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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

La falsa y regresiva solucin de las pensiones privadas

Mikel de la Fuente
Viento sur


La sostenibilidad financiera del sistema de pensiones, en un contexto de aumento importante del nmero de pensionistas debido a la elevacin de la esperanza de vida, se puede expresar de tres formas: a) aumentando los ingresos; b) reduciendo las pensiones, a travs de frmulas muy diversas (ampliacin del perodo de clculo, exigiendo ms aos cotizados para alcanzar el derecho a la pensin y/o, el 100% de la misma, implantando reglas como las del factor de sostenibilidad que reducen la pensin al aumentar la esperanza de vida, reduciendo la revalorizacin de las pensiones, aplicando coeficientes de penalizacin ms altos por anticipacin de la edad, etc.); y c) una variante de la anterior, a menudo unida a la misma, como es la del aumento de la edad de jubilacin y con ello de percepcin de las pensiones.

La reduccin de las pensiones, que est dando lugar a las grandes movilizaciones de pensionistas, especialmente en Euskalherria, ha dado lugar a una mnima rectificacin por parte del gobierno del PP, mediante el prometido aumento de las pensiones mnimas y las de viudedad... si es que hay presupuestos. Pero a pesar de ello se mantiene la poltica basada en la reduccin de las pensiones 1/ complementada por las pensiones privadas. Este artculo se dedica a examinar ese papel de las pensiones privadas.

La Unin Europea y las pensiones 2/

En el Libro Blanco de la Comisin Europea de 2012 sobre Pensiones adecuadas, seguras y sostenibles se planteaba que, adems de los ya realizados, numerosos Estados debern realizar nuevos ajustes del gasto y ello a pesar de reconocer que esas reformas darn lugar a tasas de reemplazo ms bajas (pensiones comparadas con la retribucin anterior). En otro informe de 2010, la Comisin Europea expona que la reduccin de las tasas de reemplazo de las pensiones pblicas, que estn creciendo ms dbilmente que los salarios, implica que los pensionistas estn sufriendo un deterioro de sus niveles de vida en relacin con los trabajadores en activo, a menos que prolonguen su vida laboral. Como elemento para compensar esa cada de ingresos, el discurso de la Unin Europea es el desarrollo de las pensiones privadas basadas en la capitalizacin y ello aunque se reconozca que la actual crisis ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los planes de pensiones de capitalizacin frente a las crisis financieras y los recesos econmicos, ya que, como puntualizaba el Libro Verde, antecedente del Libro Blanco, Las pensiones de capitalizacin tambin podran verse afectadas por el envejecimiento demogrfico. Las sociedades envejecidas reduciran la tasa potencial de crecimiento econmico y ello implicara unas menores tasas reales de rendimiento, lo cual podra afectar a los precios de los activos financieros.

En su defensa de las pensiones privadas de capitalizacin, la Unin Europea desprecia que las tasas de pobreza elevadas de la poblacin de 65 y ms aos en algunos pases ricos corresponden a pases que no disponen de pensiones pblicas de reparto, como Suiza, o que son minoritarias en relacin con las de capitalizacin privada, como Estados Unido o el Reino Unido. La experiencia internacional muestra que en los Estados en los que la tasa de reemplazo de las pensiones basadas en el mtodo de reparto es elevada las pensiones privadas basadas en la capitalizacin tienen un desarrollo escaso, al menos para la mayora de la poblacin asalariada, como se puede observar en los informes anuales de la OCDE Pension Market in Focus, que muestran el menor desarrollo de la poblacin cubierta por los regmenes capitalizados y por el patrimonio de los fondos de pensiones, entre otros en los casos de Francia, Portugal, Alemania, Italia y el Estado espaol. Estos sistemas atestiguan la regla segn la cual el desarrollo de la capitalizacin privada exige la previa reduccin de las pensiones de pblicas de reparto. No obstante, los recortes en la cuanta y cobertura de las pensiones pblicas que estn teniendo lugar en estos pases, as como las incertidumbres deliberadamente provocadas sobre el futuro de estas pensiones, estn haciendo aumentar durante los ltimos aos el espacio de las pensiones de capitalizacin. Ello es especialmente cierto en el caso del Estado espaol, en el que los fondos de las pensiones privadas representaban en el 2016 el 14% del PIB, ms de cuatro puntos ms que en Francia y ms del doble que en Alemania (Pension Market in Focus 2017).

Reparto y capitalizacin

Los regmenes pblicos basados en el mtodo del reparto, es decir, en el que las cotizaciones de empresarios y trabajadores y en su caso las aportaciones del Estado sirven para pagar las prestaciones, sin necesidad de acumulacin previa, de forma muy mayoritaria, se comprometen a proporcionar prestaciones de un determinado nivel. Generalmente en funcin de la duracin de la carrera profesional y del salario (mediatizados por la duracin de las cotizaciones y el tope del salario sujeto a cotizacin) y se califican como regmenes de prestaciones definidas. Las pensiones privadas, todas en el caso de las individuales y una mayora creciente en el caso de las profesionales o de empleo, estn organizadas en base al mtodo de cotizaciones definidas en los que la cuanta de las pensiones depende de las aportaciones recaudadas y del rendimiento de las inversiones en que se inviertan esas cotizaciones, de forma que el riesgo de la cada de los rendimientos se desplaza hacia la gente trabajadora. Segn la OCDE, en 18 de 23 pases de la OCDE estudiados, ms del 50% de las inversiones se realizan en planes individuales o en planes de empleo basados en cotizaciones definidas.

A fin de elevar la rentabilidad de las inversiones, tiene lugar una evolucin a destinar las mismas hacia la renta variable, con el grave riesgo de que las inversiones sufran los efectos de las crisis y burbujas financieras. Adems, el objetivo de la mxima rentabilidad de sus inversiones, impulsada por la competencia a la que se libran las entidades gestoras de estas entidades por aumentar sus partes en el negocio, incrementa la presin hacia el incremento de valor de las acciones de las empresas en que invierten, contribuyendo as a la reduccin de los salarios, la reduccin de las plantillas (downsizing)y, en general, al recorte de los derechos laborales.

Segn los informes de la Comisin Europea, la cada en las tasas de reemplazo de las pensiones pblicas de reparto debida a las medidas de recorte inducidas por la misma Comisin para garantizar la sostenibilidad de los sistemas pblicos, se compensara de dos formas (en algn caso se precisa que por mitades):

a) Con el aumento de los ingresos proporcionadas por las pensiones privadas, de empleo e individuales y

b)A travs de la prolongacin de la vida profesional debida al atraso de la edad de jubilacin, lo que permitira aumentar el porcentaje de la pensin.

De esta forma al final de los perodos de referencia la tasa conjunta de reemplazo de todos los ingresos de pensin se mantendra constante. Esas predicciones obviaban la inseguridad caracterstica de las pensiones privadas, cuyos rendimientos pueden oscilar con las crisis financieras cada vez ms frecuentes. Tampoco tena en cuenta que el acceso y cuanta de las contribuciones a las pensiones privadas estn muy desigualmente repartidos, segn sector de actividad, categora profesional, nivel de ingresos y sexo, estando probado que es la gente de mayores ingresos la que tiene ms cobertura y de ms cuanta en estas pensiones. Quiz por lo poco creble de esa compensacin proporcionada por las pensiones privadas los recientes informes Ageing Report de la Comisin Europea omiten cualquier referencia a esa cuestin y se limitan a estimar la reduccin de las tasas de reposicin de las pensiones pblicas de reparto.

En relacin con este asunto, en un informe del 2008 del Comit de Proteccin Social de la Unin Europea se reconoca que el mayor peso de las pensiones privadas afectara de forma negativa a las personas de ingresos medios y bajos, a las mujeres y a las personas con carreras de cotizacin incompletas. Asimismo sealaba que las comisiones de gestin de las entidades gestoras reduciran de forma importante las pensiones netas, especialmente en los ingresos ms bajos. El conjunto de esos gastos, que se mide con la ratio conocida como total expense ratio (TER) y que resulta del cociente entre los gastos totales y el patrimonio del fondo, puede alcanzar porcentajes que reducen la cuanta de las pensiones netas hasta porcentajes superiores al 20%. En el Estado espaol esos costes son de los ms elevados de la OCDE: sobre 40 pases estudiados, ocupaba el octavo lugar, con un porcentaje del 1,5% sobre el patrimonio gestionado.

Es cierto que a largo plazo la rentabilidad est siendo superior al crecimiento econmico. Sin embargo, como indica Piketty en El capital en el siglo XXI la volatilidad del capital es hasta 12 veces mayor que el crecimiento econmico, por lo que quienes accedan a la pensin privada en un momento de cada del patrimonio de los fondos de pensiones, sufrirn una prdida de la pensin irreparable y para toda la vida. Adems, el aumento de la esperanza media de vida, en el caso de las pensiones privadas, da lugar a una disminucin en la cuanta de las pensiones, evidenciando la falacia de que solo los regmenes de reparto estn afectados por el envejecimiento demogrfico.

Que a pesar de estos defectos de las pensiones privadas, buena parte de ellos estructurales, el Libro Blanco defienda su extensin y generalizacin, muestra la subordinacin absoluta en la poltica de la Unin Europea, de la adecuacin de las pensiones, no slo a la reduccin del dficit pblico, sino al desarrollo de las pensiones privadas.

Las pensiones privadas en el Estado espaol

Como producto de la cada salarial y del empobrecimiento de la mayora de la poblacin trabajadora, el nmero de partcipes en los planes de pensiones est en cada desde el 2010. Aunque el nmero de partcipes en los planes de pensiones alcanza una cifra de casi diez millones, el 75% de los mismos realizan aportaciones muy bajas, inferiores a 300 euros 3/ .

Segn un estudio realizado por tres investigadores del IESE, que se viene repitiendo durante los ltimos aos, en el periodo diciembre 2002 - diciembre 2017, mientras que la rentabilidad del IBEX 35 fue del 226% y la de los bonos del Estado a 15 aos del 97%, entre los 356 fondos de pensiones con 15 aos de historia, slo 4 fondos superaron la rentabilidad del IBEX 35 y 47 la de los bonos. Los autores destacan que una de las razones de esos resultados se debe a las elevadas comisiones, siendo otras la composicin de la cartera y la deficiente gestin. Concluyen que su resultado no justifica en absoluto la discriminacin fiscal a favor de los fondos 4/ . Si la escasa rentabilidad se une a la escasa cuanta de las aportaciones a los planes de empleo, de poco ms de mil euros de media en el 2016, se puede concluir que las pensiones privadas de empleo no permiten, al menos para la gran mayora, que el complemento a las pensiones pblicas de reparto permita compensar la cada de estas ltimas. Adems, esa funcin de complemento solo se cumple en escasa medida ya que del conjunto de las prestaciones abonadas en el 2016 ms del 50% se realizaron en un solo pago, mientras que las prestaciones en forma de renta alcanzaban solo el 24,69%. Estos datos evidencian que su principal funcin consiste en el ahorro fiscal. Para los partcipes a travs de las desgravaciones en el IRPF, que alcanzan una cifra de unos cinco mil millones de euros (Torres) y que benefician especialmente a los aportantes de mayores cantidades. Tambin para las empresas, ya que los Fondos de Pensiones no cotizan en el Impuesto de Sociedades y las aportaciones empresariales a los Planes quedan excluidas de la cotizacin a la Seguridad Social, mientras que si cotizaran si en lugar de aportaciones a planes de pensiones fueran salario directo. De esta forma los planes de pensiones contribuyen a la disminucin de los ingresos para pagar las pensiones pblicas. As pues, la escasa cuanta de las aportaciones medias y la baja rentabilidad de las inversiones se suman, de forma que los resultados de las pensiones privadas no pueden dar lugar a complementos significativos de las pensiones pblicas.

El enorme coste de la sustitucin completa del sistema pblico de reparto por uno privado de capitalizacin, da lugar que salvo algn fundamentalista neoliberal -que los hay-, la posicin mayoritaria entre los idelogos neoliberales, matizada por razones electorales por los partidos del sistema, propone la reduccin progresiva de la parte que proporciona el sistema pblico, hasta llegar al final a la provisin de pensiones mnimas. Los proyectos de reforma se mueven entre ese extremo y la reduccin de las pensiones basadas en las tasas de reemplazo o sustitucin, que han sido hasta hace poco tiempo relativamente elevadas para los sectores, mayoritariamente masculinos, con duraciones elevadas de cotizacin.

La pretendida compatibilidad armoniosa del sistema pblico de reparto con las pensiones privadas en que se basan algunas de esas propuestas de coexistencia parcial entre el reparto y la capitalizacin privada no es tal, ya que el desarrollo de las pensiones privadas afecta gravemente al sistema pblico de pensiones que corre el grave riesgo, no de desaparicin, sino de reduccin al mnimo de su papel de provisin de rentas sustitutorias de los salarios y rentas de activo. Salvo que se incremente enormemente la masa salarial de las empresas, hay que optar entre un destino y otro de ese suplemento en la financiacin empresarial de las pensiones. Es poco creble que la aportacin empresarial a los planes colectivos, hoy concentrada en el sector pblico, las grandes empresas y los sectores econmicos ms poderosos, se vaya a aadir al necesario incremento de las cotizaciones empresariales para atender al incremento del gasto derivado de razones demogrficas, del aumento de las pensiones mnimas y, en general, de la mejora y sostenibilidad de las pensiones pblicas. El aumento de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social exige modificar el reparto entre beneficios y salarios, de los que forman parte esas cotizaciones, haciendo retroceder la parte de los primeros, cuyo aumento est siendo enorme en el Estado espaol y ms an en la actualidad, en beneficio tanto de los salarios directos como del salario indirecto socializado que constituyen las cotizaciones a la Seguridad Social. Si ello se produce no ser necesario acudir a la financiacin presupuestaria de las pensiones, que efectivamente est teniendo lugar en Europa, hasta la fecha de forma limitada, pero que no se ha basado en razones progresistas y solidarias sino en la reduccin -o no aumento- de las cotizaciones a cargo de los empleadores con el pretexto del empleo, a pesar de que los empresarios utilizan esa reduccin no para bajar los precios de venta de sus bienes o servicios sino para aumentar sus mrgenes de beneficio.

Si las inversiones de los fondos de pensiones se materializan en renta fija, la rentabilidad de las mismas es inferior en trminos reales al crecimiento del PIB y, por lo tanto, su rendimiento es inferior a la del rgimen de reparto. Por otra parte, no parece que deba ser un objetivo de los poderes pblicos destinar recursos pblicos que permitan alcanzar pensiones de cuanta idntica a los salarios de actividad a un porcentaje reducido de la poblacin -asalariada o no-, mientras que la mayora de la poblacin dispone de pensiones que siguen siendo muy reducidas y que con el nuevo criterio de revalorizacin se degradan de forma acelerada.

Razones del impulso de las pensiones privadas

La poltica de sustitucin terica parcial de las pensiones pblicas, cuyo importe se recorta aceleradamente, por las pensiones privadas, es apoyada por las organizaciones empresariales por tres tipos de razones. La primera consiste en que mientras las cotizaciones a la Seguridad Social por contingencias comunes que incluyen a la jubilacin- son a cargo de las empresas y los trabajadores en una proporcin aproximada de cinco a uno, se pretende que las pensiones de empleo se financien mediante aportaciones iguales de ambas partes.

La segunda razn est relacionada con los intereses de las empresas financieras (bancos y compaas de seguros) que se benefician de las comisiones y de las inversiones asociadas a las pensiones complementarias.

La tercera es de tipo poltico e ideolgico 5/ , consistente en el desarrollo de una ilusin individualista que se encuentra en el centro del discurso neoliberal sobre las pensiones y que tiende a hacer creer que la pensin de cada persona depende exclusivamente de sus propias opciones, tanto en relacin con la duracin de su esfuerzo contributivo como del importe de las cotizaciones o primas que abone, asimilando las mismas a un ahorro que permite constituir un capital, del que la pensin constituira la recuperacin, aumentada con los intereses acumulados.

Notas:

1 / La reduccin de las pensiones la he analizado en Pensiones, ms insuficientes y con menos recursos, http://vientosur.info/spip.php?article13431

2 / Las referencias a la Unin Europea provienen de la actualizacin de una parte de mi artculo, Pensiones dignas. Anlisis crtico del Libro Blanco sobre Pensiones adecuadas, seguras y sostenibles y propuestas para un sistema vasco de pensiones, Eurobask-Consejo Vasco del Movimiento Europeo, 2013.

3 / Datos extrados del informe del Consejo Econmico y Social, Evolucin reciente de la previsin social complementaria en Espaa: una anlisis del comportamiento de los planes de pensiones durante el perodo 2008-2016, Cauces, n 36, 2017.

4 / Pablo Fernndez, Pablo Fernndez Acn e Isabel Fernndez Acn, Rentabilidad de los Fondos de Pensiones en Espaa 2002-2017 (Return of Pension Funds in Spain.2002-2017, disponible en poseidon01.ssrn.com.

5 / Como seala Emmanuel Reynaud, Financiamiento de las jubilaciones: reparto y capitalizacin en la Unin Europea, RISS, Vol. 48, 3-4/1995, cuando se pone el acento en el aspecto tcnico de la financiacin se oculta que la cuestin fundamental de la alternativa entre reparto y capitalizacin es de orden poltico y cultural, de eleccin de un sistema social.

Mikel de la Fuente. Redactor de la web viento sur.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13661



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