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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2018

Las palabras y las cosas: desenterrar los ideales chavistas

Chris Gilbert y Cira Pascual Marquina
Rebelin


Si el primer acto de este siglo fue exuberantemente idealista, atrevindose a recuperar el imaginario socialista, el acto que lo sigui est marcado por la sombra de un pragmatismo francamente indiferente a las ideas y a la ideologa.

Las ideas, lo poco que queda de ellas en el mundo de hoy, se subordinan a objetivos cortoplacistas, mientras un nuevo paradigma de hombre fuerte viene reemplazando aquella democracia que en algn momento se consider sagrada.

Aunque este alejamiento de los ideales grandes y luminosos es un hecho generalizado en el mundo, no deja de hacerse sentir en el Proceso Bolivariano. Con Chvez los objetivos del socialismo y de la construccin de un pas prspero llegaron a ser el norte de millones de personas. Por el contrario, en la Venezuela de hoy, el mismo discurso funciona con propsitos mucho ms inmediatos y limitados.

El gobierno de Nicols Maduro despliega un imaginario maniqueo en el que se presenta la productividad como el alfa y el omega, y el rentismo , o la dependencia de las ganancias petroleras, como la encarnacin del mal. Superar el rentismo es ahora una de las consignas favoritas del gobierno.

Para qu sirve esta yuxtaposicin entre productividad y petrleo? Es realmente factible proponer el fin al rentismo y as lograr, en el porvenir previsible, un viraje repentino hacia una economa productiva? De hecho, la implicacin concreta de este discurso es que la renta petrolera ser captada por las chequeras del Estado (especialmente para apoyar a algunos sectores vinculados a la economa de puerto, pagar la deuda nacional y mantener los privilegios de alto nivel), mientras que al pueblo de a pie se le convoca a que produzca con las uas, con poco o sin ningn apoyo.

Hace ms de medio siglo el Ministro de Hacienda Alberto Adriani y el intelectual Arturo Uslar Pietri lanzaron la idea de sembrar el petrleo. A la propuesta le crecieron un sin fin de crticas bien merecidas, pero tiene un carcter bastante ms honesto que la lnea que hoy promueve el gobierno. En esencia, lo que Adriani y Pietri propusieron fue redirigir el grueso de las regalas petroleras hacia una produccin ms diversificada. Tambin fueron ms honestas las alocuciones de Rafael Correa cuando afirm que nuestros pases deben allanar el camino hacia el desarrollo y la diversificacin a travs del extractivismo.

Hoy, en cambio, se deduce que la construccin de ese tan anhelado pas productivo llegar ex nihilo . El mensaje implcito: Olvdense de la renta, chicos, produzcan por su cuenta, y dejen de ser parsitos .

Con un pragmatismo que roza al cinismo, el gobierno ha desplegado un discurso de productividad que conduce al olvido, enterrando as el recuerdo de lo que Chvez (y el pueblo movilizado) luch por socializar: las ganancias petroleras.

Este problemtico discurso es tambin un canto de sirena para el movimiento comunero en Venezuela, para los hombres y mujeres que tratan de cumplir con el sueo de Chvez organizando el pas en comunas productivas.

Debe sealarse que el movimiento comunero, como la mayora de la izquierda, es particularmente susceptible a la quimera de la productividad. Ms inspirada por Ferdinand Lassalle que por Marx, la izquierda actual tiende a sobrevalorar el trabajo (la fuente de toda riqueza, segn los lassalleanos) mientras le resta importancia a la riqueza derivada de los recursos naturales. Marx critica despiadadamente esta concepcin falaz en sus respuesta al Programa de Gotha, pero parecera que los marxistas y la izquierda hemos olvidado el texto.

As, gran parte del movimiento comunero ha mordido el anzuelo de la productividad. Resulta que, con entrega y buena fe, los comuneros interpretan que la meta de un pas productivo recae sobre sus hombros. Regresemos al campo para producir! En verdad son heroicos en su empeo por cumplir con el mandato gubernamental y en su disposicin de sacrificio para construir nuevas relaciones sociales.

Sin embargo, el herosmo funciona mejor cuando va hacia metas coherentemente planteadas. Transformar las relaciones sociales de produccin es imprescindible en el camino hacia el socialismo, pero si los comuneros no buscan autoinmolarse debern, simultaneamente, disputarle las ganancias petroleras al Estado. Aun con la dramtica cada de los precios del petrleo y de la propia produccin de crudo, la renta petrolera sigue siendo la gallina de los huevos de oro, y hay que redirigir sus beneficios a proyectos agrarios e industriales (en lugar de pagar la deuda soberana o financiar a un sector de los importadores). Solo as la ampliacin de la produccin comunal cobrar vida a gran escala.

Para disputar la renta, los comuneros debern aliarse con la izquierda urbana. Debern tambin dar una bien merecida cachetada a esta izquierda citadina que tiene por estilo de vida la repeticin de los slogans del gobierno con frescos giros de marketing. Juntos, la izquierda urbana y los revolucionarios del campo debern alejar al gobierno del pago de la deuda soberana y obligar a reorganizar las importaciones en funcin de las prioridades comunes (insumos y maquinaria para la produccin y la siembra, adems de, por supuesto, medicinas).

Hay otra leccin que debemos aprender en esta nueva poca. Ante la crisis general y el avance de la derecha que define nuestro momento, a menudo se convoca a la izquierda a aferrarse a los ltimos reductos de poder y defenderlos firmemente. Esta es, sin lugar a dudas, una buena idea, pero no podemos olvidar que el carcter mediocre y excesivamente pragmtico de la direccin incrustada es, en gran medida, lo que nos ha acercado a la catstrofe en la que vivimos.

No podemos olvidar que es precisamente la mediocridad del PT brasileo, su desdibujado horizonte de cambio, lo que lo incapacit para convocar una respuesta contundente de calle y as revertir el golpe de Estado de Michel Temer y compaa. De la misma forma, la incapacidad de Maduro y su gobierno de mantener en alto los ideales socialistas de Chvez y el imaginario Bolivariano, ha conllevado, ante las embestidas del enemigo, a hacer grandes concesiones.

Por esa razn, pocas cosas podran ser ms intiles e ingenuas que sumarse al apoyo acrtico a Maduro. Ciertamente el apoyo tctico es necesario, pero debe darse en el marco de un proyecto que rebase lo que nos ofrecen hoy y retome los ideales de la dcada que nos precede.

Esa es la nica forma de convertir el tercer acto del siglo XXI en algo digno de la extraordinaria dcada con que se abri, aquel momento en el que el pueblo se moviliz tras ideales picos y ambiciones colectivas!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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