Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

Jerusaln es mucho ms que una capital para la entidad sionista

Nicola Hadwa y Silvia Domenech
Rebelin


As es. Digmoslo claro. Jerusaln es mucho ms que una capital para el sionismo. Y es tambin mucho ms que los miles de millones de dlares que la entidad sionista recibe y recibir por concepto de turismo religioso.

Jerusaln es, ante todo, un paso en el intento imperial-zionista en los das de hoy de liquidar la causa Palestina, convirtiendo a la Resistencia, de fuerza beligerante que lucha por su liberacin nacional, en una fuerza agresora de un estado reconocido en la zona por todos los pases. Pero an ms.

Es un intento, en consecuencia, de integrar plenamente la entidad sionista en el contexto de Oriente Medio, con el fin de normalizar pblicamente las relaciones polticas y econmicas que, a contra pelo de las declaraciones oficiales, vienen consolidndose en los ltimos aos entre dicha entidad y las petromonarquas del Golfo Prsico y los gobiernos reaccionarios rabes. Y, con ello, crear una coalicin rabe-sionista para contrarrestar las, segn ellos, amenazas conjuntas de Irn y el Eje de la Resistencia antiimperialista en Medio Oriente, del cual forman parte tambin Hamas y la Yihad Islmica Palestina.

En efecto, Egipto tiene desde el ao 1979 un tratado de paz con la entidad sionista, y Jordania lo tiene desde 1994. Hoy por hoy, sin embargo, existe entre ellos lazos ms profundos, relacionados sobre todo con la cooperacin militar incluyendo venta de tecnologa - y de inteligencia. Por otro lado, y a pesar del boicot oficial, en los ltimos aos las relaciones polticas y econmicas entre las autocracias del Golfo Prsico y la entidad sionista tambin se han consolidado. En noviembre de 2015, esa entidad abri su primera misin diplomtica en los Emiratos rabes Unidos (EAU). De igual forma los lazos entre Arabia Saudita y los sionistas se estrechan cada vez ms. Riad y Tel Aviv, segn revelan los documentos de WikiLeaks [1], iniciaron conversaciones sobre el tema de la normalizacin desde principios de los aos 2000, y han celebrado desde 2014 encuentros en al menos cinco ocasiones para consolidar intereses comunes. En marzo de 2018, el prncipe heredero Saud visit Washington donde, adems de reunirse con Trump, se entrevist con dirigentes del Comit de Asuntos Pblicos Americano-Israeles (AIPAC), la principal organizacin del lobby sionista en Estados Unidos, Stand Up for Israel, Bnai Brith y el Comit Judo Americano (AJC). Y, posteriormente, en ese mismo mes, Bin Salman visit la entidad sionista donde se reuni con el director del consejo de seguridad nacional y otros funcionarios.

La normalizacin de las relaciones con la entidad sionista constituye el complemento necesario para, junto a la divisin de Siria como parte de la balcanizacin del Medio Oriente, llevar a vas de hecho los objetivos del Plan Yinon en los das de hoy. O, lo que es lo mismo, asegurar las condiciones para que la entidad sionista se convierta en un poder imperial regional en el contexto mundial actual. Un contexto en el que el actual gobierno de los Estados Unidos, al igual que los que lo precedieron, dirige sus acciones a mantener y consolidar la hegemona norteamericana. Lo que ahora el nuevo presidente, Donald Trump, pretende reconfigurar el capitalismo neo liberal y su estrategia militar para alcanzar, a travs de un capitalismo autoritario y salvaje, el mismo fin que siempre han perseguido: que Estados Unidos quede solo como el gran dictador de la poltica mundial colocando en un plano muy secundario a sus aliados, adems de controlar las aspiraciones geopolticas de sus dos adversarios ideolgicos que buscan, segn Washington, dar formas a un mundo antitico a los intereses y valores norteamericanos: China y Rusia.

La Ley de la Embajada en Jerusaln (Public Law 104 - 45 - Jerusalem Embassy Act of 1995 [2] ) fue aprobada por el 104 Congreso de los Estados Unidos el 23 de octubre de 1995. La misma, en su Seccin 3, reconoca a Jerusaln como la capital de la entidad sionista, estableciendo que sta deba seguir siendo una ciudad indivisa en la que los derechos de cada grupo tnico y religioso deban estar protegidos, y que la Embajada de los Estados Unidos en dicha entidad se establecera all a ms tardar el 31 de mayo de 1999, aunque permita al Presidente invocar una exencin cada seis meses. As lo hicieron repetidamente los expresidentes Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama por intereses geopolticos. Pero as lo hizo tambin Trump en junio de 2017.

Por ello, cuando en diciembre de ese mismo ao la administracin de Trump decide no ejercer la dispensa, ese hecho estuvo motivado no porque estuviera cumpliendo una promesa de campaa o realizando un acto de valor. Lo hizo porque dentro de su visin hegemnica, segn explic el propio presidente norteamericano [3], esa decisin es una condicin necesaria para lograr la paz. O ms bien, para ser exactos, para lograr su paz.

Y es su paz porque con ella y eso, por supuesto, no lo explic - creaba condiciones favorables para presionar al sector colaboracionista palestino en el poder (lase Autoridad Palestina) y obligarlo a aceptar el acuerdo de paz [4] que se le ofrecera, so pena de seguir perdiendo lo poco logrado (?). Aceptacin palestina que, de conseguirse, reportara importantes ventajas al nuevo gobierno norteamericano dado que el mismo, adems de permitir a Trump anotarse el importante triunfo poltico de haber logrado solucionar el mal llamado conflicto palestino-israel, confiere de por s a la entidad sionista, entre otros importantes resultados, la calidad de interlocutor vlido, con derechos iguales y no contrarios a los de los palestinos en particular y, en general, a los de todos los pases rabes. Lo que crea condiciones para hacer visible la ya forjada cooperacin entre la entidad sionista y las monarquas y pases reaccionarios rabes.

Monarquas y pases que ante tamaa accin - que atropell los ms profundos sentimientos religiosos de millones de musulmanes, dado que en Jerusaln se encuentra el tercer lugar ms sagrado del Islam, la Mezquita de Al-Aqsa, y gener, como era de esperar, airadas reacciones populares en los pueblos islmicos, y particularmente en los rabes - no hicieron nada, aparte de algunas tibias crticas, declaraciones oficiales y llamadas telefnicas. Lo que, por un lado, pone en duda su respeto a lo sagrado del Islam el que, al parecer, es secundario en relacin a sus ambiciones y sus negocios con la entidad zionista y Estados Unidos.

Y, por otro, pone en evidencia que la accin de Trump de reconocer a Jerusaln como la capital de la entidad sionista cont tambin, de hecho, con la anuencia de esos gobiernos rabes. Y, en particular, con el apoyo de un eje formado por los prncipes herederos y gobernantes de facto de Emiratos rabes Unidos, el jeque Mohammad bin Zayed Al Nahyan, el presidente de Egipto, Abdulfatah al Sisi, reelegido recientemente y, especialmente de Arabia Saudita, el prncipe heredero Mohamad bin Salman, empeado en modernizar la economa saud y lograr el liderazgo regional. Personajes que ya mantienen fuertes y directos aunque discretos vnculos con el primer ministro de Israel, su sistema de seguridad, militares y varias agencias de inteligencia [5]. Y Eje para cuyos integrantes el idioma de los intereses y el dinero es ms importante que el de los derechos humanos y la justicia [6].

No es por casualidad, entonces, que en el mismo mes de diciembre de 2017 en que se anuncia el reconocimiento por parte de Estados Unidos de Jerusaln como capital sionista y el traslado de su embajada, se apruebe tambin la Estrategia de Seguridad de Trump. La misma, en cuanto al Medio Oriente, parte de que la causa de los problemas de esa regin no es la entidad sionista ni el wahabismo impulsado por Arabia Saudita (lase grupos terroristas), sino que es Irn, asignando a ese pas el papel que, como bien se sabe, ha jugado Estados Unidos, al ser l en realidad el que patrocina el terrorismo en todo el mundo.

La nueva alianza estadounidense-rabe-sionista ser el instrumento para contrarrestar la cada vez mayor influencia de Irn en la regin y, con ello, debilitar a Rusia, pas con el cual Irn tiene amplia cooperacin. Pero, para eso, la entidad sionista debe ser aceptada pblicamente en una alineacin regional junto a las naciones rabes reaccionarias y monrquicas ms fuertes.

Es el nuevo plan para la regin. Esta apenas empezando. Y la decisin sobre Jerusaln es parte de l. Es aclarador, en este sentido, que dicha decisin se tome en un momento de profundas convulsiones entre los pases rabes, los cuales se encuentran divididos gracias, sobre todo, a las polticas desarrolladas por la entidad sionista y Estados Unidos. Y que las agencias informticas que pertenecen o son controladas por la alianza sionista imperialista, insistan a la vez en que dicha decisin responde a motivos de poltica interna y presiones de sectores religiosos en Estados Unidos [7].

Lo que permite pensar que, a sabiendas que la Autoridad Palestina bajo la direccin de Abbas no aceptar esta decisin sobre Jerusaln, lo que se busca con ella, en un primer momento, es, por un lado, ver las reacciones de los pueblos rabes y sus gobiernos. Y, por otro, ir desarmando a los crticos y organizaciones que la rechazan y, manipulando los medios, ir logrando que los rabes se resignen, olviden y/o acepten la entrega de la ciudad sagrada del Islam al control total zionista. Lo que, consecuentemente, posibilitara la normalizacin, independientemente de la situacin de los palestinos.

Es un error, sin embargo, suponer que millones de cristianos y musulmanes en el mundo se resignaran a la idea de un Jerusaln bajo control total sionista. Idea que no es ms que la expresin, una vez ms, del exclusivismo que esa ideologa imprime a lo judo para ponerlo en funcin de sus intereses. Ni tampoco los pueblos rabes, islmicos y cristianos por su fe religiosa, lo harn, ya que para ellos Jerusaln no un negocio inmobiliario, como muchos califican ya al tratamiento que el presidente norteamericano da a la paz en el Medio Oriente, sino que representa algo mstico, cuya situacin es expresada en bellas palabras por el poeta sirio Nizae Gabbani [8].

 

Llor hasta que las lgrimas se hubieron terminado.

Rec hasta que las velas se hubieron derretido.

Me prostern sin tregua, hasta aburrirme.

Pregunt por Jess y por Mahoma, en ti, en Jerusaln:

T, ciudad que profetas exhalas.

T, el adarve ms corto entre el cielo y la tierra ().

Jerusaln:

Quin limpiar la sangre de los muros?

Quin salvar el Corn y el Evangelio?

Quin salvar al Mesas de los que le mataron?

Quin salvar al Mesas de los que le mataron?

Un segundo paso, prcticamente anunciado al aplazar [9] los Estados Unidos su plan de paz, podra ser buscar la sustitucin de Abbas, poniendo al frente de la Autoridad Palestina a alguien an ms acorde a los intereses y nuevos planes para el Medio Oriente.

Es evidente que con Trump el proceso de ocupacin y destruccin sionista de Palestina ha entrado en una nueva etapa an ms difcil que las anteriores. Pero es as no slo porque Estados Unidos pretenda imponer a la fuerza su proyecto y acabar con la causa palestina, ni porque las presiones que fluyen desde las monarquas y gobiernos reaccionarios rabes sobre la Autoridad Palestina son ms fuertes que nunca. Lo es tambin porque hoy, gracias al imperialismo, el zionismo, las monarquas y los gobiernos reaccionarios rabes, as como, precisamente, el colaboracionismo de la Autoridad Palestina, ese heroico pueblo palestino ha sufrido ya la prdida de ms del 90% de su territorio histrico, reinando el fraccionamiento y la inseguridad en el resto, la mitad de su poblacin se encuentra dispersa en el mundo y no puede volver a su patria, mientras que la otra vive hacinada y bajo constante amenaza, y enfrenta hoy una profunda crisis territorial, demogrfica, poltica y econmica. Pero el pueblo palestino, a pesar de todo ello, sigue luchando.

La causa palestina tiene una larga historia de aciertos y errores, pero no de claudicacin. Por ello, un plan elaborado sobre la base de que los palestinos ya no son un jugador decisivo es verdaderamente arriesgado, aunque su gobierno sea dbil y entreguista, y sus funcionarios se vean favorecidos por prebendas econmicas. Y es as porque en el seno del pueblo palestino hay otras fuerzas, y porque la resistencia Palestina es un smbolo, siendo su causa entre otras cosas, un decisivo y peligroso elemento aglutinador de los pueblos rabes y musulmanes.

No es posible olvidar que la situacin de Palestina se ha ido conformando no slo como el resultado de las ambiciones zionistas y de los reaccionarios rabes, sino y sobre todo, al igual que la del resto de los pases de la regin, ha sido el resultado de los intereses geopolticos del principal aliado y apoyo de stos, el imperialismo. El pueblo palestino no tiene otra alternativa, por consiguiente, que unirse al Frente de Resistencia en Medio Oriente, y combatirlos.


Notas


[1]
WikiLeaks Reveals Israeli-Saudi Alliance Dating Back To 2008. https://www.mintpressnews.com/wikileaks-reveals/230654/.

[2] U.S. Government Publishing Office. https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/PLAW-104publ45/content-detail.html.

[3] Declaraciones del presidente Trump sobre Jerusaln. 6 de Diciembre de 2017. https://uy.usembassy.gov/es/declaraciones-del-presidente-trump-sobre-jerusalen/ .

[4] Se trata del llamado acuerdo del siglo, el cual segn se ha escrito fue entregado por los saudes a los palestinos. Por el mismo, en cuanto a territorio, se limita el Estado Palestino a la Franja de Gaza y slo algunas partes de Cisjordania, fuera de Jerusaln. Ver: Los palestinos ya han visto el acuerdo del siglo de Trump - entregado por los saudes- y no quieren tener nada que ver con ello. http://arabia.watch/es/sept2014/geopolitica/7583/Los-palestinos-ya-han-visto-el-%E2%80%9Cacuerdo-del-siglo%E2%80%9D-de-Trump---entregado-por-los-saud%C3%ADes--y-no-quieren-tener-nada-que-ver-con-ello.htm.

[5] Jorge Martnez. El nombramiento del nuevo prncipe heredero saud impacta a EE.UU. e Israel. https://geopolitico.es/el-nombramiento-del-nuevo-principe-heredero-saudi-impacta-a-ee-uu-e-israel/.

[6] Amira Abu El Fetouh. Cuando el dinero controla la poltica. http://www.arabia.watch/es/sept2014/analisis/7571/Cuando-el-dinero-controla-la-pol%C3%ADtica.htm.

[7] Lucia Leal. Por qu decidi Trump reconocer a Jerusaln como capital de Israel? https://www.elespanol.com/mundo/america/eeuu/20171207/267723305_0.html.

[8] Nizar Gabbani. Jerusaln (fragmentos). Poesa rabe moderna. http://manuelperza.blogspot.ca/2006/05/poesa-rabe-moderna-nizar-qabbani.html.

[9] Washington comunica a Israel su intencin de aplazar el "acuerdo del siglo". https://mundo.sputniknews.com/politica/201803201077172889-eeuu-jerusalen-palestina-relaciones/.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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