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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2018

Ni tan nuevo ni tan liberal: sobre la fallida categora de neoliberalismo

Manuel Navarrete
Rebelin


Recientemente, ha surgido entre gentes cercanas el debate sobre la cuestin del neoliberalismo. Por nuestra parte, no asumimos dicha categora, aunque no hacemos mayor problema de ello en el terreno de la confluencia prctica con compaeros que suelen emplearla. No es un debate terminolgico lo que nos interesa: si afrontamos esta cuestin es porque detrs de las palabras se esconden conceptos y, a partir de ellos, se derivan tcticas polticas ms o menos acertadas.

Tras la cada del Muro, la izquierda (incluso marxista) parece haber entrado en una deriva en la que se avergenza de su caudal terico y lo sustituye, a la ligera, por la primera ocurrencia de cada nuevo terico universitario que se pone de moda. As, en los 90 y desde el ao 2000, de la mano de Antonio Negri, Ernesto Laclau, Slavoj Zizek o John Holloway entre otros, entraron en el vocabulario de los movimientos sociales, como entra un elefante en una cacharrera, una serie de categoras eufemsticas y lquidas como la mundializacin, la globalizacin, el neoliberalismo, el populismo, el ciudadanismo, la multitud, la subjetividad o la transversalidad.

Es cierto que existen autores marxistas, como David Harvey, que s han aceptado el trmino neoliberalismo. Lamentablemente, este clebre estudioso de El Capital ha aceptado tambin muchas otras cosas con las que, desde luego, nos vemos obligados a marcar serias distancias, como eso tan afrancesado que tambin enfatiza Alberto Garzn de que el marxismo debe subordinarse al ideal Ilustrado y a los llamados derechos humanos. Lo poetiz a la perfeccin Benedetti: no sera hora /de que iniciramos /una amplia campaa internacional/ por los izquierdos humanos?.

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En la gran mayora de los casos, quienes hablan de neoliberalismo lo hacen porque oponen a ese modelo otro capitalismo ms regulado, como si otra versin ms humana y justa del sistema fuera posible. Como si todas sus concesiones en forma de Estado del bienestar no se hubieran producido sobre la base de la sobreexplotacin de mano de obra barata en esos pases de la periferia del sistema que, aun formalmente descolonizados, siguieron bajo la cadena del imperialismo.

En consecuencia de esto ltimo, y desde nuestro innegociable internacionalismo, nuestra primera precisin ser para enmendar la imperante versin acerca de cules son los dos campos antagnicos: no estamos ante una lucha entre neoliberalismo y socialdemocracia. La alternativa que tenemos delante sigue siendo entre el socialismo y la barbarie capitalista, aun cuando esta ltima pueda oscilar, en funcin de las circunstancias histricas (y solo en ciertas zonas del mundo y a costa de otras), entre enfoques socialdemcratas y enfoques neoliberales.

Por nuestra parte, pensamos que el caudal conceptual descrito anteriormente (y cuya categora ms seera, la que por lo visto ha hecho ms suerte, es precisamente la de neoliberalismo) no aporta nada a lo ya avanzado por el marxismo, sino a lo sumo desorientacin. Partiremos para argumentarlo de lo escrito por Vicente Sarasa en El da D y su gerundio (primera parte, pg. 38): En realidad, no ha aparecido ninguna mundializacin que no venga de antes, si por ella entendemos la mercantilizacin o sea, la invasin del capitalismo- de todos los sectores de la actividad econmica y social en todos los pases. Esto es una tendencia intrnseca a este modo de produccin y comenz a materializarse a gran escala no hace dos dcadas, sino hace ms de un siglo y medio. Ni tampoco hay economa de mercado donde los capitalistas no persigan el neoliberalismo, entendido este como el afn de destruir todas las trabas a la obtencin de la mxima rentabilidad.

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As pues, qu hay de nuevo en lo que est sucediendo para alguien que conozca el marxismo? Podra considerarse que eso del neoliberalismo alude simplemente a una escuela de pensamiento econmico, o a una ideologa actualmente en auge. Pero por qu debemos emplear para definir esas ideas una categora creada por los economistas socialdemcratas en su afn por deslindar los campos antagnicos de un modo nada coherente con el nico otro mundo posible que no es otro que el socialismo? En efecto, Alexander Rstow lanza el concepto de neoliberalismo en un coloquio de economistas celebrado en 1938. Rstow defenda otro liberalismo, frente al laissez faire que se consideraba fracasado tras el crack del 29. Posteriormente, en los 50, la escuela austriaca de Hayek le da al trmino un sentido completamente distinto, ms parecido al actual. En los 70, este sentido es recuperado, pero ahora a modo de crtica, por una izquierda que protestaba contra las barrabasadas de los Chicago Boys en Chile.

En todo caso, ni siquiera es un concepto afortunado para describir las dinmicas del capitalismo internacional en las ltimas dcadas. Prosigue Vicente, en el mismo texto citado, del siguiente modo: No estamos, por tanto, ante nada tan nuevo que implique cambiar hasta el lenguaje porque las viejas explicaciones ya no sirvan. Efectivamente, lo que est pasando tiene mucho de rancio: los imperialistas, tras la desaparicin del dique que supona el otro sistema y el debilitamiento de la lucha por el socialismo, se lanzaron en tromba para recuperar el tiempo perdido (y el espacio!) en su designio insaciable por buscar donde sea y como sea esa mxima rentabilidad del capital. Y se lanzaron en tromba tambin all donde se crean seguros en la burbuja del Estado del bienestar. Y es precisamente la mistificacin generalizada de estos como terceras vas la que ha llevado a muchos a seguir la corriente y a contribuir a mistificar tambin el lenguaje.

Ms all del carcter confuso de la categora, que no es la cuestin principal en juego ahora mismo, est como problema mayor el contenido que suele drsele a este concepto desde el activismo realmente existente. Qu es el neoliberalismo, segn esa nueva izquierda surgida tras el movimiento antiglobalizacin? En pocas palabras, segn nos cuentan sus tericos, en una sociedad neoliberal el Estado no intervendra en la economa. Pues bien, en ese caso, cmo llamar neoliberal a una sociedad como la actual, en la que el Estado interviene constantemente en el mbito econmico, aunque lo haga siempre en defensa de los grandes capitales, como por ejemplo cuando se rescata a una banca en crisis? Ya deca Vicente en Lnea revolucionaria y referente poltico de masas (artculo que aparecer en la segunda parte de El da D y su gerundio) que una poltica a favor de los intereses populares no puede hacerse sin la creacin de una banca pblica como contrapunto de la expropiacin de la banca privada que est en el origen inmediato de la crisis y a la que van cientos de miles de millones de ayuda pblica negando, por cierto, ese discurso antiintervencionista del Estado en la economa con el que nos han estado tanto tiempo machacando.

Recordemos que el Tesoro de EE UU inyect 365.000 millones de dlares a la banca de su pas. Los britnicos, por su parte, pusieron 20.000 millones de libras en Lloyds. Holanda, 10.000 millones de euros en ING. En Espaa, el rescate de Bankia y otras entidades quebradas supuso para el Estado 60.000 millones de euros, de los cuales (pese a las repetidas promesas del nuevo aspirante a vicepresidente del BCE, Luis de Guindos) van a perderse al menos 40.000. Qu hay de extrao, entonces, en que la deuda externa de Espaa se haya disparado hasta el 100% del PIB o en que se haya vaciado la hucha de las pensiones?

Adems, esto de las intervenciones estatales en favor del capital no es algo nuevo, excepcional ni que se cia meramente a los ltimos aos. Para ilustrarlo, recurriremos nuevamente a El da D y su gerundio, que en su pgina 153 (en un texto de 2005 y, por tanto, previo a la crisis) afirma: De haber dejado actuar libremente las leyes puras del mercado, hace tiempo que las deudas norteamericanas habran alcanzado el lmite de lo imposible. () A fin de cuentas, Estados Unidos no es tan neoliberal como se pretende. Tanto l como los dems pases dominantes ponen en prctica polticas fuertemente proteccionistas, mientras que el neoliberalismo es el sistema de recorte de las polticas gubernamentales o pblicas que se impone a los pases a colonizar econmicamente. () Que se haya estado un tanto obnubilado durante ese periodo de relativa estabilidad que ya pertenece al pasado, y que se descubran de pronto crudas realidades sociales aqu al lado mismo, no da derecho ahora a complicar el discurso poltico, pretendiendo que estamos ante una situacin cualitativamente nueva que exige acuar nuevos conceptos tales como el de neoliberalismo. El neoliberalismo, en tanto que capitalismo sin complejos, es lo que existe desde hace mucho tiempo en la mayor parte de pases del Tercer Mundo sometidos a la frula de las relaciones capitalistas.

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As pues, de qu neoliberalismo estamos hablando, cul es su novedad y hasta qu punto existe realmente (en la acepcin que se le est dando comnmente)? Si estos compaeros entienden, como se ha venido defendiendo, que bajo el neoliberalismo los capitales estn transnacionalizados, que no tienen una residencia concreta, que ya no hay pases imperialistas sino que el capital vuela por el aire, que se ha producido una igualacin entre centro y periferia y que el Estado no interviene en la economa, entonces eso del neoliberalismo ni siquiera existe. No hay neoliberalismo en esa acepcin, ni lo ha habido nunca, porque el capitalismo no puede vivir sin el Estado. Como explica el profesor Xabier Arrizabalo en Capitalismo y economa mundial (pg. 375), es el llamativo caso, por ejemplo, de la intervencin de catorce bancos y ocho financieras en Chile, entre los aos 1982 y 1984. Esta intervencin estatal choca frontalmente con el planteamiento liberal, para el que si una empresa no es competitiva, debe quebrar y ya habr otra que ocupe su lugar. Sin embargo, el rgimen en el que se produce la nacionalizacin de estas veintids empresas es la dictadura de Pinochet, una de las experiencias histricas ms expresamente identificadas con el liberalismo econmico. () En realidad, nunca los sectores dominantes del capital, que tienen capacidad de imponer su orientacin a los gobiernos, aceptaran el cors de una poltica econmica regida estrictamente por una pauta terica (que les obligara a renunciar, por ejemplo en este caso del liberalismo, a la palanca de la intervencin estatal, cuando sus intereses as lo aconsejen.

Es pasmoso entonces que haya quien afirme que ahora el Estado no interviene en la economa porque es muy liberal. El modelo econmico bajo el que vivimos, con los debidos desarrollos tericos, enriquecido y confirmado por los aprendizajes histricos y por el estudio de los hechos recientes (la crisis, la UE, el euro, la deuda, la guerra en Oriente Prximo), es an el del imperialismo, el del capitalismo monopolista de Estado, en el cual ningn capital queda ni puede quedar fuera de un Estado concreto. Es un mito hablar de un capital internacional. Prosigue Vicente en otro artculo tambin de 2005 e incluido en la primera parte de El da D y su gerundio afirmando que debemos dejar de lado esa idea, tan extendida, entre los altermundialistas, de que asistimos a una mundializacin del capital postmoderna desconectada de los Estados. Estos sirven y son necesarios para proteger y facilitar los intereses capitalistas (pg. 113). De hecho, todo capital est amparado por un Estado, y no puede ir ms all de adonde dicho Estado llega. Un capitalista norteamericano no trasladara jams una empresa a un pas en el que su Estado no estuviera en condiciones de protegerlo. Recordemos la historia, contada por Marx en El Capital, del Sr. Peel, que traslad a Australia obreros y maquinaria pero no las condiciones capitalistas britnicas. Con lo cual, al no haberse producido an la acumulacin primitiva y haber tierras sin ocupar en Australia, todos los obreros se esparcieron y vivieron por su cuenta. O, ms sencillamente, recordemos al Rey de Espaa (representante del Estado espaol) mandando callar a Hugo Chvez, porque este ltimo amenazaba con nacionalizar cierta banca santanderina presente en Venezuela.

La gran mayora de las guerras modernas no constituyen en realidad sino un proceso en el cual un Estado abre mercados para sus correspondientes transnacionales. Es absurdo pensar, como piensan los crticos del neoliberalismo, que las corporaciones estn por encima del Estado. Las corporaciones y el Estado estn entrelazados. El propio Manifiesto Comunista de Marx y Engels lo expresa muy claramente: Hoy, el Poder pblico viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administracin que rige los intereses colectivos de la clase burguesa. Lenin, en El Estado y la revolucin, denunciaba por su parte la opresin monstruosa de las masas trabajadoras por el Estado, que se va fundiendo cada vez ms estrechamente con las asociaciones omnipotentes de los capitalistas.

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De nuevo debemos preguntarnos: qu hay, entonces, de nuevo en esto del neoliberalismo y del poder de las corporaciones que justifique tal vuelco en la conceptualizacin? Desde luego, no son nada nuevo las privatizaciones de servicios pblicos como la sanidad, la educacin o las pensiones: de hecho, a fin de cuentas solo han sido servicios pblicos en una porcin del planeta y durante algunas dcadas. Durante el resto de la historia del capitalismo, cuando han existido, esos servicios han sido privados. El error fue pensar que el capitalismo se humanizara de manera permanente, mxime sin una URSS para ejercer presin competitiva en el marco de la lucha entre sistemas a nivel internacional (pues fue eso, como factor principal, lo que posibilit las conquistas logradas por la clase obrera en los pases capitalistas occidentales tras la II Guerra Mundial).

En todo caso, una presunta novedad que s se ha desarrollado en las ltimas dcadas es la aceleracin de la financiarizacin (si bien la concentracin bancaria fue un proceso que empez mucho antes y que el propio Marx describi, vaticinando que se extendera a causa de la propia dinmica interna del sistema). El peso de las finanzas por sobre la industria ha llegado al paroxismo en los ltimos aos. Algunos economistas marxistas, como el griego Costas Lavapitsas, hablan de capitalismo financiarizado. Por nuestra parte, hablaremos, sin tanta novedad, de capitalismo monopolista en su estadio imperialista y, dentro de este y en coherencia con su propia definicin de partida, subrayaremos cmo las finanzas han seguido creciendo y parasitndolo todo con dramticas consecuencias en forma de crisis.

Nuestra conclusin es, por tanto, que no necesitamos ninguna revolucin del lenguaje para analizar la realidad y que ms nos valdra centrar los esfuerzos en entender correctamente el mundo que se desarrolla ante nuestros ojos y que tiene poco que ver con las fantasas alter-mundialistas que soaron algunos. Porque dicha renovacin lxica, muy al contrario, est por la va de los hechos yendo de la mano de pasos atrs en la comprensin de las actuales dinmicas econmicas. Y porque, adems, es con demasiada frecuencia la antesala de determinadas renuncias, comenzando por la de considerar que el otro mundo posible no es el socialismo sino ese selectivo bienestar del imperialismo noreuropeo.

Fuente: http://www.flamencorojo.org/blog/ni-tan-nuevo-ni-tan-liberal-sobre-la-fallida-categor%C3%ADa-de-neoliberalismo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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