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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2018

Derechos verdaderamente humanos

Manuel E. Yepe
Rebelin


Entre las muchas singularidades del proceso poltico cubano y de la organizacin poltica surgida de los cambios revolucionarios que han tenido lugar en la isla figura el logro de la paz social que se respira en Cuba, un fenmeno impensable en la mayora de los dems naciones del continente incluyendo, por supuesto, a Estados Unidos.

Sorprendidos por esa tranquilidad y seguridad, muchos de los visitantes de Estados Unidos que han podido viajar a Cuba con la excepcional autorizacin de Washington se preguntan si en Cuba existen organizaciones de oposicin al gobierno y la respuesta, que a muchos les resulta sorprendente, es que el nico organizador y lder efectivo con que cuenta la oposicin en Cuba es el gobierno de Estados Unidos.

Esto ocurre porque la ciudadana disfruta del derecho cotidiano a participar en la construccin del nuevo orden socialista, pero tiene tambin el derecho a disentir, que se ejerce en mltiples instancias del vasto e intenso sistema participativo cubano.

Pero otro motivo bien importante del que se habla menos es que la poltica exterior de Estados Unidos ha sido siempre obsesiva en el mantenimiento de un control muy directo y riguroso sobre esa disidencia y son muy pocos los cubanos que aceptan alinearse, para hacer uso de su derecho a discrepar, con las directivas de un gobierno extranjero que se proclama abiertamente enemigo de la independencia, la identidad y los objetivos de justicia social de los cubanos, y menos an a hacerlo a cambio de beneficios materiales.

La instintiva voracidad imperialista de Estados Unidos, jams se ha resignado a aceptar un vecino que no se someta ciegamente a la hegemona estadounidense. Si no lo sabrn por experiencia histrico-prctica propia Puerto Rico, Mxico, Canad, Repblica Dominicana y Hait!

Todos estos pases han sufrido, adems de Cuba, la extrema violencia con que Washington es capaz de imponer la sumisin de sus vecinos a los designios estadounidenses.

No siempre han sido idnticos los mtodos utilizados por la poltica exterior de Estados Unidos para mantener o devolver a sus vecinos al redil. Desde los peligros de absorcin y sutiles amenazas que han aconsejado a Canad la conveniencia de mantenerse dentro de la Mancomunidad Britnica para evitar su absorcin por los vecinos norteamericanos al sur; la extensin de fronteras por la fuerza con que Washington arrebat a Mxico la mitad de su territorio; el bloqueo econmico ms largo de la historia universal que an persiste contra Cuba, junto a mltiples operaciones de invasin, golpes de Estado e intervenciones patrocinadas por la OEA (su ministerio de colonias), en siglos recientes.

En el caso especfico de Cuba, una feroz campaa para la demonizacin de los propsitos y las acciones de la revolucin fidelista comenz a desarrollarse antes del triunfo y toma del poder por el pueblo en enero de 1959. Ha sido una campaa sostenida e incesante, inicialmente a cargo de los poderosos servicios secretos de subversin estadounidenses y posteriormente de manera pblica y notoria, con multimillonarios programas y planes orientados sin discrecin ni vergenza a subvertir el orden en la isla.

Esta poltica ha tenido como complemento, la mayor parte del tiempo, la prohibicin a que ciudadanos estadounidenses visiten la isla en busca de sus propias valoraciones individuales.

Con William Clinton en la presidencia se puso en funcin, por breve tiempo, la poltica de pueblo a pueblo que autorizaba la visita a Cuba de cierta categora de individuos de la academia y de las universidades en general. Estaba diseada con el propsito de que los visitantes influyeran sobre los cubanos hacindoles ver las ventajas del capitalismo ms, como era lgico, ocurri todo lo contrario. El presidente George W. Bush se sinti obligado a cancelar el programa, al apreciar que su efecto era el de un bmeran. Al chocar con la verdad de Cuba, los visitantes se convertan en los mejores voceros de la realidad cubana.

En marzo de 2016, el entonces presidente Barack Obama, us de sus poderes presidenciales para poner en vigor varias medidas que permitieron que ciertas categoras de estadounidenses viajaran a Cuba con menos restricciones, pero la inconstitucional prohibicin de hacerlo como turistas sigui vigente.

El rgimen autocrtico de Donald Trump ha preferido aplicar medidas de terror y amenazas en sus discursos para contrarrestar el inters por acercarse a Cuba de ciudadanos estadounidenses.

El proyecto revolucionario socialista cubano no impone a otros pases condiciones anticapitalistas. Slo exige respeto para con sus experimentos, ensayos y estudios en aras de la creacin de un orden social y econmico alternativo al fracasado capitalismo, que sea ms justo y mejor para el pueblo cubano y su independencia.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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