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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

Contra la prisin permanente revisable

Varios autores
Rebelin


La prisin permanente revisable es una pena cruel, inhumana y degradante y, como tal, est prohibida en nuestro ordenamiento jurdico. No obstante, antes de la introduccin de esta cadena perpetua encubierta, dicha prohibicin ya se incumpla con la previsin de penas de hasta 40 aos que desde hace tantos aos habitan en nuestro Cdigo penal.

La pena de prisin permanente revisable es una pena de duracin indefinida, lo que significa que, en principio, es hasta la muerte de la persona. Tal y como se regula en el Cdigo Penal, se puede suspender su ejecucin a partir de los 25 aos o 35 aos de cumplimiento efectivo, dependiendo de supuestos, y slo en caso de que concurra un pronstico de no reincidencia y la persona presa est clasificada en rgimen abierto. La aplicacin de la prisin permanente revisable se prev para determinados delitos que, antes de que se introdujera esta pena, ya reciban una respuesta penal dursima, pues podan ser castigados con penas de hasta 35 o 40 aos de prisin, dependiendo del caso, ms 10 aos de libertad vigilada despus de la prisin. De este modo, por ejemplo, si, con el rgimen anterior, una persona de 30 aos de edad cometa alguno de estos delitos, la pena a imponer, era ya, de facto, a perpetuidad, pues supona salir de la crcel con 65 o 70 aos y con control hasta los 75 u 85. Para entonces, las posibilidades de emprender un proyecto vital son prcticamente nulas.Para qu entonces la prisin permanente? Acaso no tenamos ya una cadena perpetua camuflada en nuestro Cdigo penal?

En definitiva, tanto la prisin permanente revisable, como estas penas de tan larga duracin, niegan a la persona la esperanza razonable de alcanzar la libertad a travs de la revisin de la pena y, por eso, vulneran tanto el art. 15 de la Constitucin como el art. 3 del Convenio de Roma, que prohben las penas inhumanas o degradantes. Igualmente, vulneran el artculo 25 de la Constitucin espaola que establece que la finalidad de las penas privativas de libertad son la reinsercin y reeducacin del penado.

Quienes defienden el mantenimiento de la prisin permanente revisable en nuestro sistema de penas, dicen que no es contraria a estas normas porque es revisable. Sin embargo, esto solo muestra lo poco familiarizadas que estn las personas que afirman esto con la prctica penitenciaria, pues, la realidad es que en ella prima el castigo por encima de cualquier otro objetivo, no existen medios de tratamiento en las prisiones y menos todava para personas presas por largas condenas. As, si la finalidad de la reinsercin es una falacia para penas cortas, alguien cree que se puede revisar realmente la pena en esas condiciones? Despus de tantos siglos de castigos y de prisiones, se sabe que los efectos desocializadores de la crcel en las personas presas durante 20 aos, hacen muy difcil una valoracin psicolgica y de reinsercin positiva. Por tanto, ni por la prctica habitual que se impone desde la Secretara General de Instituciones Penitenciarias, ni por los medios que se disponen para el tratamiento penitenciario ni por los requisitos legales que se exigen la revisin suceder y las personas morirn en prisin. Pero adems, seamos honestas, realmente somos capaces de tomar consciencia de qu significa estar encerradas 25, 30, 40 aos? Quin puede vivir sin esperanza razonable?

Por otro lado, hay que tener en cuenta que las personas presas condenadas por delitos graves -como los que son susceptibles de suponer la aplicacin de esta pena mxima-, son clasificadas, casi siempre y sin lmite, en rgimen cerrado. Son destinadas a mdulos de aislamiento o crceles de rgimen cerrado y viven en condiciones inhumanas, como as se recoge en el Informe del Defensor del Pueblo del ao 2016 y los Informes de la Coordinadora para la Prevencin y Denuncia de la Tortura. Ese rgimen supone estar 21 horas en una celda de pocos metros cuadrados, entre otras cosas no es esto inhumano?

Pero adems se debe criticar a la prisin permanente revisable desde otros lugares como por ejemplo desde la no constatacin de que disuada de la comisin de los delitos ms graves, y porque tambin compromete otros principios del ordenamiento jurdico como el principio de legalidad (art. 25.1 CE) y seguridad jurdica (art. 9.3. CE)

Sin embargo, estamos instaladas en las mltiples mentiras de los medios de comunicacin. Nunca antes en la historia hemos estado tan desinformadas teniendo tantos medios de comunicacin a nuestro alcance. Y, en torno a las cuestiones penales, la desinformacin es mxima. El tratamiento informativo que se da por los medios de comunicacin a los delitos en general, y ms an a los delitos graves, est carente de toda tica. Estos medios pretenden difundir dos ideas rotundamente falsas, y lo hacen adems utilizando el dolor de (algunas) vctimas, porque esto les proporciona un importante rdito en trminos de audiencia y, en consecuencia, econmico adems de los intereses polticos que pretendan apoyar y sostener-

En primer lugar, se difunde la idea de que en el Estado espaol se cometen muchos delitos y muy graves, y que, por tanto, en aras de la seguridad colectiva, es necesario endurecer las penas. La realidad es que Espaa es una sociedad segura, cualquier anlisis estadstico as lo demuestra. Sin embargo, es una sociedad asustada, una sociedad que compra miedo porque es lo que se le vende desde los medios y los generadores de opinin. Eso s, miedo irracional y sin base real, miedo que atenta directamente contra los principios rectores de cualquier sistema democrtico, miedo que nos hace ms dbiles.

En segundo lugar, se dice que las condenas penales no se cumplen y que las personas entran y salen de prisin rpidamente, no cumplindose efectivamente las penas. La realidad arroja que slo el 16% de las personas presas estn en rgimen abierto, y lo estn con controles estrictos. El resto pasa todo el tiempo de condena en rgimen de encierro en prisin, desde el primero hasta el ltimo da. Es una autntica falacia afirmar que las personas entran en prisin por una puerta y salen por otra. Al contrario: contamos con la mayor tasa de personas presas de toda Europa occidental y con una media de tiempo de cumplimiento muy superior a la de los pases de la UE, a fecha 31 de diciembre de 2017 haba en las crceles dependientes de la Administracin General del Estado 864 personas cumpliendo condenas superiores a 30 aos, al ao mueren ms de 120 personas en las prisiones del Estado espaol, existe la tortura, las situaciones de indignidad son muchas y variadas dentro de esos muros y tenemos uno de los Cdigos penales ms amplios y duros de toda Europa.

Una sociedad que no sale a la calle para decir NO al ejercicio de poder del Estado mediante el castigo y la fuerza es una sociedad que no acta frente a los recortes en los derechos y libertades de las personas y renuncia a los principios fundamentales de la democracia. La cuestin es muy clara y creemos que ha de ser dicha sin medias tintas. Tenemos un Cdigo penal absolutamente autoritario y desproporcionado, unas propuestas de poltica social y poltica criminal afinadas con el fascismo y, en definitiva, incompatibles con un Estado Social y Democrtico de Derecho, si todava pensamos que queda algo de esto en el sistema en el que estamos instaladas.

Firman este artculo Paz Francs,Ruth Martinez,Libertad Francs, June San Millan, Irati Jimenez, Iranzu Baltasar, Manuel Ledesma, Lorena Alemn y Maite Jimenez como miembros de SALHAKETA NAFARROA.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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