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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
Mi libro es tambin un acto de voluntad reafirmada de pervivencia, no un melanclico aorar los viejos, buenos tiempos, la mitologa de gestas picas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

***

Hemos ido hasta ahora pasito a pasito. An quedan varios apartados que el lector podr leer y disfrutar. Hablo de los relativos al ethos y la contemporaneidad, a Marx y el hegelomarxismo (del que ya hemos hablado), a Gramsci y a la reforma actual, temtica de la que tambin hemos hablado. Pero me sito ya en el captulo de conclusiones. Ya he abusado demasiado durante casi dos aos. Cito las conclusiones y, si no te importa, las comentas brevemente, por si quieres aadir algn matiz.Te parece?

En primer lugar, s quiero, ms que aadir, expresar, expresarte, todo mi agradecimiento, a ti, Salvador. Gracias a ti, a tu paciencia, a tu buen trabajo, a tu elaboracin, a tu perseverar, existe esta entrevista. Y gracias a ti, me he visto obligado a sistematizar ideas, a desarrollarlas, a extraer conclusiones, a atreverme a elaborar puntos que me daba un poco de vrtigo trabajar

Pienso por ejemplo, en lo que, en las ltimas secciones de la entrevista, he debido escribir sobre los microfundamentos, en la vida de todo ser humano de la Negatividad. Ese resumen sistematizado de las ideas de Hegel, que quienes estn conmigo en el seminario de lectura de Hegel, saben que no tena elaborado.

Muchas gracias, Salvador, por toda tu mayutica para conmigo.

Muchas gracias a ti, Joaqun, por tus ms que generosas palabras. Si alguien tiene que agradecer paciencia, dedicacin, tenacidad, documentacin, inteligencia, lectura aplicada, profundo saber filosfico, mil muestras de amistad o diez mil referencias de inters, mayutica de la buena, ese soy yo. Lo hago aqu: muchas gracias admirado y querido amigo. No te oculto que mi opinin del hegelo-marxista no era nada buena al empezar estas conversaciones. Me he dado cuenta de nuestro inmenso error; tuyo es el mrito.

Vuelvo a tu libro. Primera conclusin: La poltica como actividad y la polis o res publica como sociedad tienen el fin de generar una actividad que produzca en primer lugar un ethos y un orden que se asiente sobre un ethos.

Vale la pena desarrollar este punto.

Adelante con el desarrollo.

El ethos, el saber hacer o cultura material mediante la que se produce la totalidad del vivir. El ethos es produccin comn, intersubjetiva, y es el conocimiento que ponemos en obra en comunidad; es el saber hacer que orienta nuestra actividad comn, intesubjetiva. Ese saber hacer comunitario que organiza un vivir, que organiza cada vivir histrico concreto, es lo que verdaderamente es la Constitucin de una sociedad, es lo que verdaderamente define, determina el rgimen poltico de cada comunidad.

La tradicin res publicana, aristotlica, griega en general; y dentro de ella, los grandes representantes o continuadores de la misma, siempre han tenido presente que el ethos es el Estado. que la verdadera constitucin poltica de toda sociedad no es la Constitucin escrita, el conjunto de leyes que nosotros denominamos constitucin. Sino la concreta totalidad orgnica de saberes que orienta nuestra praxis, tanto la produccin como la reproduccin. Lo dice as Hegel, quien nos recuerda que por debajo de la constitucin legal, escrita, est la verdadera constitucin de toda sociedad, que es la sittlichkeit de sitte: costumbres-. Nos lo explica el republicano Rousseau, que define las moeurs o costumbres como la constitucin de todo estado y las moeurs republicanas, como las constitutivas de una repblica. Lo explica Aristteles, para quien la ley no es la que define el rgimen, sino que sta es orgnica, concordante, de cada tipo d rgimen o forma tica de vida ethos-; y que nos dice que cada cambio de ethos, produce un cambio de polis, que la polis ya no es la misma cuando cambia el rgimen. Por ello, segn Aristteles, la poltica est al servicio del ethos, es subsidiaria e instrumento de la tica. Nos lo explica Antonio Gramsci que define el Estado como la suma de la Sociedad civil + la sociedad poltica.Es decir, el Estado poltico, cada estado poltico consiste, es, un ethos.

El ethos, la actividad que genera el vivir de cada comunidad es precisamente, eso, es precisamente el Estado. Y por eso las luchas, las luchas sociales, las luchas de clases, cuando son coherentes y conscientes, son luchas por el ethos.

Y esto ha sido siempre tenido en cuenta siempre hasta la aparicin del liberalismo. Que construye, contra la tradicin, otro concepto de sociedad civil.

Qu concepto?

Para el liberalismo, la sociedad civil es un agregado de personas dirigido por la mano invisible del mercado, algo automtico, natural, innato o connatural al individuo, y que configura un vivir predeterminado, siempre el mismo, que por tanto est excluido del hacer poltico. Pero para la tradicin, y para Hegel y Marx y para Karl Polany, el padre de la antropologa econmica, y para Gramsci, y Lukcs la Sociedad Civil es la verdadera constitucin poltica, es el Estado.

El ethos o vivir en comn deliberado y decidido entre todos es el elemento fundamental de la poltica y en torno a su creacin se dirimen las luchas de clases, los bloques y alianzas de clase.

La finalidad de las luchas sociales, por lo menos las luchas de clases inspiradas en la tradicin poltica helnica, republicana, ha sido dirimir cmo iba a ser el vivir en comn. El vivir: esto es, el hacer, la actividad que producira la comunidad, y que nunca se consider neutro. Por tanto, ha tenido inherentemente como fin, reelaborar el saber hacer, las normas prxicas, sus objetivos. Recordemos que las luchas de clases de la antigedad tenan como finalidad poner lmites, generar mesura, dominar el crecimiento ilimitado de las riquezas, desarrollar un vivir sobrio en consecuencia, el e zen, o Vida Buena. Y desde luego, distribuir lo producido con mesura. La riqueza, el despilfarro, el lujo, el ansia de posesin y de consumo ilimitado, era considerado el peligro que destruira la comunidad, y as lo expresa la filosofa clsica, que se desarrolla en paralelo a la gnesis de la polis, la res publica, y la democracia.

Precisamente insiste en esto un pensador marxista, discpulo declarado de Georg Lukcs del Lukcs de la Ontologa, la Esttica y El Joven Hegel- y de Hegel, de Hegel y de Aristteles, Costanzo Preve. Lo hace en la ltima obra por l escrita, poco antes de morir

Falleci a finales de 2013.

S, el 23 de noviembre. En esa obra de la que hablo declara explcitamente proseguir la elaboracin comenzada por Lukcs: Una nuova storia alternativa della filosofa. Il cammino ontolgico-sociale della filosofa. Obra publicada en 2013, el ao de su muerte. Y de la que hay reciente traduccin al francs (2017).

Esperemos alguna traduccin al castellano o a cualquiera de las otras lenguas espaolas.

Preve, filsofo de profesin, tena el privilegio de saber griego, moderno y antiguo. Y escribe en este libro pginas hermosas, agudsimas, sobre la filosofa helnica y helenstica, sobre los fines de la misma, etc. Y destaca, recalca que el pensamiento democrtico tena esta finalidad, la mesura, la vida mesurada, poner lmites al crecimiento desmesurado de las riquezas, que, se saba, destruira la comunidad.

No puede haber alternativa de sociedad alternativa de Estado- si no hay, si no se lucha por crear una alternativa de eticidad, de cultura material de vida. Lo saben todos los autores conscientes de copertenecer a esta tradicin de pensamiento, aristotlica, aristotlica y hegeliana. Lo sabe Antonio Gramsci, que considera condicin indispensable para lograr un orden nuevo, una sociedad auto regulada, la existencia previa, hegemnica en ello consiste ls hegemona- de un vivir, de un saber que gue el vivir, nuevo, distinto, alternativo al generado por la clase dominante y que es el que ahora hegemoniza el vivir.

Otra cosa es el ciclo de revoluciones que se generan durante el siglo XX.

Por qu otra cosa?

Luchas sociales, todas ellas, tan imbuidas, a pesar de todo, por la hegemona cultural del capital, que consideraron universal, vlida para todos los tiempos, la forma de vida desarrollada por el capital, y creyeron que bastaba con alcanzar el desarrollo productivo del capital, el industrialismo, y las propias relaciones sociales que organizaban internamente la actividad productiva en la fbrica, sin poner en crisis su modo de vida, pensando que bastaba con redistribuir el producto. Todas esas luchas -ilusiones heroicas aparte- generaron sociedades, estados, industrialistas, desarrollistas, modernizadores, que calcaron sus expectativas de las del capital y compitieron por alcanzarlo y superarlo en sus propias premisas y objetivos, sin poner en duda sus tecnologas, su forma de vida: su ethos, su Constitucin, la verdadera constitucin de un Estado. Luchas encabezadas por honestos dirigentes de la socialdemocracia a la Komintern y sus herejas, pasando por los FLN, y los Baaz, y el panarabismo en general, el honesto nasserismo, el anarcosindicalismo. La historia, el siglo XX, ha sido como ha sido. Nosotros mismos, t y yo, somos herederos de una de esas tradiciones y de esas luchas, la comunista. Si estamos reflexionando ahora mismo, es como resultado de nuestra experiencia de lucha. Y si tratamos de abrir vas al futuro, si hemos retornado sobre los textos escritos de una tradicin clsica, grecolatina, en otro tiempo considerada perro muerto por el cientifismo, y hemos descubierto en ellos la potencia de su discurso es, tambin como resultado de esas luchas, de esa historia, de esas resistencias; y de su derrota y callejones sin salida. Somos herederos de tradiciones, y de luchas cuya dignidad est fuera de duda. Y nuestra independencia de criterio respecto del mundo existente, y respecto de la propia tradicin de la que

provenimos, a la que pertenecemos, pero no bobamente, se debe sin duda a esa gran experiencia comunitaria que constituy, a las limitaciones histricas que pusieron al descubierto, y que generaron nuestra perplejidad y que alimentan nuestra reflexin. Bueno, as reconsiderada, as reformulada, como lo hace Georg Lukcs, Antonio Gramsci, o Ersnt Bloch, con su consciencia de eticidad como lo hace Preve-, o Arthur Rosenberg.

Otro de tus referentes sobre el que nos has regalado textos sensacionales.

Gracias. Como lo hace Karl Marx, cuyo gran estudio del capital insiste en la organicidad inmanente de los elementos civilizatorios creados por el capital, a comenzar por el valor trabajo y el mercado, que los convierte en no extrapolables, so pena de reproduccin del capitalismo; as reconsiderada, la comunista me parece una tradicin histrica de experiencia y de pensamiento imprescindible para las luchas que esperan a la humanidad. No como Leyenda Soteriolgica an menos como Teodicea del Mal-, ni como Parnaso de Iconos para camiseta. Pero solo lo es as reformulada, reintegrada al seno de la gran tradicin praxeolgica, no sin actualizacin a partir de las experiencias del siglo XX, cuya ms asombrosa realizacin ha sido la chusca desaparicin final, incluido el transformismo del industrialismo desarrollista chino. Desde luego, nada hay que recriminar a quien trate de persistir en el sostenimiento del modelo leniniano como la forma de entender el comunismo. Pero est datado histricamente y conduce a la extincin, como se extingui la variante iusnaturalista: hoy, decir esto no es una profeca. El comunismo del siglo XX que es, dentro de la revolucin integrada, dentro de la colosal Revolucin Pasiva que han padecido las diversas alternativas de lucha del siglo XX, la que a mi me interpela- ha tenido un final ms que chocante, por decirlo de alguna manera: cmico ms que trgico.

Por qu? Dnde est su comicidad?

Elites de profesionales que se autodisuelven, diluyen como un azucarillo, declaran su empresa en suspensin de pagos y convocan concurso de acreedores. Pero hay que pasar de ese primer estadio de sarcasmo provocado en nosotros por esto, debemos preguntarnos qu es lo que ha llevado a esta situacin. Es la concepcin subyacente, comn tambin a todas las otras ramas que constituyeron proyectos de lucha, y que consiste en la aceptacin de la Modernidad, en la hegemona civilizatoria del proyecto cultural capitalista. La interpretacin de la Modernidad como el periodo histrico que alberga en su seno un automatismo que produce, ya desde s misma, las condiciones objetivas, materiales de la sociedad futura el desarrollo de las fuerzas productivas-. O un automatismo que produce ya la subjetividad cultural que es capaz de enfrentar al rival; una clase obrera revolucionaria, tal cual, ya, ella es; o un automatismo que genera unas necesidades antropolgicas radicales, que, creadas por el capital automticamente, lo desbordan el tramposo modelo de Agnes Hller-. O un automatismo que produce a la vez ambas cosas. Este fue el marco intelectual del comunismo del siglo XX, con las excepciones intelectuales conocidas, citadas, que nos han enseado a pensar salidas. Pero el ethos cultural capitalista es orgnico del capital. Y las diversas subjetividades, tal cual ellas son, sus necesidades, creadas por el capital, son orgnicas del capital. Hay que crear previamente otra subjetividad, otro ethos hegemnico, a partir del malestar de los seres humanos existentes, desde luego. Los administradores de las empresas poltico institucionales en que se convirtieron las fuerzas comunistas, con sus decisiones finales, solo extraan conclusiones a la vista del libro de cuentas, del alcance posible de una poltica que parta de un determinado modelo o paradigma.

Mi libro es una modesta aportacin a esta reformulacin, a ese necesario transformar preservando en que consiste toda continuidad histrica de una tradicin de pensamiento y praxis, que nace antes del siglo XX, a partir de una tradicin praxeolgica anterior an, la clsica, y surge precisamente como concrecin de aquella para hacer frente al capitalismo. Es, tambin, un acto de voluntad reafirmada de pervivencia, no un melanclico aorar los viejos, buenos tiempos, la mitologa de gestas picas. Pero lo dejo aqu.

Lo de modesta aportacin, querido amigo, es un ejemplo, otro ms, de tu modestia, la primera virtud del intelectual concernido que va en serio, en el decir, que comparto, de un maestro de los dos, Manuel Sacristn.

Respiremos un poco, descansemos. Seguimos luego con ms conclusiones.

De acuerdo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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