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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Las lenguas en el sistema constitucional

Juan-Ramn Capella
Infolibre


Vivimos en una lengua, y a veces en dos. La lengua es nuestra patria; tenemos dos patrias si conversamos con nosotros mismos en dos lenguas? No podemos interiorizar rdenes sobre nuestra lengua o nuestras lenguas. Es de veras necesario un derecho sobre las lenguas?

Salir de la oscura noche de la negacin de los derechos hizo necesario hablar de la lengua en la Constitucin. Pese a una entrada catastrfica la sintaxis del artculo 3 de la Constitucin, sintaxis cuyo nico inters es haber dado lugar a una excelente reflexin de Rafael Snchez Ferlosio, el texto constitucional no dispuso mal. Se limit a establecer la oficialidad del lenguaje y a imponer el deber de conocer el lenguaje oficializado.

Y as: La lengua oficial del Estado es el castellano. Todos deben conocerlo, pero a nadie se le obliga a hablarlo ni a no hablarlo.

Se da por supuesto que las comunidades autnomas vasca, gallega y catalana tendrn lenguas cooficiales.

De modo que el derecho constitucional sobre las lenguas empieza y termina aparentemente en las lenguas elegidas por las instituciones pblicas para comunicarse en sus propios mbitos. Salvo por el deber de conocer el castellano (y el derecho de usarlo y de no usarlo) los ciudadanos parecen quedar al margen a salvo de esa legislacin.

Nunca como respecto del lenguaje fue ms cierta la afirmacin de que el mejor Gobierno es el que gobierna menos. Para los gobernados, la lengua es como la religin o la irreligin: no se impone desde fuera, sino que se toma de lo que la sociedad ofrece. Y ya puede decir misa el Gobierno.

Sin embargo, previsoramente, el Estatuto Cataln de 1931 s haba entrado a legislar para reconocer derechos, no para imponer deberes sobre los derechos lingsticos de los ciudadanos. Su art. 2 deca: Dentro del territorio cataln, los ciudadanos, cualquiera que sea su lengua materna, tendrn derecho a elegir el idioma oficial que prefieran en sus relaciones con los Tribunales, autoridades y funcionarios de todas clases, tanto de la Generalidad como de la Repblica. Y ese amable que prefieran en cada caso se estipula incluso antes de definir las lenguas oficiales: El idioma cataln es, como el castellano, lengua oficial de Catalua. A partir de aqu aquel Estatut estableca las modalidades de un bilingismo bien temperado, sobre todo en el mbito documental y judicial.

Se ha mencionado el precedente republicano porque al constitucionalismo lingstico espaol actual le ha pillado el toro; o, ms bien, le han pillado los correbous.

Pues, efectivamente, la represin franquista del cataln, el vasco y el gallego iba a ser objeto de reparacin por las nuevas comunidades autnomas. En unas, lentamente, dada la ignorancia de la lengua cooficial entre la mayora de la poblacin, como en el Pas Vasco; en otras, aceleradamente, a paso de carga, con polticas lingsticas activas: el caso de Catalua. El nacionalismo gobernante de sus instituciones pretendi desde el principio lo que llam la normalizacin del cataln.

Normalizar significaba convertir aquella lengua entonces socialmente minoritaria en vehculo de expresin lingstica habitual en Catalua. La Generalitat instituy medios de comunicacin pblicos pagados por todos pero que se expresaban exclusivamente en cataln; subvencion a medios privados en esta lengua; estipul niveles elevados de conocimiento del cataln previos a cualquier concurso a empleo pblico; creo centros de normalizacin lingstica en todas sus dependencias relevantes; e impuso, como si cualquier otra solucin fuera simple franquismo, el franquismo al revs de la inmersin lingstica en la primera enseanza.

[En consecuencia, nunca el cataln ha sido hablado por tantas personas; nunca sus reglas gramaticales han sido tan maduradas. Nunca como ahora ha producido una cultura literaria de tanto valor. Nunca ha habido una poblacin tan instruida en esa lengua.]

Al margen de las instituciones catalanas subsisti durante algn tiempo la buena educacin en materia lingstica: todo el mundo procuraba adaptarse a usar la lengua de quien ms dificultades de expresin tena. Eso acab vinindose abajo con las polvos del nacionalismo y los lodos del independentismo. Que necesitaban algn concepto nuevo para legitimarse. Las sentencias del Tribunal Constitucional acabaron suministrando uno: el concepto de lengua propia.

Con la nocin de lengua propia se define a la lengua oficial no castellana como propia de un territorio o de una entidad histrica. Y por ello se la convierte en preferente. La cooficialidad de las lenguas no se anula: simplemente queda en segundo plano. Claro que a costa de una monstruosidad conceptual.

Y es que si las personas tienen una lengua, y la hablan, y si las instituciones pueden establecer jurdicamente una lengua de comunicacin, y emplearla, lo cierto es que ni los territorios ni las entidades histricas hablan.

El Tribunal Constitucional, vindoselas da s y da tambin con las exigencias lingstico-nacionalistas de la Generalitat de Catalunya, acab dando el gran salto al abismo: salir del plano de la lengua oficial al ideolgico plano histrico-lingstico. Decir que la lengua propia de Catalua es el cataln es equivalente a decir que la religin propia de Catalua es la catlica. Ambas cosas parecen verdad. Pero no lo son. Porque no es Catalua la que tiene o no tiene religin o lengua: son los catalanes. Algunos catalanes profesan el catolicismo; otros, no. Algunos catalanes consideran que su lengua propia o materna es el cataln: otros, quiz la mayora, no. La mayora tiene una cualquiera de las lenguas o las dos. Pero la Catalua, como cuestin de hecho, no habla. No puede tener lengua, propia o impropia. Sin embargo ese pseudoconcepto se convirti jurdicamente en operativo. En operativo para constituir el espacio ideolgico-cultural de la independencia de Catalua.

Hay que salir de este mal paso con naturalidad. Las lenguas son de las personas. Que no las usen contra ellas. Desgraciadamente lo hizo el franquismo y ahora juega con ellas el nacionalismo independentista.

[Fuente: infoLibre.es]



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