Cecea, que abarcan una multiplicidad de elementos polticos, ideolgicos, econmicos y sociales, incluida la amenaza y el uso de la fuerza y el uso de tcnicas de guerra sicolgica, cuyo efecto es similar al de un terremoto que no se detiene y al de un pulpo que golpea, a un mismo tiempo, con todas sus patas. Vase: Los golpes de espectro completo, 25‑5‑2014 (consultado 26‑2‑2018).

[2] "Lo esencial de la nueva socialdemocracia latinoamericana no es que est integrada por partidos miembros de la Internacional Socialista, aunque algunos pertenezcan a ella; tampoco que sean fuerzas polticas que se consideren a s mismas como socialdemcratas, aunque algunas lo hagan. Ese nuevo vector, agrupamiento o tendencia est compuesto por una amalgama de corrientes polticas e ideolgicas que sera imposible caracterizar aqu. Al margen de cualquier elemento organizativo o doctrinario de la socialdemocracia tradicional que pueda estar presente en l, lo esencial es que piensa y acta de manera muy similar a la socialdemocracia europea de finales del siglo XIX y las primeras seis dcadas del XX. Roberto Regalado: Poder permanente y poder temporal en Amrica Latina: un debate pendiente.

[3] Ibd.

[4] Por solo mencionar dos ejemplos claros: si no hubiese triunfado la Revolucin Popular Sandinista en Nicaragua y si el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional no hubiese librado una intensa lucha armada durante ms de una dcada en El Salvador, no se habran creado las condiciones que hicieron posible la eleccin de los actuales gobiernos de izquierda en esos pases.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/el-flujo-y-reflujo-de-la-correlaci%C3%B3n-de-fuerzas-entre-izquierda-y-derecha-en-am%C3%A9rica-latina-un-21578dbeac6c

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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