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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

Una inquieta y temerosa Italia

Higinio Polo
Mundo obrero


En las elecciones del pasado 4 de marzo, Italia, prisionera de la decepcin y del temor al futuro, se ha equivocado de nuevo. El centroderecha (Lega, Forza Italia y aliados) obtuvo 12.100.ooo votos; el M5 Stelle, 10.7o0.000; y la coalicin del Partito Democratico, 7.500.000 papeletas. Frente a ellos, Liberi e Eguali (el nuevo partido de quienes se miran en la quebrada socialdemocracia europea) consigui 1.100.000 votos; Potere al Popolo (articulada por Rifondazione Comunista), 370.000, y el otro Partito Comunista, 100.000. Adems, por primera vez en muchos aos, se ha producido un inquietante reforzamiento del fascismo: Casa Pound logr casi tantos sufragios como Potere al popolo. Aunque es cierto que la derrota de los partidos de Matteo Renzi y de Silvio Berlusconi es una buena noticia para los trabajadores, sin embargo, el nuevo escenario poltico no ofrece demasiadas esperanzas para el futuro: la izquierda ha obtenido un fracaso clamoroso. Casi podra hablarse de la izquierda ausente: no habr ningn diputado comunista en la Cmara.

Todo el sur de Italia se ha volcado con el M5 Stelle, mientras que todo el norte adems del Lazio (la regin de Roma) y la Umbria es territorio de la Lega y de Forza Italia, de Berlusconi; por el contrario, el Partito Democratico slo ha conseguido vencer en la Toscana y en el Trentino-Alto Adige: como si los italianos hubiesen querido subrayar el desastre de la izquierda, incluso en la antes roja Emilia-Romagna, feudo durante dcadas del PCI, ha vencido la derecha. Sumados, Potere al popolo , Partito comunista y la minscula Per una sinistra rivoluzionaria , consiguen el 14 % de los votos,   y Liberi e Eguali (socialdemocracia dirigida por Pietro Grasso, que anteriormente perteneci al Partito Democratico), apena alcanza el 3 %.

Rifondazione Comunista insiste en que Potere al popolo es apenas un comienzo, y recalca que pese a que fue condenada al silencio por los medios de comunicacin, y a la falta de recursos econmicos para la campaa electoral, la movilizacin ha sido relevante. Sin embargo, la dividida izquierda comunista sigue atrapada en el sectarismo y en la creacin de nuevas y efmeras organizaciones, pesada hipoteca que encuentra su correlato en el declinante partido de Renzi, el Partito Democratico, partido creado hace slo una dcada pero ya vieja socialdemocracia, cuyos sucesivos disfraces (quin recuerda ya al Partito Democratico di Sinistra, a la Margherita, a Democratici di Sinistra, al Olivo?) no le han servido para nada, y que corre el riesgo de desaparecer.

El pas ha seguido votando a los corruptos y ladrones, a la Lega de Salvini (coaligada con Le Pen en el parlamento europeo), y al declinante Berlusconi, y en buena parte se ha refugiado en el confuso M5 Stelle, que incluso coquetea con la xenofobia; un partido cuyo oportunismo define con precisin el propio Beppe Grillo: No sobrevive el ms fuerte, sino quien se adapta mejor. Nosotros somos un poco democristianos, un poco de derechas y de izquierdas y un poco de centro. Podemos adaptarnos a cualquier cosa. As que siempre ganaremos. El M5 Stelle ha sabido aprovechar el hartazgo y la desilusin, ha jugado la carta de la ambigedad, y, en demasiadas ocasiones, su discurso ha sido abiertamente xenfobo: contra los inmigrantes, contra los barcos de personas desesperadas que llegan desde las costas libias. Y, sin embargo, ha captado muchos votos de izquierda. Si buena parte de los trabajadores italianos se refugiaron, ayer, en el espejismo de los trnsfugas que liquidaron el PCI y urdieron el Partito Democratico, para entregarlo finalmente a un democristiano como Renzi, hoy se lanzan a los brazos del ventajista populismo de Beppe Grillo y Luigi di Maio, cuando la izquierda comunista se encuentra prisionera de sus demonios y de su propia debilidad.

Las habituales intrigas italianas, con compras de diputados incluidas, ocupan ahora los despachos romanos, a la espera de evitar una repeticin electoral. Tanto si consigue formar gobierno el stellista Luigi Di Maio, con la benevolencia del PD, o si lo hace el xenfobo Matteo Salvini, llevando por primera vez a la Lega a la presidencia del Consejo de Ministros, Italia seguir soportando la desventura: inmersa en una crisis que amenaza al pas (incluso con sus gigantescos problemas, Espaa ha superado a Italia en renta per cpita), con una economa estancada, con un elevado desempleo (que para los jvenes llega al 40 %), ahogado por la deuda pblica, que supone ya el 132 % del PIB, y que, en la Unin Europea, slo es superada por la quebrada Grecia; con un sistema bancario en peligro, con un grave descenso de los ingresos fiscales, sin resolver el eterno problema del mezzogiorno, apresado por la corrupcin y las redes de la Mafia, que alcanzan incluso a las grandes ciudades como Roma y Miln, y con casi la tercera parte de la poblacin corriendo el riesgo de verse en la pobreza, Italia mira el futuro sin esperanza.

La repblica de 1946 est en un callejn donde no se vislumbra la salida: la cultura antifascista ha dejado de ser un legado poltico donde todas las fuerzas parlamentarias se reconocan, el malestar de Italia ha sido enfrentado por los trabajadores mirndose en el populismo oportunista, y la Italia progresista debe afrontar que este ser un Parlamento sin diputados comunistas: es el resumen y la evidencia de la crisis democrtica de la I Repblica.

Esa Italia que se ha refugiado en el populismo, donde la xenofobia y el fascismo vuelven a desfilar por las calles, y las promesas de desarrollo vendidas al mezzogiorno son otro engao porque el nico futuro de sus jvenes es la emigracin, donde la Mafia sigue extendiendo sus tentculos sobre la administracin y el presupuesto; esa Italia, es un pas falsificado, una mala copia de s mismo, una repblica en riesgo, inquieta y temerosa, donde, pese a las urgencias, la izquierda no sabe qu ofrecer, como si no supiera pronunciar las palabras que Italia necesita.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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